Miguel Ángel Zavala Ortiz (San Luis, 24 de diciembre de 1905 - Buenos Aires, 20 de mayo de 1982) fue un político argentino, miembro de la Unión Cívica Radical (UCR), diputado nacional por Córdoba (1948-51) y ministro de Relaciones Exteriores bajo la presidencia de Arturo Umberto Illia (1963-66).

Se lo recuerda especialmente por participar en 1955 del intento de golpe de Estado contra el presidente Juan Domingo Perón que produjo el bombardeo de la Plaza de Mayo«Bombardeo de la Plaza de Mayo». El Esquiú, 16 de junio de 2011. y por lograr la Resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que significó un marcado avance en las negociaciones sobre la soberanía de las Islas Malvinas y que sentó el criterio luego seguido para otros casos de situaciones poscoloniales.

Anteriormente, se había destacado por su militancia en contra de la neutralidad argentina en la Segunda Guerra Mundial, por su labor parlamentaria y por haber expuesto y denunciado desde la misma la práctica sistemática de la tortura por parte de la Policía Federal entre 1947 y 1955. Fue precandidato presidencial por la Unión Cívica Radical del Pueblo para las elecciones de 1958, siendo derrotado en internas por Ricardo Balbín.

Biografía

Formación e inicio de su trayectoria política

Estudió Derecho en la Universidad de Buenos Aires, donde militó en política estudiantil por el socialismo, partido al que se había afiliado pese a ser hijo de un dirigente radical puntano. En 1930 se recibió de abogado y se radicó en Río Cuarto, incorporándose al Estudio Jurídico que en esa ciudad habían abierto sus hermanos mayores, Alfredo Zavala Ortiz y Teobaldo Zavala Ortiz, y que subsiste hasta la actualidad con el nombre de "Storani y Asociados" (los Storani, familia riocuartense de tradición política radical, son nietos de Teobaldo Zavala Ortiz). En esa ciudad fundó el diario Tribuna, con el que fustigaba abiertamente al régimen de facto del general José Félix Uriburu. En 1931 fue encarcelado por esta oposición y el periódico fue cerrado.

En 1932, Miguel Ángel Zavala Ortiz se incorporó a la Unión Cívica Radical, denunciando públicamente el fraude practicado por el gobierno de Agustín P. Justo. A fines de la década del '30 funda la Acción Argentina, un grupo multipartidario que critica la política de neutralidad argentina en la Segunda Guerra Mundial y aboga por el apoyo explícito a los Aliados. El día del desembarco en Normandía, Zavala Ortiz protagoniza un festejo callejero por el que sufre un nuevo arresto, permaneciendo detenido durante tres meses.

Actuación legislativa

Se destacó como diputado nacional entre 1948 y 1952, en el llamado Bloque de los 44, junto a otras destacadas personalidades radicales como Balbín, Frondizi, Sammartino, Santander, Dellepiane, y Mercader. Desde este espacio, sostuvo una posición de apoyo a la sanción de leyes sociales y relacionadas con el nacionalismo económico, pero se opuso a las normas de características antidemocráticas, como aquellas que limitaban las libertades de expresión y prensa, o conferían amplias facultades a la policía. También se opuso al acuerdo que propuso el gobierno con Standard Oil, para la explotación de yacimientos petrolíferos, entregándole un predio de 50.000 kilómetros cuadrados.

A partir de 1949, el bloque oficialista comenzó a intentar desaforarlo por denunciar el secuestro y las torturas del estudiante comunista Ernesto Bravo. Fue Zavala Ortiz quien logró el mayor vuelco en la causa judicial y obtuvo la libertad de Bravo, al entregarle al juez la declaración realizada por el médico Dr. Alberto Julián Caride ante un escribano en el que narraba la participación que había tenido en los hechos. Caride decía, en síntesis, que había sido requerido por José Faustino Amoresano, a quien conocía ocasionalmente, para atender a un detenido en la Sección Especial Investigaciones de la Policía Federal, dirigida por el Comisario Cipriano Lombilla, porque, según le dijeron, "se les había ido la mano". Se trataba de un joven en estado de coma con conmoción cerebral y múltiples contusiones, por lo que le dio algunas prescripciones. Al día siguiente volvió, sus indicaciones no se habían cumplido y el detenido no había mejorado, por lo que se negó a continuar atendiéndolo en esas condiciones. Los policías le dijeron entonces que lo llevarían a un lugar más tranquilo y agregaron que si no mejoraba no faltaría un accidente de tránsito que solucionara el asunto. El Dr. Caride continuó entonces la atención en una quinta ubicada en la localidad suburbana de Paso del Rey hasta que mejoró. El declarante daba detalles de los lugares donde había estado así como los nombres de quienes habían tratado con él.. También declaraba que ya había atendido en forma privada a pacientes detenidos en la Sección Especial. A uno de ellos le había amputado la pierna izquierda, otro había quedado estéril por los castigos.http://www.fm899.com.ar/noticias/argentina-2/las-historias-secretas-del-comisario-torturador-del-primer-peronismo-53004

La intervención de Zavala Ortiz no sólo fue importante por haber logrado la liberación del estudiante y la condena de dos de los policías implicados en las torturas (aunque tardía; llegó recién en 1964), sino que además influyó en la opinión pública al poner de manifiesto el alcance de la protección que los funcionarios del gobierno otorgaban a los policías torturadores, haciéndolos así indudables responsables de tales hechos. La magnitud del uso sistemático de la tortura por parte de la Sección Especial tomó estado público años después al conocerse las torturas al popular folklorista Atahualpa Yupanqui, a quien incluso le produjeron, adrede, una lesión permanente en su mano derecha, con el objetivo de que no pudiera volver a tocar la guitarra o componer.https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/a-111-anos-del-nacimiento-atahualpa-yupanqui-nid2216090 No obstante ello, nunca ningún funcionario gubernamental fue juzgado como ideólogo ni partícipe necesario de las torturas sufridas por Bravo, por Yupanqui ni por ningún otro detenido de la Sección Especial.

El desafuero finalmente le llegó en diciembre de 1951, junto a otros tres diputados radicales, Mauricio Yadarola, Silvano Santander y Reynaldo Pastor, por estar implicados en el golpe de Estado del 28 de septiembre de 1951. Por esa causa fue suspendido en el cargo, sufrió otros tres meses de detención y cesó en su cargo al año siguiente. Desde entonces, para difundir su posición política, fundó el periódico partidario Boina Blanca.

Actuación durante la crisis de 1955

Para 1955, la situación política y social en la Argentina había llegado a una crisis. El gobierno peronista había reformado la Constitución en 1949 asegurándose la posibilidad de una reelección presidencial indefinida, mientras que el sistema de división del país en distritos para la elección de legisladores, parecía asegurar también la obtención de mayorías legislativas. En este contexto, la oposición veía alarmada una serie de sucesos que interpretaban como un giro autoritario del Gobierno. A las detenciones y torturas policiales a opositores que Zavala Ortiz había contribuido a desenmascarar, se sumaban las cesantías de docentes antiperonistas; la detención de diputados opositores como Ricardo Balbín y Alfredo Palacios; las restricciones a la libertad de expresión y de prensa; la expropiación de los diarios La Prensa y La Nueva Provincia; la condena judicial por desacato y encarcelamiento de Michel Torino, propietario del diario El Intransigente de Salta; el ataque e incendios en las sedes de los partidos radical, demócrata y socialista, así como en el Jockey Club de Buenos Aires, quedando totalmente destruidos estos dos últimos edificios y con daños muy importantes los otros dos. Todos estos locales fueron saqueados antes de ser incendiados, contando con la pasividad de policía y bomberos. Manuel Anasagasti, expresidente del Jockey Club, contó que entre los bienes robados antes del incendio había partidas de vino con sello y número de catálogo del club. Tiempo después, una de esas partidas fue rematada por el Banco Municipal y se aprovechó a recuperarla mediante su compra. Cuando se pusieron en venta los bienes de Perón luego de su caída también volvieron a comprar en remate otra de esas partidas que los incendiarios habían obsequiado a Perón como trofeo de guerra.

Fue en ese momento cuando sectores opositores, habiendo perdido toda fe en la posibilidad de superar al gobierno de Perón por los mecanismos democráticos, comenzaron a organizarse para derrocarlo mediante una operación militar inspirada en la fracasada Operación Valquiria, el plan de emergencia con el que, una década antes, parte de las Fuerzas Armadas alemanas habían intentado poner fin al régimen nazi. Una parte significativa de los opositores al peronismo entendían que esta vía de acción se veía justificada en ese momento por ser la única posibilidad de regreso al orden constitucional anterior a la reforma de 1949. Las primeras reuniones se habrían realizado en el Uruguay, en la residencia de Punta del Este del empresario Alberto Gainza Paz, a quien el régimen peronista le había expropiado el diario La Prensa. Gainza Paz se habría reunido con otro empresario argentino, Raúl Lamuraglia, de extracción radical, quien se hallaba exiliado en Uruguay desde 1951, acusado de haber participado en otra intentona golpista. Lamuraglia habría incorporado a las tratativas a su consuegro, el presidente uruguayo Luis Batlle Berres. Como consecuencia de esa reunión, Lamuraglia habría retornado a la Argentina para reunir, en su casa de Bella Vista, a distintos jefes militares junto a políticos opositores. En la novela El Bombardeo, de Jorge Coscia, Zavala Ortiz, como personaje literario, aparece formando parte ya de esa temprana reunión junto a otras figuras políticas que en lo sucesivo ocuparían lugares relevantes en la Revolución Libertadora y el régimen militar que le siguió. De todos modos es preciso aclarar que El Bombardeo es una obra de ficción y que no existe ningún registro documental de la supuesta reunión.

A fines de 1954, por razones que nunca se explicaron del todo, Perón rompió relaciones con la Iglesia católica e inició un enfrentamiento con la misma. El 10 de noviembre de 1954, en un discurso, inesperadamente, Perón acusó a un sector de la Iglesia de conspirar para derribarlo. Nombró a varias organizaciones católicas, tres obispos y veinte sacerdotes, algunos de los cuales fueron arrestados en los días siguientes. A raíz de este enfrentamiento, el gobierno suprimió el carácter de días no laborables a ciertas festividades religiosas católicas, introdujo la ley de divorcio,Gambini, Hugo: Historia del peronismo vol. I pág. 335 Buenos Aires 1999 Editorial Planeta Argentina S.A. ISBB obra completa 950-49-0226-X Tomo I 950-49-0227-8 permitió la apertura de establecimientos para ejercer la prostitución,Isidoro Ruiz Moreno, La revolución del 55. Cuarta edición. Editorial Claridad. Buenos Aires 2013. ISBN 978-950-620-336-8, página 96 prohibió las manifestaciones religiosas en los lugares públicos, y la municipalidad de Buenos Aires, entonces controlada por el presidente de forma directa, prohibió a los comerciantes exponer pesebres u otras figuras religiosas en conmemoración de la Navidad. El 25 de mayo de 1955, Perón se convirtió en el primer presidente argentino en no asistir al tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana. Ese mismo mes, Enrique Shaw y otros 18 dirigentes católicos fueron detenidos y encarcelados durante diez días tras ser señalados como responsables de un "complot político" para derrocar al presidente Juan Domingo Perón.