miniaturadeimagen|Detalle del manuscrito de la Sonata para piano n.º 28 de Ludwig van Beethoven. La pieza fue finalizada en 1816.

El término sonata es el nombre dado a distintas formas musicales, empleadas desde el período de la música barroca hasta las experiencias más futurísticas de la música contemporánea. Es importante tener en cuenta que la misma palabra alude a significados sutilmente diferentes en cada época, principalmente en cuestiones formales. Por sonata se entiende, según el modelo del clasicismo, tanto una pieza musical completa como un procedimiento compositivo que utiliza dos temas generalmente contrastantes.Mangsen, Sandra, John Irving, John Rink y Paul Griffiths. 2001. "Sonata". The New Grove Dictionary of Music and Musicians, segunda edición, editado por Stanley Sadie y John Tyrrell. Londres: Macmillan. Este procedimiento compositivo se conoce como «forma sonata».

Historia La sonata durante el clasicismo musical (aproximadamente entre 1750 y 1810) fue la forma más difundida, consistiendo en una obra que consta de tres o cuatro movimientos, compuesta para uno, dos o tres instrumentos musicales. Inicialmente predominaron las obras de tres movimientos, pero a medida que aumentaban tanto su complejidad como su duración se popularizaron las de cuatro movimientos.

En la época de la música barroca, es decir, antes de 1750, el término sonata se utilizó con relativa libertad para describir obras reducidas de carácter instrumental, por oposición a la cantata, que incluía voces. En la época de Arcangelo Corelli se practicaban dos tipos de género bajo el nombre de sonata: la sonata da chiesa (sonata de iglesia), habitualmente para un instrumento que llevaba la melodía (violín o flauta) y un bajo continuo (que en el caso de la sonata da chiesa era tocado preferentemente por instrumentos como la tiorba o el órgano), compuesta habitualmente por una introducción lenta, un allegro a veces fugado, un cantabile y un final enérgico, en forma de minueto o de giga; y la sonata da camera, compuesta de variaciones sobre temas de baile, que desembocaría en la suite o partita. En el caso de las sonata da camera, el bajo continuo era interpretado por el clavicordio regularmente. Sin embargo, ambas formas se combinaban libremente, y no sería hasta la época de Johann Sebastian Bach y Georg Friedrich Händel en que la forma de la primera adquiriría cierta estabilidad. Entre las más de 500 obras de Domenico Scarlatti, por ejemplo, se encuentran cientos de piezas llamadas sonatas compuestas en solo uno o dos movimientos, muchas veces de gran vigor y complejidad de ejecución. La mayoría de estas sonatas están compuestas para flauta o violín, con el bajo a cargo de la viola da gamba y el clavecín, aunque existen multitud de sonatas para viola da gamba sola y también para clavecín solo, pues tanto la viola como el clavecín pueden tocar su propio acompañamiento.

A principios del período barroco fue muy popular la sonata a trío (o sonata a tre), que nada tiene que ver con el trío de la época posterior a Haydn. En ella, dos violines (u otros dos instrumentos melódicos) interpretan la melodía, y un tercer instrumento toca el bajo continuo (podría ser el clavecín, el laúd, la tiorba, la viola da gamba, el violonchelo, el fagot, etc.).

A inicios de la época clásica pasó a reservarse el nombre para obras compuestas para un instrumento solo o bien un instrumento melódico y piano, concebidas de acuerdo con una estructura de tres o cuatro movimientos en los que el tema musical se presenta, se expone, se desarrolla y se recapitula de acuerdo con una forma convencional. Los nombres de divertimento, serenata o partita siguieron en uso hasta alrededor de 1770, pero a partir de Haydn cayeron normalmente en desuso. Al mismo tiempo se popularizaron los nombres de trío y cuarteto para las piezas con tres y cuatro instrumentos respectivamente.

Las sonatas de Haydn se estructuran en un allegro, en que el tema musical se muestra y desarrolla brevemente, un segundo movimiento más pausado —muchas veces andante o largo con forma lied (A-B-A), aunque ocasionalmente se empleó el minueto— en que el tema se desarrolla extensamente mediante técnicas orquestales, y un movimiento final —nuevamente allegro o aún presto— a veces planteado como un rondó, en que se recapitulaba el desarrollo orquestal prescindiendo de las modulaciones. La forma musical del rondó básico es A-B-A-C-A-B-A. En algunos casos se utilizó un esquema de cuatro movimientos, incluyendo tanto el minueto como el andante en el desarrollo temático.

Este último esquema predominó en la época considerada canónica de la sonata, alcanzando su máximo desarrollo con Ludwig van Beethoven. El desarrollo en cuatro movimientos se había extendido ya para los cuartetos y las sinfonías.

Estructura de la sonata clásica El siguiente orden de movimientos corresponde al modelo empleado con mayor frecuencia. Sin embargo, en la fase inicial, el segundo y el tercer movimiento también se intercambiaban; por ejemplo, en los primeros cuatro de los seis cuartetos de cuerda Op. 33 (1781) de Haydn. Luego se desarrolló el estándar descrito a continuación y, desde Beethoven, el orden del segundo y tercer movimiento se invirtió ocasionalmente, de modo que el minueto o scherzo se colocaba en segundo lugar y el movimiento lento en el tercero.

La terminología formal contemporánea suele describir estas estructuras basándose en las relaciones tonales más que en la secuencia de ideas musicales independientes, aunque esto no siempre corresponda a la intención estructural original del compositor. Análisis formales de este tipo se pueden encontrar en numerosas obras de teoría musical, por ejemplo, en los textos de Johann Gottfried Krause y Bernard Germain Lacépède. Estructuras como las de los primeros movimientos de la famosa Sonata Claro de luna (op. 27 n.º 2, en do sostenido menor) o la Sonata n.º 12 en la bemol mayor (op. 26) de Beethoven, difieren de este esquema clásico. Ambas carecen de un primer movimiento tradicional; comienzan directamente con el movimiento lento. En el caso de la Claro de luna, es el tercer movimiento el que adopta puramente la forma de un movimiento de sonata. Mozart ya había prescindido de este esquema inicial en su Sonata para piano n.º 11 en la mayor (KV 331).

Allegro de sonata: El primer movimiento es el más representativo (ya que distingue a la sonata de una suite, serenata, etc.). Su estructura es la llamada forma sonata, compuesta por tres secciones principales: exposición, desarrollo y recapitulación. Dado que esta catalogación formal es una creación de la teoría musical del , su estricta aplicación analítica para composiciones anteriores a 1800 sigue siendo objeto de debate. El movimiento puede o no estar dotado de una introducción lenta (especialmente en el clasicismo tardío o en el romanticismo). Puede finalizar con una coda. Exposición: Consiste generalmente en dos temas. El primer tema «A» está en la tonalidad principal de la sonata y el segundo en una tonalidad vecina (para sonatas en tonos mayores, por lo general, al quinto grado o dominante; y en tonos menores, al tercer grado o relativa mayor). Entre el tema «A» y el «B» suele haber un puente modulatorio. Tras el tema «B» hay una coda de la exposición. Desarrollo: Tiene una estructura más libre. El compositor toma alguno de los dos temas, ambos, o fragmentos de los mismos, y los somete a innumerables procedimientos compositivos. Es el momento de mayor tensión de la obra, donde se producen más modulaciones y hay una marcada inestabilidad tonal. Recapitulación o reexposición: Sucede cuando el compositor vuelve a presentar los temas completos, ambos en la tonalidad principal. Era muy común añadir una coda final, lo que tuvo una gran repercusión en el género del concierto, dando origen a la cadenza. Movimiento lento: (Andante, adagio o largo). Su forma puede ser diversa. Si está dotado de dos temas contrastantes (al igual que el primero), generalmente se omiten el desarrollo y la recapitulación, mientras que el tema principal aparece repetido con figuraciones más complejas. A menudo utiliza la forma ternaria (lied en orden A-B-A) o la forma de variaciones. La tonalidad suele ser la de la dominante o la relativa menor. Movimiento de danza: (Minueto y, a partir de Beethoven, scherzo). Este movimiento es opcional. Generalmente retorna a la tonalidad principal o a una estrechamente relacionada. En las primeras sonatas no existía el minueto, pasándose directamente al último movimiento. Final o Finale: Un nuevo allegro, a veces menos estructurado formalmente que el inicial o en forma de rondó-sonata (una combinación de ambas formas). Siempre está en la tonalidad principal y no es raro que cambie de modo menor a mayor.

La fijación de esta forma influyó profundamente en la época del Romanticismo, cuyos conservatorios codificaron la práctica. La noción de la estructura formal se tomó como paradigma de otros géneros, llevando a considerar la sinfonía como una «sonata para orquesta». Compositores como Chopin, Mendelssohn, Schumann, Liszt, Brahms y Rajmáninov hicieron extenso uso del principio teórico de la sonata.

Aplicación La «forma sonata» se encuentra también en diversos tipos de composiciones musicales; tanto las sinfonías como los cuartetos o los conciertos cuentan con partes escritas utilizando esta estructura (exposición de temas, desarrollo y reexposición).

Cuanto mayor y más compleja es la formación instrumental para la cual el compositor escribe, mayor, más compleja y flexible suele ser la aplicación de esta forma.

Una de las principales combinaciones es el dúo con piano, aunque se emplean todo tipo de instrumentos solistas o formaciones de cámara para relacionarse con él. «Por ejemplo, en el clasicismo son preferidos con enorme diferencia las formaciones a dúo de violín o violoncello. En el romanticismo además de los empleados en periodo anterior se suman especialmente instrumentos de viento como el clarinete. En el siglo XX, además de los dúos ya expuestos se añaden prácticamente la mayoría de los instrumentos, alcanzando su máximo desarrollo con los instrumentos de viento».

Sonatina Cuando la «forma sonata» se aplica a piezas de reducidas dimensiones y menor exigencia técnica o dramática, se las denomina sonatinas.

Las diferencias entre una sonatina y una sonata no son estrictamente estructurales, ya que ambas suelen respetar un mismo patrón en su versión clásica; radican en su extensión, profundidad de desarrollo y aspiraciones retóricas. La sonatina suele ser una pieza breve, que muchas veces no llega a los tres movimientos, y en la que los procedimientos compositivos se presentan de forma directa, sin alardes de complejidad.

A pesar de estas pautas, en ocasiones la frontera entre sonata y sonatina es difusa. Un ejemplo célebre es la Sonata en do mayor (KV 545) de Mozart, catalogada a menudo como sonatina por su sencillez (fue apodada por el propio autor como «para principiantes»), pero que posee el empaque y la catalogación de una sonata.

Escolástica y musicología

Idea o principio de la sonata La investigación sobre la práctica y el significado de la forma, el estilo y la estructura de la sonata ha sido la motivación de importantes trabajos teóricos de Heinrich Schenker, Arnold Schoenberg y Charles Rosen, entre otros; la pedagogía de la música continuó basándose en la comprensión y aplicación de estas reglas, ya que casi dos siglos de desarrollo las habían codificado.