José Lázaro Galdiano (Beire, Navarra, 30 de enero de 1862-Madrid, 1 de diciembre de 1947) fue un financiero, empresario, abogado, intelectual, editor, bibliófilo y coleccionista de arte y de objetos suntuarios español, recordado, sobre todo, por la donación que hizo de sus bienes al Estado español que constituyen el Museo Lázaro Galdiano.

Biografía José Cecilio Lázaro Galdiano nació en Beire, localidad navarra cercana a Tafalla, a las cuatro y media de la madrugada del 30 de enero de 1862 y fue bautizado al día siguiente en la parroquia de San Millán. En el bautizo, su padrino fue el vicario de la parroquia de San Pedro de Olite, Pedro Suescun, en nombre y comisión del doctor Cecilio Lázaro, maestrescuela de la catedral de Lérida.

Su padre, Leoncio de Lázaro Garro, ferviente católico, y su madre, Manuela Gregoria de Galdiano Garcés de los Fayos, eran modestos terratenientes, aunque hijodalgos. La madre, muy bella y de costumbres refinadas, falleció cuando aún era niño José Cecilio, y fue substituida en la crianza por Sotera Echarri, su ama de llaves hasta entonces. José Cecilio fue el mayor de siete hermanos, le siguieron Josefa Apolonia, Rogelio María José Miguel, Jesús M.ª Bernardo, Carmen Polonia, Ángel Remigio y Asunción Josefa. Tras su paso por la escuela rural donde aprendió las primeras letras, estudió bachillerato en los Escolapios de Sos del Rey Católico obteniendo el grado de Bachiller en el Instituto de Zaragoza. Un hermano de su madre, Esteban Galdiano Garcés de los Fayos, fue un financiero de Olite, alcalde de Pamplona y director de la sucursal del Banco de España en Navarra.

A la edad de quince años entró como escribiente en la sucursal del Banco de España en Pamplona. Allí permaneció hasta aprobar el examen para el ingreso en la escala general de empleados de sucursales. Tomó posesión de su cargo el 9 de octubre de 1880 y dos días después fue destinado a Valladolid, donde se inscribió en la Facultad de Filosofía y Letras en tres asignaturas, dos correspondientes a los estudios preparatorios, y una de las que formaban parte de la licenciatura de Derecho: Literatura General, Historia Universal (primer curso) y Elementos del Derecho Romano (primer curso), materias que aprobó, la primera con la calificación de «aprobado» y las dos últimas con la de «bueno». Se sabe que era un empedernido lector.

Por esta época publicó versos en la revista católica jerezana Asta Regia y en Madrid Cómico. Tras una serie de obligados traslados a Málaga, Valencia, Valladolid y Barcelona puso fin a su actividad como empleado de banca.

Primeras actividades En la Barcelona modernista residió durante 1880-1889, orientando sus gustos hacia el arte y las humanidades, mostrando una gran versatilidad como periodista. Impartía conferencias en los Ateneos sobre temas como «Relaciones entre artistas y literatos en las historias artística y literaria españolas»,La Dinastía de 17 de marzo de 1888. ayudándose de diapositivas, un sistema revolucionario. Participó en el círculo del periódico catalán La Dinastía, colaboraba en las sesiones culturales del Ateneo Barcelonés, en una sección de La Vanguardia (1887-1888) titulada «Damas y Salones» en la que adquirió reputación como periodista en crónicas sociales y de moda, y crítica literaria y de arte en El Imparcial o El Liberal de Madrid, medios en los que continuó escribiendo sobre arte, cultura y política.

Comenzó a coleccionar antigüedades, que distribuía por su casa. Su personalidad metódica tenía tendencia a buscar, acumular, clasificar y catalogar series de bienes tangibles.Ver Pinillos Costa, I. op.cit.

Participó en la Exposición Universal de Barcelona de 1888.Comisiones como las del Torneo a la moderna, Fuegos artificiales y Cabalgata animadora. Trabajó algún tiempo en la Trasatlántica, compañía naviera de transporte de soldados y avituallamientos a la isla de Cuba. Trabó amistades con personalidades como el catalanista Narcís Oller y relaciones más estrechas con Emilia Pardo BazánMientras se celebraba la Exposición Universal, concretamente en el mes de mayo de 1888, como recuerda su amigo Narciso Oller, Lázaro conoció a doña Emilia. En la Exposición de Pinturas suplicó a Oller que le presentase a la novelista gallega, de quien era admirador fervorosísimo. Emilia Pardo Bazán en aquellas fechas mantenía una relación con Pérez Galdós, pero el encuentro con Lázaro dio lugar a un fugaz episodio amoroso, que llegó a ser de dominio público; don Benito se enteró de aquella infidelidad y más tarde doña Emilia confesará su falta («un error momentáneo de los sentidos») y pedirá perdón.Freire, Ana María: «Emilia Pardo Bazán: amores con Lázaro Galdiano: Insolación» .Thion Soriano-Mollá, Dolores: Pardo Bazán y Lázaro. Del lance de amor a la aventura cultural (1888-1919). Ed. Fundación Lázaro Galdiano / Ollero y Ramos, Madrid, 2003. y con el político Emilio Castelar.Una amistad no bien estudiada todavía. Ambos le ayudaron más tarde en Madrid en su proyecto cultural: la revista La España Moderna por la que desfilarón las plumas más brillantes e influyentes.Ronald Hilton, op.cit.

Editor (1890-1914) José Lázaro se instaló en Madrid en 1888 y fundó y dirigió la revista literaria La España Moderna, para la que contó con la ayuda de Emilia Pardo Bazán. Consta su amistad con literatos, como Rubén Darío, que le visitó en su casa de Cuesta de Santo Domingo n.º 16 y describió su interior; con Miguel de Unamuno, del que publicó sus primeras obras, y políticos como Cánovas del Castillo. miniatura|izquierda|Rubén Darío (1867-1916), poeta y admirador de Lázaro.miniatura|Miguel de Unamuno (1864-1936), protegido y valedor de Lázaro. miniatura|centro|Emilia Pardo Bazán (1851-1921), escritora y valedora de Lázaro.

La estructura de la revista literaria La España Moderna respondió al siguiente esquema: un relato o una novela corta distribuida en varias entregas; una poesía, notas bibliográficas firmadas por especialistas, crónicas, secciones y artículos. En la revista colaboraron mediante contrato firmas de los escritores españoles de la generación del 98 como Emilia Pardo Bazán, Unamuno, Echegaray, Clarín, Palacio Valdés, Zorrilla, Pérez Galdós o Menéndez y Pelayo, políticos y pensadores como Giner de los Ríos, Rafael Altamira y Crevea, Silvela, Castelar, Cánovas y Pi y Margall. También se publicaron en la revista, en muchas ocasiones por primera vez en español, obras de escritores extranjeros como Dostoievsky, Tolstói, Balzac, Daudet, Flaubert, Gorki y Zola.

La editorial publicó, además de centenares de títulos literarios, otras revistas más especializadas como La Revista Internacional, Revista de Derecho y Sociología y La Nueva Ciencia Jurídica que, como La España Moderna, pretendían mejorar el acceso de los lectores españoles a lo más interesante de la ciencia y las letras. Hacia 1919 José Lázaro dejó definitivamente el negocio editorial.

Coleccionismo miniatura|Museo Lázaro Galdiano en Madridminiatura|Charles Sedelmeyer: marchante francés que proporcionó importantes pinturas inglesas al matrimonio Lázaro-Florido.|192x192px

Parque Florido En 1903 José Lázaro se casó en la embajada española de Roma con Paula Florido y Toledo (San Andrés de Giles, Argentina, 1856-Madrid, 1932),Paula Florido, la gran mujerVer biografía lado argentino de Paula Florido: Cf. Peppino Barale, Ana M.ª: «Paula Florido y Toledo. Identidad relegada». Revista Fuentes Humanísticas. Azcapotzalco. Mex. n.º 42, 2011, págs: 7-30 dama argentina que había enviudado anteriormente en tres ocasiones y que aportó al matrimonio los tres hijos que entonces sobrevivían de los siete que tuvo. Ambos, Lázaro y Florido, desarrollaron su pasión por el coleccionismo, el arte y las relaciones sociales correspondientes a un elevado nivel de vida,Urquízar Herrera, Antonio: Coleccionismo y nobleza. Marcial Pons. Madrid. 2007, págs. 3 a 27 ISBN 978-84-96467-39-2«Madrid artístico. Coleccionadores de antigüedades», La Ilustración Española y Americana, n.º 19 de 22 de mayo de 1904, pág. 303. del que daban cuenta las crónicas sociales de la época. Tras el fallecimiento de dos de los tres hijos de Florido en plena juventud, uno de ellos Rodolfo Gache, en 1916, cuando ya había dado muestras de sus cultas aficiones artísticas y literarias, y Manuela Vázquez-Barros, que comezaba su carrera como guitarriasta, en 1919, la pareja Lázaro-Florido abandonó la actividad social.

Asiduos viajeros por Europa, especialmente a lugares como Biarritz, Deauville y establecimientos termales a la moda, ampliaron ambos cónyuges sus conocimientos del mercado de arte internacional y su gusto por el arte en todas su expresiones, mobiliario, objetos diversos y joyas. Construyeron su hogar en Madrid en el palacete de Parque Florido (calle Serrano n.º 144), nombrado así en honor a Paula Florido, de estilo neorrenacentista, que se convirtió en la sede de sus colecciones. Proyectado en 1904 por el arquitecto José Urioste Velada, sus planos fueron modificados, según instrucciones del propio Lázaro, por los arquitectos Joaquín Kramer y Francisco Borrás, los cuales se sucedieron en la dirección de las obras hasta su conclusión en 1908. Los techos de las estancias principales fueron pintados, al óleo sobre lienzo, por Eugenio Lucas Villaamil. Para el visitante tenía el atractivo añadido de disponer de luz eléctrica y de un ascensor (adminículo desconocido entonces en Madrid).

José Lázaro había descubierto la pintura de los Lucas (padre e hijo, Eugenio Lucas Velázquez y Eugenio Lucas Villaamil) en 1905, y desde entonces actuó como su marchante en los circuitos internacionales del arte. Compró y vendió obras de ambos, llegando a reunir una importante colección de sus cuadros. Este conjunto lo mostró al público en la Sala Iturrioz de Madrid en 1912; en la galería Heinemannn de Múnich ese mismo año y luego en Berlín donde vendió varias de sus obras. Entre 1913 y 1928, Lázaro siguió exponiendo y vendiendo obras de los Lucas y adquiriendo otras en el mercado del arte.

La colección En 1913 la colección de pinturas contaba ya con 466 obras. Entre sus objetos se incluían dibujos, esculturas, muebles, armas, medallas, libros, tejidos, marfiles, miniaturas, tapices, abanicos, cerámicas, cristalería, objetos de todo tipo e incluso objetos curiosos. Su coleccionisamo fue conocido en su época en España, en Estados Unidos y Francia, donde fue presidente del XXIII Congreso Internacional de Historia del Arte de París (1921). Entre los años 1912-18 fue un miembro muy activo del Patronato del Museo del Prado donde llevó a cabo una importante actividad hasta 1920. Fue destacado defensor del patrimonio artístico español, centrando su actividad en la recuperación de obras que habían salido de nuestras fronteras y oponiéndose con firmeza al expolio mercantilista del arte.miniatura|El Salvador adolescente, cuadro del círculo de Leonardo da Vinci, que Lázaro poseía desde joven.

Las colecciones que fueron reuniendo José Lázaro y Paula Florido a lo largo de su vida incluyen unas 12 600 piezas de los géneros artísticos más diversos, siempre antigüedades u obras dentro del arte clásico (no coleccionaron arte de su tiempo)Junquera Mato, J. J.: «Parque Florido: una casa, unos muebles, unos dueños», Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, n.º 92, 2003, p. 162. y muy centrado en el arte español, que lucharon por mantener en España, frente a la presión de coleccionistas y museos internacionales.Ver descripción gráfica de la mansión Lázaro en ABC de 15 de febrero de 1923 (pág. 31-33) y de 13 de enero de 1924 (pág. 32-35). En esta faceta de promotor de la conservación del arte español, Lázaro mantuvo un interesante paralelismo con el coleccionista estadounidense Archer Huntington, fundador de la Hispanic Society de Nueva York.