La novela rosa, también conocida como novela romántica (aunque resulta útil el término «rosa» para distinguirla de la novela romántica perteneciente al período histórico cultural del Romanticismo) se trata de un género literario narrativo occidental, que el Diccionario de la lengua española define como una «variedad de relato novelesco, cultivado en época moderna, con personajes y ambientes muy convencionales, en el cual se narran las vicisitudes de dos enamorados, cuyo amor triunfa frente a la adversidad». En inglés se la conoce como romance novel y en francés como roman sentimental o roman à l'eau de rose. El escritor cubano Guillermo Cabrera Infante consideraba ambiguo el término novela rosa y proponía a cambio novela de romance para definir este género en castellano. thumb|El beso, por Francesco Hayez.
Descripción Además de la definición de la RAE, la asociación Romance Writers of America (Escritores de Novela Romántica de Estados Unidos) define las dos principales normas a las novelas han de atenerse para considerarse de este género:
1.ª La historia debe centrarse en la relación y el amor romántico que surge entre dos seres humanos. La asociación estadounidense antes mencionada considera que, actualmente, no debe centrarse sólo en el amor romántico heterosexual, sino que, según definen, la trama principal se refiere a dos personas que se enamoran y se esfuerzan en que su relación funcione. El conflicto en el libro se centra en la historia de amor. El clímax en el libro resuelve la historia de amor. Pueden existir otras subtramas, pero la historia de amor debe seguir siendo el tema principal.
2.ª El final de la historia debe ser positivo, dejando al lector que crea que el amor entre los protagonistas y su relación perdurará por el resto de sus vidas. Según la RWA, debe haber un "final emocionalmente satisfactorio y optimista". Las novelas rosas finalizan de tal manera que el lector se siente bien. Se basan en la idea de una justicia emocional innata, la noción maniquea de que la gente buena acaba siendo recompensada y la malvada es castigada. En una novela rosa, los amantes que se arriesgan a luchar por su amor y su relación acaban siendo recompensados con justicia emocional y amor incondicional.
Tipos de novela rosa
Por longitud
Romance breve Las novelas de bolsillo, denominadas en inglés category romances, son novelas cortas que encajan en una colección predeterminada por el editor. Es este quien marca las pautas a los autores, especificando los requisitos que han de cumplir, pues cada colección en particular suele compartir similares escenarios, períodos históricos, niveles de sensualidad o tipo de conflicto. Suelen ser relatos cortos, normalmente, de no más de 250 páginas, novelas con tapa blanda y en octavo. Su precio de venta es bajo, en comparación con otros libros de ficción. Se comercializan durante un tiempo limitado: permanecen en la balda de la librería hasta que son vendidos o sustituidos por los títulos del mes siguiente.
Durante años en España, el principal distribuidor fue la Editorial Bruguera, actualmente lo es Harlequin Ibérica, que vende más de 160 millones de libros al año en toda Latinoamérica y cuenta con 50 millones de lectores anuales.
Romance extenso Las novelas únicas, son más originales ya que no tienen que atenerse a normas estrictas, y tienen mayor extensión, en torno a 350-400 páginas. Son incluidas en una colección editorial, y aunque los editores pueden sacarlas al mercado durante períodos cortos de tiempo, es por razones de marketing.
Por ambientación
Romance histórico
Aunque la novela rosa histórica abarca todos los tiempos y lugares, desde la prehistoria a la Segunda Guerra Mundial, algunos escenarios son muy recurrentes como la Edad Media (con invasiones vikingas y luchas entre sajones y normandos), la Regencia británica o Época victoriana (Inglaterra y Escocia del ), la conquista del Oeste o la guerra civil estadounidense. Aunque en muchas ocasiones buscan escenarios exóticos en cualquier continente, las protagonistas son casi siempre occidentales. Las novelas históricas fueron las primeras en tener una extensión de más de 400 páginas.
Las autoras más editadas en España, según el ISBN, dentro del género histórico son: Johanna Lindsey, Amanda Quick y Jude Deveraux.
Clásicas son las novelas históricas de Victoria Holt (seudónimo de Eleanor Burford para sus románces góticos): El Secreto de San Bruno, El Rey del castillo, La Noche de la séptima luna. Otras autoras de novela histórica son: Kathleen E. Woodiwiss (Cenizas al viento, El lobo y la paloma, Shanna), Lisa Kleypas (Ángel de medianoche, Solo con amor, ¿Dónde está mi héroe?), Julie Garwood (La boda, Deseo rebelde), Judith McNaught (Suspiros de pasión, Un amor maravilloso, Para siempre), y Shirlee Busbee (Cada vez que te amo, La Gitana).
Romance contemporáneo
El romance contemporáneo es un subgénero dentro de la literatura romántica que se centra en relaciones amorosas que ocurren en la época actual. Estas historias suelen estar ambientadas en ciudades y pueblos modernos y pueden incluir temas como citas en línea, aplicaciones de citas, redes sociales, y otros aspectos de la cultura y tecnología contemporánea.
En el romance contemporáneo, los protagonistas suelen ser personas jóvenes o de mediana edad que están buscando el amor y la felicidad en un mundo moderno y a menudo caótico. Los personajes pueden ser profesionales de diversas áreas, como abogados, médicos, artistas, escritores, empresarios y muchos otros.
Muchas novelas rosas contemporáneas tienen un alto grado de suspense, por lo que son conocidas como de suspense romántico, por ejemplo Nora Roberts, o por no ajustarse demasiado al modelo tradicional se denominan de novela sentimental o literatura femenina. De hecho se han creado nuevos subgéneros desde los años 1990 como el Chick Lit, que se centran más que en una relación romántica, en las dificultades de las relaciones estables para las mujeres modernas, mientras lidian con problemas diarios, incluyendo del ligue y el sexo, normalmente en lugares urbanos como Londres, Nueva York o Dublín.
Por lo que se refiere a la novela rosa dramática, cabe citar a Danielle Steel (es la autora más publicada en España y, de hecho, en muchos otros países como Francia). También destacan en novela contemporánea la ya citada Nora Roberts y Jayne Ann Krentz. Otras autoras de novela rosa contemporánea son: Linda Howard (Un Beso en la oscuridad, Juego de sombras, Matar para contarlo), Sandra Brown (Testigo, La exclusiva, Odio en el Paraíso), Karen Robards (Superstición, Susurros a medianoche, Confiar en un extraño) y Susan Elizabeth Phillips (Toscana para dos, Este corazón mío, Ella es tan dulce, Cázame si puedes o Tenías que ser tú).
Romance fantástico Muchas novelas rosas abordan el viaje a través del tiempo, permitiendo a los lectores ver a protagonistas con mentalidad actual vivir en otras épocas. Las históricas y contemporáneas, además se han ramificado y mezclado con otros géneros literarios variados como la ciencia ficción, fantasía, paranormal o psíquico.
Autoras como Jayne Castle publican ese tipo de subgénero y, algunos ejemplos de novelas de gran éxito son: Forastera (1991) de Diana Gabaldon, Un amante de ensueño (2002) de Sherrilyn Kenyon, Amante oscuro (2005) de J.R. Ward, Al llegar la noche (2006) de Jezz Burning, Crepúsculo (2008) de Stephenie Meyer.
Grado de sensualidad
Existen diversos grados de sensualidad en este género, desde las novelas enteramente blancas, sin elementos sexuales, para satisfacer el gusto de lectores conservadores o religiosos, hasta historias picantes e incluso eróticas, llamadas romance erótico, caracterizadas por tener un contenido sexual predominante y detallado.
Historia Antecedentes Se considera que proviene del Romance, género literario medieval. La novela rosa se ha originado y desarrollado sobre todo en lengua inglesa. No obstante el tema amoroso con ficción feliz es clásico dentro de la historia de la literatura.
De hecho, el origen de la novela como género literario se encuentra en narraciones de la época clásica (Grecia y Roma) que siguen un esquema parecido a las novelas rosas actuales: encuentro de una pareja de jóvenes (enamoramiento, fuga, boda), separación (en un viaje arriesgado a causa de naufragios y piratas), reencuentro de los enamorados (que han sido fieles a pesar de las dificultades) y final feliz. Ejemplo de novela pastoril que relata las aventuras de una pareja de enamorados hasta que logran el final feliz es Dafnis y Cloe, de Longo (s. IV).
En los inicios de la novela moderna se encuentran autores como los ingleses Richardson y Fielding, con obras cuya trama o personajes pueden relacionarse con el género de la novela rosa posterior. Así, Samuel Richardson (Gran Bretaña, 1689-1761) narra en su novela Pamela, o la virtud recompensada (Pamela: Or, Virtue Rewarded, 1740) la historia de una joven doncella, bella y virtuosa, que consigue reformar al héroe libertino y casarse con él, ascendiendo así en la escala social.
Parodiando el moralismo sentimental de Richardson, Henry Fielding (Gran Bretaña, 1707-1754) logra novelas de trama más amena y personajes considerablemente más atractivos, especialmente sus heroínas, con mayor humor y sensualidad. Tom Jones (1749), novela más bien picaresca, narra las aventuras y desventuras de un joven libertino, empeñado en recuperar su legítima herencia, logrando casarse al final con Sophia Western, bella heroína, con numerosas virtudes y sentido del humor, más sutil e inteligente que el atolondrado héroe, lo que recuerda a las posteriores heroínas de Jane Austen.
La generación posterior a estos autores desarrolló el género de las novelas góticas, cuyo máximo exponente son las obras de Ann Radcliffe (Gran Bretaña, 1764-1823), en el que se encuentran también las raíces del género romántico. Su obra más famosa, Los misterios de Udolfo (The Mysteries of Udolpho, 1794), fue satirizada por Jane Austen (Gran Bretaña, 1775-1817) en su novela La abadía de Northanger (Northanger Abbey, 1798), en la que contrastó el misterio de la novela gótica con la realidad de las debilidades humanas.
Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice, 1813), escrito por Jane Austen, Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights, 1847), de Emily Brontë (Gran Bretaña, 1818-1848), y Jane Eyre (1847), de Charlotte Brontë (Gran Bretaña, 1816-1855) son consideradas como novelas rosas clásicas, aunque presentan una mejor profundidad de personajes y emociones, por tanto encajan en el incipiente romanticismo, un género definido por emociones y paisajes.
Ya en el la autora Georgette Heyer (1902-1974) es considerada la creadora del género de romance histórico ambientado en la regencia inglesa y la época georgiana. En esa misma época comenzaron a escribir autoras clásicas del género como Elizabeth Goudge (1900-1984), Denise Robins (1897-1985) o Barbara Cartland (1901-2000), quienes fundarían años después la Romantic Novelists' Association (Asociación de Novelistas Románticas).
Novelistas en español Aunque hay novelas concretas de distintos autores que pueden considerarse por sus características que pertenecen a este género, no es hasta los años veinte del , que comienzan a publicarse novelas orientadas al género en La Revista Blanca: en sus colecciones La Novela Ideal y La Novela Libre, dónde publicarán entre otras Regina Opisso (1879-1975), Federica Montseny (1905-1994), Ángela Graupera (1890-1930) o Carlota O'Neill (1905-2000).