Jerusalén (, ; , ) es una ciudad de Oriente Próximo, situada en los montes de Judea, entre el mar Mediterráneo y la ribera norte del mar Muerto. El gobierno israelí, tras la toma de la parte occidental en 1949 y de la oriental en 1967, la ha erigido como capital del Estado de Israel, mientras que el gobierno palestino reivindica su parte oriental como capital del Estado de Palestina. Los asentamientos más antiguos en Jerusalén datan del V milenio a. C. y es una de las ciudades más antiguas del mundo. Jerusalén tiene un profundo significado religioso para el judaísmo, el cristianismo y el islam. La ciudad vieja de Jerusalén fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981.

El estatus de la parte oriental de la ciudad, conquistada en 1967 por Israel, se encuentra disputado, ya que en este sector —referido habitualmente como Jerusalén Este o Jerusalén Oriental, y que incluye la Ciudad Vieja— es donde el Estado de Palestina pretende establecer su capital. Israel discute las reclamaciones palestinas y, tras la guerra de los Seis Días, considera la ciudad como un todo unificado y un mismo municipio, declarándola como su capital «eterna e indivisible» mediante la Ley de Jerusalén en 1980. Esta anexión ha provocado un amplio rechazo en la comunidad internacional, materializado en la resolución 478 del Consejo de Seguridad de la ONU, que la consideró contraria al Derecho Internacional,El Estatuto jurídico-internacional de Jerusalén, por Alfonso J. Iglesias Velasco, profesor asociado de Derecho Internacional Público Universidad Autónoma de Madrid. y en señal de protesta por este acto unilateral los Estados miembros de las Naciones Unidas acabaron por trasladar sus embajadas a Tel Aviv, tal como pedía la resolución.

Jerusalén fue sede de un reino amorreo bajo hegemonía egipcia durante el período de Amarna, ciudad principal de un pueblo cananeo (los jebuseos según el relato bíblico), conquistada por los hebreos en el y capital de los reyes de Judá por lo menos desde el La Biblia añade que antes fue el asiento de los reyes del Reino unificado de Israel. Conquistada por los babilonios, fue capital de la región de Judea durante el dominio persa, lágida y seléucida. Conquistada por los macabeos, los reyes asmoneos gobernaron desde ella hasta la toma de la ciudad por Pompeyo en 63a.C. Desde entonces fue capital religiosa de la provincia romana de Judea. Después de la Primera Guerra judeorromana, fue arrasada por el general y futuro emperador romano Tito, y reconstruida como colonia romana con el nombre de Aelia Capitolina por el emperador Adriano, siendo la región rebautizada como Siria-Palestina.

Tras el triunfo del cristianismo fue sede del patriarcado cristiano homónimo bajo dominio del Imperio romano de Oriente, enmarcada en la región de Palaestina Prima. En el , cayó en poder de los califas musulmanes, en la provincia de Yund Filastin, aunque sería conquistada por los cruzados en 1099 y en torno de ella se formaría el reino franco de Jerusalén. Reconquistada por Saladino, estuvo unos siglos en poder de los mamelucos y, desde 1517, del Imperio otomano. En 1874, Jerusalén y su área de influencia formaron un distrito administrativo especial: el Mutasarrifato de Jerusalén, bajo control directo del Sultán. En 1917, con la derrota otomana frente a los aliados en la Primera Guerra Mundial, pasó a depender del Mandato británico de Palestina. Con la partición de Palestina, la ONU previó un estatuto de ciudad internacional para Jerusalén, que no llegó a realizarse. Durante la guerra de 1948, su sector occidental quedó bajo control israelí y el oriental, incluida la ciudad vieja, bajo dominio jordano. En 1967, Israel conquistó la zona oriental, proclamando la ciudad reunificada como su capital, aunque este último movimiento nunca ha recibido el reconocimiento internacional.

Toponimia El origen preciso del nombre hebreo (יְרוּשָׁלַיִם Yerushalayim) es incierto y los académicos ofrecen distintas interpretaciones. La forma en escritura cuneiforme, atestiguada en las Cartas de El Amarna, emplea un elemento sumerio 𒌷 (URU) y el complemento acadio S-L-M, es decir, salim, en las formas: ú-ru-sa-lim y ú-ru-ša10-lim. El sumerograma URU debe leerse en acadio yerû, que significa "ciudad", según Hamilton, por lo cual Uru-salim, significa: "fundada por Shalim, dios asociado con el anochecer y la estrella de la tarde en los sentidos etimológicos de "culmización" del día, "puesta de sol", "descanso" y "paz".

Esta etimología se refuerza por la forma hebrea del nombre, relacionada con yeru (ירו), (casa) y shalem o shalom (שלם', paz), por lo que Jerusalén significaría literalmente «casa de la paz».Por lo general, siempre se recita al final de Amidá, un verso de oración hebrea que termina con las palabras "...bilvav Shalem": con un corazón derecho (Sidur, Mamash Editor: http://www.mamash.it/default.htm ) El Talmud y la tradición cristiana consideran que el antiguo nombre de la ciudad es Salem, tal como aparece en el capítulo 14 del libro del Génesis.

El otro nombre de la ciudad, previo a su conquista por David, era Jebús.Gunn, David M. (2003). "Next Year in Jerusalem". In Thomas L. Thompson (ed.). Jerusalem in Ancient History and Tradition. Continuum International Publishing Group. ISBN 9780826466648, p. 262. Poéticamente se la denominó Sion, por una de sus colinas, o Ariel.

En la Septuaginta, la antigua traducción griega del Tanaj (Antiguo Testamento), el nombre Jerusalén se transcribió como "Ιερουσαλήμ" (Yerousalém), y en otras fuentes griegas antiguas también existe la ortografía Ἱεροσόλυμα (Yerosólyma Ἱερός "sagrado"). En la Vulgata, la traducción de la Biblia al latín, el nombre se transcribe a "Hierusalém", y en la traducción al Siríaco la ciudad se llama "urishlem" (ܐܽܪܺܫܠܶܡ).

En el 130 AD, después de que la Jerusalén judía fuera destruida en la Gran Revuelta, el emperador romano Adriano fundó una ciudad romana sobre sus ruinas, a la que le dio el nombre latino de Aelia Capitolina.

El nombre más común para Jerusalén en árabe, especialmente entre los musulmanes es Al-Quds (القدس), que significa lo sagrado, o más raramente Bayt al-Maqdes (بيت المقدس), Casa de lo Sagrado, este nombre se estableció en el . El Estado de Israel utiliza frecuentemente como denominación en árabe el nombre arcaico en el árabe coránico Urshalim (أورشليم), que es también la que usan los árabes cristianos en la Biblia y en sus escritos religiosos, pero que apenas tiene uso en la lengua hablada y muy escaso en la escrita informal; también usan la forma mixta Urshalim Al-Quds (أورشليم القدس).

El gentilicio en español del habitante de Jerusalén es jerosolimitano o hierosolimitano.

Historia Antigüedad thumb|Estructura escalonada de piedra en Ophel, ha sido datada hacia el 900a.C., en la Edad del Hierro. Las pruebas cerámicas indican la ocupación de Ophel, dentro de lo que es actualmente Jerusalén, en una fecha tan temprana como es la Edad del Cobre, cerca del IV milenio a. C., con evidencias de un asentamiento permanente en los primeros siglos de la Edad del Bronce temprana (c. 3000-2800a.C.). Ann Killebrew demostró que Jerusalén era una ciudad grande y amurallada en las etapas MB IIB y IA IIC (entre 1800-1550 y 720-586a.C.); durante la Edad de Bronce tardía y las edades IA I y IIA/B Jerusalén era un pueblo sin amurallar y relativamente insignificante.Killebrew Ann E. "Biblical Jerusalem: An Archaeological Assessment" in Andrew G. Vaughn and Ann E. Killebrew, eds., "Jerusalem in Bible and Archaeology: The First Temple Period" (SBL Symposium Series 18; Atlanta: Society of Biblical Literature, 2003)

Los escritos más tempranos que hacen referencia a la ciudad son los agrupados en los Textos de execración de Berlín y Bruselas (c. , que se refieren a una ciudad llamada Roshlamem o Rosh-ramen) y en las Cartas de Amarna (c. , se refieren a Urusalem "ciudad de paz").

Algunos arqueólogos, incluyendo a Kathleen Kenyon, creen que Jerusalén fue una ciudad fundada por un pueblo semítico occidental, con asentamientos organizados alrededor del Kenyon, Kathleen Mary 1967. Jerusalem; excavating 3000 years of history. Thames and Hudson. ISBN 0-500-39003-7

El arqueólogo israelí Israel Finkelstein considera que la Jerusalén del era de extensión reducida. El resto de Judá del mismo periodo, estaba compuesto tan solo por una veintena de pueblos pequeños y unos pocos miles de habitantes, la mayoría pastores. En Jerusalén se han realizado intensas excavaciones de las Edades del Bronce y el Hierro en las décadas de 1970 y 1980 dirigidas por Yigal Shiloh, de la Universidad Hebrea, en el sector llamado ciudad de David, pero sorprendentemente, como lo señala David Ussishkin, arqueólogo de la Universidad de Tel Aviv, el trabajo de campo realizado allí y en otras partes de la Jerusalén bíblica no ha arrojado pruebas de que ese sector de la ciudad estaba ocupado en el Las prospecciones arqueológicas revelan que Judá siguió siendo hasta la época de David y Salomón, e incluso más adelante, "un país relativamente desprovisto de población permanente, muy aislado y muy marginal, sin centros urbanos de importancia y sin una jerarquía neta de aldeas, pueblos y ciudades".

La arqueología demuestra un crecimiento dramático de Jerusalén en algún momento de la primera mitad del Pasó de ser una asentamiento pequeño a una ciudad de hasta 0,6 km², la razón causa de esto fue la caída del Reino de Israel a manos del Imperio asirio mientras sus habitantes huían al sur, en el Reino de Judá, incluida Betel, en Jerusalén.

Judá conoció posteriormente distintas etapas de dominación extranjera, primero bajo la influencia de los asirios, que sometieron al reino de Judá al pago de tributo, y luego directamente por los babilonios (597-546a.C.) que tomaron y arrasaron la ciudad, deponiendo a Sedecías como último rey, desterrando a la clase dirigente a Babilonia y destruyendo el Templo en julio del año 587a.C., en adelante Judá sería provincia asiria.

En el año 539a.C. el rey persa Ciro II el Grande conquistó el Imperio babilónico y permitió el regreso de las comunidades judías deportadas a la provincia de Judá; éstas regresaron a Jerusalén y reconstruyeron la ciudad y el Templo. La construcción del Segundo Templo terminó en el año 516 a. C., durante el reinado de Darío el Grande, 70 años después de la destrucción del primero.

Poco después del 485a.C. Jerusalén fue asediada, conquistada y en gran parte destruida por una coalición de estados vecinos. Alrededor del año 445a.C., el emperador aqueménida Artajerjes I emitió un decreto por el que permitía la reconstrucción de la ciudad y de sus murallas. Jerusalén recuperó su papel como capital de Judá y centro del culto judío.