El sistema abaluartado de la ciudad española de Badajoz consiste en una fortificación militar formada por un conjunto de murallas, puertas, puentes, fuertes, torres, baluartes, hornabeques, fosos, galerías y revellines, entre otros elementos defensivos, construidos entre los siglos y , siguiendo las teorías defensivas de construcción popularizadas por el ingeniero militar francés Sébastien Le Prestre, más conocido como el marqués de Vauban, como prolongación de un recinto defensivo anterior que protegía esta ciudad fronteriza.
Desde que Ibn Marwan fundó Badajoz (sobre un asentamiento visigodo anterior, ya que los asentamientos en Badajoz se remontan a épocas prehistóricas), esta ciudad tuvo siempre un destacado carácter de plaza fuerte que se ha mantenido hasta el . Ello se debe a la privilegiada situación estratégica en un cruce de dos vías de comunicación: una es la de Castilla con Andalucía, y otra la de la meseta con Lisboa. Al sumarse la condición de ciudad fronteriza con Portugal, esta situación ha sido, en algunas ocasiones, motivo de ventajas para el desarrollo de Badajoz y en otras, muchas más, lugar de enfrentamiento de diversos ejércitos a lo largo de los últimos siglos. Por estas razones, la ciudad estuvo protegida por diversos recintos defensivos.
Las primeras fortificaciones las llevó a cabo Ibn Marwan, que mandó levantar unos muros de argamasa. A continuación le siguió la restauración que realizó Abd Allah Ibn Muhammad Ibn Abd al-Rahman, nieto del fundador de Badajoz, en el año 913. Más adelante, en el año 1030, la reconstruyó Adballah Ibn el-Aftas, primer rey aftásida de la Taifa de Badajoz. Poco más adelante, en el año 1169, se construyó la Alcazaba, muy parecida a la actual, donde algunas partes proceden de la primera época de la dominación almohade. La última restauración musulmana la mandó realizar Abu Yahya ibn Abi Sinan, cuando era gobernador de la ciudad a comienzos del .
Después de los enfrentamientos que tuvieron Castilla y Portugal durante el , las relaciones entre ambos se normalizaron en un ambiente de paz que duró casi dos siglos y medio. Pero en 1640, cuando Portugal se independizó de la Monarquía Hispánica, Badajoz se convirtió en ciudad fronteriza y por su posición geo-estratégica las autoridades castellanas se dieron cuenta de la necesidad de mejorar de forma muy importante sus actuales defensas. Fue entonces cuando las autoridades de la Corona y de Badajoz tomaron la decisión de realizarlas. De entre las varias posibilidades que ofrecían los ingenieros militares, se decidió por acometer las obras siguiendo el sistema ideado por Vauban. Sin embargo, estas obras no se llevaron a cabo de forma ordenada, sino que fue la improvisación, en medio de una situación económica precaria, la que imperó de forma que las reformas y perfeccionamiento se fueron sucediendo sobre las defensas existentes.
Antecedentes
miniaturadeimagen|Adarve y Torre de Espantaperros. thumb|left| Alcazaba de Badajoz al anochecer. thumb|left| Exteriores de la Alcazaba-castillo de Badajoz. La ciudad de Badajoz, concretamente la zona más antigua, situada en la parte más alta del promontorio llamado cerro de la Muela, estaba defendida por el recinto levantado en época islámica cuya fortaleza se conoce como la Alcazaba. La ciudad de Badajoz de época islámica estaba rodeada por una muralla que protegía la al-qasbah —ksar—, la ciudadela, una zona administrativa y de residencia de los gobernantes del Reino de Badajoz (una de las taifas más extensa de la península ibérica), donde se encontraba el alcázar, la mezquita y una de las mayores bibliotecas de la época, cuya muralla tuvo sucesivas ampliaciones. Las edificaciones de su interior son una prueba de las diferentes funciones que tuvo el recinto en las distintas épocas: alcazaba islámica, con distintas ampliaciones hasta alcanzar una extensión similar a la denominada «Cerca Vieja» (siglos -), castillo bajomedieval cristiano, destacando la primera Catedral de Badajoz edificada sobre la mezquita palaciega, así como diferentes «casas-fuertes» para asegurar su defensa (siglos -), y como parte de la ciudadela y fortificación de edificación moderna (siglos -), destacando en ellos diferentes edificios religiosos, así como los diferentes pasadizos y aljibes reutilizados en diferentes épocas.
La ciudad siguió creciendo extramuros, sobre todo hacia el oeste y hacia el sur por ser las zonas más llanas, ceñida por una muralla medieval de tapial de probable origen almohade, con posteriores ampliaciones, a la que le siguió una cerca pentagonal bajomedieval, coetánea a los Reyes Católicos, a finales del , que conecta con la Puerta de Palmas a la altura del puente de Palmas y la Puerta de Pajaritos, ambas del , en cuyo interior quedaron insertos los barrios que forman el casco antiguo y cuyas defensas fueron insuficientes ante el progresivo desarrollo de la artillería durante el próximo siglo.Turismo de Badajoz, «Fortificación Abaluartada de Badajoz»:http://www.turismobadajoz.es/wp-content/uploads/2016/03/Folleto_Baluartes_espa%C3%B1ol_redimensionado_opt.pdf (consultado el 13 de diciembre de 2016).Campesino Fernández, Antonio José (1995). «Badajoz, pradigma de ciudad fronteriza». En Annales de Geografía de la Universidad Complutense, nº 15, Servicio de Publicaciones Universidad Complutense, 1995, pp. 169-182: http://revistas.ucm.es/index.php/AGUC/article/viewFile/AGUC9595220169A/31527. A partir de 1642, en el contexto de la guerra con Portugal, es cuando se iniciaron una serie de construcciones defensivas aisladas e improvisadas, como fue el fuerte de San Cristóbal, en la margen derecha del río Guadiana, al norte de la ciudad, en un promontorio importante llamado cerro de Orinaza. Esta construcción se consideró como la primera de este tipo en cuanto a fortificaciones defensivas se refiere. Además, este fuerte protegía la cabeza del Puente, en la misma margen del río, que era un elemento sumamente estratégico, ya que el puente era la entrada natural a Badajoz. Para proteger el puente se realizaron una serie de obras defensivas como fueron el derribo de varios arcos y la sustitución de ellos por un puente levadizo con tres tramos y la ejecución de parapetos donde se podía defender la guarnición de este puesto avanzado.
Poco tiempo después se construyó el fuerte de Pardaleras en el extremo opuesto al anterior, es decir, al sur de la ciudad. También se añadieron otros elementos defensivos tales como fosos, muros, etc., sin seguir un cierto orden por lo que fueron poco efectivos. Tampoco se utilizaron materiales adecuados para hacer frente a la artillería moderna lo que llevó consigo importantes pérdidas de terrenos, edificios, etc. A finales del , entre los años 1690 y 1700, fue cuando se iniciaron las obras de la fortificación abaluartada. Esta nueva muralla partía de la muralla medieval, seguía por la margen izquierda del río Guadiana hasta los baluartes de San Vicente y Puerta de Palmas, giraba hacia el oeste y después hacia el sur por los baluartes de San José, Santiago, Santa María y Puerta de Trinidad para enlazar finalmente con la muralla que protegía la Alcazaba. Mediante la cartografía militar existente se sabe que las atalayas o torres vigías, de época islámica, estuvieron en uso hasta la Guerra de la Independencia, completando el sistema defensivo (de las numerosas atalayas con que contó Badajoz en el pasado, fundamentalmente del , solo se conservan vestigios de cinco de ellas, destacando la Torre de Espantaperros y la Torre de Los Rostros).
Historia
thumb|left|upright|Catedral-fortaleza. Portugal y Castilla mantuvieron una serie de enfrentamientos en el . En el año 1580, Felipe II trasladó la Corte y el grueso de su ejército a Badajoz (siendo durante once meses su residencia), anexionando Portugal al conjunto de la Monarquía Hispánica. Las tensiones para la ciudad de Badajoz surgieron más adelante, a partir de 1640, dada la cercanía de la ciudad a la frontera, como consecuencia de la sublevación de los portugueses contra la Corona de Castilla.
El recinto abaluartado se empezó a construir en el , sobre un sistema defensivo anterior, cuando se vio la necesidad de defender la plaza de Badajoz, sede de la Capitanía General del Real Ejército de Extremadura, debido a estas hostilidades que llevaron a España y Portugal a la Guerra de Restauración portuguesa mediante la cual Portugal quería conseguir su independencia de España. Desde entonces, Badajoz se consolida como capital de la provincia de Extremadura y la plaza fronteriza de mayor importancia entre todas las que se situaban en las proximidades de la frontera, motivo por el que era una plaza de gran interés estratégico para españoles y portugueses. La guerra se extendió de 1640 a 1668, año en el que por el Tratado de Lisboa España reconoció la completa independencia de Portugal.
Dado su carácter fronterizo, la catedral de Badajoz —siglos -—, se asemeja a una fortaleza: posee fuertes muros, almenas y una poderosa torre donde se encuentra el campanario. Fue declarada monumento histórico-artístico en 1931, como bien de interés cultural; siendo única en su género y época. La historia de la diócesis y Obispado de Badajoz se remonta al , actualmente ostenta el rango de Catedral Metropolitana. En su interior alberga un alfar islámico del y el Museo de la Catedral. En sus proximidades el Archivo Histórico Diocesano y el Archivo municipal.
Los accidentes geográficos del terreno en los que se asienta la ciudad de Badajoz condicionaron desde su fundación la consideración de punto de interés bélico y estratégico y fue punto clave del sistema defensivo español de la zona, ya que Portugal disponía de su potente sistema defensivo de Elvas. Por ello Badajoz fue la gran plaza fuerte de La Raya con Portugal. Por otro lado, su situación geográfica en la península ibérica también la convirtió en plaza deseada, ya que está casi en la misma latitud que Lisboa y casi equidistante de Madrid y Lisboa, si bien algo más alejada de Madrid y no demasiado lejos de Oporto.
thumb|500px|center|Dibujo de la ciudad fortificada y amurallada (ciudadela) de Badajoz (mediados del ). Murallas de la Alcazaba en el margen izquierdo. Hornabeque de la Cabeza del puente de Palmas en primer plano. Muralla medieval, catedral y Puerta de Palmas al fondo.
El inicio de las defensas
thumb|left|Plano de Badajoz en 1679, por Francisco Domingo. thumb|right|Mapa del asedio de Badajoz de 1658, por João Nunes Tinoco. El recinto abaluartado se asentó sobre los cimientos del antiguo recinto amurallado medieval (siglos al ), existentes todavía hasta el ; conservándose algunos tramos, como los que se encuentran junto al baluarte de la Trinidad y al de Santiago. La antigua cerca medieval o «cerca vieja» de la ciudad (que prolongaban la actual alcazaba) se había quedado anticuada contra el uso de la artillería del ejército portugués, fundamentalmente, ya que habían pasado casi dos siglos y medio de abandono por lo que había envejecido hasta hacerla obsoleta. De tal modo era así que el conde de Santiesteban escribió al secretario Pedro Coloma sobre las construcciones defensivas en Badajoz, en cuyo escrito comentaba que en Extremadura no había en esa época —1643— ninguna plaza segura en defensas, víveres, artillería y otras armas. Solo Badajoz parecía tener las mínimas condiciones defensivas, pero el recinto amurallado existente era totalmente ineficaz. Solamente la parte alta ocupada por la alcazaba podría tener unas ciertas condiciones apropiadas y, por tanto, las obras de las nuevas murallas deberían empezarse por esa zona.
Por otro lado, el marqués de Torralbo escribió al rey en los siguientes términos:
Y terminaba diciendo que estaba al alcance de la artillería, para lo que eran absolutamente ineficaces los muros de tapial:
thumb|Vista de Badajoz en un grabado de G. Baillieu ().