miniaturadeimagen|255x255px|La energía solar, eólica e hidroeléctrica son fuentes de energía renovables. miniaturadeimagen|Inversiones a nivel global en energías renovables. La comercialización de energía renovable implica la utilización de tres generaciones de tecnologías de energía renovable que se remontan a más de 100 años. Las tecnologías de primera generación, que ya son competitivas económicamente, incluyen la energía de biomasa, la hidroeléctrica, la central geotérmica y la térmica. Las tecnologías de segunda generación están listas para el mercado y se utilizan actualmente. Incluyen la energía solar, la fotovoltaica, la energía eólica, la energía térmica solar y formas actuales de bioenergía. Las tecnologías de tercera generación requieren continuos esfuerzos en I+D para poder hacer mayores contribuciones a escala global, estas incluyen la gasificación de biomasa avanzada, la energía geotérmica de roca seca, y la energía oceánica. En el año 2012, la energía renovable representó la mitad de la capacidad nominal eléctrica instalada y los costes continúan descendiendo.

Las políticas públicas y el liderazgo político ayudan a equilibrar esta situación y promueven una mayor aceptación de las tecnologías de energía verde, gracias en parte a las subvenciones para el uso de recursos renovables que están otorgando instituciones públicas. Países como Alemania, Dinamarca y España han abierto el camino en la aplicación de políticas innovadoras, las cuales han impulsado la mayor parte del crecimiento en la última década. Desde el año 2014, Alemania tiene un compromiso con la «Energiewende» o transición energética hacia una economía de energía sostenible. Dinamarca ha adquirido el compromiso de utilizar energía renovable al 100% en el año 2050. Ahora ya son 144 los países que tienen objetivos de política de energía renovable. La energía renovable continuó su rápido crecimiento en el año 2015, proporcionando múltiples beneficios. Se estableció un nuevo récord en la energía eólica instalada y en la capacidad fotovoltaica (64GW y 57GW). Además, los nuevos niveles se elevaron a 329 mil millones de dólares para la inversión global de energías renovables. Este crecimiento en las inversiones aporta un beneficio clave en el crecimiento de puestos de trabajo. Los países que más han invertido en los últimos años son China, Alemania, España, los Estados Unidos, Italia y Brasil. Algunas empresas de energía renovable son EDP Energía, Energy, First Solar, Gamesa, GE Energy, Goldwind, Sinovel, Trina Solar, Vestas y Yingli.

La preocupación por el calentamiento global también favorece el impulso de crecimiento en las industrias de energía renovable. Según una proyección del año 2011 por la Agencia Internacional de Energía (AIE), dentro de 50 años, los generadores de energía solar podrían producir la mayor parte de la electricidad mundial, reduciendo las emisiones de gases nocivos de efecto invernadero. En Estados Unidos, las energías renovables han sido más eficaces que el carbón o el petróleo en la creación de puestos de trabajo. miniaturadeimagen|Andasol es una planta solar comercial de 150 MW con concentrador solar en España. Esta planta utiliza tanques de sal fundida para almacenar energía solar y así poder continuar generando energía incluso en días no soleados.

Resumen Razones a favor de las energías renovables El cambio climático, la contaminación y la inseguridad de la energía son problemas significativos, y abordarlos requiere cambios importantes en las infraestructuras energéticas. Las tecnologías de energía renovable contribuyen básicamente a la cartera del suministro de energía, ya que colaboran con la seguridad de la energía mundial, reducen la dependencia en los combustibles fósiles y proporcionan oportunidades para reducir los gases de efecto invernadero. Se están sustituyendo los fósiles causantes del deterioro climático por fuentes de energía no contaminante inagotables y estabilizadoras del clima:

...la transición energética del carbón, del petróleo y del gas hacia la energía eólica, solar y geotérmica va por buen camino. En la vieja economía, la energía se producía quemando petróleo, carbón o gas natural, lo cual nos ha conducido a las emisiones de carbono que han llegado a definir nuestra economía. La nueva economía energética aprovecha la energía eólica, la energía que proviene del sol y el calor del interior de la misma tierra. miniaturadeimagen|349x349px|Apoyo público global sobre fuentes de energía, basado en un informe de Ipsos en 2011. En encuestas de opinión pública internacionales se apoya intensamente a una variedad de métodos para abordar el problema de suministro de energía. Estos métodos incluyen la promoción de fuentes renovables como la energía solar y la energía eólica, así como la exigencia de que los servicios públicos utilicen mayor cantidad de energía renovable y de que ofrezcan incentivos fiscales que fomenten el desarrollo y el uso de dichas tecnologías. Se espera que las inversiones en energía renovable resulten rentables a largo plazo. Países miembros de la UE han mostrado su apoyo a objetivos ambiciosos relacionados con la energía renovable. En 2010, el Eurobarómetro elaboró una encuesta a los veintisiete Estados miembros sobre el objetivo de «aumentar la proporción de energía renovable en la UE a un 20 % para el año 2020.» La mayoría de los ciudadanos de los veintisiete países estaban de acuerdo con el objetivo o animaban a que este fuera más ambicioso. En el conjunto de la UE, el 57 % pensaba que el objetivo propuesto era «correcto» y un 16 % pensaba que era «demasiado modesto». En comparación, el 19 % constató que era «demasiado ambicioso». En el año 2011, surgió una nueva evidencia la cual explica que existen ciertos riesgos asociados con fuentes de energía tradicionales, y que se necesitan cambios profundos que lleven a una combinación de tecnologías energéticas.

Varias tragedias mineras a nivel mundial han puesto de relieve el coste humano de la cadena de suministro de carbón. Nuevas iniciativas EPA, que tienen como objetivo los tóxicos en el aire, las cenizas del carbón y los vertidos de efluentes, destacan el impacto medioambiental del carbón y su coste al tratarlo con tecnologías de control. El uso del fracking en la exploración de gas natural se analiza bajo la evidencia de contaminación de aguas subterráneas y emisiones de gases de efecto invernadero. Aumentan las preocupaciones sobre la gran cantidad de agua utilizada en centrales nucleares y de carbón, especialmente en las regiones de los países con escasez de agua. Los acontecimientos ocurridos en la central nuclear de Fukushima han hecho resurgir las dudas sobre la capacidad de gestionar numerosas plantas de forma segura y a largo plazo. Además, la estimación de costes para la «próxima generación» de unidades nucleares continúa incrementándose y los prestamistas no están dispuestos a financiar estas plantas sin las garantías del contribuyente.

El informe del Estado Mundial 2014 REN21 dice que las energías renovables ya no son solo fuentes de energía, sino maneras de abordar los problemas sociales, políticos, económicos y ambientales urgentes.

Hoy en día, las energías renovables no solo se ven como fuentes de energía, sino también como herramientas para abordar otras necesidades apremiantes, que incluyen mejoras en la seguridad energética, la reducción de los impactos medioambientales y de la salud asociados con la energía nuclear y de combustibles fósiles; una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, una mejora de las oportunidades educativas, la creación de empleos, la reducción de la pobreza y el aumento de la igualdad de género... Las energías renovables se han convertido en la corriente dominante.

El crecimiento de las energías renovables

Por primera vez, en el año 2008 se aportó más energía renovable que la potencia instalada convencional tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos, lo que manifestó una «transición fundamental» de los mercados de energía mundiales hacia las energías renovables. Según un informe publicado en REN21, existe una red global de política de energías renovables con sede en París. En 2010, las energías renovables representaron aproximadamente un tercio de las plantas de producción energética de nueva construcción. A finales de 2011, la capacidad total de energía renovable a nivel mundial superó los 1.360 GW, un 8 %. Las energías renovables que producen electricidad representaron casi la mitad de los 208 GW de capacidad añadida a nivel mundial durante el 2011. La energía eólica y la solar fotovoltaica representaron casi el 40 % y el 30 % respectivamente. Basado en un informe de REN21 de 2014, las energías renovables contribuyeron un 19 % a nuestro consumo energético y un 22 % a nuestra generación de electricidad en 2012 y 2013, respectivamente. Este consumo de energía se divide en un 9 % procedente de la biomasa tradicional, un 4,2 % de la energía térmica (no-biomasa), un 3,8 % de la electricidad hidráulica y un 2 % de la electricidad procedente de la energía eólica, la solar, la geotérmica y la biomasa. Durante los cinco años entre finales de 2004 y hasta el 2009, la capacidad de energía renovable a nivel mundial creció en tasas de un 10 hasta un 60 % anualmente para muchas tecnologías, mientras que la producción actual creció un 1,2 % en total. En 2011, el secretario general adjunto de las Naciones Unidas Achim Steine declaró: «El continuo crecimiento de este segmento principal de la economía ecológica no está pasando por casualidad. La combinación de la fijación de objetivos por parte de los gobiernos, y las políticas de ayuda y fondos de estímulo sustentan el incremento de la industria de energía renovable y ponen a nuestro alcance una transformación más que necesaria para nuestro sistema global de energía». Y añadió: «La expansión de las energías renovables es una realidad tanto en términos de inversión como en proyectos y extensión geográfica. De esta manera se contribuye de forma creciente a la lucha contra el cambio climático y se contrarresta la pobreza y la inseguridad energética.» Según una proyección del año 2011 por la Agencia Internacional de la Energía, las plantas de energía solar podrían producir la mayor parte de la electricidad mundial dentro de 50 años, con lo que se reducirían significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero que dañan al medio ambiente. La AIE pronunció: «Las plantas fotovoltaicas y termo-solares podrían satisfacer la mayoría de la demanda mundial de electricidad por el año 2060 - y la mitad de todas las necesidades- con energía eólica, hidroeléctrica y de biomasa, las cuales suministrarían a gran parte de la generación restante.» «La energía fotovoltaica junto con la solar concentrada pueden convertirse en la fuente principal de electricidad.»

En 2013, China lideró la producción de energía renovable a nivel mundial, con una capacidad total de 378 GW procedentes de la energía hidroeléctrica y la energía eólica, principalmente. Desde el año 2014, China lidera a nivel mundial la producción y el uso de la energía eólica, la solar fotovoltaica y las tecnologías de red inteligente, con lo que genera casi tanta agua, viento y energía solar como todas las centrales de Francia y Alemania juntas. El sector de energía renovable en China crece más rápido que su capacidad de energía nuclear y que sus combustibles fósiles. Desde 2005, la producción de celdas solares en China ha aumentado 100 veces. Como consecuencia del crecimiento de la producción de energía renovable en China, los costos de tecnologías para este tipo de energía han disminuido. La innovación ha ayudado a este crecimiento, pero la principal causa de la reducción de costes ha sido la expansión del mercado. Véase también energía renovable en los Estados Unidos para las cifras de este país.

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