Béjar es un municipio y ciudad española de la provincia de Salamanca, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se distingue como el núcleo de población más importante del sureste salmantino y se considera la capital o centro de servicios de la comarca de la Sierra de Béjar. Conforma el partido judicial de Béjar y la mancomunidad Embalse de Béjar.
Su término municipal está formado por los núcleos de población de Béjar, Fuentebuena, Palomares, Valdesangil, El Castañar y La Glorieta, y cuenta con una población de .
Toponimia La etimología del topónimo Béjar —probablemente prerromano y documentado en el pasado como Biclara y Biclaro— es incierta.
Geografía alt=Instituto Geográfico Nacional|miniatura|Fragmento 0553c3 del Mapa Topográfico Nacional de España del año 2005 a escala 1:25000 impreso y escaneado a 250 ppp. Se representa Béjar Integrado en la comarca de Sierra de Béjar, de la que ejerce de capital, se sitúa a 73 km de Salamanca. El término municipal está atravesado por la Autovía Ruta de la Plata (A-66) y por la carretera nacional N-630, entre los pK 411 y 417, además de por la carretera SA-220 (Béjar-Ciudad Rodrigo) y por carreteras locales que permiten la comunicación con Navalmoral de Béjar, Candelario y La Calzada de Béjar.
El relieve del municipio está configurado por dos zonas montañosas separadas por el valle del río Cuerpo de Hombre, donde se asientan el casco urbano y la pedanía de Palomares de Béjar. La zona montañosa del norte que limita el valle está formada por la sierra que se forma alrededor de Peña Cebollera (1521 m), que pertenece al pequeño municipio vecino de Vallejera de Riofrío. Por el sur, el valle está limitado por la sierra de Béjar, que en el municipio asciende hasta los 2364 m en Canchal Negro, en el límite con el pequeño municipio de Navacarros y con la provincia de Ávila. También destaca el pico Peña Negra (1635 m), en el límite con el municipio de Cantagallo y con Extremadura. La altitud oscila por tanto entre los 2364 m (Canchal Negro) y los 660 m a orillas del río Cuerpo de Hombre. El casco histórico se alza a 953 m sobre el nivel del mar
Historia
Edad Media miniatura|izquierda|La segregación de Béjar de Ávila tuvo lugar durante el reinado de Alfonso VIII de Castilla
El origen de la villa propiamente dicha se fecha cronológicamente alrededor de la segunda mitad de 1208. El emplazamiento era privilegiado, pues constituía un punto defensivo clave a caballo entre la meseta norte y sur, en un periodo durante el cual el rey Alfonso VIII (1155-1214), el de las Navas, temía avances musulmanes. Además, también se daba la circunstancia de que Béjar era fronteriza con el reino de León, lo que debió de suponer un acicate para su fundación. Se tiene la primera mención escrita de la localidad el 5 de enero de 1209, en un documento en el cual el rey castellano Alfonso VIII demarca la linde entre el concejo de Ávila y el de Béjar. Aunque probablemente ya contó con fuero propio desde el comienzo de la repoblación, la ciudad recibió un fuero en 1260. Durante la Edad Media la ganadería fue la base de la economía, aunque a partir del el viñedo también adquirió una notable importancia en la economía local.
Ya en el , en 1322, Béjar y su tierra formaron una Hermandad concejil con las cercanas Plasencia, Coria, Granadilla, Galisteo, Montemayor del Río, Salvatierra de Tormes y Miranda del Castañar.
La comunidad de villa y tierra de Béjar fue segregada de la enorme Tierra de Ávila entre 1205 y 1209. Musulmanes, judíos y cristianos convivieron en Béjar durante varios siglos.
Béjar fue la cabeza de un territorio formado por la propia villa bejarana y una serie de poblaciones que la circundaban. Este conjunto territorial se organizaba de forma independiente mediante un fuero que regulaba todos los aspectos de la vida de la comunidad, no teniendo por encima más jurisdicción que la propia y la del Rey. Todas estas libertades jurídicas de las que Béjar y su tierra gozaban fueron desapareciendo con la señorialización. miniatura|Comunidad de villa y tierra de Béjar
Villa de señorío La villa dejó de ser territorio de realengo en 1396, al convertirse en un señorío personal mediante un canje con la villa de Frías, siendo Béjar traspasada por el rey Enrique III al noble Diego López de Zúñiga. Esta permuta es interpretada por Salgado Fuentes como el hecho clave para la posterior dependencia de Béjar a Salamanca para el voto en Cortes en 1425, hecho que llevaría su paso de Castilla al Reino de León en lo regional.
Álvaro de Zúñiga se benefició de las luchas entre el rey Enrique IV (1454-1474) y su hermano el infante Alfonso, a quien había apoyado. Esta actitud continuó en la guerra de sucesión castellana (1475-1479) entre Juana, hija de Enrique IV, e Isabel, medio hermana de Enrique IV y hermana del difunto infante Alfonso. Álvaro de Zúñiga, que había sido nombrado previamente duque de Arévalo (en 1470) y duque de Plasencia (en 1476) —experiencias de las que los Zúñiga salieron malparados, retornando dichas villas a situación de realengo—, fue nombrado duque de Béjar mediante una Real Cédula de 12 de octubre de 1485 emitida por los Reyes Católicos. Así, el señorío de Béjar pasará a ser ducado en tiempos de los Reyes Católicos. En 1833, con la abolición definitiva del Antiguo Régimen, el Ducado de Béjar llega a su fin. Aquí acaba también la unidad territorial que había perdurado 624 años (1209-1833).
Edad Moderna miniatura|Las comunidades de villa y tierra fueron el sistema de organización del territorio en la Extremadura castellana
En el verano de 1492 los judíos de Béjar se vieron obligados a convertirse al cristianismo para no ser expulsados; sin embargo las conversiones fingidas fueron un fenómeno común. La sinagoga de Béjar fue desmantelada tras la expulsión. Parte de la madera y las tejas fueron retiradas, mientras que objetos rituales como coronas de plata para la Torá y lámparas se vendieron o confiscaron por representantes reales y autoridades locales. El II duque de Béjar, Álvaro de Zúñiga y Pérez de Guzmán, que había actuado anteriormente como un protector y adalid de los judíos —interesado en el factor de crecimiento económico y demográfico que supuso en el la población judía en el señorío de Béjar— cambió su postura a partir del edicto de expulsión, procediendo al embargo de propiedades. Es también después del edicto cuando se desata una ola de «antisemitismo» en el señorío; se produjeron manifestaciones en contra de los conversos y la quema y saqueo de propiedades abandonadas por los judíos.
En el el IV duque de Béjar ordenó la realización de los jardines llamados El Bosque. La Casa Ducal se caracterizó por su labor de mecenazgo. Es conocida la dedicatoria realizada por Cervantes en Don Quijote de la Mancha al duque Alonso de Zúñiga, así como la dedicatoria realizada por Luis de Góngora en su inacabada obra Soledades.
La Casa de Zúñiga agrupó sobre su linaje señoríos repartidos por toda España. Además de duques de Béjar, fueron condes de Plasencia, marqueses de Valero (Salamanca), de Gibraleón (Huelva), condes de Miranda del Castañar (Salamanca), condes de Arévalo (Ávila), Trujillo (Cáceres), Ledesma (Salamanca), Ayamonte, Belalcázar (Córdoba), vizcondes de la Puebla de Alcocer y señores de Capilla, de Olvera, y Burguillos, actualmente Burguillos del Cerro (Badajoz)
la villa se caracterizó por su dedicación a la producción pañera; esta actividad eclosionó a partir de la llegada de artesanos pañeros flamencos, traídos por la Casa Ducal para propiciar este desarrollo en 1691. Esta primera llegada supuso un fracaso en la medida de que un gran número de los maestros flamencos emigraron en los primeros años. Sin embargo nuevos artesanos continuaron llegando, alcanzándose un pico de afluencia en la primera quincena del . El género textil que acabó consolidándose en el fue la pañería fina. El apoyo del ducado de Béjar a esta actividad económica industrializadora durante el fue «excepcional» —al margen de otros efímeros intentos sin continuidad y dudoso éxito en el estamento nobiliario español—.
Béjar experimentó desde entonces un proceso de protoindustrialización durante todo el . De ahí se explicaría el gran desarrollo de la actividad textil que caracterizó la economía de la ciudad durante los siglos y . La ciudad vivió entonces un gran cambio urbanístico, social y político.
Edad Contemporánea miniatura|Estanque del parque de El Bosque miniatura|Cuadro del año 1720 de Ventura Lirios que ilustra el Río Cuerpo de Hombre
El liberalismo favoreció y consolidó a la burguesía bejarana incipiente a principios del , permitiéndoles controlar la política de Béjar una vez desaparecidos los privilegios señoriales del duque de Béjar, título que había recaído en la persona de la duquesa de Osuna en el .
El desarrollo de la industria textil bejarana fue espectacular, aunque afectada por crisis cíclicas, motivadas por la excesiva dependencia de esta actividad a las contratas del estado, a la mala situación geográfica y a una llegada tardía del ferrocarril, que hacían muy difícil competir con la industria pañera catalana. En 1770, en el Correo General publicado en Madrid, Béjar aparece como parte de Extremadura con una Fábrica de Paños Veinte y seis senos, Veinte y ochenos, y Treintenos, de Varios colores, y Grana.
Fue asignada a la provincia de Salamanca en la reforma territorial de FloridablancaEspaña dividida en provincias e intendencias, y subdividida en partidos corregimientos, alcaldías mayores, gobiernos políticos y militares, así realengos como de órdenes, abadengo y señorío. Obra formada por las relaciones originales de los respectivos intendentes del reyno, a quienes se pidieron de orden de S.M. por el Conde de Floridablanca en 22 de marzo de 1785. Con un nomenclator o diccionario de todos los pueblos del Reyno, que compone la segunda parte. Madrid: Imprenta Real. 1789 en 1785.
En 1833, con la división provincial del Decreto de Javier de Burgos, Béjar y los pueblos de su comunidad fueron incluidos en la provincia de Salamanca, en la Región de León.Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 sobre la división civil de territorio español en la Península e islas adyacentes en 49 provincias Esta nueva división se encontró con la oposición del municipio. El propio Ayuntamiento de Béjar solicitó la segregación de Salamanca y la incorporación a Ávila, a cuya jurisdicción había pertenecido entre la segunda mitad del y la primera década del .José A. Sánchez Paso y Alberto Segade Illán, Historia de Béjar ISBN 84-398-9479-1 Petición ésta que volvió a repetirse 18 años después, en 1851, también sin éxito.
El título de ciudad le fue concedido por Isabel II en 1850 gracias a las actuaciones del ministro de Hacienda nacido en Béjar José Sánchez Ocaña. Béjar se convirtió entonces en Muy Leal (título concedido por los Reyes Católicos en 1492 por la participación en las conquistas de Málaga y Granada), Muy Noble (ganado por la conquista de Cáceres en 1229 de la mano de Alfonso IX de León) y Liberal y Heroica posteriormente en la revolución de 1868, en la que los bejaranos resistieron a las tropas de Isabel II. En Primera República la ciudad se declaró cantón durante la Revolución Cantonal.
La industria se vería beneficiada por el estallido de la Guerra Civil, toda vez que Béjar se situaba en zona sublevada, frente a la Cataluña republicana. La victoria militar vendría a establecer un lazo de unión firme entre el nuevo régimen y la burguesía bejarana, conformada por un rosario de familias entre las que cabe destacar a los Izard, los Rodríguez Arias o los Cid Gómez-Rodulfo. Tras la Guerra Civil la industria local pasó a desempeñar la labor de suministro de textiles de los uniformes del ejército y de múltiples cuerpos de funcionarios.
La década de 1960 significó el cénit del textil bejarano y la de 1970 el comienzo del fin de la actividad pañera, que padeció crisis, altibajos y alguna tímida recuperación hasta la gran crisis de comienzos de los 90.