Hizb ut-Tahrir o «Partido de la Liberación» (en árabe: حزب التحرير que significa Partido de la Liberación) es un grupo panislamista y fundamentalista que fue establecido en 1953 bajo el liderazgo de su fundador, el erudito, pensador político y juez en la Audiencia de al-Quds (Jerusalén), Taqiuddin an-Nabhani. Actualmente el líder global es Ata' abu Rashta y se estima que cuentan con un millón de miembros en más de 40 países.
El objetivo final del Hizb ut-Tahrir es el de establecer un califato mundial. Activo sobre todo en Asia Central, el grupo ha sido vigorosamente reprimido por los regímenes en el poder.
Según Hizb Ut-Tahrir, adopta la metodología empleada por Mahoma cuando él estableció el primer Estado Islámico en Medina. Mahoma limitó su lucha para el establecimiento del Estado islámico al plano intelectual y el trabajo político. Él estableció este estado Islámico sin recurrir a la violencia y trabajó para movilizar la opinión pública a favor de Islam e intentó en moverse en la élite política e intelectual de su tiempo. A pesar de la persecución y el boicot a Mahoma y los primeros musulmanes, ellos nunca recurrieron a la violencia.
El partido es por lo tanto proactivo en la difusión de los pensamientos Islámicos, intelectuales y políticos sobre todo en sociedades musulmanas para desafiar el statu quo existente allí.
En Occidente, Hizb ut-Tahrir trabaja para cultivar una comunidad musulmana que vive por el islam en pensamiento y en obra, adhiriéndose a las reglas del Islam y preservando una identidad Islámica fuerte. El partido trabaja también para proyectar una imagen positiva del Islam a la sociedad Occidental y entra en el diálogo con pensadores Occidentales, con los responsables de formular la política y con los profesores. Hizb ut-Tahrir trabaja para desarrollar la opinión acerca de Islam en los países Occidentales, como una creencia, una ideología y una alternativa para el mundo musulmán.
Historia thumb|Bandera utilizada por Hizb ut-Tahrir Hizb ut-Tahrir fue fundado entre 1952 y 1953, en el Jerusalén controlado por Jordania, por el activista islamista palestino Taqiuddin an-Nabhani al-Falastini. Otros miembros fundadores fueron Asaad Tahmimi, Khaled Hassan y Ahmad Daour. An-Nabhani rápidamente se interesó por los ideales del nacionalismo árabe pero, a diferencia de muchos otros, creía que el islam debía ser el centro de sus políticas ideológicas. Esta idea de crear un partido político moderno pero islámico atrajo el interés de un gran número de militantes de los Hermanos Musulmanes.
Como el gobierno jordano rechazó la creación legal de Hizb ut-Tahrir, el grupo comenzó su actividad de forma clandestina, lo que llevó al arresto de algunos de sus líderes, la represión de sus seguidores, el cierre del periódico del partido, Ar-Raya, y la prohibición a sus miembros de predicar en las mezquitas.
En los años 50 el movimiento consiguió un gran apoyo en Jordania, Cisjordania y Beirut, sobre todo entre estudiantes, trabajadores y granjeros, aunque su influencia en Oriente Medio era algo limitada. En 1959 recibía la autorización del gobierno libanés para poder desarrollar su actividad política. Entre las décadas de los 60 y 70 la organización obtuvo un escaño en el parlamento de Jordania, a través de Ahmad Daour, y consideró que contaban con el apoyo suficiente como para tomar el poder por la fuerza. En 1968, Hizb-ut-Tahrir intentó dar un golpe de Estado para tomar militarmente el poder en Jordania. El intento falló y los que lo habían perpetrado fueron encarcelados, incluido Daour. A pesar de que este primer golpe falló volverían a intentarlo en 1969 y 1971, y en Irak en 1972, pero tras los repetidos fracasos y la posterior detención de gran número de sus miembros el partido comenzó un declive.
Con la muerte de an-Nabhani en 1977 y sin haber logrado ningún resultado importante, originalmente pensaban que la creación de un Estado islámico les llevaría trece años como al Profeta Mahoma, la decadencia del grupo continuó con una pérdida de miembros y por confusión ideológica surgida. El sustituto de an-Nabhani sería el también miembro fundador Abdul Qadeem Zaloom, quien rechazaría participar en las elecciones parlamentarias de Jordania en 1989 y atacó a los Hermanos Musulmanes por jugar con las reglas constitucionales del Estado jordano. Durante estos años, Hizb ut-Tahrir rechazó participar en el conflicto sectario durante la guerra civil libanesa ya que pensaba que la única alternativa a la guerra era la unión del Líbano y Siria, la disolución de la minoría cristiana, y la eliminación de la polarización sectaria.
El resurgir del partido no llegaría hasta la década de los 90. Primero, con el crecimiento del interés en el islam político impulsado por la radicalización de una parte de la sociedad musulmana que produjo la guerra del Golfo. Y en segundo lugar, por el hundimiento de la Unión Soviética y la independencia de las repúblicas centroasiáticas ya que se creó un nuevo espacio en el que movimientos como Hizb ut-Tahrir encontraron una nueva zona en la que actuar y que se acabó convirtiendo en el área central de su actividad.
Después de la muerte de Abdul Qadeen Zaloom en 2003, le sucedería como líder del grupo Ata Abu Rashta, quien antes había dirigido la sección de Jordania. Este se unió al partido en 1955 y había pasado mucho tiempo en las prisiones de Jordania.
Prácticamente desde el momento de su fundación el partido sufrió la represión de los gobiernos de la mayoría de países árabes. Aunque su presencia en el norte de África era limitada, las autoridades tunecinas desmantelaron las células del partido en 1983 y en 1991 llevaron a cabo importantes detenciones entre sus miembros. En Libia las autoridades arrestaron un gran número de activistas del partido en 1973 y Gadafi ejerció una dura represión sobre ellos en los años 80. En Turquía la organización fue disuelta en 1986 so pretexto de haber predicado el islam, haber mantenido encuentros secretos y haber violado los principios del secularismo. En junio de 1993 el gobierno jordano arrestó a un gran número de importantes miembros del partido, incluido a Ata Abu Rashta.
A causa de la represión sufrida muchos de los miembros de Hizb ut-Tahrir emigraron a Europa en busca de asilo, donde se reorganizaron y despertaron el interés principalmente de hijos de inmigrantes procedentes de los países árabes y musulmanes. Esto ha llevado a que actualmente el movimiento cuente con importantes ramas en Reino Unido, Alemania, Suecia y Dinamarca. Actualmente está proscrito en Alemania y Reino Unido por llamar a la destrucción de Israel.
Ideología Basándose en los escritos de an-Nabhani, Hizb ut-Tahrir tiene que tratar de manipular y canalizar el descontento popular producto de las políticas represivas y del abandono de los diferentes gobiernos locales, como son la pobreza, la desigualdad social o el desempleo, a las que tienen sometidas a las poblaciones.
An-Nabhani definió a la civilización occidental y al islam como dos entidades opuestas y creía que las sociedades occidentales utilizaron durante la Guerra Fría dos sistemas antagónicos, el capitalismo y el socialismo, con el fin de controlar a los musulmanes, siendo estos sistemas el principal impedimento para establecer de una verdadera sociedad islámica. miniaturadeimagen|Taqiuddin an-Nabhani, fundador de Hizb ut-Tahrir.
Hizb ut-Tahrir fundamenta su ideología en el islam. Su meta final es establecer el califato, para reunir a todas las tierras y países musulmanes bajo la ley islámica, y establecer un Estado capaz de contrarrestar el poder de Occidente. Rechaza a aquellos estados que se autoproclaman islámicos, como Arabia Saudí o Irán, ya que la ley islámica no se aplica en todos los aspectos de la vida. Reconoce que el islam y la democracia comparten ciertos valores centrales, pero que son incompatibles, debido al tema fundamental de la soberanía. Todas aquellas sociedades que no se subordinen a la primacía de Dios, llevada a cabo a través de la aplicación de la Sharia por un califa, viven en un estado de ignorancia.
Según Hizb ut-Tahrir los auténticos musulmanes son aquellos que se adhirieron a las cuatro escuelas de legitima interpretación de la jurisprudencia islámica y el resto serían considerados apostatas y susceptibles de castigo de acuerdo con la ley islámica.
En relación con el tema de sexos, tanto hombres como mujeres estarían segregados, aunque a ellas se les pueda permitir que asuman cargos dentro de la estructura del gobierno, realizar actividades relacionadas con el comercio, u otro tipo de trabajos. También se permite que las mujeres trabajen e incluso que un hombre pueda darle la mano a una mujer. Asimismo, las mujeres deben usar Hiyab dejando la cara y las manos destapadas en público.
La principal diferencia entre Hizb ut-Tahrir y otros grupos islamistas radicales, radica en la creencia del partido en que solamente el califato puede declarar la yihad y llevar a cabo ataques militares, por lo que no se puede utilizar la violencia hasta la creación del Estado islámico. Rechaza abiertamente el terrorismo, y afirma que la muerte de inocentes va en contra de la ley islámica. No obstante, justifica ideológicamente la violencia en sus escritos y estuvo implicado en una serie de golpes de estado en el Oriente Medio. En lo que a las relaciones internacionales respecta, el partido cree que podrían existir países no musulmanes al margen del califato siempre y cuando pagasen tributos.
Respecto a los asuntos militares y las relaciones internacionales, un emir sería el encargado de controlarlos. No habría relaciones con aquellos estados imperialistas, y habría un estado de guerra con Israel. En sus comunicados el partido hace muestra un antisemitismo explícito por lo que algunos gobiernos, como el de Alemania en 2003, han ilegalizado sus actividades y lo han declararlo grupo terrorista.
En cuanto a la política económica del partido, se basa en criticar el capitalismo por ser un sistema corrupto dominado por grandes compañías y usureros, y por querer volver al sistema basado en el patrón oro.
Objetivos Desde la fundación por an-Nabhani Hizb ut-Tahrir ha tenido dos objetivos: la creación de una sociedad islámica y restablecer el Califato destruido en 1924. Aunque el partido actúa de forma diferente dependiendo del país en el que se encuentre, el objetivo final es la creación del Estado islámico. Es por ello que en los países occidentales sus actividades van encaminadas a promover una buena imagen de los musulmanes y del califato, sin querer cambiar el gobierno de esos estados. Mientras, en los países musulmanes adaptan en cierto modo su agenda y distribuyen su propia propaganda en la que denuncian y relaciona como enemigos a todos aquellos países que hacen sus guerras en territorio islámico. Constantemente, en sus escritos y manifestaciones, insisten en que su objetivo es la vuelta del califato al mundo islámico, un sistema islámico de gobierno con un líder responsable, elegido a través de la autoridad del pueblo, en el que el imperio de la ley reemplazaría la tiranía existente actualmente. Para que un país sea considerado un califato, cada artículo de la constitución debe emanar de la sharia. Por eso, cuando el grupo hace referencia al sistema que rige a Irán y Arabia Saudí, argumenta que esos criterios están lejos de ser encontrados allí y las constituciones de esos países dan mucho más peso al socialismo, al republicanismo, a las leyes hereditarias y al capitalismo que al islam. Por lo tanto, ninguno de los actuales países musulmanes puede ser reivindicado ni es representativo del Islam y del Califato islámico.