Jaled El-Hassani Ben El-Hachemi Ibn Hadj Abdelkader (en árabe:خالد الحسني بن الهاشمي بن حاج عبد القادر), conocido como Emir Jaled, es nieto de uno de los argelinos más notables del siglo XIX, Emir Abdelkader –considerado el fundador de la nación argelina y líder de la resistencia contra la ocupación francesa-. Emir Jaled nació en Damasco el 20 de febrero de 1875, y tras una controvertida carrera militar, pasó a tomar parte muy activa en la vida política argelina. En su juventud fue el miembro más destacado de los Jóvenes Argelinos (o Partido de los Jóvenes), y su papel clave sería el fundar el Movimiento por la Igualdad o la Reforma, que sería la base de su doctrina política: el Jadeísmo. Su actividad política tendrá su máximo esplendor entre 1919 y 1923, dando esperanza a un buen número de argelinos que vieron en su Movimiento una primera fórmula de nacionalismo. Fue presidente de honor de la asociación Estrella Norafricana (ENA, Etoile Nord-Africaine) a petición de Messali Hadj. Este papel tan activo en el creciente nacionalismo argelino, y su continua lucha por equiparar los derechos de los indígenas al de los colonos franceses, le forzó al exilio. A pesar de ello, continuó su lucha desde Siria y París, hasta fallecer en Damasco el 9 de enero de 1936.

Biografía

Nacimiento y juventud

El Emir Jaled nació el 20 de febrero de 1875 en Damasco, como consecuencia del exilio previo que tuvo que sufrir su abuelo, el carismático Emir Abdelkader. A su abuelo se le considera el padre de la nación argelina y la personificación de la resistencia contra la ocupación francesa. Aunque estaban presentes en la zona de Orán, la genealogía de la familia tiene sus orígenes en el Rif, concretamente provienen de los Banu Hashim, ligada a su vez a la genealogía del Profeta Mahoma.

El abuelo del Emir Jaled tuvo en su juventud un papel muy activo en la lucha contra la presencia otomana en Argelia. Con la llegada de la ocupación francesa, ésta pasaría a ser el eje de su vida política. El Emir Abdelkader fue un hombre de gran talla intelectual, a pesar de destacar en el plano político, se le considera escritor, poeta, sufí y un gran estudioso. En su lucha contra la presencia francesa en Argelia, acabaría exiliado en Siria. Allí destacó por la defensa de los cristianos, en la intervención en el Monte Líbano (1860), masacre que tuvo lugar entre drusos y maronitas. Esta acción salvó la vida de muchos cristianos y le supuso un amplio y reconocido respeto internacional. Tras rechazar el título de Sultán, que buena parte de las tribus árabes argelinas le concedían, el Emir Abdelkader acabó sus días en Damasco con sus hijos y corte. Será su hijo el Emir Hachemi quien devenga el padre del Emir Jaled. miniaturadeimagen|Fotografía de 1867, Emir Abdelkader, junto a su hijo Hachemi y el General Patrice de Mac-Mahon.

Dadas las vicisitudes familiares, el Emir Jaled pasaría toda su infancia y adolescencia en la capital siria, hasta la edad de los diecisiete años. En 1892, su familia se instaló en Argelia y al poco tiempo de estar instalados en Argel, su padre le envió a Francia donde obtuvo el bachillerato en el Liceo Luís El Grande. El Emir Hachemi, una vez finalizado el bachillerato por su hijo, querrá que éste se inscriba en la Escuela Militar de Saint-Cyr, ya en 1893. Sin embargo, abandonará la Escuela Militar, volviendo a Argelia donde empieza a destacar por su espíritu crítico hacia la administración francesa. Es en este periodo cuando toma contacto con el movimiento de los Jóvenes Argelinos, que es una suerte de movimiento intelectual que nace de una nueva burguesía árabe con formación académica Occidental.

Carrera militar

Tras un periodo de tiempo en Argelia, su padre consiguió persuadirle de que finalizara sus estudios en la Escuela Militar de Saint-Cyr. Al finalizar sus estudios militares alcanzó el grado de Alférez, ya en 1897. Aunque continuó sirviendo en el Ejército Francés, se negó a obtener la nacionalidad francesa y siguió siendo un Oficial nativo. miniaturadeimagen| Emir Jaled como Alférez, periodo en Saint-Cyr, 1897.

Ese mismo año, será enviado al Regimiento Spahis de Meda, y luego al Regimiento de Cazadores Africanos en Mustapha (Argel), donde permaneció unos siete años. En 1904, a petición suya, se reincorporó al Regimiento de Spahis y fue enviado a Marruecos. En todo este periodo no dejó de frecuentar el entorno de los Jóvenes Argelinos y desde su llegada al país vecino fue monitorizado por parte del Mando francés. Su actitud despierta el recelo de cierta parte de la oficialidad francesa, como así se confirma, cuando el Emir Jaled se posicionó de parte del sultán Moulay Abdelaziz en contra del Sultán Hafid. En 1908 es ascendido a capitán y trasladado a Argel. De nuevo en la capital argelina se volverá a aproximar a los Jóvenes Argelinos.

El Emir Jaled fue movilizado en 1914 para tomar parte en la contienda mundial junto al Ejército Francés. Tras un año de contienda, en 1915 será evacuado por tuberculosis pulmonar, accediendo al retiro tras su recuperación. Este punto pondrá fin a dieciocho años de carrera militar y dio paso a una profusa actividad política

Papel político

Tras finalizar su carrera militar y poder recuperarse de la tuberculosis (1919), el Emir es reconocido como el líder de los Jóvenes Argelinos. Es por entonces considerado ya un activo portavoz del movimiento nacionalista musulmán, en pleno crecimiento. En ese mismo año, en enero, cobrará amplio eco la misiva que dirige al por entonces Presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson,Carta de Emir Jaled al Presidente Wilson para presionar a Francia sobre su actividad colonial en Argelia.

La oportunidad que pretendía aprovechar el Emir era la política de reformas del gobierno de Georges Clemenceau, con la aprobación de la Ley de Reforma del 4 de febrero de ese mismo año. Este hecho hará que la política argelina se polarice en dos bandos, por un lado los partidarios de Emir Jaled y por otro los partidarios del delegado de finanzas, Maire d’Abbo, que personificó la intransigencia colona. Al final, el gobernador general de Argelia, implementará las reformas de Ley aprobadas el 4 de febrero y contrarias a los intereses de los nativos argelinos.

En ese mismo año de 1919, el Emir fundará junto a unos amigos, el periódico L’Ikdam, escrito principalmente en francés, salvo dos páginas en árabe. El eslogan del mismo fue: “Une Tribune Libre pour les Hommes Libres” (una tribuna libre para los hombres libres). A pesar de las dificultades políticas y financieras, el editorial podrá sobrevivir gracias a su amigo Sadek Denden y al Dr. M.S. Bendjelloul. Este periódico se convirtió en “órgano de defensa de los intereses políticos y económicos de los musulmanes del Norte de África”,Guy Pervillé & Mohammed Harbi, Les étudiants algériens de l'université française, 1880-1962 : populisme et nationalisme chez les étudiants et intellectuels musulmans algériens de formation française, Casbah Éditions, 1997, p. 81 (ISBN 9961640659) especialmente entre julio de 1921 y abril de 1923, periodo en el que Jaled participó de forma más activa. Los dos objetivos claros de este medio, serán tanto la administración como la prensa coloniales.

miniaturadeimagen|Portada del periódico L'Ikdam El Emir saldrá triunfante de las elecciones municipales indígenas del 30 de noviembre de 1919, donde recibirá acusaciones, por parte de los colonos, de trasladar a la población musulmana un mensaje político de corte religiosa y nacionalista.La Revue indigène : revue des intérêts des indigènes aux colonies[1905-1929], Thouars, Imprimerie nouvelle, 1920, 276 p. Emir Jaled empezará a tener una influencia muy grande sobre la población musulmana, “su rotundo éxito no dejó indiferente y le dio gran notoriedad en los tres departamentos, siendo relacionado constantemente con las hazañas de su abuelo el Emir Abdelkader”, según reza un informe del gobierno general.

Al año siguiente (1920), fundará el Movimiento por la Igualdad o la Reforma, cuyo programa estará centrado en reivindicar la igualdad entre argelinos y franceses. En ese mismo año, el 01 de febrero, fue elegido en las elecciones del Consejo General y en las elecciones de la Delegación Financiera del 18 de abril. Solicitó, entre otros aspectos, que los musulmanes tuvieran representantes en la Cámara y el Senado. En ese contexto, recibió acusaciones de ser un agitador político y demagogo.

A finales de 1920, al no obtener ningún resultado positivo desde Alger, decide volver a Paris. Una vez allí, solicitará a los senadores que no voten a favor de la Ley Indígena, pero su esfuerzo será en vano.

Entre 1921 y 1922, Emir Jaled y sus amigos, renunciaron a sus cargos electos, alegando la imposibilidad que tenían los musulmanes de hacer oír su voz de forma legal.

En 1922, el Emir pronuncia un discurso al Presidente de la República Francesa,Discurso de Emir Jaled ante el Presidente de la República Francesa (Ver notas) Alexander Millerand, en visita a Argelia. Este discurso tuvo un enorme impacto por solicitar directamente representantes de los musulmanes en el Parlamento. Señaló, en contrapartida, el compromiso de estos en la Primera Guerra Mundial del lado francés. Éste discurso o reclamación de carácter moderado, fue tachado de anti-francés, bolchevique y una clara prueba de agitación nacionalista musulmana.

La primera condición para el éxito de Emir Jaled fue la unidad, por ello visitó numerosas poblaciones del interior del país donde pudo llevar a cabo reuniones y mítines que congregaron a miles de personas, siendo algo totalmente novedoso en la época. Fue a la Cabilia en abril de 1922, donde pudo dirigirse a más de 8000 personas.Victor Spielmann, L’Emir Khaled, son action politique et sociale en Algérie de 1920 à 1923, Alger, Trait d'union, 1938 Tras el discurso del Emir, la población musulmana de Bikra (unas 3000 personas) aprobó en la alcaldía la moción, pidiendo a las autoridades públicas que los argelinos indígenas tuvieran representación en el Parlamento.

Exilio forzado

En agosto de 1923, se exiliará a Egipto, “al verse cazado por sus oponentes y traicionado por una parte de la élite musulmana”.De hecho, la administración francesa, le había dado al Emir dos opciones: “o detención administrativa en un puesto en el extremo sur del país o la partida voluntaria de Argelia”.Belghoul, amigo, confidente y portavoz del Emir, cuenta sus condiciones iniciales: “El gobernador general convocó al Emir, le instó a renunciar a su política de agitación y elegir entre un retiro dorado o asumir ciertas sanciones”. Para influir en su decisión el gobierno le mostró una petición firmada por notables de la sociedad musulmana donde se exigía su arresto. Ante esta situación, el Emir dejó clara su intención de informar al pueblo de la maniobra del gobierno.

Encontrándose prácticamente bajo arresto domiciliario, al final, tanto él como su familia tomaron camino al exilio. La población estuvo al corriente de su llegada a Alejandría con posterioridad. Emir Jaled se convirtió en un héroe a los ojos de la población musulmana. Sin embargo, su partida sumió en una gran decepción a sus amigos y allegados, creyendo que el Emir los había abandonado.

En 1925, el Emir decidió cambiar su exilio en Egipto por Francia, concretamente Paris. Una vez allí, su principal papel fue el envío de una carta como representante de Argelia en el congreso musulmán, donde insistió en la necesidad de convocar a tal congreso islámico. Tras pasar poco más de un año, bastante infructuoso en la capital francesa, pasaría a exiliarse permanentemente en Siria.

Etapa final

Una vez instalado definitivamente en Siria, el Emir no cesó en su acción nacionalista. Mantuvo una fluida relación con el Alto Comisionado de Francia en el Levante, concretamente con De Jouvenelle y Jean Mélia. Además, sus viajes a París fueron continuos, donde mantuvo viva la llama de sus pretensiones políticas.