Rosalía Lourdes Elisa Palet Bonavia (Nueva York, 11 de febrero de 1923 - Miami, 10 de junio de 2020), conocida como Rosita Fornés, fue una actriz, cantante, bailarina y vedette estadounidense nacionalizada cubana.
Primeros años Nació el 11 de febrero de 1923 en el Woman's Hospital (110th Street y Amsterdam Avenue), de Nueva York, Estados Unidos, como Rosalía Lourdes Elisa Palet Bonavia, hija de padres españoles radicados en Cuba, que habían arribado a la urbe estadounidense a bordo del barco Orizaba, el 1 de agosto de 1922; llegando su madre embarazada de tres meses. Sus progenitores eran Guadalupe "Lupe" Bonavia Fornoza, ama de casa de ascendencia madrileña y Santiago Palet oriundo de las Islas Baleares. A finales de 1925, Guadalupe regresó con la pequeña Rosita a La Habana, quedando Santiago en Nueva York.
Tras el distanciamiento y posterior divorcio, Lupe contrae nuevo matrimonio con el empresario de perfumería, cosméticos y de bienes raíces, José Fornés Dolz, originario de Valencia, quien le dio a la niña verdadero cariño paternal. Rosita es la mayor de tres hermanos: el segundo José Enrique, nacido en Madrid, y el tercero Leopoldo nacido en La Habana, ambos hijos de Fornés.
En la familia existían antecedentes artísticos; por vía materna —el hermano de su abuela, fue actor dramático y una prima de ambos fue cantante de ópera—; además, su abuelo materno fue empresario teatral. Amante de la buena música, acumuló una extensa discoteca, entre la que destacaban famosas óperas.
Su abuela, ante las travesuras e inquietud de la niña, la sentaba a escuchar aquellas arias operísticas y le iba narrando fantasiosamente los argumentos; eso fue despertando en la pequeña su interés y percepción musical. Por otra parte, todos sus juegos infantiles giraban hacia el arte. Actuaba, cantaba, declamaba; unas veces con sus amigas y otras ante el espejo.
En 1933, la familia emigró a España; estableciéndose primero en Madrid y posteriormente en Valencia. En este tiempo en la península, aumentó su interés por la canción y Rosita aprendió cuplés y coplas en boga por esa época. Allí permaneció la familia hasta que estalló la Guerra Civil en 1936, decidiendo entonces regresar a Cuba; embarcándose en el trasatlántico Manuel Arnús. A bordo, es donde realiza su primera presentación en público, a los 13 años de edad, interpretando el tango Silencio en la noche de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, acompañada al piano por otra pasajera quien era una concertista santiaguera.
La radioemisora cubana CMQ-Radio comenzó el 1 de diciembre de 1937 un programa de aficionados —dirigido por José Antonio Alonso— llamado La Corte Suprema del Arte, el cual se fue haciendo muy popular en su momento. De allí surgieron muchísimos talentos que con el tiempo llegarían a convertirse en verdaderas estrellas nacionales. Como característica peculiar, los concursantes eran eliminados a través del toque de una campana. Rosita pidió e insistió una y mil veces a sus padres que le permitieran participar en aquel programa radial, hasta que los convenció.
El 12 de septiembre de 1938 se presentó en los estudios de la estación radial, cantando la milonga La hija de Juan Simón, acompañada por el andaluz Manolo Tirado en la guitarra.
Ganó el concurso y adoptó su nombre artístico. Iniciaría entonces su preparación recibiendo clases de música con el profesor Juan Antonio Cámara; de canto con el tenor Mariano Meléndez y con los maestros Lalo Elósegui, Dominicis y Dalmau; de actuación con la actriz Enriqueta Sierra y de baile con Margarita Lecuona. miniaturadeimagen|Fornés en 2011. Con las estrellas nacientes del programa, continuó participando —como aficionada— en programas de radio y en giras nacionales dirigidas por Germán Pinelli. Con el mismo grupo, participó en el coro y bailó en la contradanza en un montaje de la opereta cubana Cecilia Valdés, del compositor Gonzalo Roig, en el Teatro Nacional (hoy Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana). Este sería el primer escenario que pisaría.
Su debut cinematográfico fue en 1939 en el film de Ramón Peón Una aventura peligrosa, cantando por primera vez una canción cubana ("Intrusa", compuesta por Ramiro Bonachea) para esta película.
La primera actuación profesional la hizo en el Teatro Nacional, contratada por el empresario artístico Heliodoro García, para cantar junto a los Chavalillos Sevillanos; este empresario sería igualmente quien la llevaría al cabaret Sans Souci, donde se presentó durante seis meses. Esta sería su primera actuación en cabaret.
En 1940 participó por vez primera en el género lírico a través de la radio, en la revista Las musas latinas del español Manuel Penella Moreno y la zarzuela Los gavilanes de Jacinto Guerrero. Allí la descubriría el tenor cómico español Antonio Palacios.
Carrera artística Su entrada grande a los escenarios la hizo en el Teatro Principal de la Comedia, el 28 de junio de 1941, a los 18 años de edad, de la mano de Antonio Palacios —su padre artístico— con la opereta El asombro de Damasco, en el rol de Zobeida. Allí conoció al maestro Ernesto Lecuona quien la invitó a participar en su compañía lírica. Con Lecuona intervino —como tiple cómica— en el estreno en Cuba de La del manojo de rosas el 9 de octubre de 1941 y la reposición de Los gavilanes; siendo la tiple cantante, la soprano española Eugenia Zúffoli y con artistas experimentados como Miguel de Grandy, Luisa María Morales y Antonio Palacios. Además, presentaron con esta compañía La viejecita (de Manuel Fernández Caballero) y El rey que rabió (de Ruperto Chapí). También junto a Lecuona, debutó en el rol de Isabel Ilincheta de la zarzuela Cecilia Valdés, en el Teatro Auditórium (hoy Teatro Amadeo Roldán). El maestro igualmente la llevó a participar en un show con su música al desaparecido Casino Nacional, donde interpretó por vez primera dos de sus temas: Siboney y Siempre en mi corazón.
El 15 de enero de 1942 estrenó en Cuba la opereta Luisa Fernanda en el rol de la duquesa Carolina en el Teatro Principal de la Comedia, junto a Zoraida Marrero (Luisa Fernanda), Miguel de Grandy, Paco Obregón, Antonio Palacios y Rolando Ochoa. Terminando una temporada, comenzó otra y así fue sumando roles a su imparable carrera lírica, títulos como: La verbena de la Paloma (Bretón) en el Teatro Nacional; La viuda alegre (Lehar), La duquesa del Bal-Tabarin (Carlo Lombardo "Leo Bard"), La casta Susana (Gilbert), La princesa del dollar (Fall), Doña Francisquita (Vives), La princesa de las Czardas (Kalman), Lola Cruz (Lecuona), el sainete lírico María de los Ángeles (Lecuona); así como en innumerables revistas, entre las que sobresalen Las Leandras (Francisco Alonso - José Muñoz Román) y El regreso de Tito (C. Robreño), bajo la dirección musical de Rodrigo Prats. Pasando unas veces por el Teatro Principal de la Comedia, el Teatro Campoamor o el Teatro Martí y en las compañías de Palacios, Lecuona o de Grandy; conformando así su estela.
Paralelamente a su labor teatral, continuó presentándose en radio —contratada con espacios fijos— ya fuera en CMQ, COCO o en RHC Cadena Azul. Además de rodar su segunda película, Romance Musical (1941).
La crítica unánimemente advirtió en la joven, aptitudes capaces de abrirle otros horizontes bajo una buena dirección. El público la destacó enseguida, concediéndole con largueza su favor. Pero ella no se conformó solamente con la vertiente lírica; quiso además hacer teatro dramático. En noviembre de 1942 debutó como actriz en el Teatro Nacional en el rol de doña Inés de Don Juan Tenorio (José Zorrilla), junto al gran actor Otto Sirgo.
Más tarde dirigida por Miguel de Grandy actuó en el Teatro Campoamor en La novela de un joven pobre y La dama de las camelias (Alejandro Dumas), junto a Otto Sirgo, Concha Pascual, Pedrito Fernández entre otros actores. Y en el Teatro Principal de la Comedia: Casa de muñecas (Ibsen), junto a Carlos Badias. Además, actuó en La papirusa, Dios se lo pague, Nuestra Natacha, Doña Diabla, La danzarina roja (Hirsh) y Dueña y señora, entre otras muchas obras.
Mostrando otra faceta más, participó en del género de la comedia, incorporándose al elenco de Mario Martínez Casado en el Teatro Principal. Hizo alta comedia, desde Topacio (Pagnol), Morena Clara (Quintero), La chica del gato, Las don Juanes, Amo a una actriz, Yo le cedo a mi mujer, Mis tres mujeres, junto a Enrique Santiesteban; y otras. Participó en dos de las primeras comedias musicales cubanas, Vivimos hoy y Hotel Tropical (Olga de Blanck) en el Teatro Auditórium.
En 1945 —a los 22 años de edad— ya había hecho carrera, era previsible que levantara vuelo y buscara nuevos horizontes; la nueva “conquista” fue México. Debutó en la cinematografía azteca en la película El deseo, de Chano Urueta, una adaptación de la novela homónima del escritor alemán Hermann Sudermann. Terminado el rodaje regresó a Cuba donde continuó su ritmo habitual. Meses más tarde fue contratada por el empresario argentino Roberto Ratti para debutar en el Teatro Arbeu de Ciudad de México, como primera vedette de la Compañía de Revistas Modernas, junto con artistas argentinos, mexicanos y cubanos, presentando en diciembre la revista Ritmos y canciones de América, con gran éxito. Como vedette protagonizó innumerables revistas en los teatros Arbeu, Lírico y Follies. El 15 de septiembre de 1946 inauguró el Teatro Tívoli, con la representación de la revista Chofer al Tívoli. La Asociación de Periodistas Mexicanos la proclama “Primera Vedette de México”, este galardón se repetiría entre los años 1946 y 1950; mientras que en 1951 y 1952 es declarada “Mejor Vedette de América”. Al mismo tiempo, continúa trabajando en la radio mexicana e interviene en cinco películas: Se acabaron las mujeres (1946), La carne manda (1947), Cara sucia (1948), Mujeres de teatro (1951) y Del can can al mambo (1951).
En 1947, viajó hacia los Estados Unidos, debutando en el Teatro Madison de Los Ángeles, recorrió además San Francisco, San Diego, San Antonio y Texas.
El 20 de diciembre de 1947 se casó con el actor mexicano Manuel Medel, fruto de esta unión llegaría su única hija, Rosa María, nacida el 10 de marzo de 1949.
En 1950, partió a Venezuela al frente de una compañía de operetas para debutar en el Teatro Nacional de Caracas junto al afamado tenor Luis Sagi Vela. Este mismo año, viajó nuevamente a los Estados Unidos, donde debutó en el Teatro Latino de Nueva York.
A su regreso a México, fundó con su marido, la Compañía de Teatro lírico Medel-Fornés, con la que recorrieron todo el país. Representaron: El soldado de chocolate, El encanto de un vals, La gatita blanca, La verbena de la Paloma, La revoltosa, La marcha de Cádiz, Luisa Fernanda, Los gavilanes, La viuda alegre y Doña Francisquita, entre otras. Fue tanto el éxito de la compañía, que fue menester contratar a una figura que pudiera alternar con ella; entraron entonces la soprano española Pepita Embill y su esposo, el barítono Plácido Domingo Ferrer, padres del tenor Plácido Domingo.