El argumento cosmológico Kalam es una versión del argumento cosmológico de la existencia de Dios, arraigada en la herencia de la teología Kalam (escolástica islámica medieval). Un abierto defensor del argumento es William Lane Craig (n. 1949), quien lo sostuvo por primera vez en su libro The Kalām Cosmological Argument en 1979.
El argumento es similar al motor inmóvil en el aristotelismo debido a su base en la naturaleza de la causalidad y el argumento contra la posibilidad de una regresión infinita. Sin embargo, el propio Aristóteles no creía en un universo temporalmente finito y su argumento se refiere a causas simultáneamente existentes. Craig ha argumentado en contra de la posibilidad de la existencia de infinitos reales, siguiendo la idea del filósofo Al-Ghazali (1058-1111), sosteniendo un finitismo temporal. El argumento concluye que existe una causa eterna, inmutable, atemporal e inmaterial que llevó al universo a ser ex nihilo. Craig llamó a esta variante del argumento cosmológico como argumento cosmológico de la kalam, por la teología «ilm al-kalām» (‘ciencia del discurso’), el término árabe para la disciplina de la teología filosófica en el islam. Craig además sostiene que el argumento cosmológico de la kalam implica un compromiso con la teoría A del tiempo o presentismo.
Desde entonces, el argumento cosmológico de la kalam ha suscitado un debate público entre Craig y Graham Oppy, Adolf Grünbaum, J. L. Mackie y Quentin Smith, y ha sido utilizado en la apologética cristiana. Según Michael Martin, el argumento revisado de Craig está «entre los más sofisticados y bien argumentados en la filosofía teológica contemporánea», junto con versiones del argumento cosmológico presentados por Bruce Reichenbach y Richard Swinburne. Recientemente se han formulado nuevas versiones del argumento cosmológico de la kalam que no implican el finitismo temporal o la inexistencia de infinitos reales por filósofos como Alexander Pruss. Smith formuló también un argumento de la kalam a favor del ateísmo.
Desarrollo histórico
El argumento cosmológico de la kalam se basa en el concepto del primer motor, introducido por Aristóteles, e inserto en la filosofía cristiana y la neoplatónica temprana en la Antigüedad tardía, siendo desarrollado por Juan Filópono. Junto con gran parte de la filosofía griega clásica, el concepto fue adoptado en la tradición islámica medieval, donde recibió su articulación más completa a manos de eruditos musulmanes, más directamente por los teólogos islámicos de la tradición suní. Sus defensores históricos incluyen a Al-Kindi, Al-Ghazali y Buenaventura de Fidanza.
Una de las primeras formulaciones del argumento cosmológico en la tradición islámica viene de Al-Kindi (801-873), que fue uno de los primeros filósofos islámicos en intentar introducir un argumento para la existencia de Dios basado en premisas puramente empíricas. Su principal contribución es el argumento cosmológico (Dalil al-Huduth) para la existencia de Dios, en su obra Sobre la Primera Filosofía. Al-Ghazali escribe en el Kitab al-Iqtisad fi'l-I'tiqad:
Todo ser que comienza tiene una causa para su comienzo; ahora, el mundo es un ser que comienza; por lo tanto, posee una causa para su comienzo.
Entre los siglos IX y XII, el argumento cosmológico se desarrolló como un concepto dentro de la teología islámica. Fue refinado en el siglo XI por Al-Ghazali, y en el XII por Averroes en su libro La incoherencia de la incoherencia. Alcanzó la filosofía cristiana medieval en el siglo XIII, y fue discutido por Buenaventura de Fidanza, así como por Tomás de Aquino en su Summa Theologiae (I, q.2, a.3) y su Summa contra Gentiles (I, 13). Sin embargo, esta objeción filosófica de un pasado infinito no ha sido aceptada por todos los creyentes cristianos. El mismo Tomás de Aquino sostuvo en su Summa Theologica (I, q.46, a.2) que al igual que la Trinidad, la existencia finita del mundo "lo sabemos sólo por la fe y no puede ser demostrado con rigor".
Las perspectivas islámicas pueden dividirse en respuestas aristotélicas positivas que apoyan fuertemente el argumento, como las de Al-Kindi y Averroes, y las respuestas negativas críticas, incluyendo las de Al-Ghazali y Muhammad Iqbal. Al-Ghazali no estaba convencido de los argumentos de primera causa de Al-Kindi, argumentando que solo el infinito per se es imposible, argumentando la posibilidad del infinito per áccidens (por accidente). Él escribe:
De acuerdo con la hipótesis considerada, se ha establecido que todos los seres en el mundo tienen una causa. Ahora, que la causa misma tenga una causa, y la causa de la causa tenga otra causa, y así ad infinitum. No te conviene decir que un regreso infinito de causas es imposible.
Muhammad Iqbal afirma que: Un efecto finito solo puede dar una causa finita, o como mucho una serie infinita de tales causas. Terminar la serie en un cierto punto, y elevar a un miembro de la serie a la dignidad de una causa primera no causada, es poner en nada la misma ley de la causalidad de la que todo el argumento procede.
Forma del argumento de Craig
Craig establece el argumento cosmológico de la kalam como un breve silogismo, más comúnmente reproducido como sigue: Todo lo que comienza a existir tiene una causa. El universo comenzó a existir. Por lo tanto: El universo tiene una causa.Craig
A partir de la conclusión del silogismo inicial, añade una premisa y una conclusión adicionales basadas en el análisis ontológico de las propiedades de la causa: El universo tiene una causa. Si el universo tiene una causa, entonces existe un Creador personal del universo sin causa; que sin él, el universo es sin comienzo; inmutable; inmaterial; atemporal; no-espacial y enormemente poderoso. Por lo tanto: Existe un Creador personal del universo sin causa; que sin él, el universo es sin comienzo; inmutable; inmaterial; atemporal; no-espacial y enormemente poderoso.Refiriéndose a las implicaciones del teísmo clásico que siguen a este argumento, Craig escribe:
[...] trascendiendo el universo entero existe una causa que llevó al universo a ser ex nihilo [...] todo nuestro universo fue causado a existir por algo más allá de él y mayor que él. Para nadie es un secreto que una de las concepciones más importantes de lo que los teístas quieren decir con «Dios» es el Creador del cielo y la tierra.Craig finalmente concluye que:Sobre la base de nuestro argumento, esta causa tendría que ser sin causa, eterna, inmutable, atemporal e inmaterial. Además, tendría que ser un agente personal que elija libremente crear un efecto a tiempo. Por lo tanto, sobre la base del argumento cosmológico kalam, concluyo que es racional creer que Dios existe.En nuevas formulaciones del argumento, Craig presenta el argumento de la siguiente forma:
Si el universo comenzó a existir, entonces hay una causa, trascendente, que trajo el universo a la existencia. El universo comenzó a existir. Por lo tanto: Hay una causa, trascendente, que trajo el universo a la existencia el universo.
Definiciones
Craig aclara las definiciones de los siguientes términos del argumento:
Comenzar a existir
Las condiciones para que una cosa (E) comience a existir en un momento específico (T) son si y solo si:
E existe en T; T es la primera vez que E existe; no hay estado en el mundo real en el que E existe atemporalmete; y la existencia de E en T es un hecho tenso.
Causa
Generalmente Craig define causa como algo que produce un efecto, que según las distinción aristotélica puede ser una causa material o eficiente. Cuando Craig en el argumento cosmológico de la kalam defiende la creación ex nihilo (de la nada) en vez de ex materia (creación a partir de lo que existe), específicamente busca la creación con una causa eficiente, pero no material.
Universo
Cuando Craig usa la palabra universo quieren decir que es «la totalidad de la realidad material», que incluye toda la materia y la energía.
Debate moderno
Según el filósofo ateo Quentin Smith, «un recuento de los artículos en las revistas de filosofía muestra que se han publicado más artículos sobre la defensa de Craig del argumento de la kalam que los que se han publicado sobre la formulación contemporánea de otro filósofo de un argumento a favor de la existencia de Dios».
El argumento cosmológico de la kalam ha recibido críticas de filósofos como J. L. Mackie, Graham Oppy, Michael Martin y Quentin Smith; físicos como Paul Davies, Lawrence Krauss y Victor Stenger; y autores como Dan Barker.
El discurso moderno abarca los campos de la filosofía y la ciencia (física cuántica y cosmología), que Bruce Reichenbach resume como:
[...] si es necesario que haya una causa del primer natural existente, si algo como el universo puede ser finito y sin embargo no tener un comienzo, y la naturaleza de los infinitos y su conexión con la realidad.
Premisa uno: «Todo lo que comienza a existir tiene una causa»
Craig defiende la primera premisa de la siguiente manera:
Intuición racional: Afirma que la primera premisa es una verdad autoevidente, basándose en el Principio Causal de que «algo no puede surgir de la nada» o «Ex nihilo nihil fit», originado en la filosofía parmenideana. Él atestigua que este es un primer principio críticamente importante de la ciencia. Reductio ad absurdum: Si es falso, sería inexplicable que cualquier cosa y todo lo que no aparece aleatoriamente en la existencia sin una causa. Razonamiento inductivo, tanto de la experiencia común como de la evidencia científica, que constantemente verifica y nunca falsa la verdad de la primera premisa.
Según Reichenbach, «el Principio Causal ha sido objeto de críticas extensas», que puede dividirse en críticas filosóficas y científicas.
Objeciones filosóficas
Graham Oppy, J. L. Mackie y Wes Morriston se han opuesto a la intuición de la primera premisa. Oppy afirma:
Mackie, [Adolf] Grunbaum, [Quentin] Smith y yo ―entre muchos otros― hemos cuestionado la primera premisa: ¿por qué se supone que absolutamente todo lo que empieza a existir tiene una causa para que su principio exista?
Mackie afirma que no hay una buena razón para asumir a priori que un comienzo no causado de todas las cosas es imposible. Por otra parte, arguye que el Principio Causal no puede ser extrapolado al universo desde la experiencia inductiva. Apela a la tesis de David Hume (An Enquiry Concerning Human Understanding), sobre que los efectos sin causas pueden ser concebidos en la mente, y que lo que es concebible en la mente es posible en el mundo real. Este argumento ha sido criticado por Bruce Reichenbach y Elizabeth Anscombe, quien señala los problemas fenomenológicos y lógicos para inferir la posibilidad fáctica de la concebibilidad. Craig señala:
El propio Hume creía claramente en el principio causal. Él presupone a lo largo de la Enquiry que los acontecimientos tienen causas, y en 1754 escribió a John Stewart: «Pero permítame decirle que nunca he afirmado una proposición tan absurda como que cualquier cosa podría surgir sin una causa».C.D. Broad admite ser incapaz de "creer en algo que comienza a existir sin ser causado por otra cosa que existió antes y hasta el momento en que la cosa en cuestión comenzó a existir". Wes Morriston criticó las apelaciones de Craig a la intuicón del principio causal. Al reflexionar este principio en el comienzo del universo, Morriston admite no tener "intuiciones acerca de qué principios causales tendrían que valer en una situación tan alejada de la vida cotidiana". También hay alguna tesis defendidas en el argumento que no parecen ser intuitivas, por ejemplo la creación de la nada, que "es al menos tan contraria a la intuición como empezar a existir sin una causa" (ver: Argumentum ad lapidem).