Nosotros, los valencianos (Nosaltres, els valencians en su original en valenciano) es un influyente ensayoFi de segle: incerteses davant un nou mil·lenni, página 155 (en valenciano).De la revolución liberal a la democracia parlamentaria: Valencia (1808-1975), página 36. del valenciano Joan Fuster.Confluències. Una mirada sobre la literatura valenciana actual, página 204 (dentro del capítulo Joan Fuster i la història`). Su aparición implicó una renovación tanto en la historiografía como en el nacionalismo valenciano.De la revolución liberal a la democracia parlamentaria: Valencia (1808-1975), página 32 (en valenciano). Ernest Lluch dijo de este libro que «separa la historia de nuestra prehistoria».Lluch, Ernest (citado en De la revolución liberal a la democracia parlamentaria: Valencia (1808-1975), página 33). Junto a Qüestió de noms (Edicions d'Aportació Catalana, 1962) y El País Valenciano (Ediciones Destino, 1962), es considerado como un «libro básico para el conocimiento de la historia, la cultura, y los problemas de identidad del País Valenciano». Jaume Pérez Montaner, estudioso de la obra fusteriana, afirmó que «su significación histórica ha sido tan remarcable que se puede hablar desde nuestra perspectiva actual de un antes y después de esta obra en cualquier referencia a la cultura y a la conciencia nacional del País Valenciano».

Desde su primera edición de 1962, ensayo que inauguró la actividad editorial de Edicions 62, ha sido reeditado aproximadamente una veintena de veces hasta 2009, además de traducido al castellano. Al año siguiente de su aparición, 1963, fue galardonado con el Premi Lletra d'Or.

Fuster, que afirmaba, parafraseando a Jaume Vicens i Vives, no haber encontrado nunca una reflexión realmente seria sobre la identidad del pueblo valenciano y que por ese motivo se consideraba obligado a descifrarla,Nosaltres, els valencians, prólogo a la segunda edición, página 13. rompía con el valencianismo precedente, al considerarlo provincial y sucursalista,Nosaltres, els valencians: Pero un "provinciano" es, por definición, un hombre resentido: de un resentimiento algo extraño, borroso, sujeto a intermitencias especiales, estéril. De entrada, el provinciano ya se siente vejado de serlo. Es una especie de ciudadano de segunda, y lo sabe. Aun así, su "sucursalismo" lo liga de una manera automática al centro: esto le reafirma la situación de "dependencia" a que está sometido, la cual se colorea con todo el carácter de una aceptación espontánea. La vejación, pues, tiene una punta de remordimiento (dentro del apartado Complex d'inferioritat, página 207).Nosaltres, els valencians: Cuanto más "provinciano" es un valenciano, más engallado y rupestre es su localismo. Los castellanizados de Valencia son, precisamente, los defensores más entusiastas del idioma valenciano (en castellano en el original), de la literatura valenciana (en castellano en el original), de las glorias valencianas (en castellano en el original), cuando encuentran que alguien los califica de "catalanes", cosa que ellos consideran una usurpación. Son también ellos quienes saltan con la más encendida impetuosidad cuando un castellano denigra el dialecto (en castellano en el original) o alguna otra manifestación levantina (en castellano en el original). No falla nunca. Y todavía: además de ser predominantemente verbal, este localismo se limita, de hecho, a las débiles insignificancias del folklore, de la rivalidad, deportiva y de la ponderación del paisaje familiar. Es una pequeñez de horizontes bastante grotesca. Los alicantinos dicen de la propia comarca —ni el más castellanizado adopta el castellano para decirlo— que es "la mejor tierra del mundo"; el partidario del Valencia F. C. se pegará con el hincha del Real Madrid con el mismo orgullo "patriótico" que el Palleter opuso a Napoleón; todos pondrán las manos en el fuego para jurar que la paella sobrepasa las más suntuosas fantasías palatales de un Brillat-Savarin: et sic de caeteris. El provincianismo tiene esta cola monstruosamente vernácula. (dentro del apartado Complex d'inferioritat, páginas 209 y 210). y rompía también con el trabajo histórico y sociológico realizado hasta ese momento, acusándolo de padecer de una «deplorable e indecorosa miopía 'nacional'».Nosaltres, els valencians, página 19 (dentro del apartado Introducció).

Nosotros, los valencianos responde a objetivos explicitados desde sus primeras páginas, que son, entre otros, el de «conocernos» (siguiendo, además, el modelo de Notícia de Catalunya) y el de responder a la pregunta «¿qué somos los valencianos?». Este aporte al autoconocimiento de los valencianos en tanto pueblo, pretendía Joan Fuster, sería un revulsivo contra las «enfermedades colectivas» de los valencianos, una tentativa de «rectificar la frustración histórica» de su pueblo.Confluències. Una mirada sobre la literatura valenciana actual, página 205. En palabras de Fuster: «La verdad —los hechos constatables y explícitos—, una vez delatada, deviene conciencia, y una conciencia despierta siempre revertirá en acción, o, en última instancia, en remordimiento. Para expresarlo abusando de la terminología de un ilustre barbado: "explicar" será una invitación a "transformar"».Nosaltres, els valencians, página 20 (prólogo a la segunda edición).

En Nosotros, los valencianos, Fuster afirma que los territorios de «habla catalana»Nosaltres, els valencians: De hecho, cuando los valencianos —los de lengua catalana— hablamos del País Valenciano, solemos olvidarnos de los "otros" valencianos: nuestras generalizaciones no los tienen en cuenta. No hay en esto ningún menosprecio consciente (dentro del apartado Aragonesos, castellans, murcians, página 105).</ref> del denominado País Valenciano tendrían como único «futuro normal» la incorporación a una entidad «suprarregional», los denominados Países Catalanes (Països Catalans, en valenciano).<ref>Nosaltres, els valencians: El problema es más grave visto desde el otro punto de vista: desde el cantón de la zona "valenciana". Más o menos satisfactoriamente, la zona castellana tiene a sus espaldas su cuerpo nacional ya hecho, que no es el valenciano. Sentirse valencianos o no, será para su gente una cuestión secundaria. Pero los otros valencianos —los valencianos estrictos— han de completarse como «pueblo», y cualquier intento que hayan hecho o hagan en este sentido vendrá obstruido por el lastre que para ellos supone la la zona castellana del país. La "unidad" tiene exigencias insoslayables: demanda excluir o asimilar los elementos radicalmente heterogéneos que subsisten en su área. La actual y tradicional "dualidad" del País Valenciano nos ha impedido sentirnos tranquilamente "unos". El recinto regional nos priva de descubrirnos «idénticos» todos los valencianos. Nos agrade o no a unos y a otros, el hecho es que hay dos tipos de "valencianos" imposibles de fundirse en una sola. Por otra parte, esto traba a los valencianos de la zona catalana ir en la dirección que habría de ser y es su único futuro normal: los Países Catalanes, en tanto que comunidad supraregional donde ha de realizarse su plenitud como «pueblo». Ni "unos" como nosotros mismos, ni "unos" con los otros catalanes: este es el balance que impone la "dualidad" valenciana (dentro del apartado Insoluble, página 108

Antecedentes El ensayo de Jaime Vicens Vives, Notícia de Catalunya (1954) —cuyo título original debía ser Nosaltres els catalans, pero que al final fue desechado, a sugerencia de Josep Pla,Història de la historiografia catalana, página 225. por temor a la censura franquista—De la revolución liberal a la democracia parlamentaria: Valencia (1808-1975), página 35. fue inspirador del trabajo de Fuster, el cual tiene una intencionalidad y estructura paralelas.Nosaltres, els valencians, página 20 (dentro del apartado Introducció.

Estructura Nosotros, los valencianos está dividido en tres grandes secciones: Los hechos (Els fets, en catalán). Páginas 25 a 101.De la versión utilizada en la bibliografía.

Las indecisiones (Les indecisions). Páginas 105 a 169.

Los problemas (Els problemes). Páginas 173 a 234.

La construcción de la identidad valenciana La «dualidad nacional» El ensayo plantea que la conformación de la que veinte años más tarde sería denominada como la Comunidad Valenciana parte, desde sus orígenes, de una «dualidad nacional insoluble» —según la expresión utilizada por el autor para referirse a la convivencia de colonos catalanes y aragoneses asentados históricamente en territorio valenciano —.Nosaltres els valencians: Los valencianos-catalanes no encontramos la manera de conciliar en su sino unos elementos —aragoneses, castellanos, murcianos— que le son extraños. Solamente la inercia histórica hace soportable la conjunción de grupos tan disímiles. (dentro del apartado La dualitat insoluble, página 105). Fuster trató esa problemática argumentando que las comarcas castellanoparlantes, si bien han aportado figuras como Blasco Ibáñez,Nosaltres els valencians, página 34 (dentro del apartado Poble ajustadís). no habrían tenido sino una influencia marginal en la configuración de la personalidad colectiva de los valencianos en cuanto pueblo, porque esa personalidad colectiva estaría conformada, exclusivamente, por las comarcas de habla catalana.Nosaltres els valencians: Las zonas "aragonesas", "castellanas" y "murcianas", inscritas en su órbita por la demarcación medieval, son como un anexo de escasa importancia. (dentro del apartado La dualitat insoluble, página 105). Por ello los territorios valencianos de habla castellana son tratados como un mero apéndice adosado por razones administrativas, fiscales o de otro tipo, y que incluso representarían un estorbo de cara a una futura unión del País Valenciano junto con el resto de territorios de habla catalana, que según él serían su marco nacional natural.Nosaltres, els valencians: Nos agrade o no a unos y a otros, el hecho es que hay dos tipos de "valencianos" imposibles de fundirse en uno solo. Por otra parte, esto obstaculiza a los valencianos de la zona catalana el camino que debería ser y es su único futuro normal: los Países Catalanes, en tanto que comunidad suprarregional donde ha de realizarse su plenitud de "pueblo" (dentro del apartado Insoluble, páginas 108 y 109). Esta idea y similares las repite en otras obras.Antología de la poesía valenciana: (...) la primera de estas reflexiones que le propongo va implícita en el mismo título del libro. Quiero referirme, antes que nada —es una aclaración imprescindible—, al alcance que doy a la expresión «poesía valenciana». Poesía valenciana no significa ni puede significar otra cosa que "poesía catalana del País Valenciano" (prólogo a la segunda edición, p. 14).