El Partido Obrero Revolucionario (POR) es un partido político trotskista de Bolivia. Durante las décadas de 1940 y 1950, así como en determinados períodos posteriores, especialmente a comienzos de la década de 1970, ejerció una influencia significativa en sectores del movimiento obrero boliviano, particularmente entre los trabajadores mineros. Diversos autores lo han considerado uno de los partidos trotskistas que alcanzó mayor implantación entre la clase trabajadora en América Latina. El POR desempeñó un papel destacado en la historia del movimiento sindical y de la izquierda boliviana, además de participar en los debates y organizaciones del movimiento trotskista internacional. Actualmente forma parte del Comité de Enlace por la Reconstrucción de la Cuarta Internacional (CERCI).
Historia
Fundación y primeros años La guerra del Chaco, que había estallado en 1932 entre Bolivia y Paraguay, contribuyó al aumento de la notoriedad pública de Tristán Marof (seudónimo de Gustavo Adolfo Navarro, 1898-1979), quien durante esos años desarrolló una intensa actividad política e intelectual en diversos países de América. A medida que el conflicto se prolongaba y crecían las tensiones sociales y el descontento entre sectores de la población, las autoridades bolivianas siguieron de cerca sus actividades y procuraron limitar su influencia política en el exterior mediante la cooperación con los organismos de seguridad de países vecinos.
Diversos sectores pacifistas y de izquierda se agruparon en torno a Marof, considerándolo una figura capaz de articular la oposición a los gobiernos tradicionales. Su creciente visibilidad le permitió colaborar en numerosas revistas y publicaciones, lo que contribuyó a ampliar su influencia en los círculos intelectuales y políticos de la época. Durante esos años también fue objeto de medidas represivas y persecuciones políticas en distintos países, episodios que aprovechó para difundir sus posiciones y fortalecer su proyección pública.
Militantes e intelectuales de izquierda bolivianos se acercaron a Marof, quien se destacó por sus críticas al estalinismo. No obstante, evitó identificarse explícitamente con el trotskismo, entonces organizado internacionalmente en torno a la Oposición Internacional de Izquierda. En junio de 1935 un congreso celebrado en Córdoba (Argentina), convocado por Gustavo Navarro y otros radicales bolivianos exiliados a causa de la guerra, fusionó formalmente tres grupos bolivianos exiliados, con sede en Argentina, Chile y Perú respectivamente, bajo el nombre de «Sección Boliviana de la Liga Comunista Internacionalista». Siguiendo el consejo de José Aguirre Gainsborg, los líderes del nuevo partido se afiliaron a la Oposición Internacional de Izquierda. Al finalizar la guerra del Chaco, los líderes adoptaron el actual nombre del partido y regresaron a Bolivia.
En 1938 se produjo la primera escisión del partido, encabezada por Marof y sus seguidores. La ruptura estuvo vinculada a diferencias sobre el carácter y la organización del partido revolucionario. Mientras Gainsborg defendía la construcción de una organización de tipo «bolchevique», dotada de un programa definido y una estructura orgánica centralizada, el sector marofista propugnaba una organización más flexible y orientada principalmente a la actividad electoral en torno al liderazgo de Marof.
La concepción revolucionaria maforista se caracterizó por su énfasis en las tareas democráticas y antioligárquicas, más que por la perspectiva de una revolución obrera socialista inmediata. Al mismo tiempo, otorgó un lugar importante a la cuestión indígena, incorporando elementos indigenistas a su pensamiento. Estas posiciones guardaban continuidad con las ideas que había formulado en la década de 1920 sobre el carácter colectivista de la organización social incaica y su significado para la realidad boliviana.
Las diferencias entre marofistas y aguirristas también se manifestaron en su concepción de las relaciones con el movimiento revolucionario internacional. Mientras Aguirre defendía una vinculación más estrecha con las corrientes trotskistas organizadas a escala internacional, los marofistas enfatizaban la autonomía política y organizativa del movimiento boliviano. Esta posición fue sintetizada por el Grupo Tupac Amaru, que se definía como «nacional en cuanto a sus métodos de trabajo y lucha; internacional en sus relaciones», subrayando así la primacía de las condiciones nacionales en su estrategia política sin renunciar a los vínculos con organizaciones y movimientos afines en el exterior.
Mientras Bolivia atravesaba una serie de dictaduras militares efímeras, el POR comenzó a integrarse en el incipiente movimiento obrero. En 1947, los activistas del partido formaron el grupo parlamentario del Bloque Minero dentro de la recién creada Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), que se convertiría en el sindicato más activo y combativo del país. Junto con el populista Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), se convirtió en uno de los dos partidos más influyentes del movimiento minero. El presidente del FSTMB, Juan Lechín, miembro del MNR, mantuvo buenas relaciones con el POR.
En noviembre de 1946, el FSTMB adoptó un programa conocido como la «Tesis de Pulacayo», fuertemente influenciado por la ideología del POR. La Tesis de Pulacayo era esencialmente una aplicación del Programa de Transición de Trotski a las condiciones bolivianas. Su aprobación señaló el inesperado y acelerado crecimiento de la influencia del trotskismo en escala nacional.
Revolución boliviana de 1952 y gobierno del MNR
Tras el golpe militar que anuló los resultados de las elecciones de 1951 (que otorgaron la mayoría al MNR), se produjo una revoel MNR, el POR y la FSTMB lideraron las milicias obreras que asaltaron los cuarteles del ejército y obligaron a la junta militar a rendirse el 12 de abril de 1952. El MNR asumió el gobierno con Víctor Paz Estenssoro como presidente de Bolivia, pero el partido populista no logró implementar reformas sociales importantes. Según el politólogo boliviano-argentino Hugo Celso Felipe Mansilla: «en analogía al peronismo en la Argentina, el régimen del MNR en Bolivia no significó una modernización y ni siquiera un mejoramiento de las condiciones imperantes en el ámbito sociopolítico. La vida cotidiana, especialmente en el período 1952-1956, estaba determinada por la represión y la demagogia».
El POR desempeñó un papel de apoyo en la creación de la Central Obrera Boliviana (COB), una nueva federación de sindicatos, en 1952. Sin embargo, cuando miembros del POR comenzaron a criticar la moderación del gobierno liderado por el MNR en octubre de 1952, el MNR expulsó a líderes clave del POR de la COB y la FSTMB. A medida que el poder del MNR crecía a expensas del POR, las luchas internas entre los trotskistas se intensificaron.
En 1954, el POR se dividió en dos facciones. Una de ellas, liderada por Guillermo Lora, se oponía a seguir colaborando con el MNR. La otra, liderada por Hugo González Moscoso, era menos crítica con el MNR y buscaba trabajar con su ala izquierda.
En 1956, Lora fundó un partido independiente (también llamado POR) que atrajo a los seguidores de su periódico, Masas.
Desde la década de 1960 al presente En 1963, un gran número de miembros del POR abandonó el partido para unirse al nuevo Partido Revolucionario de la Izquierda Nacionalista (PRIN) de Juan Lechín Oquendo.
La facción del POR liderada por Guillermo Lora continuó su actividad en la COB y la FSTMB durante las décadas de 1960 y 1970, cuando el país estuvo gobernado por una serie de juntas militares efímeras. El POR de Lora colaboró estrechamente con el presidente de la FSTMB, Juan Lechín, durante estos años, cuando el movimiento obrero operaba en gran medida de forma clandestina. Entre 1970 y 1971, cuando el general Juan José Torres permitió el funcionamiento de una Asamblea Popular, que incluía sindicatos y estaba dirigida por Lechín, el POR lideró las fuerzas que buscaban mantener la independencia de la asamblea respecto a Torres. Tras el derrocamiento de Torres, Lora y otros líderes del POR se exiliaron.
En 1988, el POR de Lora fundó el Comité de Enlace para la Reconstrucción de la Cuarta Internacional junto con otros trotskistas latinoamericanos.
El ala del POR liderada por González Moscoso, que seguía siendo la filial oficial de la Cuarta Internacional, se volcó en la idea de la insurrección armada contra el gobierno. Inspirados por las tácticas guerrilleras expresadas en La guerra de guerrillas (1961) del Che Guevara, buscaron entablar combates rurales contra el gobierno. El ala de González del POR se enfrentó a una dura represión gubernamental y finalmente desapareció.
El POR de Lora sigue existiendo hasta el día de hoy, aunque ha sido eclipsado por otros partidos radicales como el Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP) de Evo Morales.
Véase también
Cuarta Internacional Historia de Bolivia
Movimiento Nacionalista Revolucionario
Referencias
Bibliografía
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