Diseño de uno de los lados del sarcófago realizado por M.Collignon, La Gazette de Beaux-Arts, 1909|thumb
El sarcófago de Hagia Triada (o Agia Triada) es un sarcófago minoico descubierto en 1903 en el yacimiento arqueológico de Hagia Triada, en Creta. Está datado en el periodo de presencia micénica en Creta. Fue descubierto en una cámara mortuoria, concretamente en un pequeño edificio que sirvió como túmulo. Los materiales exclusivos, iconografía, elementos narrativos, técnicas y estilo presentes en el sarcófago aportan evidencias valiosas sobre las ceremonias religiosas y los ritos minoicos. Es considerado uno de los mejores ejemplos del arte egeo y se conserva en el Museo Arqueológico de Heraclión.
Tras varios estudios detallados del sarcófago y el significado de sus registros pictográficos, se concluyó que se trataba de una decoración mixta. Se apreciaban elementos tradicionales minoicos (ritos religiosos) e influencias ideológicas egipcias como barcos, bajorrelieves y representaciones de procesiones con ofrendas. También se concluyó que había espirales, rosetas y carruajes micénicas. En el ámbito arquitectónico y funcional del denominado Túmulo 4 se observa una fusión intrínseca de los estilos micénico y minoico. A diferencia de los túmulos tradicionales, este estaba dedicado a una pequeña parcela de la sociedad de Hagia Triada, lo que da a entender que puede pertenecer a otra ideología micénica, incorporada a finales de la Edad del Bronce.
Los pictogramas reproducidos en el sarcófago todavía suscitan diversas interpretaciones. Se constató que se representan trece escenas, algunas con relación entre sí y otras independientes. Otra característica importante es que cada escena tiene un color de fondo diferente, habiendo así cuatro tipos de fondos: amarillo, rojo, azul y blanco. A partir de esta información, la investigadora Wendy Walgate estableció un diagrama cromático que relaciona el color de cada escena con cada periodo del día: amarillo para el amanecer, blanco para el día, rojo para el atardecer y azul para el anochecer.
Descubrimiento y datación El sarcófago de Hagia triada fue descubierto el 23 de junio de 1903 por Roberto Paribeni en un edificio de 3.8 por 4.2 metros, en un cementerio de la Edad de Bronce, cerca de Hagia Triada. Este edificio funerario se sitúa cerca de dos tolos (A y B) del periodo prepalacial, próximo a un área de enterramiento de larnax (sarcófagos de barro cocido) y de otra tumba del periodo neopalacial o postpalacial. Sus paredes fueron conservadas con una altura de 0.65 a 1.20 metros por encima de la superficie, sin poseer bases apropiadas. Son gruesas y están realizadas con piedras pequeñas e irregulares, siendo estas el único ejemplo de este tipo en todo el mundo minoico y micénico; no hay señales de que hayan tenido frescos.
Las primeras excavaciones no revelan vestigios de tejados, pero las piedras de la estructura sugieren que podrían haber sido la base de una estructura de madera, tal vez similar al edificio que se muestra en el sarcófago. Contemporáneo a la presencia micénica en Creta, el edificio combina elementos tradicionales de la arquitectura minoica y formas micénicas. El túmulo es similar a dos tumbas micénicas encontradas en Farsalia, al norte de Grecia. Una tumba similar, y más o menos del mismo periodo, fue descubierta en Arjanes. Como las tumbas A y B de Micenas, los túmulos de Hagia Triada y Arjanes fueron reservados para un grupo social limitado.
El sarcófago fue encontrado tumbado de lado. Originalmente, los lados norte y este del mismo fueron los primeros que se mostraban a la vista de los visitantes que estuviesen a la entrada de la puerta del túmulo. El sarcófago estaba acompañado por un larnax de terracota sin decoración. Se cree que posiblemente ambos cofres tenían tapa, pero nunca han sido encontradas.
Este es el único ejemplo de sarcófago de caliza encontrado hasta ahora, y el único que ofrece una serie de escenas que retratan el ritual funerario minoico. La tumba y el sarcófago fueron datados a partir de los objetos encontrados en el túmulo, pero el estilo en sí del sarcófago puede atribuirse al periodo de transición entre finales del Minoico Reciente II y III. Durante mucho tiempo estuvo datado entre el 1400 y el 1350 a. C., pero las nuevas excavaciones realizadas en 1977 por la Escuela de Arqueología Italiana de Atenas han permitido dar una nueva datación al sarcófago. Hoy en día se considera que está datado entre el 1370 y el 1320 a. C., el cual corresponde a la XVIII dinastía de Egipto, un periodo de intensas conexiones entre Creta y Egipto. Este periodo corresponde también a un cambio cultural y económico en Creta, con el surgir de nuevas costumbres funerarias derivadas de la influencia micénica. El túmulo fue frecuentado por un corto espacio de tiempo, tal vez una generación, ya que no se han encontrado evidencias de adoración posteriores.
Descripción Descripción general
Las trece escenas del sarcófago|thumb
El sarcófago de Hagia Triada mide 0,895 metros de altura, 1,375-1,385 metros de largo y 0,45 de ancho, siendo uno de los mayores encontrados en Creta. Está cubierto con cal, un material que se encuentra normalmente en los frescos minoicos. En cada uno de sus lados hay diferentes escenas religiosas pintadas; también están decorados sus pies. Cada una de estas escenas está rodeada por tiras de ornamentación. Las seis caras del sarcófago ofrecen una serie de trece escenas. El espectador tiene que ir caminando en la dirección de las agujas del reloj, desde la cara norte hacia la derecha, alrededor del sarcófago, para poder tener una visión completa de todas las escenas. En la parte inferior del cajón se encontraron dos esqueletos. Aparte de huesos humanos, se encontraron una navaja de bronce, un cuenco de serpentina, una concha de Charonia tritonis y algunos fragmentos de estatuillas femeninas.
Aunque las escenas no representan procesiones de luto, como las que se ven en los sarcófagos micénicos, la presencia de huesos en lo que parece ser una tumba, sugiere que el sarcófago de Hagia Triada era un objeto asociado al funeral. Las escenas retratan actos naturales y sobrenaturales asociados a las creencias religiosas minoicas.
En los sarcófagos minoicos se realizaban perforaciones en su fondo, supuestamente para permitir el drenaje de los líquidos del cuerpo. La cultura minoica parece haber minimizado la importancia del cuerpo físico. Tras la descomposición del cuerpo, probablemente movieron los huesos a un lado del sarcófago, al suelo de la sepultura en sí o simplemente fueron transferidos a otro larnax que pasaría a servir como osario. El sarcófago de Hagia Triada no era una excepción de esta regla y tenía cinco perforaciones visibles en la parte inferior del mismo.
Cara norte Escena de las mujeres con cántaros y un hombre tocando la lira en la cara norte del sarcófago|thumb La decoración pintada en el lado norte del sarcófago es la más conocida, la más representativa y la mejor conservada. Estos conjuntos están divididos en registros horizontales sobrepuestos, encuadrados lateralmente por ornamentos verticales que se desarrollan a lo largo del pie del sarcófago. Después de una serie de registros que se caracterizan por patrones geométricos, líneas y rosetas, la figura principal, dispuesta en el centro, se desenvuelve en una amplia y compleja composición figurativa. A la izquierda vemos dos labrys o hacha doble, dorados revestidos con follaje. Los labrys están acoplados en dos postes, con lo que probablemente se buscaba una sensación de profundidad. Las bases están ornamentadas con representaciones similares, pero cada poste tiene un tamaño diferente, siendo el de la derecha mayor que el de la izquierda. Las hojas son de doble filo, tal vez para representar la existencia de dos hachas dobles dispuestas en ángulo recto, y están coronadas por dos aves (reales o ficticias), de espaldas a la escena. En Hagia Triada se encontraron pequeños labrys, lo que sugiere que la escena representada evoca una ceremonia real que se realizó en el yacimiento arqueológico. Estas hachas dobles no representan necesariamente una ceremonia de sacrificio, también pueden representar la renovación del nacimiento. El color verde de las hachas también representa, en algunas ocasiones, la voluntad de dar un aspecto vegetal a las mismas, símbolo de la naturaleza que renace cada año. Imagen de la figura del extremo derecho del sarcófago, representando la muerte o la divinidad, frente a un santuario|izquierda|thumb Procesión con ofrendas en representación del sacrificio|izquierda|thumb Las aves que coronan las hachas son de color negro y amarillo, y dan la impresión de que van a levantar el vuelo. Las aves son un elemento recurrente del arte minoico, incluido en la cima de colinas, altares, cuernos o personajes femeninos. Se considera que las aves servían como mediadoras entre los humanos y sus dioses. Entre los postes de las hachas hay un largo recipiente con asas dispuesto en un soporte elevado. Una chica derrama el contenido de otro vaso de forma similar, pero con una decoración distinta y más pequeño. El líquido podría ser la sangre de un animal sacrificado. A esta chica le sigue otra que carga sobre su hombro derecho un travesaño de madera del que cuelgan otros dos recipientes. Tras ellas, una tercera persona, esta vez de sexo masculino, las acompaña tocando la lira. Esta escena trascurre en un fondo blanco, que representa el día, ocupando casi la mitad de la imagen.
La segunda escena, que también aborda el tema de la ofrenda, se desenvuelve en el lado derecho de la imagen, ocupando gran parte de ella. A la derecha del todo se ve una figura masculina extraña, compuesta por una cabeza colocada sobre un cuerpo bruto, sin brazos ni piernas. Parece que lleva un ropaje que inhibe el movimiento y la visión de sus extremidades. Este personaje parece ver la escena en toda su extensión. Puede ser una representación de la muerte en sí misma, o una representación de su cuerpo o alma. También podría ser una divinidad o una representación simbólica. El posicionamiento de este personaje, su postura, y la forma en que parece contemplar la escena puede considerarse como el punto de partida de la lectura del sarcófago.
Tras esta figura se representa un pequeño elemento arquitectónico, decorado con bajorrelieve y pintura, motivos que se troncan y espirales. Estos patrones son similares a los que podemos ver en el exterior del sarcófago. Delante de la figura se disponen un árbol y una escalera de tres peldaños. Este elemento parece ser excepcional del arte egeo, aunque está más asociado al arte egipcio, donde las escaleras marcan claramente la transición de un lugar a otro, de un estado a otro y, por extensión, de la vida a la muerte. Charlotte Long y Roberto Paribeni concluyeron que existe un paralelismo con las costumbres egipcias de inhumación. Comparan a la extraña figura masculina con una momia dispuesta en vertical por Anubis en medio de la ceremonia egipcia de apertura de la boca.