El Asedio de La Vela de Coro (1821-1822) fue un enfrentamiento militar librado durante la Guerra de Independencia de Venezuela entre las fuerzas del Reino de España y la República de la Gran Colombia, con victoria de las primeras. Fue el comienzo de la última etapa del conflicto: la campaña de Occidente.

Antecedentes Los realistas sobrevivientes de la batalla de Carabobo empezaron a llegar a Puerto Cabello al día siguiente al desastre desde Valencia, destacando el batallón Valencey. Solo habían sobrevivido del ejército monárquico esa unidad, la caballería llanera y su Estado Mayor. El coronel Antonio Rangel avanzó hasta la población y empezó su bloqueo mientras el Libertador Simón Bolívar entraba en Caracas el 29 de junio de 1821. El coronel José Pereira, jefe de la guarnición monárquica de la capital, se retira a La Guaira, pero al no recibir la protección de la escuadra francesa anclada en el puerto a las órdenes del contraalmirante Pedro Roque Jurien de la Graviére, debió capitular ante Diego Ibarra el 1 de julio. El 1 de agosto de Bolívar sale a Santafé de Bogotá. Durante ese tiempo, el capitán Ángel Laborde y Navarro lograra embarcar a miles de monárquicos para llevarlos fuera de Venezuela.

Pero La Torre no estaba vencido, en los meses siguientes reunió a los demás supervivientes, eran 4000 hombres según los historiadores Jesús María Henao, José Gil Fortoul, Bartolomé Mitre y Salvador de Madariaga, aunque Álvaro Valencia Tovar rebaja la cifra a 3000 y el Libertador aún más, a sólo 2000. Este último temía que sus enemigos reunieran más de 3000 soldados en ese puerto porque la guerra podría reiniciarse. La cifra más alta la propone el historiador realista Mariano Torrente con 4000 a 5000 efectivos. La Torre afirmaba contar con 2550 soldados, «entre hábiles, inútiles y enfermos», para defender Puerto Cabello. Eso sin incluir a la guarnición de Cumaná y algunas guerrillas en Coro y los montes alrededor de Caracas.

Sólo 1400 eran los últimos supervivientes de la expedición de Pablo Morillo, veteranos disciplinados y organizados que debían actuar apoyados en guerrillas acéfalas. Por eso, la mayor parte de sus tropas eran milicianos locales y no soldados regulares. Indios, negros y mulatos apoyaron la causa monárquica, en parte por su resentimiento hacia los criollos y mestizos, nutriendo masivamente las guerrillas realistas. Irónicamente, en años anteriores la guerra de guerrillas había resultado vital para los republicanos al permitirles derrotar a fuerzas enemigas que los duplicaban en número en su mejor momento. Según el historiador militar venezolano, coronel Tomás Pérez Tenreiro, y su colega español Francisco Morales Padrón, el coronel realista Manuel Carrera y Colina: «El año de veinte у dos creó y organizó los batallones ligeros Cazadores del General, Leales Corianos y Casicure, y aumentó el de Barinas que estaba en cuadro, todos cuatro con las fuerzas de novecientos a mil hombres cada uno». Sin embargo, documentos de la época indican que en enero de 1822, con aprobación de La Torre, se crearon en La Vela los batallones Leales Corianos, con Carrera como comandante, y Cazadores de Casicure. La primera unidad fue una refundación del Cazadores de Coro y las compañías de flanqueadores, evento que Carrera aprovechó para ascender a los oficiales por sus acciones de guerra o necesidades organizativas del nuevo batallón. En cambio, el Cazadores del General se formó en Puerto Cabello. Lo cierto es que se seguía una política empleada por Morales de continuamente formar nuevas unidades.

Con refuerzos y armas de la Capitanía General de Cuba armó una escuadra de dos corbetas, cuatro bergantines y cinco goletas a los que se sumaron tres navíos venidos de Cumaná al mando del capitán de fragata Francisco de Paula Topete, pero uno de ellos, la corbeta Bailén, necesitada de importantes reparaciones, quedó varada en Puerto Cabello y fue finalmente desmantelada y sus restos vendidos.

Fuerzas enfrentadas Realistas El marino e historiador venezolano, Bernardo Jurado Toro, creía que la expedición se componía originalmente de 400 soldados transportados en el bergantín de guerra Hércules, la goleta Morillo y cuatro transportes corsarios. Su compatriota, Edgar Esteves González, eleva el número de soldados a 450 y su colega, Delfina Fernández Pascua, a 600. El cronista de la época Feliciano Montenegro Colón, da la cifra más alta, 1200 plazas. Fernández Pascua afirma que Carrera se sumó tarde y con apenas 200 hombres, lo que impidió acorralar a la guarnición. La Relación histórica del propio Morales sostiene que Latorre salió de Puerto Cabello el 12 de diciembre acompañado de 1000 hombres.

En una carta, La Torre afirmaba que reunió en las cercanías de Coro «a 300 hombres del [batallón] Leales Corianos y componiendo una fuerza de 700 hombres [con los que] puse el sitio». Posteriormente, en su libro Recuerdos..., publicado varias décadas después, afirma que desembarcó con 400 hombres, sumando después varias partidas del Leales Corianos hasta contar con 700 efectivos, un obús y un cañón de 4 libras. El cirujano realista, Manuel de Jesús Arocha Fernández, escribió «Nuestra división se compone de más de mil doscientos hombres en este punto, incluso los de la expedición», a los que se sumaban 200 que estaban en Los Puertos de Altagracia, 300 reunidos por el teniente coronel Lorenzo Morillo en Siquisique y varias partidas ambulantes. Según el historiador venezolano Nicolás González Chávez eran 1700 realistas al comenzar el asedio, aunque rápidamente se redujeron por las bajas a 1500.

Patriotas Según la carta de La Torre, a los 200 soldados que inicialmente guarnecían La Vela se sumó la tropa en Baraibed, totalizando menos de 600 defensores. Sin embargo, posteriormente, en el mismo escrito, afirma «este Pueblo [La Vela de Coro] que guarnecían 800 hombres, distribuidos en cinco fuertes y artillados con 22 piezas, entre ellas dos de a 24 [libras]». En la carta, La Torre estimaba a los defensores capturados en 1000. En cambio, en sus Recuerdos agrega el dato que dos de esas piezas estaban en un buque acoderado. El médico Arocha Fernández estimaba «la división enemiga que ocupaba esta Provincia compuesta de más de 800 hombres mandados por Gómez». Diego Alegría, intendente interino y jefe superior político en Puerto Cabello, afirmaba en un oficio que se rindieron tras 10 días de asedio 824 hombres en La Vela, a una legua de Coro.

El historiador colombiano, Juan Manuel Restrepo afirmaba que en La Vela había 1000 reclutas de la provincia y 200 soldados en Cumarebo. Aunque su colega venezolano, José Domingo Díaz, decía que eran 1500 republicanos. Montenegro Colón afirma que los realistas creían que Gómez disponía de 1500 efectivos, pero en realidad eran apenas «500 hombres de infantería y alguna caballería». González Chávez da la estimación más baja, entre 400 y 500 patriotas. El chileno Francisco Rivas Vicuña se refiere a que Gómez se retiró con 1000 reclutas a La Vela.

Asedio Desde septiembre los generales Justo Briceño Otálora y Rafael Urdaneta encabezan las operaciones contra la provincia de Coro con las divisiones de los coroneles Juan de Escalona, Juan de los Reyes Vargas, León Pérez, José de los Reyes González y Juan Gómez. El coronel Manuel Carrera y Colina lideraría la resistencia realista en la provincia entre 1821 y 1823. Dicho territorio había servido como refugio, baluarte y cabeza de puente para los intentos de reconquista realista desde 1812: «Coro sólo fue superado en sus sentimientos realistas por la irreductible Pasto». Tenía 1000 infantes y 110 jinetes en total, pero más de la mitad sin armas, organizados en los batallones Leales de Coro, Leales de Pedregal y Paraguaná. Los republicanos dispusieron que 4000 efectivos asediaran Puerto Cabello, 1000 guarnecieran Cumarebo y 800 se embarcaran en la flotilla de Luis Brión, y los realistas respondieron con una ofensiva.

Finalmente, Briceño con una fuerza de 1100 infantes y 200 jinetes ocupa Coro el 18 de septiembre, desalojando a sus 900 defensores mientras el coronel realista Carrera huye a San Luis para reunir a sus seguidores y armar una guerrilla con la que desgasta lentamente a sus enemigos. El 23 de septiembre, embosca con 400 guerrilleros al coronel Francisco José Gil y sus 250 soldados, destrozando a su unidad en Santa Ana. Ambos personajes se vuelven a enfrentar a finales de mes en San Francisco, donde Gil y 1300 patriotas se vengan de Carrera y sus 800 seguidores. El 1 de octubre, Carrera derrota con 400 realistas a los 200 soldados que mandaba coronel Reyes Vargas en Baragua.

Finalmente, el 6 de octubre Carrera ataca Coro con 500 infantes y algunos jinetes, defendida por el teniente coronel León Pérez y 130 soldados parapetados en una casa con un cañón de 4 pulgadas. Lograron defender el sitio pero se retiraron al puerto de La Vela de Coro, allí la tropa se amotinó contra Briceño y nombró a su segundo, el coronel Gómez, nuevo comandante. Este último recuperó Coro con 400 soldados ante la petición de los vecinos que sufrían los saqueos de Carrera y envió a León Pérez con otros 200 efectivos y 2 cañones a Buena Vista. La tropa que originalmente había recibido se componía de 1200 hombres, pero ahora se reducía a un millar de hombres y ciento cincuenta caballos, aunque otras fuentes hablan de apenas cuatrocientos soldados; Carrera lo tenía rodeado con seiscientos combatientes. Gómez fue atacado el 6 de noviembre, quedando atrincherados en el convento de San Francisco. Solo la llegada de León Pérez el día 9 salvo la situación. A la jornada siguiente los realistas se retiran pero no fueron perseguidos por falta de caballería y municiones.

Las guerrillas de Carrera contaban con la ventaja del conocimiento del terreno, el cual era árido, con escasas y ocultas fuentes de agua y avituallamiento e intrincadas serranías que dificultaban la vida a todo invasor. El único camino que comunicaba Coro con Caracas surcaba montañas, numerosos ríos y extensas zonas despobladas, más fácil era la comunicación marítima a través de La Vela. Además, sus combatientes tenían años de experiencia en combate. El apoyo de los principales vecinos y la vasta mayoría de la población coriana a las guerrillas fue lo que convenció al capitán general de enviar una expedición a auxiliar a Carrera. También estaba la necesidad de deshacerse del exceso de tropas que consumían los víveres y ocupaban espacio en Puerto Cabello. Para noviembre, Carrera controlaba toda la provincia excepto La Vela y Paraguaná.

Al saber de estos eventos, el capitán general y brigadier, Miguel de la Torre, zarpó el 12 de diciembre para dicha provincia. Desembarcó dos días después, en la noche del 14 al 15, en Los Taques y marchan por tierra hasta Coro, donde se les une Carrera. Los patriotas tenían atrincherados 400 hombres en el fuerte de Baraibed, enviando la mitad a intentar detener el desembarco pero fracasaron. Cuando los monárquicos entraron en la localidad el día 17 encontraron la localidad evacuada; los defensores se habían llevado la artillería a La Vela. La Torre se había adueñado de la península de Paraguaná.