Antonio Ángel Valero Vicente (Zaragoza, 1 de marzo de 1925 - Ibidem., 8 de agosto de 2001) fue ingeniero industrial y catedrático español, y el primer director general del IESE, Universidad de Navarra.ABC 8-8-2001 Pionero en la introducción, en las escuelas de dirección en España, de la didáctica basada en el método del caso y en la formación de altos directivos, estuvo comprometido con el mundo empresarial. Antonio Valero ocupó el cargo de consejero y asesor en los sectores público y privado; además, asumió distintas responsabilidades en organismos públicos como asesor de diversos ministerios y participó en la fundación de los primeros partidos políticos centristas de Cataluña. En 1968, le fue concedida la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.

Estudios Hijo de Gabriel Valero y Dolores Vicente, pasó su infancia y su juventud en Zaragoza, donde comenzó sus estudios superiores en la Escuela Profesional de Comercio (1943), para matricularse posteriormente en Ingeniería Industrial, en Tarrasa, donde fue el número uno de su promoción (1949) y Premio Extraordinario de Fin de Carrera. En 1960, se doctoró en Ingeniería Textil en la Escuela Especial de Ingenieros de Industrias Textiles de Tarrasa, donde también obtendría el título de doctor ingeniero en Industrias Textiles.Entrevista a Antonio Valero en Heraldo de Aragón (9 de junio de 1981).

Actividad Académica Catedrático de Química de Colorantes y Fibras Artificiales, y de Estampados y Aprestos de la Escuela Técnica Superior de Tarrassa (1954-1960), fue también catedrático de Organización Industrial y Administración de Empresas (1962-1963) y de Teoría, Estructura e Instituciones Económicas, y Administración de Empresas y Dirección de Producción (1963-1972) en la misma localidad. Además, fue catedrático de Economía de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Bilbao (1977-1990).

El mismo año de la fundación del IESE Business School, de la Universidad de Navarra, por entonces denominado Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), se incorporó como director y profesor (1958- 1994). Impartía Política de Empresa, que más tarde se llamó Dirección General, en los distintos programas de formación de directivos, dejando en todos ellos su impronta sobre lo que debía ser una compañía comprometida con la sociedad y basada en los principios éticos del cristianismo.De septiembre de 1994 a agosto de 2001, fue profesor emérito de esta misma materia.

Antonio Valero fue también profesor visitante en las siguientes instituciones académicas: Institut Européen d'Administration des Affaires (INSEAD) de Fontainebleau, Francia (1963); Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) de México (1967-1968); Istituto Superiore per Imprenditori e Dirigenti di Azienda (ISIDA) de Palermo, Italia (1970); Tel Aviv University, Israel (1971-1972); Escuela de negocios de la Universidad Austral (IAE), Argentina (1978); Universidad Simón Bolívar de Caracas (1979), Venezuela; Associaçao de Estudos Superiores de Empresa (AESE) de Lisboa, Portugal (1980); Escuela de dirección y negocios de la Universidad de La Sabana (INALDE), Colombia (1986 1987); Escuela de dirección de la Universidad de Piura (PAD), Perú; e Instituto de Desarrollo Empresarial (IDE) de Guayaquil, Ecuador (1998).

Su tarea como docente se vio ampliada por sus responsabilidades en la gestión y el asesoramiento de organismos educativos: fue miembro de la Junta de Gobierno (1958-1967) y del Consejo de Patronos (1967-1974) de la Universidad de Navarra y vicepresidente (1964-1966) y, posteriormente, presidente (1966-1968) de la European Association of Management Training Centers (EAMTC), con sede en Bruselas. Fundación del IESE miniaturadeimagen|200px|Antonio Valero en 1988 A finales de julio de 1957, José Javier López Jacoiste planteó a Antonio Valero que se hiciera cargo de desarrollar una iniciativa relacionada con la formación de empresarios. La propuesta respondía, entre otros antecedentes, al interés manifestado por un grupo de empresarios vinculados a la consultora RASA (Racionalización y Automación, S. A.), liderados por Alejandro Crespo Calabria, por promover una formación de dirigentes empresariales desde una perspectiva cristiana.

Valero aceptó la propuesta y durante los meses siguientes recopiló y estudió información sobre la formación empresarial que se desarrollaba en otros países. Entre las experiencias que conoció se encontraba la École d’Administration des Affaires de Lille (Francia), dirigida por Stephan Cambien, que utilizaba el método del caso procedente de la Harvard Business School. Entre el 23 y el 29 de abril de 1958 Valero visitó la escuela francesa, donde asistió a distintas sesiones y mantuvo reuniones con sus profesores.

A partir de la información reunida, Valero elaboró un proyecto que presentó a Josemaría Escrivá, quien aprobó la iniciativa a finales de mayo de 1958, y manifestó su deseo de que el nuevo centro académico comenzara su actividad en el curso 1958-1959. En los primeros días de junio, Valero recibió el encargo de poner en marcha el proyecto.

En el primer plan de acción del futuro IESE, Valero definió las líneas iniciales del proyecto y las personas que podrían participar en él. En un primer momento se utilizó la denominación de Centro de Estudios de la Empresa y, el 29 de septiembre de 1958, pasó a denominarse Escuela de Directores del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE).

Los siguientes pasos consistieron en conformar el claustro y diseñar el programa curricular del primer curso, denominado Programa de Alta Dirección de Empresas (PADE), destinado a empresarios con experiencia en puestos de alta dirección. Las sesiones inaugurales se celebraron los días 25 y 26 de noviembre de 1958 en el Hotel del Parque de San Andrés de Llavaneras.

Al PADE le siguieron el Programa de Dirección de Empresas (PDE), iniciado en el curso 1959-1960, y el Programa de Desarrollo para Alta Dirección de Empresas (PDADE, posteriormente PDG), puesto en marcha en 1961.

En 1964, con la colaboración de la Harvard Business School, el IESE puso en marcha el máster en Economía y Dirección de Empresas (MED), posteriormente denominado MBA. La creación del programa amplió la actividad académica del IESE, hasta entonces orientada principalmente a empresarios y directivos, hacia la formación de profesionales más jóvenes.

En la preparación del nuevo programa participaron, entre otros, los profesores Carlos Cavallé, Félix Huerta, Juan Farrán y Esteban Masifern, algunos de los cuales asistieron al International Teachers' Program de Harvard. En marzo de 1963, el profesor de Harvard Franklin E. Folts permaneció durante un mes en el IESE colaborando en la elaboración del programa y, en octubre de ese mismo año, se reunió por primera vez en Boston el Comité Harvard-IESE.

El profesor Josep Faus identificó cinco decisiones estratégicas adoptadas durante la etapa de Valero que contribuyeron a configurar el modelo académico del IESE:

comenzar la formación por los niveles superiores de dirección; impulsar la formación especializada de los profesores, incluidos doctorados en el extranjero; promover la internacionalización; desarrollar la investigación, además de la elaboración de materiales pedagógicos y casos; distribuir la dedicación de los profesores entre actividad académica, investigación, tareas internas del IESE y consultoría externa.

Valero fue el primer director general del IESE, cargo que ocupó entre 1958 y 1967, cuando fue sucedido por Juan Ginebra.

Pensamiento: política de empresa La Política de Empresa, materia sobre dirección general que él impartía, es un enfoque humanista original de la gestión y el gobierno corporativo, con implicaciones para la educación empresarial. Así, Valero bosquejó los cuatro puntos fundamentales de la dirección general y de la empresa: Comunidad de personas. Institución social intermedia que sirve al bien común de la sociedad. Naturaleza diferente a la de la práctica política y técnica, que lleva a la alta dirección a ejercer la razón práctica y, al mismo tiempo, una especie de arte político o sabiduría. Papel y responsabilidad de los empresarios y de la alta dirección.

Consideraba que había que llegar hasta los grandes empresarios y los altos ejecutivos (lo que él llamaba «hombres de vértice») con un mensaje cristiano y humanista, distinguiendo entre el beneficio derivado de la creatividad innovadora y el trabajo, y el obtenido a partir de la especulación.L. Dionis (2002), «Ese era su mundo». En L. Dionis, et al., In Memoriam: Antonio Valero, pp. 2-3. Disponible en: www.ee-iese.com/85/85pdf/portada.pdf. Su expresión y sus objetivos eran claros: para dar limosna ya había otras personas; él estaba para ayudar a los empresarios y a los altos ejecutivos en una gestión ética y transparente.

Una constante en su personalidad era la búsqueda de la perfección en el trabajo, fruto de su pertenencia al Opus Dei: según sus alumnos, amigos y compañeros era muy exigente consigo mismo y con los demás,S. Gómez (2002), «Exigencia profesional y preocupación por los demás». En L. Dionis, et al., In Memoriam: Antonio Valero, pp. 10-12. Disponible en: www.ee-iese.com/85/85pdf/portada.pdf. y, al mismo tiempo, afectuoso y cercano.

El pensador Salvador Pániker lo definía como «un hombre que quema un poco», por su pasión y su entusiasmo a la hora de infundir y provocar en los alumnos el reto esforzado por sacar lo mejor de sí mismos. En la entrevista que le hizo a principios de los años setenta,S. Pániker (1971), Conversaciones en Cataluña, Editorial Kairós. refleja a un hombre comprometido y activo que considera que «el empresario es un filósofo en acción» y un fiel defensor de la libertad económica y el papel de la iniciativa privada: «La formación intelectual universitaria no es garantía de pensamiento. Una estructura social de libre iniciativa fuerza más a pensar que una circunstancia planificada impositivamente».

Como docente y hombre de empresa, plasmó su pensamiento en varios libros y capítulos de obras mayores, así como en numerosos artículos académicos.

Presencia en el mundo empresarial Gran conocedor del ecosistema de la empresa, Valero tuvo una presencia continua como promotor, consultor, consejero y directivo desde que, en 1950, participara como joven ingeniero en el diseño de una planta de fabricación con nuevas tecnologías. Entre los distintos cargos que ocupó, destacan: Asesor de Sobrinos de C. Valero, S. R. C. (1960-1964). Miembro del Consejo de Administración y de la comisión delegada, y presidente del Consejo de Dirección de la Editorial Salvat (1962-1988). Miembro del Consejo de Administración de Torras Herrería y Construcciones, S. A. (desde 1964). Miembro del Consejo de Administración y de la comisión delegada de S. A. Echevarría (1964-1975). Vicepresidente del Consejo de Administración de Montserrat Hermanos, S. A. (1964-1994). Asesor del presidente de Renfe (1971-1975). Miembro del Consejo de Administración de Lladró, S. A. (1973-1985). Miembro del Consejo de Administración de MAC, Inc., con sede en Estados Unidos, y presidente del Consejo de MAC Europe (1974-1985). Asesor del presidente de Petróleos de Venezuela (1978). Asesor del presidente de Coca-Cola Argentina (1979). Fundador y primer presidente de Merchbanc, S. A. (1981-1988). Asesor del presidente de la Compañía Telefónica Nacional de España, S. A. (1982). Vicepresidente de Nerva-Nerpel (1987-1989). Miembro del Consejo de Administración de Ediciones Internacionales Universitarias, S. A. (EIUN-SA) y de Ediciones Universidad de Navarra, S. A. (EUNSA) (desde 1988), las cuales presidió hasta 1995. Miembro del Consejo de Cementos Molins, S. A. (desde 1988).

Responsabilidades públicas