thumb|300px|right|Aunque la contaminación marina puede ser obvia, como los desechos marinos que se puede ver en la bahía de Minamata en Japón de 2005, a menudo son los contaminantes que no se pueden ver los que causan más daño.

La contaminación marina o contaminación del mar es la contaminación que afecta a los mares y océanos, desde la zona de rompientes hasta el mar abierto. Incluye lo que se produce en las costas, en los puertos, en las plataformas pesqueras, en la industria, en la navegación y en las zonas marítimas. Tiene un carácter global y requiere convenios internacionales, como MARPOL, y esfuerzos internacionales dirigidos a reducirla y asegurar un desarrollo sostenible del medio marino.

En la década de 1950 la mayoría de los gobiernos del mundo creían que los océanos tenían la capacidad de hacer desaparecer los desechos plásticos, microplásticos y nucleares, los cuales en las últimas décadas han llegado a playas e islas. Una de las islas más afectadas ha sido la conocida isla de Pascua, ya que, se encuentra a la altura del ecuador y muy cerca de una de las mayores islas de plásticos del mundo; en los últimos años han llegado cientos de toneladas de microplásticos.

La contaminación marina se produce cuando existen efectos dañinos o introducción de sustancias dañinas que resultan de la llegada al océano de productos químicos, partículas, desechos industriales, agrícolas y residenciales, ruido excesivo o la propagación de organismos invasores. El 80% de la contaminación marina proviene de la tierra. La contaminación por el aire es también un factor contribuyente al trasladar partículas de pesticidas u otros contaminantes al océano. La contaminación de la tierra y el aire ha demostrado ser perjudicial para la vida marina y sus hábitats.

La contaminación a menudo proviene de fuentes no puntuales como la escorrentía agrícola, el polvo o partículas finas en la atmósfera y desechos arrastrados por el viento. La contaminación por nutrientes es una forma de contaminación del agua que resulta en aportes excesivos de nutrientes. Es una causa primaria de eutrofización de las aguas superficiales en la que el exceso de nutrientes, generalmente nitratos y fosfatos, estimula el crecimiento desmesurado de algas. Muchos productos químicos potencialmente tóxicos se adhieren a pequeñas partículas que luego son absorbidas por plancton y animales bénticos, la mayoría de los cuales son detritívoros o filtradores. De esta manera las toxinas se concentran hacia arriba dentro de las cadenas alimentarias marinas. Muchas partículas se combinan químicamente de una manera altamente depletiva de oxígeno, debido a lo cual los estuarios pueden convertirse en aguas anóxicas.

Cuando los plaguicidas se incorporan al ecosistema marino, son rápidamente absorbidos en la red alimentaria marina. Una vez en las redes alimentarias, los plaguicidas pueden causar mutaciones y enfermedades que pueden ser dañinas para los seres humanos y para toda la cadena trófica. Los metales tóxicos, especialmente los metales pesados, también pueden penetrar en las redes alimentarias marinas y causar cambios en los tejidos, la bioquímica, el comportamiento, la reproducción y restringir o suprimir el crecimiento de la vida marina. Además muchos alimentos para ganado tienen un alto contenido de harina de pescado o hidrolizado de pescado. De esta forma las toxinas marinas pueden transferirse a los animales terrestres y aparecer en los productos lácteos y la carne consumidos por los humanos.

Historia thumb|350px|right|Países que son parte del Convenio MARPOL 73/78 sobre contaminación marina.

Aunque la contaminación marina tiene una larga historia, las primeras leyes internacionales para contrarrestarla solo se promulgaron a partir de mediados del . Durante mucho tiempo la mayoría de los científicos creían que los mares y los océanos eran tan grandes que tenían una capacidad ilimitada para diluir la contaminación y, con ello, neutralizar sus efectos dañinos. Sin embargo, a comienzos de la década de 1950 la contaminación marina se había convertido en una fuente de preocupación que también se manifestó en varias convenciones de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

A finales de la década de 1950 y principios de la de 1960 surgieron las primeras controversias sobre el vertido de desechos radiactivos en las aguas costeras de los Estados Unidos por compañías autorizadas por la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos, en el mar de Irlanda por la instalación de una planta de reprocesamiento británica de Windscale, y en el mar Mediterráneo por el Commissariat à l'Energie Atomique francés.

Después de la controversia en el mar Mediterráneo, Jacques Cousteau, entre otros, se convirtió en una destacada figura internacional en la campaña para detener la contaminación marina. La contaminación marina llegó más a los titulares internacionales tras el naufragio del petrolero Torrey Canyon en 1967 y el derrame de petróleo de Santa Bárbara de 1969 en una plataforma petrolífera frente a la costa de California.

La contaminación marina se convirtió en un tema de discusión importante durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano de 1972, celebrada en Estocolmo. En ese año se firmó la Convención sobre la prevención de la contaminación del mar por vertido de desechos y otras materias, también conocida como Convenio de Londres. Aunque este convenio no prohibió la contaminación marina, estableció listas negras y grises de las sustancias prohibidas (negras) o reguladas por las autoridades nacionales (grises). Sin embargo, el Convenio de Londres se aplicó únicamente a los desechos vertidos desde los buques y, por lo tanto, no impidió ni reguló la contaminación por los desechos líquidos vertidos sin control por medio de conductos costeros o a través de los ríos.

Vías de contaminación

thumb|right|Río Nuevo se convirtió en un río séptico.

Las tres principales vías de contaminación de los ecosistemas marinos son la descarga directa de desechos en los mares y océanos, la escorrentía debida a la lluvia y la descarga de los contaminantes de la atmósfera.Véase también

Descarga directa thumb|right|Drenaje ácido de la mina en el río Tinto.

Los contaminantes ingresan a los ríos y directamente al mar mediante las descargas urbanas desde el alcantarillado y los conductos de fábricas y factorías para sus desechos industriales, a veces en la forma de desechos peligrosos o tóxicos.

Otra fuente de contaminación marina es la minería tierra adentro, incluyendo la minería de cobre, oro, etc. La mayor parte de la contaminación se compone de tierra que termina en los ríos y que fluye hacia el mar. Sin embargo, algunos minerales descargados en el curso de la extracción minera pueden causar problemas aún más serios, como el cobre, un contaminante industrial común, que puede interferir con el ciclo de vida y el desarrollo de los pólipos de los corales marinos. La minería tiene un pobre historial medioambiental. En los Estados Unidos por ejemplo, la minería ha contaminado partes de las cabeceras fluviales de más del 40% de las cuencas hidrográficas en el oeste continental del país, según datos de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos. Gran parte de esta contaminación sigue el curso de los ríos y termina en el mar.

La basura y los residuos por parte de quienes visitan las playas sin observar las normas de limpieza produce acumulación de plásticos, microplásticos, botellas, latas, colillas de cigarro, tapones y tapas.

Escorrentía

La escorrentía de tierras agrícolas, así como la de zonas urbanas, incluyendo la construcción de carreteras, edificios, canales y puertos, lleva tierra y partículas cargadas de carbono, nitrógeno, fósforo y minerales. Esta agua rica en nutrientes puede causar la proliferación de algas y fitoplancton en las zonas costeras y producir condiciones de hipoxia por consumir el oxígeno disuelto en el agua. En las aguas costeras del sudoeste de Florida por ejemplo, la proliferación de algas dañinas existe desde hace más de cien años, y ha causado la muerte de peces, tortugas, delfines y camarones; incluso puede tener efectos nocivos en los seres humanos al nadar en estas aguas.

La escorrentía contaminada proveniente de carreteras y caminos puede ser otra fuente importante de contaminación del agua en las zonas costeras. En la costa oeste de los Estados Unidos por ejemplo, aproximadamente el 75% de los químicos tóxicos que fluyen hacia el estrecho de Puget son acarreados por el agua de lluvia que corre por las carreteras pavimentadas, entradas de vehículos, techos, patios y otros terrenos urbanos. En California las aguas de escorrentía producidas por las tormentas que ocurren de octubre a marzo y que terminan en el océano Pacífico, contienen petróleo, metales pesados, contaminantes de emisiones, etc.

En China, la zona costera es la más poblada y la escorrentía proveniente de esta zona contribuye en una parte importante a la contaminación del océano que también se ve afectado por la descarga de aguas residuales. En 2001 más de 66.795mi² de las aguas oceánicas costeras chinas obtuvieron una calificación inferior a la Clase I del Estándar de Calidad del Agua del Mar de China. Gran parte de la contaminación producida por la escorrentía incluía metales tóxicos, cómo Ag, Cu, Cd, Pb, As, así como DDT, PCB, etc.

Contaminación procedente de buques

thumb|left|Buque de carga, bombeando agua de lastre en el mar.

Los buques pueden contaminar los cursos de agua y los océanos de varias maneras. Los derrames de petróleo pueden tener efectos devastadores. Los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH) que se encuentran en el petróleo crudo son tóxicos para la vida marina, muy difíciles de limpiar y permanecen durante años en el sedimento y el medio ambiente marino.

En 2019 nuevos estudios científicos indicaron que los barcos de carga chinos podrían ser uno de los mayores contribuyentes de basura oceánica. Un portavoz de Ocean Cleanup declaró que «todo el mundo habla de salvar los océanos al dejar de usar bolsas de plástico, pajitas y envases monouso. Eso es importante, pero cuando salimos al océano, eso no es necesariamente lo que encontramos».

Los derrames de crudo o petróleo son probablemente los acontecimientos de contaminación marina más conocidos. Sin embargo, aunque el naufragio de un buque petrolero suele resultar en una amplia cobertura en los medios de prensa y comunicación, gran parte del petróleo vertido en los mares del mundo proviene de fuentes menos conspicuas, incluida la descarga de agua de lastre, mezclada con restos de crudo, utilizada en los tanques de los petroleros durante los viajes de retorno, las fugas en oleoductos y otras tuberías, y el aceite de motor vertido en las alcantarillas.

La descarga de residuos de carga de graneleros puede contaminar los puertos, las vías fluviales y los océanos. En muchos casos, los buques siguen con la descarga de desechos si la legislación que lo prohíbe no está acompañada de medidas que permitan controlar su cumplimiento. La ausencia de normas nacionales sobre la descarga de residuos incluso puede convertirse en un incentivo para cruceros de descargar desechos en lugares donde las sanciones son inadecuadas. Se ha estimado que los buques portacontenedores pierden más de 10000 contenedores en el mar cada año, generalmente durante tormentas. Los barcos también generan contaminación acústica que puede perturbar la vida silvestre natural; la descarga de aguas de lastre puede diseminar algas dañinas y otras especies invasoras.

Contaminación procedente de la atmósfera

thumb|right|Representación gráfica que relaciona el polvo atmosférico con la mortalidad coralina en el mar Caribe y Florida.