Alcázar del Rey es un municipio español, perteneciente a la provincia de Cuenca, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Se halla situado en la comarca de La Mancha Alta. Delimitan su término las localidades de, por el norte Vellisca; por el este Loranca del Campo y Carrascosa del Campo; por el sur los términos de Rozalén del Monte y Uclés, y por el oeste con Huelves. Cuenta con una población de .

Historia Prehistoria Aunque los primeros documentos acerca de Alcázar del Rey datan de época medieval, hay vestigios que atestiguan la presencia humana anteriormente a esa época. Por su ubicación geográfica, en La Mancha conquense, la zona debió de estar poblada por pueblos celtíberos, concretamente por la tribu de los olcades.

Ejemplos de estos vestigios son la calzada romana que pasa por el municipio que iba de Segóbriga a Guadalajara, y la sospecha de la ubicación de una villa romana en el término por la cantidad de pedazos de tejas cerámicas aparecidos en tal lugar, además de la aparición esporádica de monedas y de un anillo de bronce, hoy perdido. Incluso fue hallada en el término una estatuilla metálica de un rostro con rasgos ibéricos, y gran cantidad de hachas de piedra pulimentada, perdidos estos restos hoy en día. Sin embargo, en el Museo Arqueológico Provincial, en Cuenca, hay ciertos restos de origen romano, hallados de forma dispersa por el pueblo.

Edad Media La historia de Alcázar del Rey se empieza a documentar con el asentamiento de un alcázar árabe en el cerro donde actualmente se encuentra la iglesia parroquial, fechado aproximadamente en el . Dicho alcázar constituía parte del sistema defensivo del territorio pasando a formar parte administrativa de la Cora de Santaveria o Santaver, al igual que Huete, ciudad a la que estuvo muy ligado. Tras ser conquistado Huete poco después de la caída de Toledo en 1085, en manos de Alfonso VI, a mediados del el municipio pasa a manos cristianas, quedando incorporado al Reino de Castilla. Junto a la barrena natural que era la Sierra de Altomira, frontera en el entre los reinos cristianos y los musulmanes durante casi un siglo, la anterior línea defensiva pasó a ser el lugar desde donde, a partir de las defensas de Zorita de los Canes, instalándose en Alcázar un torreón y una capilla hasta la conquista de Uclés (1174) y Cuenca (1177), ya en el reinado de Alfonso VIII. Anteriormente paso a manos cristianas durante un breve período, tras la boda de Zaida con Alfonso VI, pero al poco tiempo fue reconquistada por el emir, volviendo a manos cristianas tras la conquista de Toledo. En 1137 la ciudad de Huete fue amenazada por los almorávides, y asolado su territorio, en el que se encontraba la población de Alcázar.

En la creación del pueblo, aparte de su posición defensiva y fronteriza, también influyo la existencia de gran cantidad de flujos de agua, necesarios para la vida de las personas y de los animales.

Cuando Huete queda consolidada, tras su total conquista, se erigía dueña y cabeza de un extenso alfoz que, despoblado en gran parte por el abandono masivo de los musulmanes que lo habitaban al huir con sus correligionarios hacia el sur de la península, paulatinamente habrá se irá repoblando a base de los cristianos, procedentes del norte principalmente. Los colonos que eran aceptados como pobladores se les cedía tierras suficientes para hacer frente a las necesidades familiares con su producción. En el Fuero de Huete se dictaron leyes que garantizaban y hacían respetar los derechos de los vecinos que componían el alfoz. El pueblo al ser incorporado a la Tierra de Huete, paso a denominarse Alcázar de Huete.

Se sospecha, por textos medievales que los comentan, que debió de haber otro núcleo de población en el término llamado Arbolete, habiéndose conservado este nombre en la actualidad para llamar a la zona dónde se encontraría.

La posición fronteriza de Alcázar de Huete y su despoblado de Arbolete, entre el señorío de Huete y los territorios de la Orden de Santiago, con sede en Uclés, dio lugar a toda clase de transacciones comerciales con objeto de ampliar las áreas de influencia, tal como sucede con un documento fechado en la collación de San Pedro de Uclés, en diciembre de 1226. Existente en la Biblioteca del Archivo Histórico Nacional (Cod. 1046.B. Tumbo Menor de Castilla, Lib. II.C.63, pág. 208) de Madrid, en el cual:

La importancia de Alcázar en la Alta Edad Media radicó por otro lado en ser «Medianedo» o «Medianeto» entre Huete y Uclés, es decir, en este pueblo se reunía la asamblea popular que dirimía o resolvía en relación con los asuntos de cada uno de los citados distritos. Milagros Rivera Garretas, en su obra "La Encomienda, el Priorato y la villa de Uclés en la Edad Media (1174-1310)" editado en Madrid-Barcelona por el CSIC en 1985, hace referencia al fuero de Uclés dado en Toledo en marzo de 1179. Allí Pedro Férnandez, maestre de la Orden de Santiago por mandato de Alfonso VIII, concede fuero a Uclés y le otorga como complementario el que dio a Sepúlveda (Segovia) cuando fue poblada, con la excepción de ciertos derechos de que se desprende el rey en favor del señor de la villa. En dos copias del que se conservan del fuero latino de Uclés, puede leerse en el epígrafe o mandato número 25 lo que sigue:

Este es el documento escrito conocido, en el que aparece por primera vez escrito el nombre de Alcázar. Por otro lado, la dependencia de Huete como parte formante de su tierra le hará partícipe de su fuero y de los privilegios que los distintos monarcas le otorguen a la citada ciudad a lo largo de varios siglos de la Edad Media.

La población de Huete fue muy parcial con Manrique Pérez de Lara, tutor y regente de Alfonso VIII durante su minoría de edad. Teniendo el rey Alfonso VIII ocho años, en 1164, y en compañía de este, Manrique Pérez de Lara marchó con sus tropas sobre Huete. En esa época toda la Tierra de Huete pertenecía a los Castro, y por lo tanto también el alcázar. Fernando Rodríguez de Castro le salió al encuentro, que se verificó en Garci-Naharro (actual Garcinarro). Seguro el de Castro de que las habría de ver personalmente con el de Lara en la refriega, se despojó de sus insignias para entrar en combate, cuya precaución fue muy oportuna puesto que los de Lara mataron por equivocación a otro caballero que se le parecía en el traje. Por fin, cayendo muerto Manrique de Lara, su hueste dejó el campo de batalla.

En 1172 la ciudad de Huete fue sitiada de nuevo por los almohades, socorriéndola con oportunidad Alfonso VIII. Volvió a ser atacada en 1197 por Abu Yaqub Yusuf al-Mansur y tampoco fue tomada.

En 1290 se hizo en Huete el padrón de las aljaras de los judíos de Castilla, siendo estos muy abundantes por la zona.

Juan I de Castilla hizo merced de Huete para durante su vida en 1388 a Constanza, hija del rey Pedro I. Fue hecha ciudad, gran dignidad para la época, por Juan II de Castilla, aprovechándose de este privilegio toda su tierra. Enrique IV de Castilla la dio, con título de duque, a Lope de Acuña, quien en 1476 la entregó a los Reyes Católicos, a cambio del condado de Buendía, concedido por el rey Fernando el Católico en agradecimiento por los servicios prestados en la sucesión al trono de Isabel la Católica.

Una vez en posesión real la Tierra de Huete, el pueblo pasa de llamarse Alcázar de Huete a ser Alcázar del Rey, aunque el nombre de Alcázar de Huete se sigue manteniendo varios siglos más, como atestiguan ciertos mapas de los siglos y , como se ve en el Mapa de Castilla la Nueva, por Tomás López, de 1785 .

Guerra de Independencia El 9 de diciembre de 1808, en plena Guerra de la Independencia Española, el general Castaños convocó en dicho pueblo una Junta de General para decidir los movimientos de retirada hacia Cuenca tras la derrota de la Batalla de Tudela:

Posteriormente en 1809 el general Castaños volvió a pasar por Alcázar del Rey, como se recoge en un impreso fechado en Torremilanos, 21 de diciembre de 1808, incluido en Reales órdenes de la Junta Central Suprema de Gobierno del Reino:

Alcázar del Rey en la Enciclopedia Madoz izquierda|miniatura|200px|Ayuntamiento y Plaza de la Constitución. En Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, conocido como Enciclopedia Madoz, publicada por Pascual Madoz, recoge los siguientes datos sobre Alcázar del Rey en 1848, manteniéndose muchos en la actualidad:

II República Española y Guerra Civil En la II República Española el pueblo pasó a llamarse Alcázar de la República. Durante la guerra civil española, el pueblo permaneció en territorio republicano hasta el final de la contienda. El pueblo permaneció en relativa tranquilidad durante toda la guerra, exceptuando el asesinato por parte de los milicianos de dos curas del lugar, y el incendio de la iglesia parroquial, con sus consiguientes figuras de imaginería y su retablo.

El 2 de agosto de 1936 llegó a la localidad una partida de milicianos desde Puente de Vallecas, en Madrid, y, entrando en la iglesia parroquial, tiroteado y destruyendo los 12 retablos de madera existentes, así como los altares, imágenes y campanas, destrozando la iglesia. En el municipio fueron asesinados por parte de las fuerzas republicanas cuatro personas. El primero fue Gregorio Pérez López, policía, asesinado por parte de un grupo de policías que llegaron al pueblo en su busca, pues estaba escondido en casa de su suegro. Otros dos fueron los párrocos del pueblo, Miguel Gómez Muñoz y Juan Segura Rubira.

Miguel Gómez Muñoz (Alcázar del Rey, 19 de septiembre de 1874- 25 de agosto de 1936), se licenció en Teología y desde 1918 fue Profesor de Lógica y Ontología del Seminario San Julián. Era beneficiado de la Catedral de Cuenca y ecónomo de Alcázar. Era sobrino del organista de la Catedral de Cuenca Anastasio Muñoz. Poco después del inicio de la guerra y del comienzo de la persecución de religiosos se escondió junto al cura Juan Segura en un paraje conocido como Albergue del Santo. El 25 de agosto de 1936 fueron descubiertos por unos milicianos, delatados por vecinos del pueblo, y trató de escapar con Juan, que se encontraba enfermo, a cuestas. Llegado cierto momento le faltaron las fuerzas y, abandonando a Juan, trató de huir en solitario, siendo alcanzado en la cabeza por un disparo.https://provictimas2republica.es/martiriologio/Alc%C3%A1zar%20del%20Rey.pdf Juan Segura Rubira (Purchena, 21 de septiembre de 1881 - 26 de agosto de 1936) era sacerdote y maestro, hijo también de maestro. En 1899 se diplomó en magisterio, siendo discípulo de Andrés Manjón; el 10 de junio de 1922 se ordena de presbítero y a los pocos meses se hace cargo de la dirección de las Escuelas del Ave María en la Dehesa de la Villa de Madrid. En la primavera de 1936 fueron quemadas las Escuelas y se refugia en casa de la maestra de Alcázar del Rey Emilia Fernández Herreros, miembro del Instituto Secular “Alianza en Jesús por María”, que antes estuvo en el Avemaría de Madrid. Para no poner en peligro a sus anfitriones, junto al Cura Ecónomo del pueblo, don Miguel Gómez Muñoz, marchó al campo el 25 de agosto de 1936. Enfermo, a las pocas horas fue descubierto por los milicianos y finalmente asesinado y decapitado el 26 de agosto entre Tarancón y Belinchón a los 54 años de edad. Al finalizar la guerra su cadáver fue exhumado, apareciendo sin cabeza, y enterrado en el cementerio de Belinchón. Antes de morir le legó sus ahorros a Emilia Fernández, que con ellos tal como era la última voluntad de don Juan, fundó una beca en el Seminario diocesano de Almería a favor de los alumnos que pudieran necesitarla. Fue beatificado el 28 de octubre de 2007.