thumb|300px|Esta Natividad del , obra de Rogier van der Weyden muestra al donante, ataviado con ropa de su época, integrado en la escena principal, el panel central de un tríptico

Un retrato de donante o retrato votivo es el retrato en un cuadro u otra obra de arte de la persona que encargó y pagó el trabajo, o de un miembro de su familia. La denominación retrato de donante suele referirse al retrato de los donantes en solitario, mientras que retrato votivo designa una sección de una obra mayor, que incluye figuras religiosas, sobre todo si la imagen del donante es muy prominente. Los historiadores del arte utilizan indistintamente estos términos, e incluso los aplican a obras religiosas menores probablemente encargadas para quedar en posesión del comprador, y no para ser donadas a una iglesia.

Los retratos de donante son muy habituales en las obras de arte religiosas, sobre todo en las pinturas, de la Edad Media y el Renacimiento, que suelen mostrar al donante arrodillado a un lado, en un primer plano de la imagen. En ocasiones, la figura del donante es de una escala mucho menor que las figuras principales ─sobre todo cuando se retrata a toda la familia─, desafiando las leyes de la perspectiva incluso hasta bien entrado el Renacimiento. A partir del , los donantes comenzaron a integrarse en la escena principal, como asistentes o participantes.

Disposición

thumb|250px|left|Panel masculino del Tríptico de Wilhelm Moreel, de Hans Memling. La escena muestra al padre escoltado por su santo patrón y acompañado de sus cinco hijos. El panel central puede verse aquí

thumb|right|250px|Panel femenino del Tríptico de Wilhelm Moreel, de Hans Memling. La escena muestra a la madre, Barbara Van Hertsvelde, escoltada por su santa patrona y acompañada de sus once hijas.James WEALE, Généalogie de la famille Morales, in Le Beffroi, 1864–1865, pp 179–196. El panel central puede verse aquí

El propósito de los retratos de donantes era el de conmemorar al donante y su familia, especialmente para solicitar oraciones por ellos tras su muerte. Las donaciones de edificaciones, altares o vitrales solían hacerse a cambio de que se hicieran misas de Ánimas por el donante a perpetuidad, y se suponía que los retratos de dichos donantes animaban a que se orase por su salvación. Exhibir retratos en un lugar público era también una expresión de estatus social: los retratos de donantes compartían espacio en las iglesias con los monumentos funerarios, la otra forma más habitual de obtener este reconocimiento, aunque los primeros tenían la ventaja de que el oferente podía verse en la iglesia en vida. Además, los retratos de donantes del flamenco primitivo sugieren una intención adicional: servir como modelo para el espectador durante su meditación y rezo, no para ser imitados como personas ideales ─ese papel recae sobre los santos que aparecen en el cuadro─, sino para ser el espejo en el que se refleja el espectador y su condición de pecador, para conducirle al conocimiento de sí mismo y de Dios.Scheel, Johanna, Das altniederländische Stifterbild. Emotionsstrategien des Sehens und der Selbsterkenntnis, pp. 172–180, 241–249, Gebr. Mann, Berlin, 2013 Este proceso se intensifica si el espectador es el propio donante.Scheel, Johanna, Das altniederländische Stifterbild. Emotionsstrategien des Sehens und der Selbsterkenntnis,pp. 317–318, Gebr. Mann, Berlin, 2013

Cuando se financiaba un edificio entero, podía incluirse una escultura del patrocinador en la fachada o algún otro lugar de la construcción. La Virgen del canciller Rolin de Jan van Eyck es un pequeño cuadro en el que el donante, Nicolas Rolin, comparte el espacio en igualdad de condiciones con la Virgen y el Niño. Rolin había dado grandes sumas de dinero a su parroquia, donde estaba colocada la obra, lo que queda representado por la iglesia que aparece en el paisaje del fondo justo encima de sus manos entrelazadas.Harbison, Craig, Jan van Eyck, The Play of Realism, pp.112, Reaktion Books, London, 1991,

En ocasiones, como sucede en el Políptico de Gante, los donantes aparecen cuando se cierra el retablo, en la parte externa de los paneles laterales, o bien en la parte interna a ambos lados, como en el tríptico Portinari, o solo en uno, como en el tríptico de Mérode. Cuando ocupan los dos lados de un políptico, los hombres suelen ocupar la parte izquierda desde el punto de vista del observador, es decir, el lugar de honor a la derecha de las figuras religiosas. En los grupos familiares, los personajes están habitualmente separados por sexos. Al cuadro se añadían los nuevos miembros que se incorporaban a las familias por matrimonio o nacimiento, y se registraban los fallecimientos pintando pequeñas cruces en las manos.Ainsworth, Maryan W. "Intentional Alterations of Early Netherlandish Painting". In Timeline of Art History. New York: The Metropolitan Museum of Art, 2000–. Accessed September 10, 2008 También existen retratos de este tipo que representan miembros de cofradías, en ocasiones con sus esposas.

Al menos en el norte de Italia, además de los grandes altares y frescos de ilustres maestros, que son los que atraen la mayor parte de la atención, hay un numeroso grupo de pequeños frescos con un solo santo y un donante en muros laterales de iglesias, que se sobrepintaban en cuanto decaía el número de velas que ardía ante ellos, o cuando otro donante rico necesitaba el espacio para un nuevo fresco, como se relata en un cuento italiano del :Roberts, 16–19. p. 19, nota 63, de I Motti e facezie del Piovano Arlotto una popular colección de historias cómicas del siglo XV que se atribuyen a Piovano Arlotto, un sacerdote de Pratolino, cerca de Florencia.

Y dando una vuelta con el maestro de obra, examinando qué figuras dejar y cuáles destruir, el sacerdote vio un san Antonio y dijo: «este déjelo». Después encontró una figura de san Ansano y dijo: «este fuera, que desde que estoy aquí de sacerdote nunca he visto a nadie encenderle una vela, ni me parece que haya sido útil jamás; así que, maestro, deshágase de él».

Historia

thumb|250px|Frescos del en Milán: la Virgen y el Niño, san Ambrosio y el donante Bonamico Taverna.

Los retratos de donantes tienen una historia continuada desde la antigüedad tardía, y el retrato del Dioscórides de Viena, del , podría reflejar una tradición clásica bien establecida, al igual que los retratos de autor que aparecen en el mismo manuscrito, según se cree. Una pintura de las catacumbas de Commodilla, datada en 528, muestra una Virgen con Niño flanqueada por dos santos y venerada por Turtura, una donante que aparece arrodillada delante del santo de la izquierda, que posa su mano sobre el hombro de la mujer. Un milenio más tarde se seguían produciendo composiciones muy similares. Otra tradición que tiene precedente previo al cristianismo fueron las imágenes reales o imperiales que muestran al gobernante con una figura religiosa, que en los ejemplos cristianos suelen ser Cristo o la Virgen, y reflejan cierto tipo de comunicación entre la figura divina y la real. Aunque no ha sobrevivido ninguna de estas pinturas, existen pruebas literarias de retratos de donantes en pequeñas capillas del periodo paleocristiano,Early Christian Chapels in the West: Decoration, Function and Patronage, pp. 97–99; Gillian Vallance Mackie, Gillian Mackie; University of Toronto Press, 2003, probablemente continuando las tradiciones de los templos paganos.

Los paneles del mosaico de la iglesia de san Vital de Rávena, que representan al emperador Justiniano I y a la emperatriz Teodora con su corte no corresponden al tipo en el que el gobernante recibe la aprobación divina. Por el contrario, cada imagen muestra a un miembro de la pareja real con un grupo de cortesanos mirando con seguridad al observador. Su escala y composición son únicas entre las obras supervivientes de gran tamaño. También en Rávena, en la basílica de San Apolinar el Nuevo, hay otro pequeño mosaico de Justiniano, que podría haber sido originalmente de Teodorico el Grande. En Roma existen varios mosaicos de la Alta Edad Media, retratos de papas que mandaron construir o reconstruir el templo que los alberga, en los que la figura principal se representa normalmente rodeada de santos y llevando un modelo del edificio en las manos. Gradualmente, estas tradiciones fueron descendiendo en la escala social, sobre todo en los manuscritos ilustrados, en los que a menudo se plasma el retrato de su dueño, ya que estas obras estaban destinadas a ser utilizadas por la persona que los encargaba. Por ejemplo, en una capilla de la localidad de Malles Venosta (Tirol del Sur) hay dos figuras de donantes pintadas al fresco antes de 881, una de las cuales representa a un clérigo tonsurado con un modelo de edificio en las manos.Dodwell, 46 En los siglos siguientes, obispos, abades y otros religiosos fueron los donantes que se retrataban con más frecuencia ─aparte de la realeza─ y siguieron apareciendo asiduamente en épocas posteriores.Roberts, 5–19 reviews the tradition

Los retratos de nobles y empresarios ricos se hicieron habituales hacia el , al mismo tiempo que estas clases comenzaban a encargar retratos, aunque quizás han sobrevivido más retratos de donantes anteriores a 1450 en grandes obras de iglesias que retratos individuales. Un formato muy típico de los Países Bajos a mediados de ese siglo son los pequeños dípticos que llevan una Virgen con Niño en un panel, normalmente el izquierdo, y el donante en el otro. En este caso, el donante es también el propietario, ya que estas obras estaban diseñadas para permanecer en su casa. El retratado puede adoptar una postura oranteTríptico Donne (1475, National Gallery, Londres). o posar como lo haría para cualquier retrato laico.Díptico de Michel Sittow, Gemäldegalerie (Berlin) y National Gallery of Art (Washington) Un ejemplo de este tipo de obras el díptico de Wilton, que retrata al rey Ricardo II de Inglaterra. En algunos de estos dípticos, el retrato del propietario original se ha cubierto con el de un propietario posterior.John Oliver Hand, Catherine Metzger, Ron Spronk; Prayers and Portraits: Unfolding the Netherlandish Diptych, pp. 264-267, Yale University Press, 2006, – Díptico del Museo Fogg de Harvard.

En el caso de los manuscritos ilustrados existía la convención de comenzar con un «retrato de presentación» al principio de la obra, en el que se podía ver una figura, a menudo arrodillada, entregando el libro a su propietario, o en ocasiones, a dicho propietario encargando el manuscrito. La figura arrodillada podía ser un cortesano que obsequiaba a su príncipe, pero a menudo era el autor o el amanuense, en cuyo caso el receptor había pagado el trabajo.Burgundian frontispieces

Iconografía de las figuras pintadas

250px|left|thumb|Crucifixión de Albrecht Altdorfer, c. 1514, con una diminuta pareja de donantes a ambos lados de los pies de la cruz. Altdorfer fue uno de los últimos grandes artistas que aplicó esta convención

Durante la Edad Media, las figuras de los donantes se representaban a menudo a una escala menor que las sagradas, una práctica que algunos historiadores datan en el , aunque hay ejemplos anteriores en manuscritos.King, 129. Una convención posterior dio a las figuras de los donantes un tamaño de alrededor de tres cuartos del de las figuras principales. A partir del , algunos primitivos flamencos, como Jan van Eyck, integraron los retratos de los donantes, con distintos grados de sutileza, en el espacio de la escena principal de los altares, en la misma escala que las figuras divinas.