Adriana García Roel (Monterrey, Nuevo León, 4 de junio de 1916 - 26 de octubre de 2003) fue una escritora y profesora neoleonesa, pionera del movimiento literario femenino en Nuevo León en el siglo XX junto a Irma Sabina Sepúlveda. Escribió novela, cuento, ensayo y artículo periodístico. Periodista de diversos medios de comunicación, entre ellos El Día, El Universal, Mañana de México, Hoy, Revista de Revistas, Continental e Impacto.

A los 26 años publicó El hombre de barro, novela ganadora del Premio Lanz Duret del periódico El Universal que la sitúa como autora fundacional de Montemorelos. Adriana desarrolló su carrera literaria en un contexto en que las mujeres estaban relegadas a la vida doméstica y la crítica mexicana reconocía poco el trabajo de las escritoras, especialmente si no provenían de la Ciudad de México. Biografía Fue la hija mayor de Mario A. García y María Roel. Proviene de una familia de intelectuales neoleoneses: su tío materno fue el historiador Santiago Roel y su hermano Fernando fue rector del Tecnológico de Monterrey. Su padre era aficionado a la lectura de El Quijote, gusto que transmitió a su hija y que inspiraría su inclinación por la literatura. A los 9 años comenzó a editar un periódico familiar llamado Pinocho.

Sus estudios se especializaron en literatura en la UNAM, entre los que destacan uno enfocado en el análisis de El Quijote.

Obra Adriana dedicó gran parte de su vida a dar clases de inglés en Monterrey, especialmente en el Colegio Dolores Martínez. A la par escribió cuentos y ensayos que se publicaban en medios de comunicación como Revista de revistas, El Día, o Continental. Sin embargo, le daba vergüenza que sus conocidos se enteraran de lo que escribía, por lo que firmaba sus publicaciones con los seudónimos Nada o Nadie.

El hombre de barro En 1942 García Roel logró un primer reconocimiento a su obra al ganar el premio Lanz Duret del periódico El Universal, una de las preseas más destacadas de su tiempo, con la publicación de su novela El hombre de barro. El tema principal del texto es la vida cotidiana de los campesinos en Montemorelos, Nuevo León, donde su familia tenía una casa de campo. Su cercanía con la región le permitió crear un texto que puede considerarse testimonio histórico y cultural de Montemorelos.

La participación de Adriana García en el concurso Lanz Duret con la obra demuestran las dificultades que enfrentó como mujer joven norteña en el panorama editorial mexicano de las primeras décadas del siglo XX. Su novio tuvo que entregar el manuscrito por ella para que el jurado no se diera cuenta de que ella no venía de la capital. Además, el jurado del concurso se sorprendió de que la obra estuviera escrita por una mujer.

Algunos críticos consideraron que la novela carecía de valores literarios y que parecía más un reportaje que una novela. No obstante, el periódico que convocó el concurso publicó la novela en un folletín encuadernable y la editorial Porrúa también la reprodujo. Posteriormente, la Universidad de Nuevo León publicó una versión dirigida a alumnos de literatura.

Publicaciones Novelas El hombre de barro (1943). Apuntes ribereños (1955). Lucía la de Tlalpan (2003). Eight O' clock at Chimalistac

Recopilaciones póstumas

El ojo de vidrio: antología de la crónica en Nuevo León (2009) Barro somos (2008)

Referencias

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