Se define estadísticamente, talla baja en edad pediátrica cuando la estatura de un niño o niña se sitúa por debajo de dos desviaciones estándar de la media poblacional, o debajo de la percentila 3 en las tablas de crecimiento correspondientes a la edad y género.

También se considera talla baja cuando el niño o niña crece por debajo de la curva o percentil de crecimiento esperado para su familia o cuando su velocidad de crecimiento es persistentemente baja.

Epidemiología De acuerdo al criterio estadístico el 3% de la población mundial presenta talla baja.

En la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 en México, la prevalencia de talla baja, asociada a desnutrición, en menores de 5 años fue de 13.6%, lo que representa casi 1.5 millones de niños con esta condición.

La frecuencia varía dependiendo de la causa y la población a la que pertenece el menor.

Clasificación

Variantes normales Talla baja familiar Retraso constitucional del crecimiento y desarrollo

Trastornos primarios del crecimiento Displasias óseas: acondroplasia, hipocondroplasia, disostosis cleidocraneana, osteogénesis imperfecta, discondrosis, etc. Enfermedades metabólicas: mucopolisacaridosis, glucogenosis, fenilcetonuria, etc. Anomalías genéticas: síndrome de Turner, síndrome de Noonan, síndrome de Down, síndrome de Prader-Willi, síndrome de Seckel, etc. Retraso del crecimiento intrauterino: idiopático o secundario a drogadicción, infecciones o patologías maternas.

Talla baja secundaria

Alteraciones nutricionales Malabsorción Falta de disponibilidad de alimentos Anorexia nerviosa

Enfermedades crónicas Intestinales (enfermedad celiaca, ileítis regional, hepatopatías) Cardiovasculares (cardiopatías congénitas, insuficiencia cardiaca) Renales (tubulopatías, pielonefritis, insuficiencia renal crónica) Hematológicas (anemias, leucemias) Pulmonares (fibrosis quística, asma grave) Tumorales (craneofaringioma, disgerminoma, tumor de Wilms)

Enfermedades endócrinas Alteraciones del eje somatotropo (deficiencia de GH, insensibilidad a la GH, insuficiencia del IGF-1) Hipotiroidismo (congénito, adquirido) Pseudohipoparatiroidismo Algunas formas de raquitismo (dependiente tipo II de la vitamina D) Diabetes mellitus mal controlada.

Abordaje inicial La evaluación clínica del paciente con talla baja, realizada por el pediatra, comienza con una historia personal y familiar, seguida de un examen físico completo que incluya medición de proporciones corporales y la determinación del estadio puberal.Cohen P, Rogol AD, Deal CL, Saenger P, Reiter EO, Ross JL, et al. Consensus statement on the diagnosis and treatment of children with idiopathic short stature: a summary of the Growth Hormone Research Society, the Lawson Wilkins Pediatric En- docrine Society, and the European Society for Pae- diatric Endocrinology Workshop. J Clin Endocrinol Metab 2008; 93: 4210-4217.

La recomendación general es registrar peso, talla y velocidad de crecimiento en la gráfica correspondiente de las diferentes visitas médicas.

También se debe compar la talla del niño o niña con la talla de su padre y madre, para lo que se usa el cálculo de la talla blanco familiar.

Hombre: la suma de la talla del padre y la talla de la madre (en cm) dividida entre 2, y al resultado se le suma 6.5

Mujer: la suma de la talla del padre y la talla de la madre (en cm) dividida entre 2, y al resultado se le resta 6.5

Antecedentes de importancia Datos previos del crecimiento. Embarazo con retardo en el crecimiento intrauterino, uso de drogas, consumo de alcohol, infecciones. Talla, peso, perímetro cefálico al nacimiento y edad gestacional Prematurez, presentación pélvica, asfixia y/o ictericia. Edad de inicio de los signos puberales (desarrollo mamario en niñas y vello púbico y crecimiento testicular en niños) Enfermedades, cirugías o ingestión de medicamentos Historial médico de diferentes órganos y sistemas, ejemplo, síntomas cardiacos, pulmonares, intestinales (dolor abdominal, distensión, diarrea, constipación) renales, endocrinológicos (fatiga), sistema nervioso central (dolor de cabeza, disturbios visuales, vómito). Hipotonía, ronquidos Historia de alimentación del primer año (si la nutrición es mala, habitualmente se afecta más el peso que la talla) Consanguinidad Talla de los padres (es preferible medirla que solo señalar el dato) Tiempo de la pubertad materna (edad de inicio de menarca) Historia familiar (enfermedades autoinmunes, alteraciones del crecimiento, esqueléticas o endocrinológicas) Manifestaciones de retardo intelectual

Diagnóstico

Estudios de laboratorio y radiológicos En todo niño con talla baja se debe evaluar la edad ósea para valorar maduración esquelética. Estudios complementarios serán solicitados por el pediatra y/o el endocrinólogo pediatra, de acuerdo a la valoración clínica.

Tratamiento El tratamiento depende de la causa de la talla baja y debe ser ajustado a cada individuo. Primero deben ser tratados los trastornos primarios y secundarios del crecimiento. Los trastornos secundarios incluyen alteraciones de la nutrición, enfermedades crónicas y enfermedades metabólicas. El tratamiento con hormona de crecimiento recombinante humana se recomienda en los siguientes casos: Deficiencia de la hormona de crecimiento Síndrome de Turner Pequeños para edad gestacional sin crecimiento de recuperación Síndrome de Prader-Willi Insuficiencia renal crónica Talla baja idiopática Síndrome de Noonan Síndrome de Silver Russell Deficiencia del gen SHOX La utilidad de la hormona de crecimiento recombinante humana en otras condiciones se encuentra en evaluación y queda a consideración del endocrinólogo pediátra.

Referencias

Categoría:Estatura Categoría:Pediatría