La Industrialización por sustitución de importaciones (ISI) es un modelo o estrategia que busca fomentar el desarrollo de industrias locales para que produzcan bienes que están siendo importados. Para este propósito, se emplean métodos de política económica tales como los incentivos fiscales y crediticios o la protección comercial.

La industrialización por sustitución de importación es un modelo económico, adoptado en América Latina y en otros países en desarrollo con posterioridad a la Primera Guerra Mundial y el período de posguerra de la Segunda Guerra Mundial.

Antecedentes Según algunos análisis económicos los antecedentes remotos de la sustitución de importaciones están en el mercantilismo europeo de los siglos y que perseguía como objetivo fundamental de su política económica establecer una balanza comercial favorable, bajo la consigna de vender todo lo posible y comprar lo necesario en las relaciones de comercio internacional. Para el cumplimiento de este objetivo, las monarquías europeas de ese tiempo crearon barreras arancelarias como el arancel aduanero del ministro Jean Baptiste Colbert durante el gobierno de Luis XIV en Francia— a fin de favorecer la acumulación de reservas metálicas. La búsqueda de una balanza comercial favorable, producto del exceso de las exportaciones sobre las importaciones, y una rigurosa protección de la producción local fueron los elementos principales de la política mercantilista.Baer, W. (1974): "The role of government enterprises in Latin America's industrialisation", Fiscal policy.for industrialisation and development in Latin America, D.T. Geithman (ed.): Gainsville, Florida, University of Florida Press

Proceso de industrialización La ISI es un modelo que busca fomentar el desarrollo de industrias locales para que produzcan bienes que están siendo importados, a través de mecanismos de política económica tales como los incentivos fiscales y crediticios o la protección comercial. De esta manera consigue expandir el aparato industrial local con la consecuente disminución del desempleo y el aumento del consumo interno, suponiendo una clara estrategia de crecimiento económico.

Cuando en una economía sustitutiva se ha generado la demanda de productos manufacturados, y se pueden financiar empresas manufactureras -a partir del excedente generado por el sector primario- a través del ahorro y la exportación, es posible acelerar su desarrollo por medio de la protección con la instrumentación de aranceles y cuotas. Esto es lo que da origen al modelo de ISI. Prácticamente todos los países industrializados y en desarrollo han transitado por un esquema de protección para sus nacientes industrias manufactureras.

Es decir, por una primera etapa de un proceso de sustitución de importaciones con esquemas que aplican aranceles a los productos de consumo que son de importación. Estos productos consisten principalmente en ropa, calzado, enseres domésticos y los insumos tales como textiles, piel y madera, siendo relativamente fácil la sustitución de importaciones.

Al profundizarse el tránsito por esta primera etapa, la producción nacional aumenta en mayor proporción que el consumo, debido a que la producción debe satisfacer no sólo los incrementos en la demanda interna sino también debe sustituir las importaciones, generando un importante ahorro de divisas. La segunda etapa comprende la sustitución de la importación de bienes de consumo intermedios y de bienes de consumo duradero, por bienes de fabricación nacional, lo que requiere una mayor capacidad de capitales, que se han logrado ahorrar en la etapa previa gracias a la sustitución de importaciones, lo cual genera un stock de divisas en el país.

Modelo en América Latina La teoría estructuralista de la ISI que se preocupa del crecimiento, la inversión, el empleo y la distribución en el largo plazo, más que de la eficiencia estática como tal, tiene también bases históricas claras. Su raíz explícita está en una interpretación del desarrollo de la economía de América Latina durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial que vivió la experiencia de sustitución de importaciones en las dos décadas previas como un proceso espontáneo de los gobiernos y las empresas para responder al desplome externo (Rodríguez, 1980). Más que una estrategia consciente dirigida a la industrialización y al manejo macroeconómico de la demanda, se entendió que este proceso era resultado de la utilización de la capacidad manufacturera instalada cuando las importaciones disminuyeron.http://www.cepal.org/publicaciones/xml/9/19229/valpy.htm

La política de sustitución de importaciones contribuyó a diversificar la capacidad industrial de la región y a atender con producción interna sus necesidades de bienes de consumo y una parte de los bienes intermedios y de capital. Estuvo acompañada de un proceso de inversión y de transformación productiva y tecnológica. En algunos países la ISI fue más acentuada que en otros. La agricultura, en especial en Argentina, Brasil, y Chile se benefició de la aplicación de modernas tecnologías y formas de producción en el cultivo de la tierra. Mientras que los países de América Central y el Caribe y los andinos se mantuvieron rezagados al no modernizar su agricultura y seguir con el modelo primario-exportador, lo que diferenció por un lado a los países del Cono Sur donde alcanzaron notable desarrollo las actividades vinculadas a la energía, las comunicaciones, el transporte y otros servicios, que lograron desarrollar una vigorosa y temprana clase media, con un mercado interno amplio resultado de la ISI, y por otro lado los países andinos y de Centroamérica que continuaron con el modelo primario exportador, sin desarrollar una clase media, caracterizándose por la profunda división de clases entre una pequeña élite y amplios sectores campesinos e indígenas pobres y la concentración de la renta y la riqueza en viejas élites rentistas opuestas a cualquier tipo de innovación tecnológica, política o social. El resultado de estos esfuerzos fue el acelerado crecimiento de América Latina que, en conjunto, alcanzó durante este período y al amparo de la industrialización sustitutiva una tasa media de expansión superior al 5,4% anual, que superó no solamente su ritmo histórico de crecimiento sino también el de otras regiones del mundo, con inclusión de la mayoría de los países industrializados. Solamente el Japón y los exportadores de petróleo registraron índices mayores de crecimiento.Cardoso, F.H. y E. Faletto (1971): Dependencia y desarrollo en América Latina, México, D.F., Siglo Veintiuno Editores. CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe)(1973): Las tareas de la politica.fiscal y tributaria a la luz de la problemática de desarrollo, Santiago de Chile. p23

Contexto histórico Este modelo económico comenzó a aplicarse a consecuencias de las dificultades de abastecimiento que provocó la Primera Guerra Mundial, aunque su fase más intensa se produjo en el período posterior a la crisis del 29 y hasta la primera mitad de los años 1970 en Latinoamérica. Tuvo especial auge en un período en que los gobiernos latinoamericanos propiciaron una mayor participación del Estado en la economía (años 1940 y años 1950), y con una tendencia desarrollista (años 1960). En algunos países, en la década de 1960, se logra avanzar en la segunda etapa de producción de bienes duraderos, se genera una nueva industria con tecnología moderna e inversión extranjera directa (IED) aunque con cierta dependencia de insumos importados y focalizada al mercado interno.

Como resultado de la crisis de 1929, los países tradicionalmente consumidores de las producciones latinoamericanas implementaron altas tarifas arancelarias -con el fin de proteger e impulsar sus propios sectores primarios- o, simplemente, suspendieron las importaciones. En consecuencia, las exportaciones de bienes primarios de los países periféricos cayeron y en las sociedades latinoamericanas esto provocó la falta de divisas suficientes para mantener el nivel de las importaciones. La repercusión de la Gran Depresión, con un declive económico precipitado de Europa y Estados Unidos, redujo el mercado para sus exportaciones. La demanda internacional de caña de azúcar, metales y carne pasó por una aguda reducción y no se pudieron hallar salidas alternativas para estos productos. La actividad industrial cayó, y por consiguiente se demandaron menos materias primas, lo que hizo que sus precios bajaran drásticamente. Consecuentemente, los países productores de materias primas se encontraron perdiendo valor relativo de sus exportaciones contra sus importaciones y, por consiguiente, se vieron obligados a reducir sus compras de manufacturas y maquinarias, al mismo tiempo que se vieron con serias dificultades para poder cubrir las obligaciones adquiridas anteriormente.

Consecuencias

Consecuencias positivas Algunos de sus logros parciales fueron: Aumento del empleo en las sociedades por las industrias a corto plazo. Baja dependencia de los mercados extranjeros. Nacimiento de nuevos sectores industriales nacionales, en especial pequeñas y medianas empresas. Un alto nivel de empleo entre los jefes de familia, el desempleo afecta principalmente a quienes poseen menor calificación.

Por ejemplo en Argentina, los indicadores del mercado de trabajo para el período 1945-75 muestran que había alcanzado cierto grado de madurez que la hacían comparable a los países más desarrollados: elevada tasa de urbanización y empleo formal, alta participación de los asalariados en la población activa, amplia difusión de la escolarización en la población activa, desarrollo del sector servicios, a lo que habría que agregar un buen nivel de remuneraciones y cobertura de seguridad social.

Consecuencias negativas Si bien la mayoría de sus críticos reconocen que el modelo de ISI no supuso problemas graves como los que se presentan en otras economías menos desarrolladas, las críticas a esta estrategia tenían varios ejes:Beccaria, Luis (1996): “Estancamiento y distribución del ingreso” en Minujin (ed.), “Desigualdad y exclusión. Desafíos para la política social en la Argentina de fin de siglo”, UNICEF/LOSADA, Bs.As

Eliminación de mecanismos de autorregulación en el mercado Aumento del nivel general de precios Establecimiento de monopolios y oligopolios estatales

Aporte del estructuralismo La teoría estructuralista contemporánea sugería que los desequilibrios fiscales eran en gran medida exógenos, producto de sistemas tributarios históricamente débiles, de las exigencias de financiar el costo del servicio de la deuda la gravedad de esos choques externos. Las teorías modernas del crecimiento endógeno fueron diseñadas para lograr una persistencia del crecimiento a largo plazo.

El cambio tecnológico se considera una fuerza dinámica fundamental en el ISI, las dotaciones de capital y capacidad técnica se construyen como resultado de la acumulación de capital físico y humano, producto de la acumulación de capitales que antes debían ser utilizados para la importación de productos industriales, la estrategia se complementaba con el impulso de grandes economías de escala que abarataren los costos y permitieren mayor competitividad, para lograr estas economías a escala las empresas debían ser apoyadas desde el Estado que pasaría incluso a jugar un rol clave a través de empresas nacionales.

La apertura de la economía al comercio mundial traía aparejada una dependencia absoluta de la exportación de materias primas e importación de productos industriales, lo que llevaba a frecuentes crisis en la balanza de pagos y a mecanismos de endeudamiento externo para poder ingresar divisas para pagar las importaciones, tras la caída del patrón oro algunos países latinoamericanos que no adoptaron la ISI optaron por realizar las llamadas devaluaciones competitivas para intentar equilibrar la balanza de pagos, lo que trajo aparejado brotes inflacionarios y fuga de capitales más pronunciados.