miniaturadeimagen|Seguridad al delito es una opinión La prevención del delito o prevención de la delincuencia es el intento de reducir los delitos y disuadir a los delincuentes. El término se aplica específicamente a los esfuerzos de los gobiernos para disminuir los delitos, aplicar la ley y mantener la justicia penal.
Estudios Criminólogos como Gottfredson, Mckenzie, Eck, Farrington, Sherman, Waller y otros han estado al frente de analizar lo que funciona para evitar el delito. Comisiones y organismos de investigación como la Organización Mundial de la Salud, Naciones Unidas, el Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos o la Comisión de Auditoría del Reino Unido han revisado estos análisis y otros sobre qué reduce los índices de delincuencia interpersonal.
Están de acuerdo en que los gobiernos, para gestionar adecuadamente los factores de riesgo que causan el delito, deben ir más allá de aplicar la ley y mantener un sistema de justicia penal eficaz, porque eso tiene una mejor relación coste-eficacia y produce mayores beneficios sociales que las maneras estándares de responder al delito. Por ejemplo, el Programa Perry (EE.UU.) de estimulación temprana y mejora nutricional de niños desfavorecidos consiguió unos ahorros de 13 dólares por cada dólar invertido, en su mayoría debidos a la reducción de los delitos cometidos por sus beneficiarios.
Múltiples encuestas de opinión también confirman que la ciudadanía apoya la inversión en prevención. Waller utiliza estos materiales en Menos ley, más orden para proponer medidas concretas que reducen el delito, así como una ley específica.
La Guía de la Organización Mundial de la Salud (2004) complementa el Informe mundial sobre violencia y salud (2002) y la resolución 56-24 de la asamblea sanitaria mundial (2003) para que los gobiernos pongan en práctica las siguientes nueve recomendaciones: Elaborar, aplicar y seguir un plan de acción nacional para la prevención de la violencia. Aumentar la capacidad para recoger datos sobre violencia. Definir prioridades para las causas, consecuencias y prevención de la violencia, y apoyar la investigación sobre ellas. Promover respuestas de prevención primaria. Fortalecer las respuestas para las víctimas de la violencia. Integrar la prevención de la violencia en las políticas sociales y educativas, y así promover la igualdad entre mujeres y hombres y la igualdad social. Incrementar la colaboración y el intercambio de información para la prevención de la violencia. Promover, y realizar el seguimiento de, la adhesión a tratados internacionales, leyes y otros mecanismos para proteger los derechos humanos. Buscar respuestas prácticas e internacionalmente acordadas a los tráficos mundiales de armas y drogas. Las comisiones coinciden en la importancia de los municipios, porque son más capaces de organizar las estrategias para abordar los factores de riesgo que causan el delito. El Foro Europeo para la Seguridad Urbana y la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos han recalcado que los municipios deben centrarse en los programas para satisfacer las necesidades de los jóvenes en riesgo y las mujeres vulnerables a la violencia.
Para tener éxito, necesitan establecer, alrededor de un diagnóstico de la situación, una coalición de instituciones clave como escuelas, creación de empleo, servicios sociales, albergues y aplicación de la ley.
Se ha planteado la interrogante de si es posible reducir los delitos cuando los agentes policiales centran su atención en los puntos calientes o si esto simplemente ocasionará que la delincuencia se traslade.
Una revisión sistemática que incluye 19 estudios, 17 en Estados Unidos y otros dos en Argentina y Australia, contiene evidencia que demuestra una reducción general en la delincuencia y los disturbios cuando se implementaron intervenciones policiales en puntos calientes. Asimismo, la evidencia sugiere que estas intervenciones tienen mayor probabilidad de reducir la delincuencia en áreas adyacentes. Al emplear estas estrategias, sin embargo, deben tomarse en cuenta las reacciones de las comunidades locales, ya que estas pudieran acoger de manera positiva dichos esfuerzos, pero también pudieran rechazarlos si interpretan que los programas policiales son, por ejemplo, de mano dura.
Otras medidas La Red Mundial para unas Ciudades Más Seguras y el Reporte de Economía y Desarrollo 2014 de la CAF - banco de desarrollo de América Latina recomiendan también: Crear asociaciones culturales legales para acoger a miembros de pandillas ilegales. Formar a la policía en prevención eficaz de la violencia y el delito. Ofrecer actividades sanas a horas avanzadas, por ejemplo deportes: el programa Deporte a medianoche (Brasil) ha conseguido una reducción del 30 % en el número de delitos. Fortalecer la nutrición y estimulación temprana de los niños y la promoción de ambientes familiares proactivos y no conflictivos.
Tipos de prevención Varios factores tienen que darse a la vez para que un delito ocurra: Un individuo o grupo tiene el deseo o motivación para participar en un comportamiento prohibido; Al menos uno de los participantes tiene las habilidades y las herramientas necesarias para cometer el delito; y Se presenta una oportunidad de actuar. La prevención primaria se dirige a factores individuales y factores familiares correlacionados con una posterior participación en delitos. Factores individuales, como apego a la escuela e implicación en actividades sociales, disminuyen la probabilidad de cometer delitos. Factores familiares, como adecuadas habilidades parentales, reducen este riesgo para los hijos. Los factores de riesgo son de naturaleza aditiva: cuanto mayor es el número de factores, más grande resulta el riesgo de cometer delitos. Además hay iniciativas que buscan reducir los índices de delincuencia en una población o a nivel de conjunto.
Por ejemplo, Larry Sherman, de la Universidad de Maryland, en Combatiendo la violencia doméstica (1993) demostró que cambiar la política de la respuesta policial a llamadas por violencia doméstica alteraba la probabilidad de violencia posterior. Patrullar los puntos calientes, áreas donde se sabe que se cometen más delitos, disminuye el número de delitos que se denuncian a la policía en dichas áreas. Otras iniciativas incluyen policía comunitaria o esfuerzos para capturar a delincuentes conocidos.Waller, I., Sansfaçon, D., & Welsh, B. (2000). Digesto de prevención del delito II. Análisis comparativo de políticas exitosas en materia de seguridad comunitaria , Centro International para la Prevención del Delito, Canadá. Organizaciones como America Most Wanted (Los más buscados de EE.UU.) o Crime Stoppers ayudan a atrapar a estos delincuentes.
La prevención secundaria emplea técnicas de prevención dirigidas a los jóvenes con alto riesgo de cometer delitos, y se centra especialmente en los jóvenes que abandonan la escuela o se meten en pandillas. Se centra en los programas sociales y la aplicación de la ley en barrios donde los índices de delincuencia son altos. Muchos de los delitos que allí se producen están relacionado con problemas sociales y físicos. El uso de prevención secundaria en ciudades como Birmingham y Bogotá ha conseguido grandes reducciones en delito y violencia. Esta prevención, al igual que los servicios sociales generales, las instituciones educativas y la policía, se centra en los jóvenes con mayor riesgo, y se ha demostrado que reduce significativamente los delitos.
La prevención terciaria se utiliza después de que haya ocurrido un delito para evitar que se repita. Un ejemplo de esta prevención es la aplicación de nuevas políticas de seguridad tras atentados terroristas como los del 11 de septiembre de 2001.
La prevención situacional de delitos emplea técnicas centradas en reducir la oportunidad de cometer un delito. Por ejemplo aumentar la dificultad para cometerlo, aumentar los riesgos que correrían quienes intentaran cometerlo, o reducir los beneficios del delito.
La vigilancia a través del uso de circuitos cerrados de televisión (CCTV) es cada vez más común en los espacios públicos para la prevención de delitos. La justificación para su uso es que disuade a posibles delincuentes, puede alertar rápidamente a la policía o al personal de seguridad para que intervengan, y ayuda a que las personas se sientan más seguras. Sin embargo, el uso de CCTV, tiene un costo muy elevado. Por ejemplo, se estima que en el Reino Unido se gastaron más de 250 millones de libras en CCTV entre 1992 y 2002, siendo esta forma de vigilancia una de las que recibió mayor financiamiento.
Una revisión sistemática de 44 estudios realizados en el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Noruega y Suecia, determinó que el uso de CCTV tiene un modesto impacto en la reducción de la delincuencia. Los resultados sugieren que la vigilancia es más efectiva en prevenir robos de vehículos en estacionamientos, y es menos efectiva en los centros urbanos de las ciudades y pueblos, en las viviendas públicas y en el transporte público. Asimismo, se determinó que la efectividad es mayor cuando la cobertura de la cámara es más amplia, y que esta no tiene efecto alguno sobre delitos violentos.
Los programas de sensibilización «Scared Straight» (Asustar para corregir) tienen como objetivo disuadir el crimen y la delincuencia, al proporcionar a delincuentes juveniles una experiencia de primera mano sobre la vida en prisión y una interacción con reclusos adultos. Estos programas se promueven como una estrategia de prevención del crimen, ya que identifica a los jóvenes en riesgo de cometer delitos (también llamados predelincuentes) para desalentarlos de cualquier conducta delictiva futura. Para ello, se organizan visitas a la cárcel, de manera que estos jóvenes puedan obtener una visión más real de lo que significa vivir en prisión.
Una revisión sistemática de 9 estudios realizados en Estados Unidos concluyó que las intervenciones «Scared Straight» producen efectos negativos, si se les compara con no hacer nada. Específicamente, siete de los estudios demostraron que la intervención aumentó significativamente las probabilidades de delinquir por parte de los delincuentes juveniles. Por tanto, no es posible recomendar este tipo de intervenciones como una estrategia de prevención del crimen. No obstante, si se continúan aprobando tales programas, se recomienda llevar a cabo una evaluación rigurosa que garantice como mínimo que estos no causen más daños que beneficios.
Prevención situacional de delitos La prevención situacional de delitos (SCP por sus siglas en inglés) es un concepto relativamente nuevo que utiliza un planteamiento preventivo centrado en reducir las oportunidades para delinquir. La SCP se centra en el entorno del delito y es diferente de la mayoría de la criminología porque empieza examinando las circunstancias que permiten un tipo de delito. Tras comprender estas circunstancias, se introducen cambios en el entorno con el objetivo de reducir las oportunidades de delinquir. Así, la SCP se centra más en la prevención del delito que en su castigo o en la detección de los delincuentes. Su intención es hacer que la delincuencia sea menos atractiva para los infractores.
La SCP se centra en los procesos reductores de oportunidades que: se dirigen a tipos específicos de delitos; implican la gestión o cambio del entorno inmediato tan organizada y permanentemente como sea posible; y resultan en que el delito sea más difícil y arriesgado o menos beneficioso y justificable.