El jardinero, conocido también como Retrato de joven campesino o Campesino provenzal, es un cuadro de óleo sobre lienzo de Vincent van Gogh, datado en septiembre de 1889 y conservado en la Galería Nacional de Arte Moderno de Roma.

El cuadro, considerado el más importante del pintor neerlandés entre los presentes en las colecciones públicas italianas, es una obra maestra del periodo provenzal de Van Gogh y muestra algunos de los temas fundamentales de su pintura, como el uso del retrato, la relación con la naturaleza y la combinación de colores primarios y complementarios.

Título y catalogación de la obra

Van Gogh, a diferencia de como hizo con la mayoría de sus pinturas, no menciona El jardinero en ninguna de sus cartas y por ello no le da ningún título. En cualquier caso, el lienzo siempre ha pertenecido al catálogo razonado de las obras de Van Gogh. En primer lugar, apareció en el catálogo elaborado en 1928 —revisado en 1970— por Jacob-Baart de la Faille, titulado The work of Vincent Van Gogh, que numeró al cuadro con el 531. A continuación se incluyó en el catálogo The complete van Gogh (1980) realizado por Jan Hulsker, que dio a El jardinero el número 1779. Para diferenciar ambos sistemas de catalogación, la crítica asocia las iniciales de los autores de los catálogos a los números de los diferentes cuadros. Por lo tanto, El jardinero es, respectivamente, F531 y JH1779, según el sistema de catalogación al que se haga referencia. En la colección de la Galería Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Roma, el lienzo está catalogado con el número de inventario 8638.

Aunque frecuentemente se conoce la obra con el título de El jardinero, en realidad este es un título bastante reciente, que no expresa plenamente el tema o el mensaje que encierra la obra. Se trata de un título probablemente inspirado por el fondo de la pintura que, más que recordar un campo cultivado, parece un jardín. En cambio, otras hipótesis sostienen que el título deriva de la posibilidad de que sea el retrato del jardinero del hospital psiquiátrico de Saint Rémy, donde Vincent van Gogh estuvo interno entre abril de 1889 y mayo de 1890.

El pintor y amigo de Van Gogh, Émile Bernard, en sus cartas escritas en 1911 le dio el título de Paysan provençal (en español: Campesino provenzal), mientras que en la primera exposición de los impresionistas, organizada en el Lyceum de Florencia en 1910, se presentó como Cabeza de campesino. Más en general, en la catalogación de las obras de Van Gogh se identifica como Campesino o como Retrato de un campesino, mientras que en la colección del museo romano ha prevalecido el título de El jardinero (Campesino provenzal).

Historia

miniaturadeimagen|303x303px|La noche estrellada (Van Gogh, 1889). Pertenece a la misma etapa artística que El jardinero.|izquierda

Van Gogh pintó el lienzo en septiembre de 1889 mientras residía en el hospital de Saint Rémy. La datación del mes de ejecución es aproximada —aunque hoy en día casi toda la crítica la acepte como válida— porque Van Gogh no cita la obra en las numerosas cartas que escribe a su hermano Theo y a sus amigos.

En un primer momento, de hecho, se consideró que formaba parte del conjunto de obras que Van Gogh pintó en Arlés, un periodo que va de febrero de 1888 a marzo de 1889. Posteriormente, se creyó que era una obra del periodo transcurrido en Saint Rémy (abril 1889-abril 1890). Finalmente, los estudios de Hulsker situaron la obra en septiembre de 1889, época en la que el pintor era tratado en el hospital de Saint Paul de Mausole, en Saint Rémy, poniéndola en relación con el fuerte interés que el pintor tuvo por los retratos en aquel periodo. A principios de septiembre, Van Gogh, tras una grave crisis nerviosa y un periodo de inactividad, volvió a pintar con gran empeño y él mismo escribió a su hermano Theo:

Tras la muerte del pintor, la obra entró en el mercado de coleccionistas hasta llegar a la galería parisina del merchante de origen judío Paul Rosemberg, donde en 1910 la compró Gustavo Sforni, intelectual y pintor macchiaiolo que a principios del llevó a Florencia, ciudad en la que vivía, varias obras de arte de la pintura moderna: entre ellas se encontraban el Retrato de monsieur Chocquet (1889) de Paul Cézanne, dos óleos de Maurice Utrillo y una pintura en pastel de Edgar Degas.. Tras su llegada a Italia, El jardinero fue prestada para la muestra italiana dedicada a los impresionistas que organizó el escritor y pintor Ardengo Soffici entre abril y mayo de 1910 en las salas del Lyceum Club de Florencia.. La exposición llevaba el nombre, precisamente, de Prima mostra italiana dell'impressionismo. La tela, expuesta con el número 71, se presentaba junto a obras de Paul Cézanne, Edgar Degas, Jean-Louis Forain, Paul Gauguin, Henri Matisse, Claude Monet, Camille Pissarro, Pierre-Auguste Renoir, Henri de Toulouse-Lautrec y dieciocho esculturas de Medardo Rosso. Ese mismo año, Soffici dio una opinión no muy positiva sobre El jardinero, ya que en la obra de Van Gogh observó una ruptura con las lecciones de Cézanne, un artista que él apreciaba mucho:

Tras la muestra temporal, la obra volvió a las manos de su dueño, Sforni. Este, tras las críticas de la exposición de Florencia, pensó que sus contemporáneos criticarían la obra si la pusiera en exposición en Italia, así que la guardó celosamente en su propia casa, permitiéndosela ver solo a sus amigos y a los intelectuales que, como él, estaban atentos a las nuevas tendencias extranjeras y a las innovaciones de los impresionistas y postimpresionistas.

Tras la muerte del coleccionista en 1940, su tío abogado Giovanni Verusio heredó la pintura junto a toda su colección que, además de los ya citados autores franceses, incluía las obras de Fattori (más de cuarenta en total, incluyendo los óleos y los dibujos), Signorini y Severini. Aunque Van Gogh todavía no había alcanzado la popularidad que el mercado del arte le trajo en la década de los ochenta, la pintura ya era reconocida como la pieza más preciosa y de mayor valor de aquella colección, por lo que durante el final de la Segunda Guerra Mundial, el abogado Verusio, que se había refugiado en una granja en el campo toscano, la ocultó en una caja de madera bajo la paja de un invernadero de limoneros de Pian dei Giullari para protegerlo de los saqueos de los soldados alemanes.

Acabada la guerra, en 1945 se expuso en el Palacio Pitti, en la exposición de pintura francesa organizada por Berenson titulada La peinture française à Florence. Más adelante, también fue expuesta en 1952, en la muestra retrospectiva organizada por Lamberto Vitali en el Palacio Real de Milán con el título Vincent Van Gogh. La obra empezó a cobrar importancia en el territorio nacional y en 1954 el Estado Italiano declaró la pintura como obra de interés histórico y artístico.

En 1966 la esposa del abogado, Sandra Verusio, puso a salvo el lienzo durante la inundación de Florencia llevándolo a Roma. Allí el lienzo quedó en el comedor de la casa durante aproximadamente diez años —aunque a menudo sustituida por una copia—. La posesión del cuadro permitió entrar a la familia en los salones de la alta sociedad y relacionarse con las grandes personalidades de su tiempo gracias a las numerosas peticiones que el matrimonio Verusio recibía para poder admirar el Van Gogh. Pasaron figuras del mundo artístico como Renato Guttuso y el crítico de arte Giuliano Briganti; así como otros personajes de relevancia de ámbitos diferentes: por ejemplo, la abogada Agnelli acudió a casa de la familia Verusio en varias ocasiones para admirar el lienzo. La fama del cuadro, sin embargo, llevó inevitablemente a varios intentos de robo. La señora Verusio, hablando de los ladrones, dijo en 1998 en una entrevista:

Cansada de esta situación, la abogada Verusio decidió vender el lienzo, que fue adquirido en 1977 por la cifra de 600 millones de liras, muy por debajo de la cotización del cuadro en aquel momento, que se estimaba en al menos 1 200 millones. Lo compró el galerista romano Silvestro Pierangeli, dado que el Estado Italiano en aquella época no ejercitó su derecho de prelación. Lo que aconteció en realidad es que Pietrangeli hizo de intermediario de un comprador anónimo, que, como se descubrió en 1983, era el galerista suizo Ernst Beyeler. El Estado italiano se movilizó solo en 1988, en pleno auge del mercado de coleccionismo de los impresionistas, cuando Beyeler anunció que iba a vender la obra al Museo Guggenheim de Venecia por la cifra de catorce mil millones de liras. En aquella operación se demostró que durante la primera negociación Beyeler no resultaba como el verdadero comprador, pues en las actas de compraventa el nombre registrado era el de Pierangeli.

De esta forma, el Estado italiano, en 1989, exigió practicar su derecho de prelación y volvió a comprar el cuadro, reembolsando a Beyeler la misma cifra que había pagado en 1977: 600 millones de liras. Beyeler consideró que la cifra estaba demasiado por debajo del precio de mercado —si el Estado no hubiera recomprado el cuadro, el Museo Guggenheim le habría pagado 25 veces más— y denunció al Estado italiano. Tras perder todos los juicios iniciados en Italia, hizo un llamamiento a la corte europea de Derechos Europeos de Estrasburgo.) Mientras tanto, en 1995, el cuadro fue trasladado a Roma y a la Galería Nacional de Arte Moderno, donde se situó junto al otro cuadro de Van Gogh que poseía la Galería, L'arlésienne (Madame Ginoux).

En el año 2000, el tribunal europeo falló por primera vez: afirmó que el Estado italiano tenía derecho de prelación pero consideró que había ejercitado su derecho con mucha demora y había pagado un precio demasiado bajo, de tal manera que había gozado de un «enriquecimiento injustificado». El juicio sobre quién debía ser el verdadero propietario de la obra terminó en mayo de 2002, tras más de un cuarto de siglo, cuando los jueces de Estrasburgo reconocieron al Estado Italiano su legítima posesión y titularidad de la obra. En consecuencia, El jardinero entró oficialmente y de derecho en la colección del museo romano. Los jueces reconocieron a Beyeler una indemnización de un millón trescientos mil euros más cincuenta y cinco mil euros de reembolso por los costos del proceso. Giuliano Urbani, el entonces Ministro de Patrimonio Cultural, expresó su gran satisfacción con respecto a la sentencia:

Robo del cuadro y posterior recuperación (1998)

miniaturadeimagen|Paul Cézanne pintó Le Cabanon de Jourdan en 1906, lienzo robado y, posteriormente, recuperado en 1998 junto a los dos Van Gogh.|izquierda|226x226px

Entre la noche del 19 y el 20 de mayo de 1998, el cuadro se ganó un espacio en todas las portadas de los periódicos porque fue objeto de un robo en la Galería Nacional de Arte Moderno de Roma. Además de El jardinero, los ladrones se llevaron La arlesiana (Madame Ginoux), pintada también por Van Gogh en 1890, y Le Cabanon de Jourdan, obra de Paul Cézanne (1906). El robo lo perpetraron tres ladrones armados, descalzos y con pasamontañas que esperaron el cierre del museo dentro de las instalaciones.

Los ladrones ataron, amordazaron y amenazaron a punta de pistola a los vigilantes. El camarero del museo notó que la entrada aún estaba abierta, así que avisó a los carabineros, que acudieron y liberaron a los vigilantes. El robo tuvo un fuerte impacto mediático por la fama de Van Gogh y Cézanne y por el valor estimado de las obras; de tal forma que se comparó con robos precedentes como el de la Natividad de Caravaggio, robada en 1969 del Oratorio de San Lorenzo de Palermo, y el Retrato de señora de Gustav Klimt, robado el año anterior de la Galería de arte moderno Ricci Oddi de Piacenza.