thumb|350px|right|Cerial muestra clemencia con los soldados que desertaron al enemigo, 69-70. Grabado de Antonio Tempesta (1612). Rijksmuseum, Ámsterdam. Quinto Petilio Cerial Cesio Rufo (en latín: Quintus Petillius Cerialis Caesius Rufus) fue un general romano del , que mandaba los ejércitos imperiales durante el reinado del emperador Vespasiano. Tras participar en la guerra civil del año de los cuatro emperadores a favor de Vespasiano, fue enviado a sofocar la rebelión de los bátavos en la Germania Inferior. Una vez controlada la región, se encargó también de hacer frente a los brigantes como gobernador de Britania.
Tácito dice que era más un soldado que un general cuidadoso, y que prefería arriesgarlo todo en un solo enfrentamiento. Poseía una elocuencia natural de una forma que realmente lograba la lealtad de sus soldados. Él, por su parte, demostró una lealtad inquebrantable a sus superiores.
Familia Sabemos poco de las circunstancias de su nacimiento y de su familia, aunque es probable que esta fuese originaria de Umbría y que él hubiese nacido entre los años 25 y 28 d. C. El historiador británico Anthony Birley, basándose en la construcción de su nombre, Petilio Cerial, apunta la posibilidad de que proviniese de la familia Cesia y hubiese sido adoptado por los Petilios. En cualquier caso, su padre (natural o adoptivo) podría haber sido Petilio Rufo, pretor en el año 28. De haber sido adoptado, puede que su hermano mayor fuese Cesio Nasica, su inmediato antecesor al mando de la IX Hispana.Rodríguez González, Julio - RES GESTAE pp. 97-98
Petilio Cerial contrajo matrimonio en dos ocasiones, una antes del año 50 y otra en fecha desconocida, pero que le habría llevado a emparentarse con Tito Flavio Vespasiano, antes de que éste llegase a ser coronado emperador. Tácito y Dión Casio identifican a su esposa como un pariente político, relativamente cercano a la mujer de Vespasiano.Rodríguez González, Julio - RES GESTAE p. 98
Carrera política y militar En la primera mención que los historiadores antiguos dedican a Quinto Petilio Cerial, le sitúan como legado de una legión en la isla de Britania en el año 61. Se trataba de la legión romana IX Hispana, acantonada en la provincia romana de Britania, entonces bajo el gobierno de Cayo Suetonio Paulino. En esa época tuvo lugar la rebelión de Boudica, reina de los icenos entre los años 60 y 61, rebelión en la que Petilio intentó sofocarla. Sin embargo, Petilio Cerial sufrió una importante derrota cuando intentaba liberar la ciudad de Camulodunum (actual Colchester), que fue destruida por los britanos. Petilio había acudido a marchas forzadas a liberar la ciudad, pero fue emboscado por los britanos, que aniquilaron a su infantería. Él pudo escapar junto con la caballería, refugiándose en las fortificaciones de las que había partido.Rodríguez González, Julio - RES GESTAE pp. 101-102
Dado que se trataba de un pariente de Vespasiano, Vitelio le tomó como rehén en el año 69, durante las guerras civiles del año de los cuatro emperadores. Cerial logró escapar, y fue uno de los comandantes de caballería que participaron en la conquista de Roma para Vespasiano. Según Tácito y Dion Casio, Petilio Cerial huyó disfrazado de campesino y se presentó ante los jefes flavianos que, recordando su pasado militar, le dieron el mando de un cuerpo de caballería de mil jinetes.Rodríguez González, Julio - RES GESTAE pp. 106 El 19 de diciembre, Cerial sufrió una nueva emboscada que le tendió un grupo de combate combinado de infantería y caballería, haciendo que los jinetes flavianos fueran puestos en fuga. Tras la derrota, recibieron la visita de una embajada del Senado que tenía la misión de concertar la paz entre los dos bandos en conflicto, pero maltrataron a la comitiva, llegando incluso a matar a uno de los lictores del pretor Quinto Junio Aruleno Rústico, que dirigía la embajada. Cerial corrigió los malos modos de sus soldados poniendo una escolta al pretor para llevarle hasta el legado Primo, destinatario de la embajada.Rodríguez González, Julio - RES GESTAE pp. 107 Finalmente, los intentos de paz no darían sus frutos, y la guerra civil se solventaría a favor de los flavianos el 21 de diciembre, cuando éstos se hicieron con el control de Roma.
La guerra en Germania contra Julio Civilis
thumb|right|350px|Frontera del Rin del Imperio romano, en 70 d. C., mostrando la localización de los bátavos en la región del delta del Rin. Los territorios romanos están sombreados. thumb|right|250px|Los bátavos representados en un cuadro de Rembrandt. Durante la guerra civil en Italia en la frontera con la Germania Inferior había estallado una rebelión de los bátavos contra el Imperio: Julio Civilis, un príncipe germano romanizado y que era ciudadano romano, había visto truncada su suerte durante el final del gobierno de Nerón, habiendo sido acusado de traición. Civilis salvó la vida gracias a la muerte del propio emperador. Galba, su sucesor en el trono, le puso en libertad y le devolvió a su tierra. Una vez ahí, Civilis organizó una rebelión que se fortaleció con la alianza de otras tribus germanas de la región y con la colaboración de ocho cohortes de auxiliares bátavos de la Legio XIV Gemina, veteranas de las guerras en Britania. La rebelión fue apoyada en un principio por los flavianos, puesto que los propios rebeldes disfrazaron la rebelión como una sublevación exclusivamente contra el poder establecido, pero a favor de Roma (es decir, únicamente contra Vitelio). Sin embargo, con el paso del tiempo quedó patente que se trataba de una rebelión contra el Imperio en sí, independientemente de quién ostentara el poder supremo.Rodríguez González, Julio - RES GESTAE pp. 108-109
Para cuando Roma pudo reaccionar, Civilis había tomado la insula Batavorum, los campamentos legionarios de Bonna (hoy Bonn), Novaesum (Neuss), en donde estaban acantonadas las legiones I Germanica y XVI Gallica, respectivamente, y la base de las legiones V Alaudae y XV Primigenia, el campamento de Castra Vetera y otros puntos fortificados de menor entidad. Habían muerto los legados de las legiones XV Primigenia, I Germanica y XVI Gallica, así como el gobernador de la provincia y el legado de la XXII Primigenia en los primeros intentos de responder a la rebelión.Rodríguez González, Julio - RES GESTAE p. 110 Cayo Licinio Muciano, hombre de confianza de Vespasiano y que ostentaba el poder en Roma en ese momento, eligió a Quinto Petilio Cerial como gobernador de la Germania Inferior para que restableciese el orden en la provincia. El hecho de que participase en la guerra civil, junto con la confianza que tenía depositada en él, fueron determinantes para su nombramiento como comandante al mando de la fuerza militar que sería enviada a la difícil provincia de Germania Inferior.
En el año 70 Quinto Petilio Cerial recibió su primer nombramiento como cónsul, siendo consul suffectus.Rodríguez González, Julio - RES GESTAE p. 111 Asimismo, se reunieron las tropas asignadas a la expedición militar en Germania. Entre ellas se encontraban las legiones VIII Augusta, XI Claudia, XIII Gemina y XXI Rapax. Probablemente en Germania se unirían - procedentes de Hispania - la I Adiutrix, la VI Victrix y la X Gemina, y desde Britania la XIIII Gemina. Además, contaba con una legión recién formada, la II Adiutrix, así como con todas las unidades auxiliares que acompañaban siempre a las legiones. De toda esta fuerza militar, Petilio Cerial recibió el mando de las legiones XIII, XXI, VI y XIIII, y el resto irían hacia la Germania Superior. La II quedaría en reserva, pero finalmente se sumaría también al contingente de Cerial.
El ejército cruzó los Alpes sin mayores problemas y se asentó en la Germania Inferior, aprovechando el campamento abandonado de Vindonissa. Para evitar sorpresas, Petilio Cerial avanzó enviando una legión en vanguardia (la XXI Rapax), seguida del resto del ejército. El primer encuentro militar tuvo lugar precisamente entre esa legión y las tropas dirigidas por el trévero Julio Tutor. Entre sus tropas había algunos legionarios que habían desertado durante la rebelión y que, en un principio, ayudaron a los rebeldes en su lucha contra la XXI. Poco más tarde, al enterarse de la llegada del grueso del ejército, decidieron volver a desertar y pasarse a los romanos, arrastrando con su actitud a algunas tribus rebeldes.Rodríguez González, Julio - RES GESTAE pp. 112-113 Ante esa deserción, Tutor se retiró más al norte, pero sería derrotado por las tropas de la XXI en un ataque sorpresa en el río Nava (actual Gian, en Alemania). Su derrota provocó que la tribu de los tréveros y la provincia de la Gallia Bélgica volvieran a ser leales a Roma, y que la práctica totalidad de los legionarios que habían desertado durante la sublevación juraran lealtad a Vespasiano.Rodríguez González, Julio - RES GESTAE pp. 114
Además, con esa victoria Petilio Cerial dejó completamente despejado el camino hacia la Germania Superior y llegó a Mongotiacum (Maguncia), en donde se encontraba parte de los soldados de la XXII Primigenia y algunas unidades galas reclutadas de forma precipitada durante la revuelta, a las que Cerial licenció. Cerial contaba con suficientes tropas como para poder prescindir de esas tropas de dudosa fidelidad y eficacia, y con esa acción se ganaba la gratitud de los pueblos de donde procedían. Desde Mongotiacum, Petilio Cerial se dirigió directamente a la búsqueda del enemigo, un gran contingente de tréveros dirigidos por Julius Valentinus y Julius Tutor. Tras un ataque frontal contra la posición fortificada del enemigo, Civilis derrotó completamente a los rebeldes, capturando a Valentinus y a algunos de sus oficiales. Tras la victoria Petilio Cerial conquistó Augusta Treverorum (la actual Tréveris), patria de muchos de los líderes rebeldes y posición estratégica que dominaba las principales rutas de la región. Asimismo, hizo llamar a los contingentes que en su día habían desertado, perdonándolos de forma oficial para asegurarse la disponibilidad de esos veteranos de cara a la reconquista de la región. Por último, en una asamblea, dirigió un discurso pacificador hacia los tréveros y los lingones, que se sintieron aliviados al ver que no iban a caer sobre ellos las esperadas represalias por su rebelión.Rodríguez González, Julio - RES GESTAE pp. 115