Boicot, Desinversiones y Sanciones (; también conocido como BDS, Movimiento BDS u Organización Boicot) es un movimiento propalestino que aboga por una campaña global para incrementar la presión económica y política sobre Israel, con el fin de lograr tres objetivos: el fin de la ocupación israelí y la colonización de los territorios palestinos y los Altos del Golán, la plena igualdad de los ciudadanos árabes israelíes con los judíos israelíes que viven en Israel y el reconocimiento del derecho de los refugiados palestinos al retorno.¿Qué es la campaña de BDS contra Israel y por qué está funcionando? Eldiario.es. 3 de febrero de 2014.
Sus fundadores fueron Omar Barghouti y Ramy Shaath.
La campaña está organizada y coordinada por el Comité Nacional Palestino de BDS, Palestinian BDS National Committee. BDS Movement. y comenzó el 9 de julio de 2005 sumando más de 170 ONG palestinas en apoyo a la causa palestina llamando al boicot, la desinversión y las sanciones internacionales contra Israel.
Citando el cuerpo de resoluciones de las Naciones Unidas sobre Israel y Palestina,Human Rights Actions. Resolutions & Decisions (2003-2016). Human Rights Voices. e inspirándose en las campañas anti-apartheid en contra de la minoría dominante blanca en Sudáfrica, el movimiento BDS llamó a varias formas de boicot a Israel hasta que atendiera sus obligaciones en el marco del derecho internacional.BDS a Israel - Boicot, Desinversiones, Sanciones. Se han llevado a cabo protestas y conferencias apoyando la campaña por todo el mundo.
Su mascota, que aparece en su logotipo, es Handala, símbolo de la identidad palestina y del «derecho al retorno». Handala es obra del dibujante palestino Nayi al-Ali.
Los partidarios de la campaña la comparan con el movimiento anti-apartheid sudafricano de finales del y consideran las acciones de este movimiento similares a los boicots contra Sudáfrica durante la época de la segregación racial en ese país. Boycotts that aid the Palestinians. Al Jazeera. 16 de agosto de 2013.El porqué del boicot a Sudáfrica ayer y a Israel hoy. BDS a Israel. 1 de enero de 2010. Equiparan la situación de Israel con el apartheid, citando las numerosas leyes israelíes por las que se da un trato discriminatorio a sus ciudadanos de origen palestino en comparación con los israelíes judíos en áreas tan diversas como en la participación política, en el acceso a la propiedad de la tierra y a la educación o en el proceso judicial. The Discriminatory Laws Database. Adalah.Los israelíes de origen palestino, 'ciudadanos de segunda clase'. El Mundo. 27 de noviembre de 2014.
Algunos críticos acusan al movimiento BDS de antisemitismo, una acusación que el movimiento niega, calificándola de un intento de mezclar el antisemitismo con el antisionismo. El cabildeo israelí en Estados Unidos ha hecho de la oposición al BDS una de sus principales prioridades. Desde 2015, el gobierno israelí ha gastado millones de dólares para promover la opinión de que el BDS es antisemita y prohibirlo legalmente en países extranjeros. Los partidarios del BDS lo ven como un movimiento de derechos humanos.
El BDS organiza campañas de boicot, desinversión y sanciones contra Israel. Los boicots se realizan instando al público a evitar la compra de bienes fabricados por empresas israelíes, la desinversión instando a los inversores, bancos, fondos de pensiones, empresas internacionales, etc. a dejar de invertir en negocios en Israel, y las sanciones presionando a los gobiernos para que pongan fin al comercio militar y los acuerdos de libre comercio con Israel y suspendan la membresía de Israel de los foros internacionales.
miniaturadeimagen| Activistas de BDS frente a un centro comercial en Murcia (España)|izquierda|300x300px
Los objetivos globales para el boicot son seleccionados por el Comité Nacional Palestino de BDS (BNC), pero los partidarios son libres de elegir los objetivos que más les convengan. El BNC anima a sus partidarios a seleccionar los objetivos en función de su complicidad en las violaciones de los derechos humanos por parte de Israel, el potencial de solidaridad entre movimientos, el atractivo de los medios de comunicación y la probabilidad de éxito. También enfatiza la importancia de crear campañas y eventos que se conecten con temas de interés en sus propias comunidades.
Los críticos del BDS consideran que Israel no segrega a sus ciudadanos por origen étnico o religioso. Además argumentan que el movimiento BDS desincentiva el liderazgo palestino para negociar con Israel y que es una campaña antisemita que únicamente busca la deslegitimación de Israel. Israel isn't, and will never be, an apartheid state. Los Angeles Times. 17 de mayo de 2014. Is BDS Hate Speech? The Jewish Daily Forward. 14 de febrero de 2013.
Se han creado varios grupos específicamente para combatir el BDS. En junio de 2015, los millonarios pro-israelíes Sheldon Adelson y Haim Saban se reunieron con representantes de varias organizaciones judías y recaudaron 50 millones de dólares para luchar contra el BDS en los campus estadounidenses. En 2015, se creó la Fuerza de Tarea Macabea. El millonario norteamericano Robert Kraft se comprometió a aportar 20 millones de dólares para crear una fundación que luche contra el antisemitismo y combata el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) en 2019 cuando recibió en Israel el premio Genesis, instituido por cinco millonarios rusos.
Antecedentes Muchos autores remontan los orígenes del BDS al Foro de ONG paralelo a la Conferencia Mundial contra el Racismo celebrada en Sudáfrica en 2001 (Durban I). En el foro, activistas palestinos se reunieron con veteranos antiapartheid que identificaron paralelismos entre Israel y la Sudáfrica del apartheid y recomendaron campañas como las que habían utilizado para derrotar el apartheid. El foro adoptó un documento que contenía muchas ideas que más tarde reaparecerían en el Llamamiento al BDS de 2005; Israel fue proclamado un estado de apartheid que cometió violaciones de los derechos humanos a través de la negación del derecho al retorno de los refugiados palestinos, la ocupación de los territorios palestinos y la discriminación contra los ciudadanos árabes de Israel. En la declaración se recomendaba la imposición de sanciones y embargos amplios contra Israel como medida correctiva.
En marzo de 2002, mientras el ejército israelí volvía a ocupar todas las principales ciudades y pueblos palestinos e impuso toques de queda, un grupo de destacados académicos palestinos publicó una carta en la que pedía ayuda a la «sociedad civil mundial». La carta pedía a los activistas que exigieran a sus gobiernos que suspendieran las relaciones económicas con Israel para detener su campaña de apartheid, ocupación y limpieza étnica. En abril de 2002, Steven y Hilary Rose, profesores de la Open University y la Universidad de Bradford, iniciaron un llamamiento a favor de una moratoria sobre la colaboración académica con instituciones israelíes. Rápidamente acumuló más de 700 firmantes, entre ellos Colin Blakemore y Richard Dawkins, quienes dijeron que ya no podían «en buena conciencia continuar cooperando con las instituciones oficiales israelíes, incluidas las universidades». Iniciativas similares siguieron en el verano.
En agosto, las organizaciones palestinas de los territorios ocupados hicieron un llamamiento a un boicot general de Israel. La mayoría de las declaraciones recordaban las declaraciones hechas en el Foro de ONG el año anterior. En octubre de 2003, un grupo de intelectuales palestinos llamó a boicotear las instituciones académicas israelíes. Los intentos de coordinar los boicots de una manera más estructurada condujeron a la formación de la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) en abril de 2004.
El historiador británico Colin Shindler argumenta que el fracaso del proceso de paz de Oslo creó un vacío político que permitió que lo que había sido una actitud marginal de rechazo hacia Israel entrara en la corriente principal de la extrema izquierda europea en forma de propuestas de boicot. La periodista libanesa de origen palestino Rafeef Ziadah también atribuye al BDS al fracaso del proceso de paz. Argumenta que el BDS representa un rechazo al paradigma del proceso de paz de igualar a ambas partes en favor de ver la situación como un conflicto colonial entre una población nativa y un estado colonial apoyado por las potencias occidentales.
Otros argumentan que el BDS debe entenderse en términos de sus supuestas raíces en el boicot de la Liga Árabe a los productos sionistas del Mandato de Palestina. Según el arqueólogo e historiador de la antigüedad estadounidense y anti BDS Alexander H. Joffe, el BDS no es más que la punta de lanza de un monstruo antioccidental más amplio en el que la dialéctica entre el comunismo y el islam sigue sin resolverse, y tiene antecedentes en la Campaña de Solidaridad con Palestina, la Unión General de Estudiantes Palestinos y la Hermandad Musulmana. El filósofo norteamericano Andrew Pessin y el profesor de historia norteamericano de origen israelí Doron Ben-Atar creen que el BDS debe ser visto en un contexto histórico de otros boicots a Israel.
Filosofía y objetivos
El BDS exige que Israel ponga fin a sus «tres formas de injusticias que infringen el derecho internacional y los derechos de los palestinos»: Poner fin a la ocupación y colonización de todas las tierras palestinas ocupadas en 1967 y desmantelar el Muro; Reconociendo los derechos fundamentales de los ciudadanos árabe-palestinos de Israel a la plena igualdad; y Respetar, proteger y promover los derechos de los refugiados palestinos a regresar a sus hogares y propiedades, tal como se estipula en la Resolución 194 de las Naciones Unidas. Estas demandas, consagradas en una declaración llamada el Llamamiento al BDS, no son negociables para el BDS. El cofundador del movimiento, Omar Barghouti, citando al arzobispo sudafricano Desmond Tutu, ha escrito: «No estoy interesado en recoger migajas de compasión arrojadas de la mesa de alguien que se considera mi amo. Quiero el menú completo de derechos». Barghouti también ha escrito:
El BDS se ve a sí mismo como un movimiento para todos los palestinos, ya sea que vivan en la diáspora o en la Palestina histórica. El BDS cree que las negociaciones con Israel deben centrarse en «cómo se pueden restaurar los derechos palestinos» y que solo pueden tener lugar después de que Israel haya reconocido estos derechos. Enmarca el conflicto israelo-palestino como entre colonizador y colonizado, entre opresor y oprimido, y rechaza la noción de que ambas partes son igualmente responsables del conflicto. Por estas razones, el BDS se opone a algunas formas de diálogo entre israelíes y palestinos, que considera contraproducentes.
Según el BDS, «todas las formas de intervención internacional y de pacificación han fracasado hasta ahora», por lo que la comunidad internacional debería imponer medidas punitivas, como amplios boicots e iniciativas de desinversión, contra Israel, como las que se impusieron a Sudáfrica durante el apartheid. El BDS utiliza el marco de «libertad, justicia e igualdad», argumentando que los palestinos tienen derecho a esos derechos como todos los demás. Por lo tanto, es un movimiento antirracista y rechaza todas las formas de racismo, incluidos el antisemitismo y la islamofobia. En términos más generales, el BDS se enmarca como parte de un movimiento social global que desafía la hegemonía neoliberal occidental y lucha contra el racismo, el sexismo, la pobreza y causas similares. Su lucha por los derechos palestinos debe ser vista como una parte pequeña pero crítica de esa lucha, argumenta el BDS.
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