Francisco Fervenza Fernández (Santander, 15 de agosto de 1907 – El Perellonet (Valencia), 13 de enero de 1998) fue un militante anarcosindicalista español de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y comandante militar del Ejército Popular de la República durante la Guerra Civil Española. Alcanzó el rango de mayor de milicias y posteriormente el de comandante de división, destacando por su papel en la defensa de Santander, la campaña del Norte y la campaña de Levante. Durante su trayectoria, destacó por su compromiso con los derechos de la clase obrera, como el descanso dominical, los seguros de enfermedad, de paro y de jubilación.

Biografía

Orígenes y juventud Nació en el barrio obrero de la calle Alta de Santander el 15 de agosto de 1907. Fue el hijo menor de Francisco Fervenza Echániz y Emilia Fernández, ambos procedentes de familias trabajadoras con raíces en Lequeitio (Vizcaya) y Redondela (Pontevedra), respectivamente.

Su padre era encargado de la fábrica Corcho e Hijos, una de las empresas industriales más relevantes de Santander en el primer tercio del , fundada en 1855 y dedicada a la fabricación de cocinas económicas y material metálico. La familia sufrió duramente las condiciones sociales de la época: de los numerosos hijos nacidos del matrimonio —en torno a una veintena— solo siete alcanzaron la edad adulta, reflejo de la elevada mortalidad infantil en los barrios obreros de la ciudad.

Tras completar los estudios primarios, comenzó a trabajar como ajustador mecánico en los Talleres San Martín, incorporándose posteriormente a la fábrica Corcho, siguiendo la tradición familiar.. Durante estos años entró en contacto con la cultura obrera organizada, el asociacionismo sindical y la literatura social y pedagógica.

Militancia sindical y Segunda República Se afilió a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) con apenas catorce años, influido por el entorno obrero santanderino y por la lectura de publicaciones anarquistas, racionalistas y naturistas, habituales en los círculos libertarios de la época. Participó activamente en la Federación Local de la CNT de Santander, especialmente en el ramo del metal.

Durante la Segunda República, destacó como organizador sindical y miembro de los grupos de defensa confederal, estructuras destinadas a la protección de locales obreros y dirigentes sindicales frente a la represión. Tras la Revolución de 1934, colaboró intensamente en la reapertura de sindicatos y ateneos clausurados, consolidando su prestigio entre los trabajadores de la región.

Guerra Civil

Defensa de Santander y campaña del Norte Tras el golpe de Estado de julio de 1936, participó en el sofocamiento de la sublevación en Santander y en la organización de las primeras milicias confederales. Fundó y asumió el mando del Batallón n.º 7 de la CNT, conocido como Batallón Libertad, que operó en sectores estratégicos como Reinosa y las Hoces de Bárcena, puntos clave para la defensa de los accesos a la costa cantábrica.

Posteriormente fue nombrado comandante de la 12.ª Brigada santanderina, unidad con unos 2 000 efectivos. Durante su mando tuvo que afrontar graves problemas de disciplina derivados del proceso de militarización. Según estudios posteriores, reunió a la totalidad de la brigada en la zona de Valderredible, donde pronunció un discurso en el que dejó claro que no toleraría ejecuciones arbitrarias ni represalias internas, defendiendo la aplicación de justicia sobre los hechos y no sobre las ideas.

La brigada combatió durante la campaña del Norte hasta la caída de Santander en agosto de 1937.

Campaña de Levante Tras lograr escapar a zona republicana, en abril de 1938 se le otorgó el mando de la 180.ª Brigada Mixta, integrada en el dispositivo defensivo del Levante. Participó en los combates de Castellón y el Alto Palancia, destacando su actuación en el frente de Viver, donde las fuerzas republicanas lograron frenar el avance franquista hacia Valencia durante semanas.

El 11 de agosto de 1938, como reconocimiento a su actuación, fue ascendido al mando de la 54.ª División, integrada en el XIII Cuerpo de Ejército, posición que mantuvo hasta el final de la guerra.

Captura, prisión y consejo de guerra En marzo de 1939, fue capturado en el puerto de Alicante y conducido al campo de concentración de Los Almendros, pasando posteriormente por los de Albatera y Portaceli. Trasladado a Santander, fue sometido a consejo de guerra, en el que la fiscalía solicitó inicialmente la pena de muerte.

El proceso tomó un giro excepcional cuando más de treinta personas de ideología conservadora, incluidos familiares de derechistas represaliados, comparecieron voluntariamente para testificar a su favor. Declararon que Fervenzahabía utilizado su autoridad militar para impedir ejecuciones arbitrarias, evitar “sacas” en los barcos-prisión de la bahía de Santander y facilitar salvoconductos a perseguidos políticos. Gracias a estos testimonios, la condena fue conmutada por reclusión perpetua, de la que cumplió varios años.

Su familia fue terriblemente represaliada. Parte de ella, sus tres hermanas, un hermano y un cuñado fueron apresados en Francia y llevados en los llamados “ trenes de la muerte” al campo de concentración nazi de Gusen ll en Mauthausen (Austria). Las mujeres, sus hermanas Sagrario, Emilia (Luchi) y Carmen fueron traídas de vuelta a España por orden del régimen. Los hombres en cambio, corrieron otra peor suerte, su hermano Fidel Fervenza Fernández (04/11/1892 -15/021941) y su cuñado Joan Oller Mendizabal (06/1/1893 - 28/09/1941) murieron en el campo de concentración a manos del nazismo. Formando así parte de las 4427 víctimas españolas de este terrorífico campo de concentración.

Posguerra y exilio interior Tras su excarcelación, en 1945 fue objeto de la represión económica y social del régimen franquista: se le confiscaron bienes y su biblioteca personal, que incluía obras de pedagogía racionalista y clásicos literarios, fue destruida públicamente en las llamadas “hogueras de la cultura” organizadas por Falange.

Se trasladó a la Comunidad Valenciana junto a su esposa, Modesta Martínez Hiedra, para intentar rehacer su vida lejos de la vigilancia directa en su ciudad natal. Trabajó como mecánico en pequeños talleres y de forma autónoma para evitar los controles laborales del régimen. Residió en el barrio de Benicalap y finalmente en El Perellonet, donde falleció el 13 de enero de 1998, manteniendo sus ideales libertarios hasta el final de su vida, aunque apartado de la actividad política pública.

Referencias

Bibliografía

Categoría:Sindicalistas de la CNT Categoría:Anarquistas de Cantabria Categoría:Cántabros del siglo XX Categoría:Militares de Cantabria Categoría:Militares de la guerra civil española leales a la República Categoría:Nacidos en Santander (España) Categoría:Fallecidos en Valencia