La batalla de Canchas Blancas fue un presunto enfrentamiento militar que, según un sector de la historiografía boliviana, habría tenido lugar el 12 de noviembre de 1879 en la región del actual municipio de Colcha K, en el altiplano del suroeste boliviano. El combate se habría producido durante la Guerra del Pacífico (1879–1884) entre las tropas del Ejército de Bolivia —junto al campesinado local— y el Ejército de Chile culminando en una victoria boliviana. La historiografía chilena niega su veracidad, y la mayor parte de la boliviana la ha negado o ignorado.

La controversia acerca de la existencia de la batalla se inició en 2017, cuando el gobierno de Bolivia publicó un diario del coronel Ezequiel Apodaca, que la menciona. Poco después, el 28 de marzo de 2018, el presidente de Bolivia Evo Morales se presentó en una recreación histórica del enfrentamiento, para luego explayarse sobre los planes expansionistas que tuvo Chile. Este acto se preparó en anticipación del resultado de la controvertida demanda marítima de Bolivia a Chile, lo que atrajo la atención sobre la discutida batalla.

Contexto Tras el inicio de la guerra luego de la ocupación de Antofagasta el 14 de febrero de 1879, las tropas chilenas avanzaron hacia el interior del departamento del Litoral. Se enfrentaron a las fuerzas bolivianas en Calama el 23 de marzo, y en Río Grande (cerca de San Pedro de Atacama) el 10 de septiembre, además de ocupar Cobija, Mejillones y Tocopilla sin resistencia alguna.

En tanto, el general Narciso Campero fue nombrado en marzo comandante general de la Tercera División del Ejército de Bolivia, que pasó a ser la quinta por la suma de voluntarios. En julio, Campero y sus hombres se estacionaron en el poblado de Cotagaita, permaneciendo en el lugar pese a órdenes de avanzar a San Cristóbal de Lípez y otras localidades, entre ellas Canchas Blancas, debido a numerosas carencias materiales. Finalmente, el 11 de octubre (otra fuente dice que fue el 13 de septiembre) Campero movilizó la división a San Cristóbal junto a sus colaboradores, entre ellos Ezequiel Apodaca y Juan Bautista Ayoroa, quienes son consignados como participantes de la controvertida contienda.

En algún punto, según el historiador boliviano Rodolfo Becerra, la tropa se dividió: unos partieron hacia Oruro, «con fines conspirativos», mientras que otros se dirigirían al frente contra Chile.

Batalla Preámbulo El 23 de octubre (también se señala que fue el 23 de septiembre), Campero habría dado la orden al coronel Mariano Lino Morales de Los Reyes de marchar en dirección al desierto de Atacama para encontrar una tropa chilena que supuestamente se dirigía a Potosí. El "Destacamento Morales" habría partido el 28 de octubre.

Las tropas dirigidas por el coronel Morales, consistentes en el Batallón Ayacucho, el Batallón Chorolque, el Escuadrón Méndez, parte del Batallón Tarija y campesinos del lugar, totalizando 500 hombres, se habrían estacionado entonces en la localidad de Canchas Blancas.

El 5 de noviembre «llegó un mensajero con noticias de Calama en sentido de que el coronel chileno Letelier» se preparaba para cruzar la Cordillera con 1400 hombres. Estos incluirían 70 jinetes de caballería, un batallón de infantería y una fracción de artillería, y su misión habría sido ocupar la mina Huanchaca, de propiedad de Aniceto Arce junto a socios chilenos, «y si fuera posible continuar a Potosí, siempre que no se encontrara fuerte resistencia». La tropa chilena habría sido localizada el 8 de noviembre, siendo avistada el 11 por las tropas de Morales.

Desarrollo miniaturadeimagen|derecha|420px|Foto que, según el Ministerio de Defensa de Bolivia, muestra a soldados que lucharon en Canchas Blancas. El 12 de noviembre, a partir de las 5 de la tarde, los chasquis (mensajeros indígenas) y patrullas adelantadas habrían traído informaciones del avance enemigo. A las 7 PM, las tropas chilenas habrían desmontado para abalanzarse a beber agua de la cocha del lugar.

Alrededor de las 8 PM, los soldados bolivianos se habrían deslizado silenciosamente para atacar de forma frontal, mientras que los indígenas habrían ganado la retaguardia de los chilenos para caer sobre sus provisiones y atacar a pedradas. La maniobra boliviana habría dividido a la tropa chilena, y parte del Batallón Ayacucho se habría enfocado en el Estado Mayor enemigo, mientras que el Escuadrón Méndez habría atacado con cuchillos y machetes.

En algún punto los chilenos habrían emprendido la fuga, siendo hostigados por los indígenas con sus hondas y perseguidos por la caballería boliviana, ahora reforzada con los animales capturados.

Tras unas dos a tres horas y media, el saldo de la batalla habría sido de 330 muertos y 400 heridos chilenos, más la captura de 480 caballos, 250 mulas, 300 burros, 690 rifles, municiones, pólvora, 4 cañones y otras piezas de artillería, y diversos alimentos. Esto, al costo de 50 muertos y 300 heridos en las filas bolivianas.

Consecuencias Se ha indicado que tras la refriega se recogió documentación (que se señala perdida) en forma de panfletos que, junto con relatos de prisioneros y heridos, entre ellos un soldado de nombre Jorge Donoso Amoategui, comprobarían que Chile buscaba llegar más allá del departamento de Potosí, y que se proponía alcanzar Paraguay para azuzar tanto a ese país como a elementos bolivianos con miras a atacar a Argentina. Estos documentos habrían estado destinados a agentes de inteligencia chilenos en Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay.

Se ha afirmado que con el resultado de la batalla se frustró un eventual intento de Chile de apoderarse de las minas de Potosí. Otro supuesto objetivo chileno impedido habría sido cortar el flujo comercial entre Bolivia y Argentina. Otra hipótesis sería que Chile habría «trazado planes para dividir Bolivia en dos repúblicas separadas» y así tener «frontera común con Brasil y el Paraguay».

El 20 de noviembre, una parte del "Destacamento Morales" habría partido a reunirse con el general Campero en la región de Tonave. En tanto, el coronel Morales, al mando de 400 hombres, habría marchado hacia el oeste y participado en la batalla de Tarapacá.

Controversia sobre su veracidad Documentación En Bolivia miniaturadeimagen|derecha|350px|Mariano Lino Morales. Los únicos documentos que avalarían la existencia de la contienda son el parte militar del coronel Lino Morales —fechado el 13 de noviembre de 1879—, una supuesta carta de este y el diario del coronel Ezequiel Apodaca. Este último fue publicado en 2017 por el Ministerio de Defensa de Bolivia bajo el título Memorias del Coronel Ezequiel Apodaca. Potosí-Cotagaita-Camino a Canchas Blancas 1879-1880.

Según el exministro de Defensa boliviano, Reymi Ferreira, el diario estuvo en poder del expresidente Hilarión Daza previo a su asesinato y «permaneció oculto durante décadas». Se ha afirmado que habría habido tres copias del diario, de las cuales solo quedaría una, que —se señala— fue entregada por el general Juan José Torres al Departamento V de Historia de las Fuerzas Armadas en 1969. En 1975, Octavio O'Connor había reivindicado para los tarijeños el triunfo de Canchas Blancas mencionando el relato de Apodaca, aunque sin citarlo en detalle, e identificando erróneamente al oficial como «Epifanio Apodaca». Por su parte, Roberto Querejazu Calvo (1979) relató en un solo párrafo lo que él denominó «un encuentro con los chilenos» con una cita textual del diario de Apodaca, el cual no da indicación alguna sobre la magnitud de las fuerzas enfrentadas salvo «parte de los batallones Chorolque, Ayacucho y Méndez» y que los chilenos levantaban una «polvareda». Tampoco entrega datos sobre la cantidad de bajas o muertos. El documento también fue mencionado en el segundo volumen del libro Historia de Tarija (1992), del académico Edgar Ávila Echazú.

Comentando el diario de Apodaca en su libro Bolivia, Colombia, Chile y el Perú (1980), Álvaro Pérez del Castillo asegura que el enfrentamiento fue «reconocido por los chilenos como un pequeño encuentro con partidas exploradoras, que comandadas por el teniente 2° Soto, incursionaban con regularidad sobre el altiplano de los Lípez».

El detallado Diario de la campaña de la 5.ª División del Ejército boliviano (1882), de Manuel V. Alba, no consigna grandes movimientos en los días señalados. En el Diario de la campaña del Ejército Boliviano en la Guerra del Pacífico, de José Vicente Ochoa, publicado en 1899, «Canchas Blancas» se menciona tres veces, solo en relación con la sospecha de que las fuerzas chilenas avanzarían en esa dirección.

En 1931, un hombre llamado Benigno López se presentó ante el Senado boliviano afirmando ser un veterano de la batalla y pidiendo una compensación pecuniaria, que le fue otorgada. El informe respectivo indica que la acción bélica sucedió en 1880.

En abril de 2018, Ferreira mencionó además por primera vez lo que sería una carta de Morales a Campero, en la que se dice que un soldado chileno llamado Jorge Donoso Amoategui, antes de morir, reveló las supuestas intenciones bélicas de Chile contra Argentina.

En Chile La Ordenanza General del Ejército de Chile vigente por entonces establecía que todos los movimientos, actos y acciones de guerra debían detallarse profusamente en los partes militares. Ninguno de ellos consigna una batalla en esa zona, ni tampoco una incursión de la magnitud indicada hacia Bolivia.

En el Boletín de la Guerra del Pacífico (1879-1881), publicación oficial del gobierno chileno que contiene una detallada referencia de todas las acciones bélicas acontecidas, existen siete informes que mencionan al área «Canchas Blancas». Ninguno de ellos relata algún encuentro entre tropas chilenas y bolivianas en ese lugar, sino principalmente excursiones chilenas en la zona destinadas a capturar animales, que estaban siendo enviados a las fuerzas peruanas y bolivianas desde Argentina. El oficial de apellido Soto mencionado en las fuentes bolivianas es José María Segundo Soto, comandante de armas de Calama. En agosto, tres meses antes de la supuesta batalla, Soto recibió informaciones de que Campero movilizaría su división para detener sus actividades, por lo que ordenó destruir todo lo que fuese útil al enemigo en la localidad.

Entre los tomos I y II y los VI y VII de la compilación de documentos oficiales y no oficiales realizada por Pascual Ahumada Moreno, publicada en 1888, «Canchas Blancas» se menciona en 18 de ellos, también sin indicar una batalla.

En su Historia de la Campaña de Tarapacá, Benjamín Vicuña Mackenna consigna la correría de quince cazadores a caballo que «se habían dejado ver por Canchas Blancas» en los primeros días de agosto. Gonzalo Bulnes en Guerra del Pacífico señaló que «Soto con 20 Cazadores [...] visitó Ascotan i Canchas Blancas, amenazó a Huanchaca, i con su pequeña partida hizo tal ruido, que se jeneralizó en Bolivia la convicción de que el ejército de Soto amenazaba sus flancos por el poniente». Vicuña Mackenna además indicó que el coronel Orozimbo Barbosa, sucesor de Soto, «hizo una tercera entrada hasta Canchas Blancas, y no encontró huella alguna del enemigo en esa dirección, regresando a Calama el 31 de octubre».

El soldado raso Abraham Quiroz, en una carta fechada el 15 de noviembre (tres días después de la supuesta batalla) desde la Línea del Loa, señaló que «por este lado no tenemos esperanzas de combatir, porque el enemigo se encuentra situado en Canchas Blancas, distante de aquí como 100 leguas. En lo montado, se anda en 10 días y a pie en el doble». No menciona la partida de ninguna división hacia esa dirección en los días previos. Citado en: La guarnición de Calama en aquel entonces disponía de 300 hombres del 2.º de Línea y de los Cazadores a caballo.