La Iglesia del Gesù Nuovo () o de la Trinità Maggiore, es una iglesia de Nápoles, Italia, situada en la Piazza del Gesù Nuovo, frente al Obelisco de la Inmaculada y a la Basílica de Santa Clara. Es una de las iglesias más importantes y grandes de la ciudad, y alberga una de las mayores colecciones de pintura y escultura barroca, en la que han trabajado algunos de los artistas más influyentes de la escuela napolitana. En su interior está custodiado el cuerpo de san Giuseppe Moscati, canonizado por el papa Juan Pablo II en el 1987.
Historia Palazzo Sanseverino Originalmente en la parcela de la iglesia estaba el Palazzo Sanseverino, proyectado por Novello da San Lucano y finalizado en 1470 por voluntad expresa de Roberto Sanseverino, Príncipe de Salerno. Una placa colocada en la fachada por el propio Novello reza así: right|250px|thumb|Detalle del almohadillado de la fachada; en el centro el epígrafe de mármol de Novello da San Lucano.
A continuación, el palacio pasó de Roberto a su hijo Antonello que, por diferencias con la corte aragonesa (encabezó la Conspiración de los Barones en 1485), sufrió en ese mismo año la confiscación de sus bienes y por tanto fue obligado a huir de Nápoles. Posteriormente, su hijo Roberto II obtuvo el perdón del rey de España y la familia pudo volver al palacio, donde realizaría las célebres «academias». En el palacio se alojó Pietro Aretino, que conoció allí a los literatos napolitanos Scipione Capece y Antonio Mariconda.
En los tiempos de Ferrante Sanseverino, hijo de Roberto II, y de su esposa Isabella Villamarina, el palacio era célebre por la belleza de sus interiores, sus salas decoradas con frescos y su espléndido jardín. Era además un punto de referencia para la cultura renacentista y barroca napolitana en torno a la persona de Bernardo Tasso, secretario de don Ferrante. Cuando en 1536 Carlos V visitó Nápoles a su regreso de sus hazañas en África (conquista de Túnez), Ferrante lo acogió en su palacio, organizando en su honor una fiesta lujosísima que ha quedado recordada en las crónicas de la época.
Durante el virreinato de Pedro de Toledo, en 1547, se intentó introducir en Nápoles la inquisición española, frente a lo cual el pueblo se rebeló y Ferrante Sanseverino apoyó la oposición popular.La oposición de Ferrante Sanseverino a la introducción de la inquisición española en Nápoles no se debió a motivos religiosos, sino a razones estrictamente políticas: la inquisición española, unida estrechamente al poder político, era un instrumento muy eficaz para eliminar (con una simple acusación) a cualquier opositor político o enemigo personal: un grave peligro, por tanto, para quienes (como los Sanseverino) tenían gran poder e innumerables feudos en el Reino. Pese a que consiguió impedir esta grave desgracia para Nápoles, no pudo evitar la venganza de los españoles, que le confiscaron todos sus bienes y lo obligaron en 1552 a marchar al exilio. Los bienes de los Sanseverino (al menos los de la rama de los príncipes de Salerno) pasaron entonces al fisco y fueron puestos a la venta por voluntad de Felipe II. En 1584 el palacio, incluidos sus jardines, fue vendido a los jesuitas, los cuales readaptaron entre 1584 y 1601 el edificio civil a una iglesia, instituyendo posteriormente en esta zona la llamada «insula gesuitica», es decir el complejo de edificios que albergaban a la Compañía de Jesús, compuesto además de la iglesia por el Palazzo delle Congregazioni (1592) y por la Casa Profesa (1608).
Iglesia Tras convertirse en propietarios del palacio, los jesuitas encargaron la remodelación de todo el complejo a sus hermanos Giuseppe Valeriano y Pietro Provedi, quienes vaciaron completamente el suntuoso palacio, no conservando ni las espléndidas salas ni los jardines. Las únicas partes que se salvaron fueron la fachada almohadilladaEl almohadillado también se conservó en las fachadas laterales del palacio, como se puede ver accediendo al patio del edificio escolástico contiguo a la iglesia. (readaptada a la iglesia) y el portal de mármol renacentista. Las obras fueron financiadas por la principal benefactora de los jesuitas de Nápoles, Isabella Feltria Della Rovere, princesa de Bisignano (por ser esposa de Niccolò Bernardino Sanseverino, último exponente de la rama de los Sanseverino príncipes de Bisignano). El nombre de la princesa, junto con el de Roberto I Sanseverino, es recordado en la inscripción encerrada en un cartucho de mármol presente en el arquitrabe del portal principal. El cartucho fue colocado en 1597, como indica la fecha que se encuentra en el fondo de la inscripción, que corresponde al año en el que la iglesia abrió al culto. La consagración se produjo el 7 de octubre de 1601. Aunque estaba dedicada a la Inmaculada, la nueva iglesia de los jesuitas fue llamada inmediatamente «del Gesù Nuovo» para distinguirla de la otra ya existente, convertida para la ocasión en «del Gesù Vecchio».
thumb|250px|El interior de la cúpula tal y como fue reconstruida en 1786. Entre 1629 y 1634 se erigió la primera cúpula de la iglesia. Las obras fueron dirigidas por el jesuita Agatio Stoia según los proyectos de Valeriano y Provedi y entre 1635 y 1636 Giovanni Lanfranco pintó los frescos de la cúpula, con un estupefaciente Paraíso admirado por todos. En 1639 la iglesia, a causa de un incendio, fue sometida a obras de restauración que fueron dirigidas por Cosimo Fanzago. En 1652 se encargó a Aniello Falcone que decorara con frescos la bóveda de la gran sacristía.
En 1688 un terremoto hizo que se derrumbara la cúpula y se dañaran los interiores. Entre 1693 y 1695 se procedió por tanto a la reconstrucción y finalización de la iglesia: la cúpula fue reconstruida por Arcangelo Guglielmelli. Además, en 1695, el portal original de mármol renacentista fue enriquecido con dos columnas, un frontón quebrado, cuatro ángeles y el escudo de la Compañía de Jesús. En 1717 se reforzó todo el complejo, según el proyecto de Ferdinando Fuga, con la erección de contrafuertes y arbotantes. Paolo De Matteis pintó además en la cúpula reconstruida una Gloria de la Virgen, fresco que sin embargo hizo lamentar el perdido Paraíso de Lanfranco. En 1725 las obras del Gesù Nuovo se podían considerar concluidas.
thumb|Altar mayor En 1767, después de que los jesuitas fueran expulsados del Reino de Nápoles, la iglesia pasó a los franciscanos reformados, provenientes de los conventos de la Santa Croce y de la Trinità di Palazzo,Estos conventos, situados en el complejo del Palacio Real, fueron transformados en esos años en el actual Palazzo Salerno, dedicado inicialmente a ser la sede de los cadetes reales borbónicos, que es actualmente la sede del Comando de Fuerzas de Defensas Interregional Sur. que dieron a la iglesia el nombre de Trinità Maggiore.Esta denominación sobrevive todavía en el nombre de la amplia calle en pendiente que une la Piazza del Gesù con la Via Monteoliveto y que se llama Calata Trinità Maggiore. Los franciscanos, sin embargo, permanecieron poco tiempo allí por la incierta estática del edificio: en 1774, a causa de un segundo derrumbe parcial de la cúpula, esta fue demolida totalmente, mientras que la iglesia permaneció cerrada durante unos treinta años. En 1786 el ingeniero Ignazio di Nardo se dedicó a reconstruir la cubierta de la iglesia: la cúpula fue sustituida con una falsa cúpula aplastada (llamada scodella o «escudilla») que actualmente se presenta pintada con un casetonado en perspectiva; por su parte, la cubierta de la nave de la iglesia se hizo con un techo a cerchas.
En 1804 los jesuitas fueron readmitidos en el reino, pero nuevamente expulsados durante la época francesa, entre 1806 y 1814. Tras la vuelta de los Borbones, en 1821 la iglesia volvió a las posesiones de la Compañía de Jesús. Sin embargo, en 1848 y 1860 los jesuitas fueron expulsados de nuevo. El 8 de diciembre de 1857 se terminó el altar mayor diseñado por el jesuita Ercole Giuseppe Grossi y la iglesia se dedicó a la Inmaculada Concepción. En 1900 la orden de los jesuitas pudo volver definitivamente.
La iglesia sufrió graves daños durante la Segunda Guerra Mundial a causa de los ataques aéreos. Durante uno de estos bombardeos, cayó una bomba sobre el techo de la nave central, milagrosamente sin explotar. Actualmente la bomba está expuesta en los locales contiguos a la nave derecha de la iglesia, dedicados a san Giuseppe Moscati. En 1975 la iglesia fue restaurada de nuevo bajo la dirección de Paolo Martuscelli; las obras fueron realizadas también por el padre jesuita Antonio Volino, que procedió entre otras cosas a la enésima reparación de la pseudocúpula.
Descripción Exterior La fachada del Palazzo Sanseverino se convirtió en la fachada de la iglesia; esta se caracteriza por su particular almohadillado, compuesto por una especie de pequeñas pirámides que sobresalen hacia el exterior, utilizadas habitualmente en el renacimiento véneto. Estas pirámides presentan extrañas marcas grabadas por los cortadores de piedra napolitanos que dieron forma a la durísima piedra de piperno. La interpretación tradicional era que estas marcas caracterizaban a los diferentes equipos de trabajo en los que se dividían.Sistema ya usado por los antiguos canteros griegos que trabajaron los bloques de tufo destinados a las murallas de Neapolis (véanse las murallas griegas en la Piazza Bellini y las de la Piazza Cavour, detrás del edificio escolástico).
thumb|250px|Detalle del portal tras las modificaciones barrocas. También el portal de mármol es del Palazzo Sanseverino y data de principios del . Sin embargo, en 1695 los jesuitas realizaron algunas modificaciones en los finos bajorrelieves, en las ménsulas sobre las que se apoya el friso superior y en la cornisa: prolongando la cornisa del portal, añadieron a los lados dos columnas corintias de granito rojo, un frontón quebrado coronado por el escudo de la Compañía de Jesús (con dos querubines en el acto de sostener el escudo) y otros dos ángeles más grandes, uno a cada lado del frontón. Los ángeles y el frontón fueron realizados por Pietro y Bartolomeo Ghetti. El emblema de los jesuitas, colocado en el interior de un escudo oval, consiste en la cruz con el famoso monograma IHS del nombre de JesúsInterpretado habitualmente como acrónimo de Jesus Hominum Salvator («Jesús Salvador de los Hombres»), pero procede en realidad de la abreviatura del nombre de Jesús en griego antiguo: ΙΗΣΟΥΣ (Iesous). y, debajo de él, los tres clavos de la crucifixión de Cristo. Sobre las dos jambas del portal, al lado de los capiteles de las dos columnas, se colocaron los escudos de los Sanseverino y los Della Rovere que, en dimensiones mayores, están reproducidos también en la parte más alta del margen extremo derecho e izquierdo de la fachada, en las partes sin almohadillado, mientras que sobre el arquitrabe se añadió otro friso con cinco cabezas que sostienen cuatro guirnaldas de fruta. Desde cada cabeza se bifurcan cintas que forman curvas y volutas, mientras que las cuatro guirnaldas están coronadas por otros tantos emblemas, correspondientes también a los escudos de los Della Rovere y de los Sanseverino (en versión reducida), alternados por dos coronas (la cabeza central, desafortunadamente, se ha perdido completamente).
Las ventanas y las puertas menores fueron diseñadas por otro arquitecto jesuita, Provedi. Valeriano conservó solo la fachada almohadillada del palacio nobiliario, sacrificando el patio porticado, las ricas salas decoradas con frescos y los jardines. De hecho, aunque el almohadillado de la iglesia se presenta de particular belleza, no armoniza totalmente con el portal clásico. En consecuencia, la combinación de estos dos elementos determina un doble efecto arquitectónico: heterogéneo en el plano puramente formal, pero extremadamente original en el plano artístico. Los portales menores son del : la decoración de los batientes con láminas de metal fue realizada a caballo entre los siglos y .
El misterio de las marcas en el almohadillado