EraEratema Los colores corresponden a los códigos RGB aprobados por la Comisión Internacional de Estratigrafía. Disponible en el sitio de la International Commision on Stratigraphy, en «Standard Color Codes for the Geological Time Scale». PeríodoSistema ! style="background:#efefef;" | ÉpocaSerie Inicio(millones años) Cenozoico Cuaternario Holoceno 0,0117 Pleistoceno 2,59 Neógeno Plioceno 5,33 Mioceno 23,03 Paleógeno Oligoceno 33,90 Eoceno 56,00 Paleoceno 66,00 El Paleógeno es el primer período y sistema del Cenozoico en la escala temporal geológica. Sucede al Cretácico (último periodo del Mesozoico) y precede al Neógeno. Comenzó hace 66 millones de años y acabó hace unos 23 millones de años, con una duración, por tanto, de 43 millones de años. El Paleógeno destacó especialmente por la evolución de los mamíferos a partir de especies pequeñas y relativamente poco importantes como eran a finales del Cretácico. Se divide en Paleoceno, Eoceno y Oligoceno.
El período Paleógeno marcó un tiempo de transición en la historia de la Tierra. El cambio climático más profundo fue el enfriamiento de las regiones polares. En el ámbito global se formaron cadenas montañosas actuales en América del Norte (Sierra Nevada y Montañas Rocosas) y en Europa (Alpes, cadenas Ibéricas, Béticas, Pirineo y Cantábrica). En América del Sur, la subducción de tipo andino, dio lugar a la formación de los Andes. Los sedimentos que registran estos y otros sucesos cenozoicos están, en su mayoría, no consolidados, a excepción de carbonatos y algunos siliciclásticos litificados.
220px|thumb|Durante el Paleógeno aparecen y se diversifican los équidos, como Hyracotherium (en la ilustración) o Mesohippus. Los organismos que no se extinguieron en los océanos, son los de los mismos taxones superiores que persisten hoy día. Sobre la tierra, las angiospermas del Paleógeno eran parecidas a las del Cretácico superior. La vida animal cambió drásticamente; los mamíferos, en general pequeños al inicio del Paleógeno, ya eran muy parecidos a los actuales a finales del período. Destacan en este período: Mesohippus (caballos), foraminíferos, monos, plantas con flor y la diversificación de los mamíferos.
Paleogeografía Durante el Paleógeno se produjo la tercera fase (y final) de la desintegración de Pangea, que se había iniciado al principio del Cretácico. Norteamérica y Groenlandia finalmente se separaron de Eurasia, abriendo el mar Noruego hace cerca de 60-55 millones de años. Los océanos Índico y Atlántico continuaron expandiéndose, cerrando el océano Tetis. Mientras tanto, Australia y la India se mueven en dirección noreste a una velocidad de 5-6 centímetros por año. Australia se separó de la Antártida y se mueve rápidamente hacia el norte. La Antártida permanece muy cerca o en el Polo Sur desde la formación de Pangea (hace 280 millones de años).
Más de 40 millones de años antes, la India se había separado de África y en este momento se encuentra en curso de colisión con el este de Asia. La India comenzó a chocar con Asia hace cerca de 55 millones de años, comenzando con la formación del Himalaya hace entre 52 y 48 millones de años y cerrando finalmente el extremo este de la vía marítima de Tetis. Al mismo tiempo, la placa africana comenzó a cambiar su dirección, del oeste al noroeste hacia Europa. La orogenia Alpina se produjo cuando África, la India y la pequeña placa de Cimmeria chocaron con Eurasia. Los movimientos convergentes entre las placas tectónicas comenzaron ya en el Cretácico Inferior, pero las grandes etapas de formación de montañas se iniciaron del Paleoceno al Eoceno. Se formaron, de oeste a este: Atlas, Pirineos, Alpes, Alpes Dináricos, Pindo, Balcanes, Montes Tauro, Cáucaso, Montes Elburz, Zagros, Hindu Kush, Pamir, Karakórum e Himalaya. En la actualidad, esta colisión aún continúa.
Mientras tanto, Sudamérica comenzó a moverse en dirección al norte separándose de la Antártida, abriendo cerca del límite Eoceno-Oligoceno el paso de Drake y permitiendo por primera vez la circulación oceánica completa alrededor de Antártida. La corriente Circumpolar Antártica causó un rápido enfriamiento al impedir que las aguas cálidas lleguen a la Antártida y permitió la formación de los glaciares en un continente que anteriormente estaba cubierto por los bosques. El Paleógeno terminó con un segundo paroxismo de la orogenia Alpino-Himalaya, con la formación de las cadenas costeras de las Montañas Rocosas, el Caribe y algunas zonas de Centroamérica.
Paleogeografía de la península ibérica
Durante el final del Cretácico y el Eoceno inferior (hace 70-50 millones de años), se continúa levantando por el este la cordillera Pirenaica, aún en gran parte ocupada por una profunda cuenca oceánica al oeste. El mar, que cubría también la mayor parte de lo que hoy es la cordillera Ibérica, se retira, dejando en su lugar extensas formaciones lagunares y continentales donde se depositan yesos y arcillas rojas. Las amplias llanuras litorales en el Pirineo son cubiertas, en etapas transgresivas, por calizas de plataforma. En la actual fosa del Ebro y el golfo de León parece haber existido un macizo elevado (Macizo del Ebro) que probablemente incluía las islas de Córcega, Cerdeña, Baleares y que se unía al Macizo Provenzal. La región externa de la cordillera Bética estaba ocupada por una extensa plataforma marina y el Macizo Penibético se encontraba lejos, al sureste de su posición actual. El clima, a juzgar por las mineralizaciones (hierro y bauxitas) y los datos paleontológicos (flora de manglares, fauna de dinosaurios, tortugas y cocodrilos dominantes) debía ser tropical, con humedad variable y probablemente estacional, mayor en los macizos y menor en el litoral. Los numerosos depósitos evaporíticos, y algunos taxones vegetales costeros (como Frenelopsis) indican salinización y aridez relativa en las zonas marismeñas del litoral hespérico.
thumb|left|300px|Paleogeografía de la región mediterránea durante el Rupeliense (hace 33,9-28,4 millones de años). El océano Tetis se cierra (en el sur de Europa) y es sustituido por el mar Mediterráneo (al norte de África).
A mediados del Eoceno (hace 50-40 millones de años) se registra una sedimentación continental muy activa que tiende a rellenar el surco pirenaico, la cuenca del Ebro, y varias cuencas internas de la meseta y la cordillera Ibérica. Continúa la elevación general de la Península que se había iniciado en el período anterior. En Pamplona y Norte de Jaca, subsiste una cuenca oceánica, con depósitos de cuenca profunda y talud, rodeada de una plataforma mixta terrígeno-carbonatada. El macizo del Ebro y el Pirineo oriental alimentaban numerosos sistemas aluviales deltaicos y llanuras litorales de sedimentación principalmente terrígena. Termina este periodo con un episodio de escasa sedimentación, y una extensa transgresión marina que pentra desde el Este y el Oeste. La entrada del mar por el Este indica la probable apertura del macizo catalano-provenzal. En la meseta, el Macizo Hespérico alimenta una cuenca fluvio-lacustre centrada en Zamora. En la cordillera Ibérica hay otra importante formación lacustre en Guadalajara, y numerosos retazos de sedimentos continentales, fundamentalmente detríticos y complejos con gran diversidad de aportes, que no permiten reconstruir aún la paleogeografía. En las regiones externas de las cordilleras béticas hay sedimentación marina de plataforma; una cuenca profunda debía estar situada al Sudeste, cuyos sedimentos ocupan ahora el Campo de Gibraltar, comprimidos por delante del macizo Penibético. El clima mantiene características tropicales y hay una tendencia a la aridez creciente al final del período, sobre todo en áreas costeras. En las llanuras litorales hay manglares. La fauna muestra una regionalización muy notable, con una alta tasa de endemismos que diferencia a esta región del Norte de Europa.
A finales de Eoceno y comienzos del Oligoceno (hace 40-30 millones de años) comienza el levantamiento del sistema Central, arrojando hacia el sur grandes cantidades de sedimentos terrígenos sobre una cuenca todavía lacustre. Un importante cambio paleogeográfico tiene lugar a finales del Oligoceno (30-23 millones de años), con el levantamiento de las cordilleras Ibérica y Cantábrica Occidental.
Divisiones
Oligoceno: Clima cálido; rápida evolución y diversificación de la fauna, especialmente mamíferos. Importante evolución y dispersión de modernos tipos de plantas con flor. Orogenia Alpina. Formación de la corriente Circumpolar Antártica y congelación de la Antártida.
Eoceno: Extinción de final del Eoceno («Gran Ruptura» de Stehlin). Prosperan los mamíferos arcaicos (Creodonta, Condylarthra, Uintatheriidae, etc.) y continúan su desarrollo durante esta época. Aparición de varias familias "modernas" de mamíferos. Las ballenas primitivas se diversifican. Primeras hierbas. India colisiona con Asia. Máximo térmico del Paleoceno-Eoceno. Disminución del dióxido de carbono. Aparecen capas de hielo en la Antártida.
Paleoceno: Clima tropical. Aparecen las plantas modernas; los mamíferos se diversifican en varios linajes primitivos tras el evento de extinción del Cretácico-Terciario. Primeros mamíferos grandes (osos y pequeños hipopótamos).
Clima 350px|thumb|Registro de temperaturas y volumen de hielo en mar abierto durante los periodos Mesozoico y Cenozoico indicado como concentración de 18O. Cada línea horizontal indica una temperatura y ésta es más baja cuando más a la derecha esté el punto. Salvo el óptimo del Eoceno, el Paleógeno es en general un período de enfriamiento, especialmente durante el Oligoceno.
A comienzos del Paleógeno, las temperaturas eran relativamente altas y alcanzaron su máximo durante el óptimo climático del Eoceno, para después producirse un rápido enfriamiento.
Paleoceno
El clima era cálido, uniforme y muy húmedo, sin grandes contrastes entre el ecuador y los polos. Las selvas tropicales y paratropicales se extendían a latitudes mucho más altas que en la actualidad. Los bosques subtropicales llegaban hasta las regiones polares, donde se transformaban en bosques de hoja amplia y caduca desconocidos hoy en día, adaptados a las estaciones de noche perpetua o de día continuo.
Cierto número de animales consiguieron seguir rutas árticas sin hielo entre: Norteamérica y Europa occidental Norteamérica y Asia oriental No parece haberse intentado migraciones entre Europa y Asia, que estaban separadas por mares interiores. África, India y Madagascar se encontraban aisladas. Pese a que las dos Américas no estaban en contacto, ciertos mamíferos llegaron al sur. Los marsupiales sudamericanos podían acceder a Australia a través de la Antártida.
Eoceno
El clima del globo empezó a hacerse más cálido y la vegetación tropical alcanzó el interior de los círculos ártico y antártico. Esto propició una diversidad de mamíferos mucho mayor de la que podía mantener el Paleoceno. Olas migratorias de mamíferos cruzaron en todas direcciones los continentes septentrionales, cuyas poblaciones regionales fueron cobrando más semejanza entre sí, aunque sin perder su exclusividad. Las migraciones desde y hacia África, que se habían iniciado en las postimetrías del Paleoceno, jugaron un papel fundamental. Los movimientos migratorios parecen haber ido en descenso a partir del Eoceno medio.