La participación ciudadana es la intervención de la ciudadanía en la toma de decisiones respecto al manejo de los recursos y las acciones que tienen un impacto en el desarrollo de sus comunidades. Es un legítimo derecho de los ciudadanos y para facilitarla se requiere de un marco legal y de mecanismos democráticos que propicien las condiciones para que las personas y las organizaciones de diversos sectores de la sociedad hagan llegar su voz y sus propuestas a todos los niveles del gobierno.

El término participación social o ciudadana puede ser conceptualista desde diferentes perspectivas teóricas, así puede referirse a los modos de fundamentar la legitimidad y el consenso de una determinada población, por ejemplo: la participación democrática también puede referirse a los modos de luchar contra las condiciones de desigualdad social y para cuya superación se necesita impulsar la participación. En la mayoría de las definiciones de participación ciudadana, existen elementos en común: una mediación entre sociedad y gobierno para que los distintos sujetos sociales intervengan, con base en sus diversos intereses y valores, los cuales influyen en políticas públicas y en las estructuras de gobierno, fundamentándose en el reclamo del derecho a la intervención en los asuntos que les competen.

El Estado, al asumir los problemas e intereses de la sociedad, tiene la tarea de generar políticas eficaces de desarrollo en diferentes ámbitos, considerando el derecho de la ciudadanía para potenciar sus capacidades de control y responsabilidad, ya que el desarrollo de una nación democrática se logrará únicamente con activa participación de todos los sectores de la sociedad. Aquí es donde entran los "valores de la participación ciudadana", que se clasifican en 3 Partes: responsabilidad, solidaridad, tolerancia.

Una ciudadanía bien informada sobre los problemas de la comunidad podrá participar activamente en el logro del bienestar presente y futuro, ya sea colaborando con acciones simples hasta involucrarse y ejercer sus derechos en favor de la solución de los problemas, poniendo en práctica los valores de la participación ciudadana, pues una sociedad responsable, solidaria y tolerante es una sociedad justa en todos los sentidos. Por ejemplo, algunos sectores de la sociedad son los siguientes: mujeres, niños y jóvenes, campesinos, pueblos indígenas, trabajadores y sindicatos, ONG, comerciantes e industriales, universidades y profesionistas.

La participación ciudadana es continuamente seguida por su lado opuesto, que es el abstencionismo. El desánimo y la desconfianza puede ser generalizada entre la población por la falta del contacto institucional con la sociedad, es decir por la falta del trato directo institucional social. La Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 21 indica que toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos. Y en su artículo 29 indica que toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que solo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad. Estos artículos muestran claramente que la participación y el desarrollo son derechos y deberes que impulsan la personalidad de cada persona habitante de este país.

Participación social, comunitaria, política y ciudadana

La participación social es la asociación de individuos para el logro de determinados objetivos.

La participación comunitaria se instala en el campo de las actividades asistenciales propias del mundo de lo no estatal.

La participación política se refiere a los ciudadanos que son parte de las organizaciones de representación social y de las instituciones del sistema político.

La participación ciudadana es aquella donde la sociedad tiene relación directa con el Estado; relación que pone en juego el carácter público de la actividad estatal; se manifiesta a través de las ONG las cuales pugnan (lucha o enfrentamiento especialmente de tipo ideológico) por ciertos temas sociales, sin sustituir en las funciones del gobierno sino evaluando, cuestionando o apoyando las decisiones tomadas (véase:lobby). También puede proponerse a través de la discusión de temas de importancia de los ciudadanos en foros organizados o por otras vías para llegar a un consenso.

La diferencia entre participación ciudadana y la comunitaria y social es que a pesar de que las dos últimas hablen de un tipo de interacción especial entre la sociedad y el estado, sus objetivos tienen un enfoque en el plano social. En el caso de la participación ciudadana esta se origina y despliega en el plano social y estatal.

Se busca fomentar cada vez a las nuevas generaciones a que participen, ya que la participación de los ciudadanos, ya sea social, política, comunitaria o ciudadana es de suma importancia debido a que de esta forma se establece el tipo de sociedad y de convivencia que existirá entre los ciudadanos. Además de esto, mediante la participación, se pueden lograr cambios significativos a favor de todos los ciudadanos.

Según Abel Pérez Rojas, la participación social es un "proceso de formación permanente por el cual las personas aprenden a resolver sus problemas sociales y a su vez progresan en sus propios procesos educativos".

La mayoría de la población joven no desea involucrarse en la participación electoral pues no creen que las instituciones sean de confianza. Resultados de un estudio en el estado de México mostraron que alrededor del 60% de la juventud mexicana piensa que vale la pena ir a votar, en tanto que el restante se concentró en opciones “no vale la pena ir a votar” (25%), “depende” (8.5%), situándose el porcentaje restante en “no sabe” y “no contestó”.

Sin embargo, para promover un buen ejercicio de participación ciudadana es importante incluir a la población infantil, debido a que esta fomenta valores de convivencia y diálogo libre al entorno donde se desarrolla, promoviendo valores de equidad, respeto y tolerancia en la sociedad adulta. De esta forma, se convierte en un hábito que debe desarrollarse a lo largo de nuestra vida para contribuir a la acción social. Por ejemplo: En los últimos años Chile ha incentivado la participación infantil desde procesos participativos utilizados como insumo para el diseño de la Política Nacional de InfanciaDíaz, D.,Contreras N., Bozo N. (2018). Participación infantil como aproximación a la democracia: desafíos de la experiencia chilena. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 16 (1), 101-113.

Últimamente, organismos estatales forman consejos ciudadanos para la administración o evaluación de las políticas públicas, formados de ciudadanos interesados y expertos independientes.

En la teoría democrática contemporánea la participación ciudadana tiene la función de moderar o influir en el ejercicio del poder político desde la estructura del Estado mediante la expresión de preferencias y demandas de los diversos sectores de la sociedad.

El objetivo de la participación ciudadana es lograr una sociedad más democrática, incluyente y representativa de los ciudadanos. También es importante asegurar la participación de la sociedad para garantizar procesos justos y efectivos de transparencia y rendición de cuentas. El desacuerdo con las decisiones o procesos democráticos puede llevar a una búsqueda de nuevas formas de participación, lo cual crea un ambiente más representativo de la sociedad.

La participación ciudadana se asocia con mecanismos de democracia directa, por ejemplo iniciativa de ley, referéndum, plebiscito, consulta pública, revocación del mandato, así como la integración de consejos ciudadanos en organismos públicos para el diseño o reorientación de políticas públicas. La participación política en cambio se relaciona con el involucramiento de los ciudadanos en las estructuras formales de acceso y control de las posiciones de poder del Estado (partidos políticos, elecciones, integración del poder legislativo, contienda por el poder ejecutivo). La diferencia fundamental entre participación ciudadana y participación política es que la primera busca influir en la toma de decisiones públicas, mientras que la segunda busca los mecanismos de acceso al control del Estado.

Es importante conocer un poco más a fondo algunos de los mecanismos que son aceptados por la ley anteriormente mencionados.

Iniciativa de ley o iniciativa popular.- La facultad con la que cuenta la ciudadanía para presentar al poder legislativo propuestas, que tienen como propósito la abrogación, adición o regulación de una ley en particular Referéndum.- Es una consulta realizada a través de una votación en donde se busca la aprobación o rechazo de textos legales, reglamentarios o constitucionales. De igual manera los votantes pueden ser convocados a fin de aprobar, modificar, adicionar o rechazar alguna propuesta de ley. Plebiscito.- Se define como una consulta directa a los ciudadanos en materia política de gran importancia, ya sea aceptar o rechazar una propuesta que debido a la legitimidad que se necesita es necesario consultar al pueblo.

Algunos autores consideran que las condiciones para la participación ciudadana son:Vazquez-Ceballos, C. (2011). La participación ciudadana juvenil como un recurso externo al gobierno*. Revista Latinoamericana De Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 9(1), 45-59. Retrieved from http://0-search.proquest.com.millenium.itesm.mx/docview/899 El respeto al Estado de Derecho Acceso a mecanismos institucionales Acceso a información Confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas Interés por parte de las instituciones públicas y gubernamentales hacia la población.

Los instrumentos de participación ciudadana contribuyen a la democracia por medio de los efectos esperados de: Mejorar la relación entre gobernantes y gobernados. Fortalecer el sistema democrático representativo y participativo. Garantizar derechos políticos y humanos. Legitimar decisiones gubernamentales. Consolidar la gobernanza, es decir, lograr que gobierno y sociedad actúen en conjunto.

La participación de ciudadanos en las decisiones públicas de forma individual o colectiva, (ej. por medio de organizaciones de la sociedad civil) no puede reclamar la representación legítima de la totalidad de los ciudadanos de una comunidad política, solamente "la de ciertos intereses materiales, programáticos, o ideológicos de los actores participantes, quienes sólo pueden apelar a una representación simbólica de causas o intereses generales al intervenir en la esfera pública".

Cuando no se encuentran mecanismos institucionales que permitan la interacción entre demandas ciudadanas y la toma de decisiones por parte del Estado, los actores políticos pueden generar un problema de legitimidad desde la perspectiva de los actores civiles o ciudadanos, pues no cuentan con certidumbre o canales adecuados en la interacción con las formas de decisión del poder político formal.

Niveles de participación La participación ciudadana como concepto se despliega en diversos niveles de intensidad, referentes al grado de influencia que se otorga a la ciudadanía dentro de la toma de decisiones. Un marco aceptado internacionalmente es el Espectro de Participación Pública desarrollado por la Asociación Internacional para la Participación pública (IAP2).

Este modelo ayuda a definir el papel de los ciudadanos en su proceso de participación:

Informar. El nivel básico de participación, donde se proporciona al público información equilibrada y objetiva para comprender diversos factores dentro de la problemática, oportunidad o solución. (Comunicación unidireccional). Consultar. En esta segunda etapa la institución busca obtener retroalimentación de la ciudadanía antes de realizar algún nuevo movimiento. Involucrar. Trabajar con el público directamente durante todo el proceso para asegurar una mayor comprensión de sus preocupaciones o aspiraciones.