El Ejército Cruceño o Ejército Patriota Cruceño es la denominación dada por los historiadores a la fuerza militar organizada por Ignacio Warnes en la provincia de Santa Cruz de la Sierra, que estuvo activa entre 1813 y 1825.
Historia Antecedentes A inicios del , la ciudad de Santa Cruz de la Sierra tenía más de habitantes y su jurisdicción probablemente . Dos tercios de los vecinos de la urbe eran de ascendencia española y su cultura estaba marcada por su condición de frontera con los insumisos chiriguanos (guaraníes), característica compartida con Salta, Tarija y Cinti. Estos indios se dividían en dos grandes grupos en Cordillera e Itatín y se dedicaban a robar indios de servicio, caballos, armas y metales con sus embocadas en los caminos o sus asaltos a pueblos españoles.
Desde 1561, para evitar demostrar debilidad ante los indígenas sometidos y proteger la minería de Potosí y La Plata (Chuquisaca), las autoridades españolas les ordenaron constantemente a los cruceños guerrear y conquistar a los chiriguanos. A partir del , por las incursiones de los bandeirantes portugueses «Santa Cruz de la Sierra se convirtió en la avanzada militar más importante de Charcas», marcando la cultura de los cruceños. Establecieron alianzas con los pueblos indígenas vecinos y dieron ayuda militar a las misiones jesuitas de Chiquitos y Moxos, su «escudo protector de la penetración portuguesa». Las autoridades españoles temían que los bandeirantes saquearan Potosí, aunque lo que los cruceños realmente temían es que los dejaran sin mano de obra indígena. Aunque nunca fortificaron su ciudad, los cruceños se acostumbraron a mantener desforestados los montes cercanos, organizar una milicia permanente para defenderla y que todo vecino tuviera un arma, aunque fuera una lanza, por lo que fueron considerados los mejores soldados del Perú.
Otra característica de la cultura cruceña fueron los constantes choques de los gobernadores con el cabildo local, que representaba los intereses de los criollos que lanzaban constantes expediciones para capturar indios y buscar a El Dorado, esperanza que permitió a la ciudad sobrevivir la miseria de sus primeros años y animó a los cruceños expandirse hacia Moxos. Esto generaba problemas con las autoridades virreinales, que deseaban controlar su expansionismo para que sólo dedicaran a defenderse de los chiriguanos.
Orígenes En Santa Cruz fue develada una intentona de levantamiento de negros y mulatos el 26 de agosto de 1809, siendo castigados. Tras la victoriosa revolución de mayo en Buenos Aires, se conformó la Primera Junta Provisional Gubernativa en nombre del rey Fernando VII de España, se enviaron emisarios al interior para que reconozcan a la junta y se adhieran a ella. El 10 de septiembre de 1810 los emisarios enviados por la junta llegan al fuerte militar de Membiray, presentándose ante el coronel Antonio Suárez de Arteaga y el capellán José Andrés de Salvatierra y Chaves, informándoles de los acontecimientos, de manera que Suárez y Salvatierra inician un levantamiento en apoyo a los revolución enarbolando la bandera del Imperio español y se dirigieron hacia Santa Cruz de la Sierra junto a un conjunto militar y el denominado «capitán grande» Birinday apoyando con 200 indígenas de Membiray, Choreti Guasu, Kaami y Pipi; al llegar a la capital, se les unieron los otros emisarios provenientes de la revolución de Chuquisaca y que residían en la ciudad. Eran el capitán Eustoquio Moldes, el doctor Juan Manuel Lemoine, el doctor Antonio Vicente Seoane y el alférez Melchor de la Villa Guzmán, apodado Quitón y llegado después de la revolución de Cochabamba. Todos estos se reunieron junto con las autoridades cruceñas del bando revolucionario que convencieron los anteriores emisarios, y planearon la revolución en la ciudad.
El 24 de septiembre estalla la revolución a favor del gobierno de Primera Junta Provisional Gubernativa del Río de la Plata, encabezada por Suárez y Salvatierra. El gobernador-subdelegado Pedro José Toledo Pimentel es depuesto y se llama a un cabildo abierto para formar una junta de gobierno, conformándose así la «Junta Provisoria» de Santa Cruz de la Sierra, compuesta por Seoane, Salvatierra y Suárez, este último sería designado gobernador-subdelegado, posteriormente en mayo de 1811 se transformó la Junta Subalterna, a raíz de que Castelli ordenara la secesión de Santa Cruz de la intendencia de Cochabamba, pero por dificultades solamente se conformó la Junta Subalterna. Sin embargo, por otra parte, el brigadier José Manuel de Goyeneche ordena la secesión de Santa Cruz de Cochabamba, y en abril envía al teniente coronel José Miguel Becerra, a recuperar Santa Cruz, y llega designado como gobernador y capitán general de la provincia el 22 de noviembre de 1811. El 4 de marzo de 1813, los revolucionarios a la cabeza de Suárez, se enfrentan contra las fuerzas de Becerra, quien tuvo huir al Imperio del Brasil, Suárez ocupó la capital y reinstaló la Junta Revolucionaria Cruceña y fue designado gobernador.
El 26 de marzo de 1812, Manuel Belgrano, nombrado brigadier, quedó a cargo del Ejército Auxiliar durante la segunda expedición al Alto Perú. Posteriormente, estando en Potosí, nombró al coronel Ignacio Warnes como nuevo gobernador intendente de Santa Cruz, quien asumió el 24 de septiembre de 1813. Le acompañaban 25 hombres, incluyendo el teniente coronel José Manuel Mercado y el comandante Saturnino Salazar, siendo recibidos por el cabildo local con un baile de gala. El gobernador Warnes, convoca a elecciones de diputados para la Asamblea General Constituyente del año XIII, en los cuales salen electos Antonio Suárez y Cosme Damián Urtubey el 26 de septiembre, pero no lograron incorporarse.
Warnes, al enterarse de las derrotas de Belgrano en Vilcapugio y Ayohuma, decide organizar un ejército provincial propio. Junto a Mercado, habilita lugares para la instalación de cuarteles militares, almacenes, fábricas de armamento y pólvora, se eligió como administrador de los almacenes a Nicolás Cuéllar. El gobernador obtuvo apoyo de la provincia o gobierno de Moxos, enviando a jóvenes capacitados para su ejército, siendo estos bien recibidos en el puerto de San Carlos y en Buenavista, en donde el cura Rafael Cuéllar les dotaba alimentos, caballos, telas, mantas, hilos y otros enseres para la fabricación de uniformes del ejército.
Éxito A consecuencia del desastre de Ayohuma y la huida de Belgrano hacia San Miguel del Tucumán, dejando a los realistas que ocupen las provincias del Alto Perú, en la intendencia de Cochabamba, el gobernador teniente coronel Juan Antonio Álvarez de Arenales, quien estaba defendiendo la región, fue vencido por los realistas, de manera que huyó de la provincia el 29 de noviembre con una pequeña guarnición acompañado de Diego de la Riva, tenían 70 fusileros, 4 cañones pequeños, algunos jinetes y una gran muchedumbre armada de hondas, macanas y lanzas. Se refugió en Mizque, pero luego tuvo que abandonar por completo el Alto Perú para dirigirse a los valles de la provincia cruceña para reclutar gente, adentrándose al partido de Vallegrande en enero de 1814, llegando primero a Chilón, donde se enfrentó con sus perseguidores derrotándolos, siguió adelante y buscó ayuda en la población de San Pedro y en la capital del partido, reclutando a voluntarios vallegrandinos, encontrándose también con Manuel Cárdenas. Entre tanto, el coronel Manuel Joaquín Blanco comandando su división del Ejército Real, se adentró a la provincia hasta llegar al pueblo de San Pedrito donde se encuentran a Arenales y Cárdenas y estalla el combate el 4 de febrero. Los patriotas son derrotados, teniendo 100 bajas, 23 prisioneros y muchos heridos, descienden hacia el partido de Cordillera. Arenales y sus seguidores se refugian en Abapó y logra establecer contacto con Warnes, quien ya mandaba más de 1000 efectivos en el ejército cruceño. Le solicita ayuda, pero Warnes estaba en plena organización de defensa de la defensa de su ciudad, el último bastión revolucionario que quedaba en la región del norte afiliados a las Provincias Unidas, sin embargo, enterado de que Blanco marchaba contra la urbe, resuelve ayudar a Arenales.
El 11 de abril, Blanco vence a Warnes en Las Horcas, tomando de inmediato Santa Cruz. Luego, deja una guarnición a cargo del coronel Juan Francisco de Udaeta y sale a perseguir a los patriotas en la cordillera de los Chiriguanos. Finalmente, Blanco comente el error de dividir sus fuerzas: apenas deja 80 soldados guarneciendo la capital, ordena a Udaeta perseguir a los dispersos con 100 jinetes y 200 infantes y él mismo marcha a la misión de Florida. Ahí, el 25 de mayo, se da la batalla decisiva. Al día siguiente, Warnes recupera Santa Cruz. La victoria patriota asegura el control de la región y anula el plan realista de invadir la provincia de Salta del Tucumán. Después de saber de la derrota de Blanco, el coronel Udaeta huye a Chiquitos, donde ejercía de gobernador el también coronel Juan Bautista de Altolaguirre (otras fuentes lo llaman Juan Manuel de Altolaguirre) y juntos se preparan para recuperar Santa Cruz.
A mediados de 1815, Warnes se enteró del ascenso de Arenales a general por la victoria de Florida, y no entendía por qué no se le ascendió a su persona, desmoralizado, y decide desligarse de la tutela rioplatense, en especial del directorio supremo, renunciando al cargo de gobernador en agosto, pero, contando con el apoyo de los cruceños, quienes negaban reconocer su renuncia, Warnes se somete a la aclamación de la voluntad popular a votaciones para ser gobernante elaboradas por el cabildo el 11 de agosto, y es electo gobernador y comandante general; reelecto Warnes, decide gobernar con franca independencia de las decisiones del directorio supremo rioplatense, así obteniendo la autonomía de la provincia como integrante de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
El 27 de agosto de 1815, Warnes publicó dos proclamas, una al pueblo cruceño y otra a sus soldados, y al día siguiente inició la Campaña de Chiquitos, partiendo con un ejército con 1600 hombres hacia la Chiquitanía dejando en suplencia de su gobierno al Colorao Mercado. El 6 de septiembre cruzó el río Grande –o Guapay– y, el mismo día, se presentó en la capital provincial el coronel Santiago Carreras, quien fue comisionado para asumir como gobernador por el brigadier general José Rondeau, jefe del Ejército Auxiliar, quien tenía órdenes del Directorio Supremo porteño de enviar a Warnes de regreso a Buenos Aires; de igual manera, Rondeau también creía necesario desplazarlo de la provincia y su comandancia. Cuando llegó Carreras a la capital, presentó las órdenes del Directorio y de Rondeau y se las envió con un emisario a Warnes, quien decidió desobedecer, pues ya gobernaba de manera autónoma, pero también por considerar prioritario acabar con la amenaza. Mientras se ejecutaba la campaña a la provincia de Chiquitos, Carreras encontró la negativa en los cruceños, pero, el gobernador interino Mercado, al ver las órdenes dirigidas hacia Warnes, decidió transferir el mando a Carreras y partió directo a unirse con Warnes, pero Carreras, al encontrarse en aprietos contra los cruceños, decidió administrar el gobierno como interino, hasta el retorno del titular.