thumb|200px|Esquema de un nevero artificial El nevero artificial es un pozo excavado en la tierra con muros de contención, de pequeñas o grandes dimensiones e incluso con techo, que dispone de aberturas para la introducción de la nieve y posteriormente la extracción del hielo y cuya finalidad es conservarlo para poderlo usar posteriormente, cuando, de otra forma, la nieve ya estaría derretida. En diferentes partes de España se lo conoce con otros nombres, como nevera, pozo de la nieve, pozo de nieve o glacería.
Origen y usos left|220px La actividad de los neveros artificiales es conocida desde tiempos de los romanos (200 a. C.); su gran desarrollo tuvo lugar entre los siglos y , y ha sido utilizada hasta el , cuando, con la invención de las máquinas frigoríficas, aparecen las fábricas de hielo y más tarde los frigoríficos domésticos, caen en desuso. Hasta ese momento la conservación de alimentos se realizaba gracias a la salmuera, los adobos, los ahumados, las conservas o el aprovechamiento de la nieve.
En la antigüedad clásica los médicos ya prescribían la utilización del frío con fines medicinales. Este uso se recuperó con fuerza en el Renacimiento. La primera obra monográfica europea sobre este tema, al parecer, es del médico valenciano Francisco Franco, originario de Játiva y se titula Tratado de la nieve y del uso della (Sevilla, 1569). Además de las aplicaciones médicas y de conservación, existe la vertiente lúdica de consumo de alimentos fríos o helados, tanto sólidos como bebidas. Dos años más tarde el médico hispalense Nicolás Monardes publicó el Libro que trata de la Nieve y sus propiedades; y del modo que se ha de tener en el bever enfriado con ella; y de los otros modos que ay de enfriar, en Sevilla 1571. Hasta mediados del aparecen tratados como el de Juan de Carvajal, Utilidades de la nieve, deducidas de la buena medicina (Sevilla, 1611), o el Methodo curativo y uso de la nieve (Córdoba, 1640) del doctor Alonso de Burgos.
El Reino de Valencia fue uno de los principales consumidores de hielo de España. A finales del , el libro Llibre de conte y rao del arrendament de la neu y nayps permite evaluar la cantidad de nieve que llegaba a la ciudad de Valencia en unos 2 millones de kilogramos, aunque durante el transporte se perdía una cantidad no declarada. Desde el puerto de Alicante se exportaba nieve a Ibiza y el norte de África. Entonces se daban una serie de factores que favorecían este consumo: una red de ciudades litorales con formas de vida refinadas, veranos calurosos, albuferas con enfermedades en cuya terapia intervenía la utilización del frío. Algunos autores han relacionado el consumo de frío con cierto nivel de desarrollo económico y cultural.
Los usos terapéuticos más comunes del hielo han sido: rebajar la temperatura en los procesos febriles, los producidos por la epidemia del cólera, como calmante en casos de congestiones cerebrales y particularmente en la meningitis, detener hemorragias y como antiinflamatorio o en los traumatismos, esguinces o fracturas.
La progresiva implantación de fábricas de hielo a partir de 1890 en diversas ciudades fue dejando de lado la red de neveros artificiales y la producción de hielo aprovechando el clima. Hasta entonces se aprovechaba un recurso natural (renovado anualmente) de manera sostenible, aunque dependiente del clima, lo que daba épocas de escasez de hielo frente a otras de grandes nevadas que llenaban las montañas de nieve y jornaleros. Un ejemplo de esto último fue documentado por Ferré y Cebrián: los días 5 y 6 de marzo de 1762, unas 1000 personas y 700 caballos se esforzaban en el Carrascal de la Fuente Roja y el Menejador.
Producción del hielo thumb|200px|Fragmento de la pintura Els nevaters de la Massanella de Jaume Nadal en 1750, que muestra la recogida de nieve en la sierra de Tramontana (Mallorca). Los trabajos en los neveros comenzaban en primavera después de las últimas nevadas. Cortaban la nieve con palas y la llevaban a los pozos de nieve, donde la prensaban para convertirla en hielo. Al pisar la nieve, esta se compactaba con doble finalidad: para disminuir el volumen ocupado y para que se conservara más tiempo en forma de hielo. Después se cubría con tierra, hojas, paja o ramas formando capas de un grosor homogéneo.
Ya en verano, se cortaban bloques de hielo que eran transportados a lomos de bestias de tiro (caballos o burros) durante la noche para evitar que se derritiera, hasta los puertos y núcleos urbanos más cercanos donde eran comercializados. La dureza del trabajo debía ser impresionante. Los neveros (trabajadores de la nieve) no disponían de abrigos y calzado moderno, y trabajaban en condiciones de frío intenso acumulando la nieve en los pozos.
A principios del , con la aparición de la producción de hielo en forma industrial, las viejas neveras (llamadas así porque se usaba la nieve) sustituyeron el hielo de nieve por barras de hielo industriales y, posteriormente con la popularización de los frigoríficos domésticos, se dejó de depender de la meteorología. Quedaron entonces obsoletos los almacenes de hielo y de nieve, así como las técnicas de recolección, almacenaje, extracción y transporte.
Neveros artificiales de España
Álava thumb|200px|Nevera Olave en Vitoria En Vitoria se conserva la Nevera Olave, ubicada en el centro histórico junto a los restos de la muralla medieval, que sirvió para abastecer de hielo a la ciudad en el .
Albacete El Pozo de nieve de Alpera se encuentra en las inmediaciones del casco urbano de Alpera provincia de Albacete y se conserva de manera completa su estructura hasta nuestros días.
Almería El Pozo de la Nieve, situado en la sierra de los Filabres, término municipal de Serón.
Alicante mini|Nevero de Benejama En la Sierra de Mariola (Alcoy) también se pueden encontrar ejemplos de la utilización de estos neveros; como la Cava Gran. Se encuentra a (metros sobre el nivel del mar), próximo al refugio de montaña del Montcabrer (Centro Excursionista de Alcoy). Está excavada en gran parte en la roca viva y sus dimensiones son: 14,9 m de diámetro y unos 12 de profundidad (2000 m³ de capacidad). En sus muros hay 6 accesos utilizados tanto para la introducción como para la extracción de nieve en forma de bloques de hielo. Además de la Cava Gran, en el término municipal de Agres se hallan otras cavas, como la Cava de l’Habitació de 1500 m³ o la Cava de don Miguel (Bocairente) de 1700 m³. La Cava de Sant Blai está situada en el centro histórico de Bocairente, alberga el Museo de la Neu. Esta cava —de trece metros de altura— ha sido restaurada y acondicionada para su visita turística, que se inicia en su base circular, de unos 8 m de diámetro, y que concluye con el ascenso hasta la salida superior, unos 10 m sobre el fondo del gran depósito de nieve, a través de una escalera adosada a las paredes de piedra.
mini|Nevero del Menejador, Alcoy En el parque natural del Carrascal de la Fuente Roja entre (Alcoy) e Ibi todavía se conservarn seis pozos de nieve o neveros. La Cava Coloma, que tiene 16,6 m de profundidad y 13 m de diámetro. El Pou de la Noguera, que tiene 12 m de profundidad y 11,3 m de diámetro. La más grande es la Cava Simarro, que se encuentra a y tiene una capacidad de 2700 m³. Este nevero fue construido en el con 16,2 m de profundidad y 14,7 m de diámetro. La Cava del Canyo, que es la más pequeña, pero que todavía conserva la techumbre realizada con teja árabe. En el Aitana el pou de neu de la Font Forata. En Benifallim se encuentra el pou de neu del coscollar de la serra. En Jijona se encuentra el pou de neu del Surdo, habilitado actualmente como hotel. En el Maigmó, existen otros ejemplos como: el Pou del catí a unos (metros sobre el nivel del mar) con un volumen de 325 m³, Pou del Maigmo a y con 600 m³ de capacidad, el Pou de Briga situado a y con un volumen de 1070 m³ y el Pou del Carrascaret a y con un volumen de 800 m³ También existen otras construcciones relacionadas con el comercio de la nieve en el collado de moros y en una finca ya próxima a la población de Petrel. En Famorca, Facheca y en Alcalá de la Jovada.
Asturias thumb|150px|Nevero en el Naranco, Oviedo. En la cara norte del pico El Paisano en el Monte Naranco de Oviedo, se encuentran los restos de cuatro pozos de nieve. Están situados a una altura aproximada de (metros sobre el nivel del mar). Los pozos se agrupan en parejas, dos en el lugar llamado «El Pevidal» y otros dos en «La Vara». Se cree que ya eran utilizados en el , y paulatinamente cayeron en desuso a finales del , cuando aparecieron las primeras fábricas de hielo. Abastecían de hielo a farmacias, hospitales y algunos comercios de Oviedo y alrededores, con alguna visita esporádica a Avilés. Los pozos fueron re-descubiertos y recuperados por el montañero Víctor Monte de Oviedo durante la década de 2000, sin ninguna ayuda municipal.
Baleares En Galileu se encuentra las cases de neu, un depósito excavado a finales del donde los nevaters se introducían para pisotear la nieve y comprimirla a fin de que se convirtiera en hielo. Terminado el primer acopio, la superficie helada se cubría con carrizo y se procedía a superponer una nueva capa de nieve con el mismo procedimiento. Bajo la capa superior (la última), se posaba un estrato de carrizo, ramas, cenizas y sal y posteriormente se sellaba. Hasta principios de abril no se destapaban los hielos. Desde allí los jornaleros bajaban las barras de hielo hasta Palma de Mallorca para su posterior utilización con usos medicinales, gastronómicos o como método de conservación. La capital era el principal destino de hielo al corte, hasta el punto de que se promulgó un edicto en 1656 que establecía penas para los que comercializarán hielo en la Part Forana (foránea), mientras Palma estuviera desabastecida. En las estribaciones del puig d'en Galileu se conforma la sierra de Tramontana, donde mayor número de pous de neu existen. En las laderas de este pico a (metros sobre el nivel del mar) se concentran hasta 5 cases de neu: Son Macip, Cases de En Galileu, Sa Casa Gran, Son Lluc y Sa Casa Rodona de En Rubí; de las cerca de 40 que hay contabilizadas en toda la isla de Mallorca.
Barcelona En Canyamars, perteneciente al municipio de Dosrius, se encuentra el nevero denominado El pou del Glaç. En la comarca del Bergadá existen varios neveros o pous. Destaca por sus dimensiones y buena conservación el que se encuentra cercano a la Font del Querot. En Lliça de Vall, entre Can Coll y Can Gurri hay tres, los cuales sorprenden por sus dimensiones y buen estado de conservación. En Begues, en la urbanización de Begues Park, en buen estado de conservación y accesible desde la calle Pou del Glaç.
Canarias Durante los siglos , y , la nieve se explotó económicamente en las tres islas más altas del Archipiélago Canario: Gran Canaria, Tenerife y La Palma.
Gran Canaria En la isla de Gran Canaria, existieron hasta cuatro pozos de la nieve, en la cumbre de la isla. El Pozo Grande, el Pozo de los Canónigos (ambos existentes hoy en día), un pozo próximo a este último destruido por la instalación militar de comunicaciones muy próxima al mismo, y un cuarto de ubicación desconocida pero próxima. Toda la zona más alta de Gran Canaria recibe el nombre de Pozos de la Nieve. En la actualidad, en el pico de las Nieves, Gran Canaria, existen dos neveros. El pozo grande, construido en 1694, y el pozo pequeño, excavado en 1699 y rehabilitado en 1999.MIRANDA CALDERÍN, Salvador, El oficio de los neveros en Gran Canaria en el , Vegueta: Anuario de la Facultad de Geografía e Historia, n.º 7; pp. 115-133, 2003.
Tenerife