Tillia Tepe, Tilia Tepe, Tillya Tepe, o Tillā Tapa ( «el túmulo de oro», o «la colina de oro») es un sitio arqueológico afgano de la provincia de Yauzyán, en las proximidades de Šibarġan. Fue excavado en 1978 por un equipo soviético-afgano dirigido por el arqueólogo soviético Víktor Sarianidi, un año antes de la invasión soviética de Afganistán de 1979.
Las excavaciones en el tell de la Edad del Bronce han permitido exhumar un tesoro de más de veintiún mil piezas diversas en seis sepulturas (cinco de mujeres y una de hombre), incluyendo joyas muy refinadas y datadas alrededor del De los miles de objetos desenterrados los hay de oro, turquesa y lapislázuli.
Según Jean-François Jarrige es «un deslumbrante conjunto de ornamentos donde se mezclan el arte de las estepas, la iconografía grecorromana, objetos indios y espejos chinos, todos ellos del primer siglo de nuestra era». Las excavaciones han ofrecido una «cosecha extraordinaria de objetos, deslumbrantes por su tema y su refinamiento, pero aún más valioso por todos los contactos que sugieren», según Pierre Chuvin. El tesoro es «un valioso testimonio de un mundo abierto después de mucho tiempo a los intercambios comerciales», y al mismo tiempo el «prototipo de tesoro arqueológico oriental».
Localización
miniaturadeimagen|alt=Carte de la Bactriane|Mapa de Bactriana. Tillia Tepe está situada en la parte occidental de la antigua región de Bactriana.
Tillia Tepe está situada en Bactriana, región cuya llanura está formada por el río Amu Daria, antiguo Oxus. Fluye por los países actuales de Afganistán, Uzbekistán y Tayikistán. Los valles tienen oasis que están alimentados por un sistema de irrigación precoz desde el segundo milenio a. C., provisto de presas y canales. La región posee una agricultura desarrollada desde la más remota Antigüedad. Además, es una región de paso para las vías comerciales procedentes de India y de China. La llanura del norte de la actual Afganistán que bordea el río Amu Daria «está salpicada de montículos, que son los restos de antiguos asentamientos», recorridos y explorados, al menos superficialmente, desde tiempos inmemoriales por las poblaciones locales para hacerse con diversos restos y vestigios varios. Estos túmulos o montículos son denominados «con nombres evocadores en las lenguas túrquicas o iranias actuales»: «colina de los infieles», «colina de los joyeros», etc. El sitio arqueológico de Tillia Tepe era antes de ser excavado, una elevación artificial del terreno con una altura de cuatro metros, y se halla abierta a la estepa.
La ciudad fortificada de Emshi Tepe, a cinco kilómetros al noroeste de la moderna Šibarġan en la carretera de Aqchah, se encuentra tan solo a quinientos metros de la célebre necrópolis de Tillia Tepe y próxima a las estribaciones del Hindú Kush. En el sitio de Emshi-tepe se ha encontrado un palacio, una ciudadela y murallas. Era un lugar activo en la época grecobactriana durante el imperio kushán.
La actual ciudad de Šibarġan se halla a unos cien kilómetros al oeste de Balj.
Historia
Historia de la región miniaturadeimagen|alt=étendue du royaume gréco-bactrien vers 180 av JC à l'époque de son apogée territorial|Reino grecobactriano hacia el 180 a. C., en su apogeo territorial, es decir, unos 80 años antes de la fecha más alta del tesoro de Tillia Tepe.
La región fue un centro importante desde la época aqueménida, del al La conquista de Alejandro Magno alrededor del año 331 a. C. ha dejado pocos restos. Los bactrianos se unieron al conquistador macedonio en el 327 a. C., cuando este se casó con Roxana, una de sus princesas y nutrió su ejército con tropas locales. Posteriormente, Bactriana fue sometida por los seléucidas y después perteneció al reino grecobactriano, hasta que se produjo la secesión del sátrapa Diodoto, el gobernador macedonio de la provincia en el año 246 a. C. Bactriana se extendió al sur del Hindú Kush durante el reinado de Demetrio I de Bactriana (200-180 a. C.) El reino grecobactriano resistió las tentativas de conquista de los seléucidas y del poder parto, dueños de la meseta iraní hacia el 160 a. C. La civilización griega se implantó profundamente como lo demuestran las excavaciones de Alejandría de Oxiana (Ai Janum) y dejó «huellas indelebles en la cultura de las poblaciones locales».
Los nómadas, como los yuezhi, expulsados de los confines de China por los xiongnu, hacia el 175 a. C., alcanzaron el río Oxus y destruyeron el reino grecobactriano hacia la mitad del , o alrededor del 130 a. C. En su camino expulsaron a los sacas, en un movimiento global vinculado a la presión de otros pueblos.
La cuestión de la identidad de los nómadas responsables de la caída es compleja, se deduce de algunos pasajes de Estrabón,Estrabón, Geografía, XII, 8, 2. y también de algunas fuentes chinas que nombran solo a los yuezhi. Estrabón probablemente confunde a los yuezhi con los tocarios.
Alejandría de Oxiana cayó hacia el 145 a. C., y el reinado de Heliocles I, —el último gobernante de los griegos bactrianos— finalizó en 130 a. C. En el 129 a. C., Zhang Qian sitúa a los yuezhi en la margen derecha del Amu Daria, pero sin llegar a ocupar Bactriana, que fue «conquistada a los griegos por otras etnias nómadas». En este período se sucedieron invasiones a lo largo de toda la región hasta China, la cual trataba de protegerse a sí misma con la Gran Muralla china. Numerosos pueblos nómadas llegaron a la frontera oriental del Imperio parto a partir del último tercio del segundo Entre estos pueblos, los sacas se asentaron en la provincia de Sistán, «los pueblos no yuezhi gravitaban en la órbita del imperio parto», con el que en ocasiones se aliaban y en otras rivalizaban. Desde comienzos de la era común, hasta cerca del año 20, los principados indogriegos pervivieron al sur del Hindú Kush y el Punjab.
miniaturadeimagen|El Imperio kushán en su máxima extensión.
Los nómadas que llegaron hasta el río Oxus y conquistaron el resto del Reino grecobactriano, fundaron principados, uno de los cuales llevaba el nombre de «Kuei Shuang», llamado Kushán posteriormente. Emshi Tepe fue tal vez la residencia del gobernador de la provincia. Para Bernard, los ocupantes de Tillia Tepe eran nómadas sedentarizados, que se asentaron en la región de Šibarġan y residían en Emshi Tepe. Sin embargo, él mismo considera que a mediados del «un territorio (...) escapaba al control del incipiente imperio kushán».
Los kushán finalmente se apoderaron de la región y convirtieron su imperio en una «cultura estrictamente kushán nacida de una mezcla de tradiciones grecobactrianas, de China, India y Persia».
El Imperio kushán fue «el primer gran imperio nómada». Se extendía desde el norte de la India y Afganistán hasta Asia central, aunque la historia de sus logros y hechos en gran parte es desconocida.
Historia del sitio arqueológico El montículo artificial que albergaba las tumbas tenía de tres a cuatro metros de altura y cien metros de diámetro. El edificio descubierto tenía salas con columnas y una muralla, todo de ladrillo. El establecimiento, un templo, se remonta al final de la Edad del Bronce y al comienzo de la Edad del Hierro, alrededor del 1600 a. C. El templo tenía un altar en forma de cruz. Las instalaciones se utilizaron durante quinientos años.
El emplazamiento del templo estuvo ocupado a modo de hábitat por un breve período y luego fue abandonado. Las tumbas se dispusieron entre las ruinas al principio de la era común.
El descubrimiento en la necrópolis de monedas permiten fecharla entre el año 10 a. C. y el año 100, es decir desde el final del reino grecobactriano y el Imperio kushán. Esta época corresponde a un «período oscuro y misterioso» para la región, según Sarianidi.
Descubrimiento miniaturadeimagen|alt=Soins apportés à un pendentif|Cuidados dispensados a un colgante (fotografía de 2012). El arqueólogo Viktor Sarianidi, «especialista en la Edad del Bronce» y su equipo comenzaron las excavaciones en la región en 1968. La misión incluía además de Viktor Sariadini al arqueólogo franco-afgano Zemaryalai Tarzi. Exploraron la orilla izquierda del Oxus a fin de completar los trabajos emprendidos en Uzbekistán y Turkmenistán y las llanuras de loess en el norte de Afganistán desde 1969. Excavaron en el sitio llamado Tillia Tepe en el invierno de 1978-1979, después de haber iniciado el estudio en 1970, según Dupaigne. Tuvo lugar una localización en 1977. Los fragmentos de cerámica recogidos son inmediatamente percibidos como específicos. La búsqueda fue un ejemplo de precisión, a pesar de las dificultades relacionadas con la situación política.
El 13 de noviembre de 1978, el equipo quiso cerrar el yacimiento por los escasos resultados obtenidos. Continuó, sin embargo, con grandes resultados. La excavación de la primera sepultura comenzó el 15 de noviembre. Las excavaciones sacaron a la luz, además de metales preciosos, huesos humanos que fueron estudiados por los laboratorios de antropología, fragmentos de tela, «los elementos de dos arcos, los restos de un trono plegable y muchos otros objetos más valiosos como las más preciosas joyas». El descubridor calificó su hallazgo como «el descubrimiento del siglo».
Los arqueólogos trabajaron en Bactriana afgana tanto como [les] fue posible. El 8 de febrero de 1979, los objetos fueron transportados a Kabul. Viktor Sarianidi dejó Afganistán antes de finalizar febrero. Sin embargo, en diciembre de 1979, la invasión de Afganistán por la URSS impidió la reanudación de las excavaciones. Sin embargo, elementos similares a los encontrados durante las excavaciones afluyeron a los mercado de antigüedades en las tiendas de antigüedades, en Peshawar y en Internet a principio de los años 2000, prueba de que había excavaciones clandestinas, tal vez en la séptima tumba de la necrópolis, «despertando toda la codicia y todos los rumores».
Algunos hallazgos fueron expuestos en el Museo Nacional de Kabul en 1980, y posteriormente trasferidos al palacio Kouti Baghtcheh en 1985.
El director de la misión hizo un inventario fotográfico en 1982, seguido por una publicación en 1985 con el título El Oro de Bactriana. Los resultados de las excavaciones se publicaron en 1989 con el título El templo y la necrópolis de Tillia Tepe.
Algunos objetos fruto de las excavaciones se expusieron en el Museo de Kabul en 1988.
Vicisitudes del tesoro miniaturadeimagen|Vista del palacio presidencial, el Arg, que albergó el tesoro durante un cuarto de siglo. En 1988, como resultado de la seguridad deteriorada en Kabul, funcionarios del Museo Nacional propusieron al presidente de la república Mohammed Najibullah la transferencia de obras, entre ellas el tesoro de Tillia Tepe, a un lugar seguro. Fueron guardadas en cofres de seguridad en el Banco de Afganistán, en los sótanos del Arg, el palacio presidencial de Kabul; y «el secreto estaría a salvo», aunque «algunos afganos pudieran ser torturados y asesinados por no revelar el escondite».
El tesoro desapareció y este «hecho fue sospechoso a los ojos del público en general, que nunca creyó que el tesoro estuviera totalmente perdido, pese al clima de rivalidad entre bloques (...) y las luchas de facciones, y de la manipulación de la información». En 1988, el tesoro salió de Afganistán: los rumores apuntaban a que los soviéticos lo habían robado. Le Monde lo publicó el 15 y 16 de mayo. El mismo rumor circuló en el momento de la retirada del ejército soviético de Afganistán en marzo de 1989. Circularon otros rumores en particular en la década de 1990, que «hablaban de robo, venta en el mercado negro e incluso su fundición».
El año 1989 fue la última vez en que fue visto el tesoro de Tillia Tepe, después se cree que anduvo perdido durante un cuarto de siglo, hasta la apertura de los cofres del Banco Central de Afganistán. Sin embargo, en 1991 se expusieron durante un día algunos de los objetos en el palacio Kouti Baghtcheh.