Las ruinas del Templo de Apolo en Delfos, que se remontan al , pertenecen a un templo dórico períptero. Fue edificado sobre los restos de un templo anterior, fechado en el , que a su vez fue erigido en el emplazamiento de otro del Su construcción se atribuye a los arquitectos Trofonio y Agamedes.
En el era conocido como el «Templo de los Alcmeónidas», en tributo a la familia ateniense que financió su reconstrucción después de un incendio que destruyó su estructura original. El nuevo edificio fue un templo de estilo dórico tipo hexástilo de 6 x 15 columnas. Fue destruido en el año 373 a. C. Las esculturas del frontón son atribuidas a Praxias y Andróstenes, atenienses. De una proporción similar, en el segundo templo se mantuvo el patrón 6 x 15 columnas en el estilobato. Dentro estaba el ádyton, el centro del oráculo de Delfos y el asiento de la Pitia. El monumento fue restaurado en parte en 1938.
Sobrevivió hasta el 390, año en el que el emperador cristiano, Teodosio I, silenció el oráculo con la destrucción del templo y la mayoría de las estatuas y obras de arte en nombre de la Cristiandad. El santuario fue completamente destruido por los cristianos celosos de su fe, en su intento de borrar todos los rastros del paganismo.
Situación geográfica thumb|Plano del recinto arqueológico de Delfos. En la vertiente oriental del macizo del Parnaso, al norte del golfo de Corinto, se alzaba el templo de Apolo.
El Parnaso, montaña cortada por profundas gargantas inaccesibles, se consideró desde los tiempos más remotos la sede de las Musas.
De uno de los lados del Parnaso, a los pies de los picos Fedríades (‘los Brillantes’), que dominaban Delfos, manaba el arroyo que alimentaba la fuente Castalia.
En las aguas de este manantial tenían que bañarse los peregrinos, en un rito de purificación, antes de acceder al templo para consultar el oráculo de Apolo.
Según el himno homérico de Apolo Pitio, el dios llegó
La garganta por la que corría el río Pleistos, daba paso al vasto complejo arqueológico de la antigua Delfos.
La mitología griega aseguraba que el templo estaba ubicado en el centro del universo y en el 'ombligo' de la Tierra, basándose en mediciones del mismo tomadas por el propio Zeús. El oráculo fue escogido de acuerdo a otra tradición con base en una grieta en la tierra que existía bajo el templo y del cual emanaban gases volcánicos que eran inhalados por la Pitia y podían hacerla entrar en algún tipo de trance.
Introducción
Historia mítica del lugar y del templo
Antes de que se asentara el culto de Apolo en Delfos, "reinaba" una divinidad femenina, Gea (la Tierra), representada como diosa-serpiente.
Según el mito narrado en el himno homérico de Apolo, un dragón (según unas fuentes Gea, según otras su hija Temis) vivía en Delfos junto a la fuente Castalia.
Tifón, en la mitología griega, personificaba a los terremotos y a las erupciones volcánicas. Apolo lo mató y dejó que el brillante Hiperión (el Sol) lo pudriera en griego antiguo: pytho. De aquí el nombre de Pitio con el que también se designó al dios.
Muerto el monstruo, Apolo neutralizó los últimos intentos de Gea por conservar la supremacía del sacro lugar, convirtiéndose en señor absoluto, no sin antes haber abandonado la región durante un tiempo para purificarse del crimen, porque también los dioses debían someterse a la ley común de los homicidas (deicida en este caso). Volvió y tomó posesión del lugar y de su omnipotente oráculo.
Una versión del mito cuenta que desembarcó con un grupo de habitantes de Cnosos, que había llevado consigo para que constituyesen el clero de su oráculo en las cercanías de Crisa, la ciudad que durante cierto periodo prevaleció sobre Delfos.
El Templo thumb|Templo de Apolo.
Época neolítica
La ocupación del lugar de Delfos se remonta al neolítico, al quinto y al cuarto milenio a. C.
Se ha encontrado algún resto o utensilio de piedra en los alrededores del santuario de Atenea Prónaya , del de Hermes y al oeste del templo de Apolo.
En torno a este santuario, que figura desde los orígenes como el corazón de Delfos, se han descubierto también fragmentos de vasijas que se remontan al periodo heládico antiguo (3000-2000 a. C.) y al heládico medio (2000 a. C.-1600 a. C.) al sur y al este del templo.
Época micénica
Hasta el período heládico reciente (o época micénica ), parece que no haya habido más que habitáculos de pastores hechos con maderas y ramas. No hay pruebas de que existiera entonces un lugar de culto, un santuario de carácter oracular. Parece que las leyendas de la fundación se sitúan en esta época, y en particular la que narra Diodoro Sículo referente a la presencia de los pastores.
Por otra parte, Pausanias recoge una antigua creencia, según la cual ha habido cuatro templos antes de la época clásica, en el mismo lugar donde se edifica el de Apolo del : Antes de que existiera el templo de Apolo, un santuario le precedió en la misma ubicación, llamado santuario de la Tierra; aunque la existencia de este antiguo templo es aun debatida.
El primero, construido con ramas de laurel traídas del valle de Tempe, en la Tesalia septentrional, que simulaba una colina. De la época heládica media o antigua. El segundo, levantado por abejas con cera y plumas. Sería un edificio de forma alveolar, semejante a las tumbas- tholos micénicas. El tercero, de bronce, erigido por el dios Hefesto. Podría relacionarse con un santuario adornado en bronce del El cuarto, en piedra, construido por los legendarios arquitectos mencionado antes, originarios de Orcómeno, en Beocia, contemporáneos de la guerra de Troya. Habría que situarlo en la última parte de la época micénica, o en el periodo llamado geométrico, es decir, los siglos al El quinto y último templo habría sido construido en el año 510 a. C. y completado hacia el siguiente año, pero tuvo que ser reconstruido después de haber sido dañado fuertemente por un terremoto; su estilo arquitectónico dórico y un peristilo de seis por quince columnas.
Las excavaciones han descubierto alrededor del templo de Apolo edificios rectangulares en forma de ábside que se remontan a los siglos y Se supone que en el lugar del propio templo se encontraba un megarón, residencia del jefe del pueblo, pero no hay constancia arqueológica.
Otras tumbas se han hallado al oeste del santuario, hacia la Marmaria. Y es aquí donde se han hallado las huellas más concretas de la presencia de un lugar de culto. Parece ser que se trataba de un santuario dedicado a la Atenea prehelénica, pues Gea debía tener su culto en el lugar donde se está el templo de Apolo.
Las construcciones eran de pared de piedra seca y de adobe.
Han aparecido muchas estatuillas de sacerdotisas o divinidades. Una de las más importantes es de una mujer desnuda, sentada sobre un trípode con las piernas separadas. Es el primer testimonio de la presencia de una profetisa en el abismo oracular. El número de ídolos y en particular figuritas en forma de toro que se han localizado en los cimientos del templo de Apolo, permite suponer que ya era un lugar de culto, más que la sede de un jefe.
En el mismo lugar se ha hallado un fragmento de ritón, recipiente que termina en cabeza de león, de origen cretense. La construcción es la de la prehistórica Pitón.
No se sabe con certeza cuándo Apolo se asentó allí.
La cerámica prueba que existe una continuidad de ocupación del lugar durante el periodo llamado oscuro o dórico, que corresponde en términos arqueológicos al submicénico ( 1100 - 1025 a. C., al protogeométrico (1025 - 900) y al comienzo del geométrico propiamente dicho, que va del 900 al 700 a. C.
Se piensa que Apolo se apropió del santuario a lo largo de estos siglos, pero sin llegar a sustituir a un antiguo dios, llamado Peán o Peane.
Además, es desconcertante constatar que el resto de las huellas del culto de Apolo délfico en época histórica se hallen solo en Creta, y por lo tanto sería de donde partió Apolo para establecerse en Delfos, lo que nos lleva a la época micénica.
En los tiempos de Homero, en el lo más tarde, Apolo reinaba en Delfos y en la Odisea vemos que Agamenón consulta el oráculo de "Febo Apolo en la buena Pitia", lo que nos conduce al final de la época micénica, aunque podría tratarse perfectamente de un anacronismo. Sin duda, es cuando Delfos entra en la anfictionía de Antela, junto a las Termópilas, cuyo centro era el santuario de Deméter Pilaia.
La anfictionía era una confederación de pueblos griegos, de carácter religioso, en torno a un santuario.
Época histórica thumb|Columnas del Templo de Apolo.
En el año 600 a. C. estalló la primera guerra sagrada que duró diez años. Las gentes de Cirra, el puerto por el que accedían numerosos peregrinos que se dirigían a Delfos, impusieron a éstos unas tasas tan gravosas que perjudicaron a los delfios, hasta tal punto que la anfictionía declaró la guerra a Cirra. Después de luchas prolongadas e inciertas, Cirra quedó destruida y su territorio fue confiscado en beneficio del santuario. Los delfios se quedaron como dueños del oráculo, la anfictionía asumió la administración del santuario.
En el 548 a. C. el antiguo templo de Trofonio y Agamedes se incendió. Se construyó otro empleando grandes medios, que fue terminado en el 510 a. C.
Cuando tuvieron lugar las guerras médicas, el oráculo se mostró tan pesimista que fue acusado de filopersa.
En el 480 a. C., los persas enviaron tropas para intentar conquistar Delfos, pero fueron puestas en fuga por una violenta tempestad según un mito griego: la historia contaba que un grupo de delfios huyó ante la llegada del destacamento enviado por Jerjes I y se refugiaron en el templo, pero los dioses les prohibieron retirar los tesoros del templo compuestos de los tributos donados por los devotos y acumulados a lo largo de siglos; sin embargo, los delfios recibieron buenos portentos y 60 decidieron quedarse en el templo a confrontar a los persas, cuando estos arribaron desde Fócida y comenzaron a subir la cuesta del Parnaso escucharon truenos y gritos de guerra provenientes del templo de Atenea; tras esto, dos gigantescas rocas cayeron rodando por la cuesta del monte y estas aplastaron a muchos soldados persas. Los persas entonces huyeron perseguidos por dos gigantes vestidos de guerreros a quienes los delfios luego identificarían como los héroes griegos Filaco y Autono que poseían santuarios en el complejo. Heródoto visitaría Delfos más tarde y aseguró haber encontrado en el recinto de Atenea Prónaya las mismas dos rocas que aplastaron a los persas, mientras que el arqueólogo Heinrich Nikolaus Ulrichs pasó varias semanas en Delfos en 1838 para realizar investigaciones arqueológicas detalladas y describió lugares cerca de la cima en los que estuvieron emplazado rocas de gran tamaño que habrían podido ser rodadas cuesta abajo tal como asegura el mito.
Los focidios se adueñaron del santuario en el 448 a. C. con ayuda de los atenienses, y ésta fue la causa de la segunda guerra sagrada. La intervención espartana del año siguiente no impidió que los focidios conservaran la supremacía política de Delfos, gracias a la ayuda de Pericles.
Hasta el 421 a. C., tras la paz de Nicias, en plena guerra del Peloponeso, Delfos no recuperó su independencia.
La avalancha de rocas de los montes Fedríades, a consecuencia de un terremoto, destruyó en parte el templo, cuya reconstrucción no se inició hasta el año 369 a. C.
Los focidios desencadenaron la tercera guerra sagrada en el 346 a. C., ocupando Delfos y atrincherándose allí. Permanecieron como dueños del oráculo durante 10 años.
Sobre el 352 a. C., se reemprendieron los trabajos de reconstrucción del templo.
Expulsados por Filipo II de Macedonia, los foceos se vieron obligados a pagar una gravosa indemnización y perdieron sus votos en la anfictionía, donde entró Filipo, que había incluido a Macedonia en la anfictionía.