El Ejército Mexicano es la rama terrestre de las Fuerzas Armadas de México y depende de la Secretaría de la Defensa Nacional. Se encarga de la defensa de la integridad territorial, independencia y soberanía nacional, de garantizar la seguridad interior, instrumentar el Plan DN-III-E en caso de desastres y, realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país.

Su mando supremo, y el único facultado para disponer de él, de forma parcial y total, es la presidenta de México, quien ostenta la denominación de «Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas»; no obstante su administración está a cargo del general secretario de la Defensa y su operatividad del comandante del Ejército. Por ello, puede en todo momento ser coordinado con alguna de las otras tres ramas de las fuerzas armadas, o cualquier autoridad policial, para el cumplimiento de sus misiones generales.

Está distribuido en doce regiones militares, divididas en 48 zonas militares de todo el país, pero su cuartel general es el «Campo Militar 1-A» ubicado en la Ciudad de México. Sus integrantes surgen del servicio militar voluntario y del servicio militar nacional, que es además su fuerza de reserva. El ejército cuenta con un total de militares.

La historiografía mexicana considera la existencia de tres ejércitos nacionales. El antecedente más directo es el «Ejército Insurgente» de Miguel Hidalgo y Costilla, organizado el 20 de septiembre de 1810 en Celaya, cuatro días después del levantamiento popular que dio inicio a la guerra de independencia; sin embargo la primera fuerza armada del país, ya independiente, fue el Ejército Trigarante, creado el 24 de febrero de 1821 con la proclamación del Plan de Iguala, fusionando las tropas insurgentes de Vicente Guerrero y las realistas de Agustín de Iturbide. Este fungiría como fuerza armada nacional hasta su sustitución en 1861, luego de ser derrotado por el «Ejército Liberal» en la Guerra de Reforma; si bien este surgió el 1 de marzo de 1854 con la proclamación del Plan de Ayutla de Juan Álvarez, fue hasta el triunfo liberal de 1860 que remplazó al ejército nacional, en virtud del rol cómplice de este, en el golpe de Estado conservador de 1857. La actual etapa histórica deriva de la Revolución mexicana, surge del Ejército Constitucionalista de Venustiano Carranza, creado a instancias del Plan de Guadalupe del 26 de marzo de 1913, que proclamaba la desaparición de los poderes públicos y las fuerzas armadas que realizaron el golpe de Estado del 19 de febrero del mismo año; al considerar el plan carrancista que ese mismo día cesaba su función el llamado «Ejército Federal», esta fecha se contempla como la fundación del moderno Ejército mexicano.

Historia

Antecedentes

Época prehispánica: guerreros nativos

En la época prehispánica en 1410 y con la derrota de los tepanecas de Azcapotzalco, surge en el Valle de México la Triple Alianza, formada por los reinos de México-Tenochtitlán, Texcoco y Tacuba del que dependieron como tributarios, 38 señoríos desde las costas del golfo de México, hasta las mesetas centro y sur del Eje Neovolcánico.

La civilización mexica desplegó un considerable dominio social, económico y cultural. Eminentemente sacerdotal y guerrero, su ejército alcanzó organización y disciplina muy desarrollada para su época, lo que incluía:

Instrucción castrense: Entre los mexicas, la preparación militar era obligatoria para los jóvenes varones que recibían su educación de acuerdo a su estrato social, yendo los nobles al Calmecac destinada a la formación de oficiales, sacerdotes y gobernantes; los plebeyos acudían al Telpochcalli que aportaba los contingentes para la defensa, la conquista y las guerras floridas, cuyo único objetivo era capturar prisioneros dedicados al sacrificio. La actividad bélica era el único camino para el ascenso social. Organización de los cuerpos armados: La décima parte de la población varonil servía en el ejército, cada Calpulli o barrio formaba un escuadrón de entre 200 a 400 guerreros a cargo de un Tepochtlato, cada escuadrón se dividía en escuadras de 20 guerreros a cargo de un Tiachcouh, los Tepochtlatos respondían ante el Tlacocachcatl. Estos contingentes eran reforzados por un millar de flecheros y otros mil canoeros, sumando entre todos unos ocho mil individuos. Texcoco tenía efectivos equiparables y Tacuba, dos mil.

Los cuatro mayores Calpullis tenían comisiones específicas en el Alto Mando, el mayor de todos llamado Tlacatécatl se encargaba de la organización (por analogía era como el Estado Mayor de un ejército moderno); los Pochteca tenían asignadas las funciones de información, contra información y propaganda (lo que hoy en día es espionaje e inteligencia), el Tlacatecuchtli se encargaba de instrucción y operaciones, donde también participan los maestros del Calmécac Tepochcalli, finalmente el Toyoyahuacatl se encargaba de los servicios, abastecimientos y evacuaciones. dotadas de unidades Tecoyahuacatl para adquisición depósito y reparto de vestuario, víveres y otros abastecimientos, el Huitzináhuatl para la inspección de tropas y materiales y tamemes para el transporte. El acopio y suministro de armas lo realizaba cada Tlacocachcatl. Los mexicas tenían además una compleja industria de fabricación de armas con talleres y obreros especializados que almacenaban los recursos en los Tlacochcalco.

Contrario a los señoríos débiles a los que dominaban, no construyeron fortificaciones defensivas, mientras que los tlaxcaltecas, mixtecos y zapotecos usaban fosos y parapetos, incluso recintos amurallados como Mitla y Xochicalco.

También es clara la analogía de los mexicas con los ejércitos del Viejo Mundo como el orden y seguridad de sus columnas y líneas, con determinantes de posición, estacionamiento, detención y vigilancia, retirada, marcha y ataque, sitio y cerco, con tal intuición bélica que al arribo de los hispanos, les permitió la rápida asimilación de algunos recursos y tácticas empleados por estos, bajo ciertos límites.

Ejército virreinal español

Después de la conquista y hasta los años 1760 las autoridades habían establecido un sistema militar que consistía en una aglutinación de compañías veteranas independientes y de milicias poco instruidas, un sistema diseñado con el propósito principal de repeler las incursiones de piratas y los ataques por mar. Las milicias tienen su origen en la península ibérica, la gente se reunía para defender su territorio y fue bajo el reinado de Carlos II de España que se establecieron oficialmente las milicias en 1673. Los primeros contingentes fijos del Virreinato se establecieron a partir de , para custodia del Real Palacio y protección de puertos y puntos clave fronterizos, la cohesión interna del territorio, rechazar incursiones de tribus nómadas y repeler invasiones de otros países europeos si las hubiera. Una forma en la que se alistaban hombres para las milicias era por sorteos que se realizaban en las ciudades y pueblos, en los sorteos se encontraban los hombres mayores de dieciséis años y menores de cuarenta, las personas inscritas en los padrones debían estar sanos física y psicológicamente. Los hombres elegidos para el servicio militar tenían por obligación servir al Rey durante diez años consecutivos y en caso de que un miliciano no pudiera presentarse al servicio debía ser investigado para verificar su condición; a su vez si el miliciano no podía presentarse era reemplazado por otro. Los milicianos que tuvieran buena conducta y con cinco años de servicio en la carrera de armas eran promovidos a la tropa veterana. Otra característica de las milicias era el pago, solo el sargento mayor, el Coronel o Comandante recibía un pago fijo mientras que la tropa solo recibían su pago en los días de asambleas o en tiempo de guerra.Ibid., p. 95. Debido a la peligrosidad que representaba la defensa de un territorio se les compensaba con no pagar tributos al rey aunque sí pagaban el Diezmo por obligación. En las colonias de América había descontento por el tardío y mal pago, además del violento sistema de reclutamiento.Juan Marchena, op.cit., p. 92.'

Otro problema era el de la entrada a las filas de las milicias, pues podía entrar cualquier persona de cualquier condición social aunque se creía que las personas de mala condición eran ineficaces contra los ataques de piratas, filibusteros, bucaneros y corsarios. Estos aspectos provocaron que la carrera de armas perdiera su prestigio. A partir de ello, en el , se tomó la decisión de formar una carrera de indias digna y eficaz para defender el territorio principalmente los puertos. Uno de los aspectos importantes fue el establecimiento de unidades regulares como compañías, batallones, y regimientos.Ibid., p. 93. Además se establecieron un conjunto de requisitos de ingreso, entre los que se encontraban la pureza de sangre y una buena disposición. Los aspirantes se debían educar, entre otros aspectos, en Ingeniería militar y Matemáticas para lo cual acudían a academias donde las lecciones eran dictadas por ingenieros militares y jefes de artillería.Ibid., p. 94.

La defensa de las colonias había sido primordial y uno de los principales centros de atención para la administración de la Corona española. De allí provenían enormes riquezas, algunos ejemplos de ello son el cacao que principalmente provenía de Nueva España, Guayaquil y Venezuela, siendo el cacao venezolano el más valioso debido a los usos medicinales y de consumo para la vida cotidiana de las personas. Otro ejemplo de recursos por los cuales se debía defender al Nuevo Mundo era la plata, en especial la de Nueva España que era de sumo aprecio porque se podía cambiar por otros géneros o era invertida en la construcción de barcos o el mantenimiento de los mismos. Así mismo la calidad del metal extraído era de tal pureza que el real de a ocho se convirtió en la moneda de referencia del comercio internacional. Las inmensas riquezas le dieron prestigio a la Corona; sin embargo, también levantó envidias entre otros reinos como Inglaterra, Francia y en menor medida Holanda.

A consecuencia de la guerra de los Siete Años, España sufrió pérdidas de enclaves importantes a manos de los ingleses (La Habana y Manila). Asimismo, Francia representaba un serio problema pues se encontraba con puntos de importancia en las Antillas y al norte del continente en la frontera con Nueva España. Además fueron atacados constantemente los puertos de la Nueva España, en especial el de Veracruz, lo cual obligó a cambiar la política de defensa que hasta entonces estaba a cargo de grupos minoritarios como las milicias.Cfr., Lyle N. McAlister, The Fuero Militsr in New Spain, 1764-1800, Gainesville, 1957 Es por eso que en 1765 vino a la Nueva España el visitador José de Gálvez, marqués de Sonora que trajo consigo a un grupo de veteranos (de Barcelona) de guerra españoles con el objetivo de instruir hombres y formar un Ejército. Todo esto se llevó a cabo gracias a las Ordenanzas de Carlos III de España, que fue coronado en 1759 después de la muerte de su medio hermano Fernando VI de España.Soldados del Rey..., op. cit., pp. 19-20.

Carlos III estaba interesado en la guerra e hizo avances en la construcción de Navíos de guerra, además de crear nuevas políticas de defensa para las colonias, pues solo se dedicaban a defenderse de ataques, mas no atacaban al enemigo cuando lo veían acercarse a los puertos.Ibid., p. 104.