El gestor cultural es la persona que, motivada por el mejoramiento del arte, trabaja independiente y profesionalmente con conocimiento de la materia, desarrolla labores como mediador entre instituciones culturales gubernamentales o privadas con artistas de diversas áreas para articular su trabajo en el mercado, la promoción y difusión a nivel nacional e internacional.

En el mundo angloparlante, a la profesión se le llama «Arts Administrator» o «Arts Manager»..

El gestor cultural trabaja buscando metas específicas de éxito, pretende siempre a mejorar el nivel de la cultura, buscando la cohesión activa entre la sociedad, el sector gubernamental y el privado con los artistas. El trabajo de la gestión de la cultura plantea retos de aprendizaje en áreas diversas como la administración de recursos económicos, formación y comunicación artística.

Introducción La gestión cultural es una nueva profesión, donde la persona que se dedica a este trabajo, se caracteriza por tener cualidades para visibilizar e interpretar el talento, saber establecer un diálogo con el artista para vincularlo a los proyectos culturales a desarrollar.La gestión cultural “busca posibilitar el acceso y goce de la cultura, mediante el desarrollo de acciones y procesos que permitan concretar este propósito, así como de la eficiente administración de bienes y servicios culturales”; por otra parte, “como sector, contempla diversos actores e instituciones del ámbito público y privado y la sociedad civil, siendo esta diversidad y su universo temático, uno de sus rasgos distintivos”.

El gestor cultural requiere un nivel de comprensión de los procesos culturales y tendencias que se desarrollan en el mundo de la cultura y el arte y los nuevos enfoques de los estudios culturales en el ámbito internacional. Los efectos de la globalización y las concentraciones urbanas, migraciones provocan un fraccionamiento de nuestras sociedades que tiene repercusiones en el mundo de la cultura. Estos conocimientos han de encontrar un equilibrio entre las realidades de los contextos próximos (local, regional, nacional, etc.) con una visión amplia de los procesos mundializados que influyen directa o indirectamente en los diferentes ámbitos de la gestión cultural.

Los gestores culturales realizan su labor a través de organismos de diversa índole, tales como: instituciones gubernamentales, organizaciones no gubernamentales (ONG), empresas, grupos informales de ciudadanos, entre otras con desiguales oportunidades de desarrollo y de reconocimiento laboral y profesional.

Objetivos La práctica de la gestión cultural tiene como objetivo el comprender, describir, interpretar y analizar de forma crítica los problemas culturales locales, regionales, nacionales e internacionales accionando los conocimientos teórico-metodológicos que les permitan diseñar e instrumentar políticas culturales, por medio de herramientas alternativas viables para la resolución con una actitud de respeto a la diversidad cultural.

Los gestores culturales deberán tener las capacidades de:

Diseño, realización, producción y evaluación de proyectos culturales en espacios como instituciones públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales, comunidades rurales y urbanas, llevando a cabo cada invención con compromiso y responsabilidad social, con el propósito de desarrollar habilidades y capacidades para la comprensión de coyunturas y resolución de conflictos por medio de acuerdos pacíficos, que sean reconocidos por los involucrados y con actitud de respeto a los diferentes grupos en el proceso.

Propondrán herramientas alternativas teóricas y prácticas para la conservación de la identidad de las culturas por medio de metodologías de análisis participativo con los grupos culturales, tomando en cuenta los saberes locales en una postura de respetando ante las diversas visiones del mundo.

También los gestores culturales deberán tener habilidades y conocimientos en el trabajo y sus áreas que le ayuden en su formación y la construcción de estructuras y trabajos sólidos que tenga fundamentos y se puedan desarrollar de formas óptimas que entreguen resultados en su práctica tales como:

Habilidad en la búsqueda de información de todo tipo en contextos geográficos amplios. Habilidad de establecer contactos y relaciones con otras redes y la búsqueda de socios para proyectos de nivel supranacional. Conocimiento de las redes culturales y artísticas existentes. Redes de cooperación territorial a escala local, nacional y regiones geopolíticas de nivel internacional. Competencia de trabajar en redes sociales y comerciales. Comprensión de los conceptos de empresa / organización red y de los nuevos métodos de producción y comercialización de productos culturales en estos contextos. Conocimiento de los aspectos jurídicos del trabajo en red: legislaciones, derechos de autor, copyright, etc. Competencia de establecer contactos con estructuras variadas que participan en las redes. En el ámbito de redes con participación de organismos públicos hasta niveles de organizaciones no gubernamentales. Selección de socios contrapartes. Capacidad de valorar, diagnosticar e interpretar los fenómenos de transnacionalización y el trabajo en red.

Postura del gestor cultural Desde hace mucho tiempo ha habido personas dedicadas a esta práctica de la gestión cultural, que la han llevado a cabo con diversos enfoques y metodologías, lo que ha permitido participar en instancias, dentro de instituciones públicas por encargo de una autoridad, también le permite una participación dentro del sector privado y otro tipo de organizaciones sociales dedicadas al análisis intercultural. Esto le permite al gestor cultural poder valorar las circunstancias de vida de distintas comunidades, distinguiendo prácticas que permitan potenciar capacidades propias. El involucramiento con diferentes grupos culturales es con la finalidad de crear vínculos que potencialicen las capacidades productivas, preventivas, creativas, organizativas y resolutivas a coyunturas o circunstancias de conflicto donde las soluciones sean justas y emerjan de los involucrados.

Uno de los efectos más grandes a los que se enfrentan en la actualidad los países es el fenómeno de la pluralidad cultural el cual esté ligado íntimamente a la globalización. Estas transiciones han sido caldo de cultivo para conformar identidades diversas, complejas y que por su particularidad deben ser atendidas adecuadamente. México es un espacio donde emergen distintos grupos culturales, como la diversidad sexual LGBTTTIQ, indígenas, personas que migran a países extranjeros buscando una mejor calidad de vida y las relaciones sociales son conflictivas porque la cosmogonía de cada cultura es diferente. En necesario que el gestor cultural deba comprender el fenómeno de la diversidad cultural para que de esta forma pueda interpretar correctamente las necesidades de cada intervención y que se vinculen a la construcción de relaciones pacíficas y retroactivas, para así llevar a cabo proyectos construidos con la participación de grupos culturales que tienen percepciones distintas del mundo.

La gestión cultural, como otras profesiones, está viviendo un proceso de profesionalización que aún no se acaba de definir del todo en Latinoamérica, este proceso requiere no solamente la existencia y fortalecimiento de programas universitarios (tecnicaturas, pregrados y posgrados), sino también el reconocimiento oficial por parte del Estado de la existencia, competencias, necesidad social y alcances de gestor cultural como profesionista que puede ser claramente diferenciado de otros agentes como el antropólogo, el sociólogo, el comunicólogo, del economista, el administrador, etc. El papel del gestor cultural

Al decir que el gestor cultural es un especialista, nos referimos a que su práctica se sustenta en una formación profesional, basada primordialmente en la capacidad para atender todos los requerimientos de quienes intervienen en la cadena de valor de los bienes culturales, es decir, creadores, promotores, productores, difusores y consumidores que permiten construir redes de colaboración y diálogo.

Los principios o valores de la gestión cultural se derivan del porqué y para qué, resultado del reconocimiento de los derechos de los creadores, de la sociedad como demandante del acceso a los bienes culturales y todos aquellos grupos y colectivos poseedores de una cultura propia.

En este sentido, el papel del gestor cultural como lo señala Alfons Martinell es la de ser "un encargado social", no solo un amante de la cultura, ni un interesado en el arte o un benefactor social al estilo filantrópico, sino que se sitúa como un agente de la sociedad que busca atender una necesidad e incidir en la realidad, en la medida que su objetivo es producir un impacto social.

Por tanto, el papel del gestor cultural va más allá de la planificación, el desarrollo de proyectos y la administración de espacios sino que involucra un trabajo de diagnóstico, un ejercicio de mediación, una construcción de la memoria colectiva y de vínculos basados en el aprendizaje y diálogo colectivo, continuo y abierto para el diseño de proyectos que surjan desde la base social.

Aunque el gestor cultural no es un actor nuevo en la escena cultural de América Latina, en las últimas décadas se ha venido dando un proceso de formalización en la región a través de una serie de acciones realizadas por los agentes del campo cultural: instituciones gubernamentales , organismos internacionales , gestores, universidades y organizaciones gremiales (formales y no formales), que ha implicado la institucionalización de una práctica cultural como es la de los gestores culturales.

El perfil de un gestor cultural miniatura|Una de las principales actividades de los gestores culturales es el trabajo en las comunidades.

El gestor cultural no necesariamente tiene que especializarse en el ámbito técnico artístico o de la gestión de esta. Si no más bien tiene que ser capaz de entender y comprender los diversos procesos sociales, culturales, políticos y económicos de cada comunidad los cuales suelen ser muy complejos y diversos. Las actividades profesionales pueden ser desarrolladas en el ámbito público o privado con fines lucrativos o no lucrativos, utilizando las mismas técnicas de gestión como cualquier otro profesional, administrando cuidadosamente los recursos con los que cuenta, priorizando objetivos específicos.

Funciones de un gestor cultural Trabaja independiente y profesionalmente con conocimiento de la materia. Desarrolla labores como mediador entre instituciones gubernamentales y/o privadas, con artistas de diversas áreas y con distintos sectores de la población. Investigador y docente en el ámbito de la Gestión Cultural. Trabaja en el diseño, la planificación, programación, ejecución y posterior evaluación de programas culturales.

Habilidades que se requieren para ser un buen gestor Facilidad de comunicación y negociación Confianza y flexibilidad Habilidad para trabajar tanto en equipo como individualmente Iniciativa y automotivación Habilidad en la administración del tiempo

Ejemplo de intervención cultural