miniaturadeimagen|330px|Fotografía surrealista, por George Grie. La fotografía surrealista es una tendencia artística dentro del ámbito de la fotografía cuyo objetivo es captar y expresar, por medio de la imagen, la esencia e inquietudes del ser humano a través de técnicas y temáticas fotográficas que apelan al mundo del inconsciente, de lo irracional y de lo onírico. Esta tendencia fotográfica nace a partir del movimiento vanguardista conocido como surrealismo y supuso una renovación en el ámbito del arte pictórico y audiovisual.

La fotografía surrealista tratará de expresar, por medio de la imagen, lo que esconde el mundo del inconsciente y el mundo onírico que, para los surrealistas, esconden las inquietudes más profundas del ser humano; además de abrir las puertas hacia lo irracional y la casualidad, elemento que influye mucho a la hora de fotografiar una realidad.

La fotografía, desde su separación de la representación formal propia de la burguesía, en la que el movimiento surrealista y el movimiento revolucionario que llevaron a cabo sus adeptos, liderados por Bretón, hicieron una labor importante; se separa de los planteamientos estéticos tradicionales y adquiere nuevas y grandes posibilidades de creación y experimentación gracias a la capacidad que adquiere el artista de aprovechar y saber jugar con el papel que juegan el tiempo y del azar en el momento en que se capta una imagen y a la capacidad del ser humano de experimentar una sensación de realidad pese a ser una ficción, lo que provoca una percepción errónea en nuestra mente con la que se llega al inconsciente.

En la fotografía surrealista se pueden diferenciar dos vertientes:

El surrealismo técnico, basado en la manipulación de fotografías, que considera esta manipulación como una ruptura con las reglas de la realidad y como un instrumento liberador de la invención y la creatividad, que ayudan al inconsciente a aflorar por medio de los sentidos.

El surrealismo encontrado, reacio a la manipulación de fotografías, que concibe la imagen como un instrumento documental que transmite los “objetos encontrados” por el artista.

Breve introducción al surrealismo miniaturadeimagen|André Breton en 1924, fecha de publicación de Manifiesto Surrealista. El surrealismo nace en Francia a partir del dadaísmo, durante la década de 1920, en torno a la personalidad de André Breton,↑ Superrealismo y superrealista son términos más apropiados en castellano, y como tal los recomienda la RAE en su diccionario, pues el prefijo sur- no existe en esta lengua; sin embargo, el uso ha impuesto las formas surrealismo y surrealista (que también recoge el DRAE, aunque remitiendo a las formas con prefijo sobre-). considerado como fundador y principal exponente del movimiento. El surrealismo está muy influenciado por las teorías de Sigmund Freud y Alfred Harry y por artistas y pensadores tales como Heráclito, el Marqués de Sade o El Bosco y pretende sobrepasar lo real impulsando lo irracional y onírico mediante la expresión automática del pensamiento o del subconsciente. El movimiento, tal y como fue definido por el propio Breton en el año 1924 en su primer Manifiesto Surrealista:

Después, en 1928, Breton expone la filosofía surrealista a través de su ensayo El Surrealismo y la pintura:

A partir de estas definiciones, se puede definir el surrealismo como el automatismo psíquico puro, la expresión automática del subconsciente y las pasiones del ser humano.

Historia y antecedentes

La fotografía durante la época de las vanguardias A lo largo del , la fotografía tenía una misión puramente documental, con el objetivo de retratar la sociedad y la realidad de la mejor manera posible. Este objetivo llevaba a fotografiar paisajes y realidades cotidianas desde distintas perspectivas y técnicas, lo que llevó al poco tiempo a comparar la fotografía con la pintura. De esta comparación nació, a principios del con los movimientos pictorialista y vanguardista, la voluntad de equiparar la fotografía con la pintura, tendencia que se mantendrá hasta pasada la Primera Guerra Mundial, a partir de la que la fotografía se empezará a considerar como elemento del lenguaje plástico y empezarán a crearse nuevas técnicas y planteamientos alrededor de la fotografía y de las distintas artes fruto de la necesidad que sentían los artistas de la época de romper con las tendencias de representación artística de la época.

La fotografía vanguardista dio grandes pasos hacia la modernidad gracias a las vanguardias y a figuras como Stialglitz o Steichen, ambos alemanes, que impulsaron el cambio de la fotografía decimonónica a la fotografía libre y directa.

También jugaron un gran papel los futuristas italianos que, antes de la Gran Guerra, comenzaron a emplear la fotografía en su vertiente vanguardista. Los fotógrafos más representativos de fotografía futuristas fueron los hermanos Bragaglia. En el futurismo fotográfico se utilizaron técnicas como la doble exposición o la distorsión de lentes y de la óptica. Se experimentó también con la llamada cronofotografía, gracias al revólver astronómico de Janssen.

Antes de la Primera Guerra Mundial surge la vertiente vorticista y las fotografías de artistas como Man Ray, Schad (schadografías) o Moholy-Nagy y sus fotogramas, que son lo que Talbot denominó en 1839 como “photogenic drawins”, esto es una imagen negativa obtenida por la impresión directa de objetos colocados encima de la superficie fotosensible sin el intermedio de la cámara.

Paralelamente aparece también el modelo soviético, el constructivismo, que recurre con gran frecuencia al fotomontaje. Este movimiento tuvo gran acogida también en Alemania.

A este uso del fotomontaje se opone la “Nueva Objetividad”, que pretende representar únicamente lo que ofrece la vista y cuyo principal representante es Albert Renger-Patzch.

Casi simultáneamente surge el grupo californiano f/64, que busca la precisión y la nitidez en la fotografía, promoviendo lo que será la fotografía pura.

La fotografía tendrá un papel más influyente en el movimiento surrealista, en el que ayuda a consolidar el ideario surrealista gracias a su forma de ver y representar el mundo.

La fotografía dentro del movimiento surrealista Cronológicamente, la primera fotografía surrealista se situaría en una fecha posterior a 1924, año de publicación del “Primer Manifiesto Surrealista”, fecha que marca el inicio del movimiento. Sin embargo, existen fotografías del con elementos relacionados con la estética del movimiento, como los calotipos de Alois Loecher o la obra de Eugène Atget, que inspiró a surrealistas como Bill Brandt o Clarence Laughlin. La fascinación de los surrealistas por la obra de Atget resulta paradójica puesto que su intención fue registrar fragmentos de la realidad sin ningún tipo de interpretación ni distorsión, sin embargo, para los surrealistas la fotografía de Atget transmitía sensaciones más allá de la intención informativa del autor. También tuvieron influencia de las fuentes populares como las postales, las cuales coleccionaban artistas como Dalí y Eluard, y que los artistas incorporaron en el movimiento al imprimir, en 1937, una serie llamada “Le carte surrealiste”, donde se incluían postales de Dora Maar, Max Ernst, Marcel Duchamp, Joan Miró, Man Ray, etc.

El apogeo de las tendencias surrealistas en la fotografía vino de la mano del apogeo del mismo movimiento surrealista. El hecho que marcó el inicio de este auge fue la Exposición Internacional del Surrealismo, que tuvo lugar en París en 1938, en la que participaron artistas como Salvador Dalí, Marcel Duchamp, Jean Arp, Max Ernst, Man Ray, André Masson, Óscar Domínguez y Meret Oppenheim.

Tras la Segunda Guerra Mundial y el exilio de muchos surrealistas a Estados Unidos, el movimiento surrealista y sus miembros se dispersan, por lo que se produce una gran depresión del surrealismo fotográfico debido a la propia decadencia del movimiento, que ya no encontraba cabida entre los fotógrafos de la época. Sin embargo, los surrealistas sabrán sembrar el germen que influirá en los futuros movimientos americanos de posguerra (expresionismo abstracto y Arte Pop).

En los años de posguerra, el surrealismo fotográfico se adaptó al mundo publicitario en los “mass media”, hecho que provocó una “deformación” de la idea original de surrealismo. Destaca la figura de Cecil Beaton, fotógrafo de moda que fue apodado como “surrealista kitsch”.

Fotografía surrealista contemporánea El surrealismo fotográfico ha ido perviviendo con mayor o menor cabida desde sus inicios a principios del hasta la actualidad. A día de hoy hay numerosos artistas que plasman el ideario surrealista en sus fotografías y que siguen innovando en las técnicas para conseguir este tipo de fotografías.

Fotógrafos como Les Krims, Eugene Meatyard, Jerry Uelsmann y Michael Bissop, intentan expresar significados íntimos como opuestos al hecho documental; y artistas como Rick Schaeffer, que utiliza el mundo brillante de Las Vegas para exponer las incongruencias del mundo “real” o Deborah Turbeville, que crea sus fotografías a partir de atmósferas caprichosas y figuras dentro de lugares misteriosos, lo que crea una sensación de misterio y sugestión y capta la desolación psicológica del mundo moderno.

La fotografía en los textos surrealistas Hacia 1930, el uso de la imagen documental para la ilustración de periódicos y revistas aumenta y pronto empieza a considerarse como una extensión de las distintas artes. Autores como Marc Orlan, llegarían a decir que la fotografía inspira y complementa el trabajo de los escritores. En esta época, la mayoría de los fotógrafos surrealistas eran también escritores o trabajaban junto a ellos, por lo que, durante los años de las vanguardias, la fotografía estuvo presente en numerosos textos surrealistas con el objetivo de definir e ilustrar lo que era el surrealismo y de fomentar el espíritu experimental propio del movimiento.

La fotografía tuvo cabida en revistas surrealistas tales como “La revolution surrealiste” (1924-1929), “Le surrealisme au service de la révolution” (1930-1933) y “Minotaure” (1933-1939), y en libros como “Nadja”, “Les vases comunicantes” y “L’amour fou” de André Breton.

André Breton empleará las imágenes fotográficas para ilustrar sus obras con la intención de transmitir sus sentimientos y los de los propios surrealistas hacia los objetos que se representaban en sus fotografías.

Man Ray, principal exponente de la fotografía surrealista y dadaísta, defendería que la fotografía burguesa y profesional no es artística para luego defender la idea de que la fotografía sirve como medio de expresión personal y la cámara como herramienta indispensable para crear fines creativos.

Ubac defendía a su vez que la fotografía es un útil de exploración técnica y sensorial, lo que plasma sus las solarizaciones y disoluciones de la imagen en fluidos, etc.

Dalí publica en 1927 su artículo “Fotografía, pura creación del espíritu”, dentro del cual hace un elogio a su objetividad, rapidez, y a la capacidad de la fotografía de modificar los objetos con un simple cambio de escala puesto que “provoca insólitos parecidos, analogías inimaginables y, no obstante, existentes”."Fotografía, pura creación del espíritu", Salvador Dalí, 1927

Temática miniaturadeimagen|Mujer en una postura surrealista. En esta imagen vemos la importancia del momento y del azar a la hora de tomar una fotografía. También se puede apreciar el tema del cuerpo femenino en este tipo de fotografía.