Antiguamente, en los reinos hispánicos medievales, se llamaba apellido (del bajo latín, apellare, llamar, y appellitum, convocación, llamamiento) a la señal que se daba a las gentes de un territorio o a los soldados para aprestarse a tomar las armas basándose en la legislación o fueros de cada lugar, bajo penas económicas o punitivas en caso de omisión de tal ayuda. Era una convocatoria urgencia por lo que generalmente era de carácter defensivo a diferencia de la hueste o fonsado o la cabalgada. En el caso de Cataluña el equivalente era conocido por el somatén.

Descripción Era un llamamiento hecho por motivo de urgencia a los vecinos para que saliesen a la defensa de la población acometida o para perseguir a los enemigos o gentes comarcanas que hubiesen entrado en su territorio, prendando ganados o causando otros daños. Así se recogen en las Siete Partidas (Partida II, título XXVI, ley XXIV):

Así pues, la señal del apellido se hacía por medio de pregones, trompetas, o campanas y para aviso de los vecinos que se hallaban fuera de la villa solían poner hogueras en puntos altos. (Glosario del fuero de las cavalgadas).

Bien el rey, el señor del lugar o un municipio solían ser quienes lanzaban este llamamiento.

Juan de Mariana cita el término en su Historia General de España

Apellidáronse los naturales y apercibíanse para hacer resistencia (lib. 1, cap. 17)

Se llamaba apellidero al que llamaba y concurría al apellido, tal como se cita en el Fuero de Cáceres: aquellos apellideros que fueren en apellido''.

Véase también

Palacio cabo de armería

Referencias

Bibliografía Diccionario militar, etimológico, histórico,... José Almirante, 1869

Categoría:Terminología militar