La Ciudad de Palencia es un conjunto histórico español, ubicado en el núcleo de la ciudad homónima, capital provincial, en Castilla y León. Cuenta con el estatus de bien de interés cultural desde 2018. Situada en la amplia llanura de Tierra de Campos, coronada por el cerro del Cristo del Otero, símbolo de la ciudad, su ubicación entre el río Carrión y el ferrocarril, han determinado su configuración urbana.
Con unos orígenes que se remontan a fechas protohistóricas, su patrimonio y urbanismo es el resultado de su evolución a lo largo de las distintas épocas históricas, la romana y la Edad Media, así como los siglos al y las importantes transformaciones del siglo , periodos todos ellos reconocibles en el conjunto histórico de la ciudad, en la que coexisten junto a monumentos como la catedral, el convento de San Pablo, la iglesia de San Miguel, la iglesia de Santa Clara, San Francisco, San Lázaro o la Virgen de la Calle, un conjunto arquitectónico civil de finales del siglo y principios del , como el palacio de la Diputación Provincial, el Casino o la Casa del Cordón, muestras de modernismo, historicismo y eclecticismo, en el que el trabajo de arquitectos como Juan Agapito y Revilla, Jacobo Romero y Jerónimo Arroyo dejó su impronta.
Historia La tradición remite la fundación de la ciudad de Palencia a Palauto, jefe vacceo hijo de Rómulo o a los griegos, quienes darían el nombre de la diosa Pallas a la ciudad, si bien el acercamiento a la realidad sobre los orígenes de Palencia viene determinado por el conocimiento de su subsuelo arqueológico y los importantes vestigios romanos hallados, que confirman su antigüedad y su profunda romanización. A partir de las excavaciones realizadas en el casco urbano de la ciudad, el origen de Pallantia, que ya aparece citada en las fuentes por el geógrafo latino Pomponio Mela como una de las ciudades más importantes de la provincia romana Tarraconense, se remite a un primer asentamiento consolidado de mediados del siglo d.C., aunque existen evidencias de una ocupación en fechas anteriores.
Una terrible inundación del río Carrión destruyó gran parte de la ciudad y provocó su abandono temporal, posiblemente a comienzos del siglo d.C., tras el cual y hasta el siglo , se desarrolló un importante núcleo urbano. La nueva ciudad se extenderá básicamente en el ámbito que hoy se considera casco antiguo. De hecho, los resultados de las últimas excavaciones llevadas a cabo en la zona, señalan que el trazado actual de la ciudad pudiera corresponder con el trazado planificado de época romana. izquierda|miniaturadeimagen|Escudo de armas en la iglesia de San Pablo El desarrollo urbanístico de la ciudad se produce, con momentos de mayor o menor intensidad, desde el siglo hasta el siglo . Se conoce por fuentes documentales el incendio que asoló la ciudad a partir del 457 tras la invasión de los godos, lo que dará lugar a cambios y desplazamientos de la población; pero, a pesar de que no se han encontrado restos en el subsuelo posteriores a esta fecha, no parece que se produjese su total abandono. De hecho, la construcción de un templo, del que se conserva el primer tramo en la cripta de San Antolín, revela la existencia de una población de cierta entidad y perpetúa este espacio simbólico como una zona de poder religioso, que se ha mantenido hasta la actualidad.
En el momento de la repoblación, la ciudad no estaba totalmente abandonada, si bien la organización de la red urbana medieval y la formación de su estructura urbana se producirá, como en la mayoría de las ciudades de Castilla y León, entre los siglos y . En el siglo , con Sancho III el Mayor, Palencia ya poseía la condición de ciudad; era sede de un extenso episcopado que englobaba parte de la actual provincia de Valladolid y fue sede de los Concilios de 1113 y 1124, a los que asistieron los reyes de Castilla, pero no será hasta el reinado de Alfonso VIII, que instituyó el primer Concejo, cuando la ciudad alcanza su máximo esplendor. miniaturadeimagen|Calle Mayor miniaturadeimagen|Puente Mayor sobre el río Carrión y torre de San Miguel Durante los siglos y , con la construcción de sus murallas y la formación de las instituciones concejiles, la ciudad va desarrollándose espacialmente y adquiriendo un carácter netamente urbano, en un proceso de expansión en el que el Camino de Santiago que cruza la provincia de este a oeste, tendría su importancia. En los siglos y , Palencia siguió representando un importante papel y escenario de los principales acontecimientos políticos de la época, siendo sede de reuniones de Cortes y Concilios, ejerciendo en cierta manera el papel de capital en una corona que carecía de capital política. En 1212, el obispo Tello Téllez de Meneses fundó los «Estudios Generales», entre cuyos alumnos destacaría la figura de Domingo de Guzmán, y en 1255 se promulga el Espéculo, texto legal con el que Alfonso X pretendió la unificación jurídica. De gran importancia para el futuro desarrollo económico de Palencia fue su posicionamiento a favor de Fernando IV en 1296, en plena guerra civil con el infante don Juan, autoproclamado rey de León, Galicia y Sevilla, siendo la ciudad recompensada por el rey Fernando con privilegios tan importantes como la exclusión de los afamados tejidos palentinos del pago del portazgo y una segunda feria franca.
A partir del siglo comienza el inicio de la decadencia y pérdida de protagonismo de la ciudad, que ya solo en contadas ocasiones se va a erigir en escenario de acontecimientos históricos importantes, como la boda celebrada en su catedral entre el infante don Enrique, hijo y heredero de Juan I, y la princesa Catalina de Lancáster; la heroica defensa de la ciudad por las mujeres palentinas contra las tropas del duque de Lancaster, pretendiente a la corona de Castilla, origen del «derecho de tocas», banda de color rojo y dorada símbolo de la ciudad que luce el traje tradicional palentino; o la proclamación como rey del infante Don Alfonso en 1425.
Durante los siglos y , Palencia se convirtió en un importante foco de industria pañera, actividad que siempre ha caracterizado la estructura empresarial de esta localidad y que la hizo famosa durante años por la elaboración de sus mantas. La prosperidad de sus ferias y la consolidación del mercado nuevo, dio lugar a un importante desarrollo económico, que trajo como consecuencia un importante aumento de la población y la expansión del núcleo urbano. Poco a poco y de forma gradual, la ciudad fue perdiendo protagonismo. Su participación en la Guerra de las Comunidades y la consecuente pérdida de confianza del emperador Carlos V, marcaron el inicio del declive de Palencia. El destacado papel de la ciudad en la Guerra de la Independencia y la construcción del canal de Castilla, constituyen los dos momentos más significativos en el siglo en la historia de la ciudad.
Descripción
Origen y formación del tejido urbano
miniaturadeimagen|Vista general del núcleo urbano La ciudad de Palencia se encuentra ubicada en la orilla izquierda del río Carrión, en la llanura de Tierra de Campos. Según Madoz «la ciudad se sitúa en la orilla izquierda del río Carrión en lo más llano de su vega y a dos leguas de su confluencia con el Pisuerga, el terreno sobre el que descansa es sumamente fértil y pocas poblaciones gozan de una perspectiva tan deliciosa y pintoresca como la que ofrece esta ciudad….». La evolución urbanística de Palencia estuvo marcada por su situación geográfica, entre el trazado del río Carrión, eje de referencia del desarrollo urbanístico de la ciudad, y el ferrocarril, lo que deterinaron el plano alargado de la ciudad. El modelo urbano de Palencia que ha llegado hasta nuestros días se genera durante los siglos y , se consolida durante los siglos y y terminará densificándose durante los siglos y .
La configuración urbana de la ciudad se produce en el siglo , a partir del establecimiento de parroquias alrededor de un foco monumental y la creación de un primer recinto de murallas. El primer asentamiento, conocido como barrio de San Antolín, se desarrolla en torno a la catedral, donde se van a construir los elementos y dependencias relacionadas con el poder político y religioso del momento, el alcázar, la catedral y el Palacio Obispal, la iglesia de Santa Marina, el Hospital de San Antolín y las Casas del Obispo, así como todo tipo de construcciones civiles relacionadas con la vida diaria, como el mercado. Un segundo asentamiento más moderno, conformado por mercaderes y artesanos, se desarrollará en torno a la iglesia de San Miguel.
Desde el punto de vista urbanístico, estos dos núcleos presentan un trazado laxo, con grandes plazas desarrolladas en torno a los edificios religiosos y pequeñas agrupaciones de casas exentas, donde, hasta el nacimiento de nuevos barrios que irán surgiendo al sur y sureste, se irá desarrollando la principal actividad económica de la ciudad, de la que es fiel reflejo la toponimia con nombres como la Puerta de las Ovejas, el Mercado Viejo, las Carnicerías, las Tenerías o las calles de Pescaderos o de Yeseros. A finales del siglo se abre la Rúa Mayor, calle de gran longitud paralela al río, de trazado curvilíneo, que se va a convertir en el eje de la vida económica, estructurando los dos núcleos primitivos y posibilitando nuevos usos urbanos y nuevas actividades.
A lo largo de los siglos y se irán abriendo nuevas calles y nuevos trazados, ampliándose la trama edificada con la creación de nuevos barrios, como el barrio de La Puebla, el barrio nuevo y el barrio de San Francisco, que necesitarán para su protección una nueva muralla. El barrio de La Puebla, fundado en 1165 sobre una serna del Cabildo de la catedral, aunque de origen netamente rural, se irá convirtiendo con el tiempo en un barrio industrial y próspero, caracterizado por un trazado de cierta regularidad en el sector sur-oriental y por tejidos más irregulares en la zona más próxima al río. El barrio nuevo, citado documentalmente por primera vez en 1251, tiene su origen en la apertura de una calle de carácter rectilíneo hacia el norte, que permitiría la expansión de la población hacia esa zona antes vacía. Por su parte, el barrio de San Francisco, que se desarrolló a partir de la construcción en 1296 del Hospital de San Lázaro y del Convento de San Francisco, presenta un trazado regular que revela su origen planificado. Además de los señalados, otros barrios configuran la Palencia del siglo , como el barrio de Judíos, el barrio Medina –comprendido en la colación de San Miguel e inmediato al río–, el barrio de las Tenerías junto a la catedral y el de Santa Marina, al norte y extramuros.
miniaturadeimagen|Hospital de San Bernabé y San Antolín