La literatura comparadaLa expresión en español, al igual que en otras lenguas románicas, hay quien la tiene por calco del francés, «Littérature comparée», pero sin duda su invención es italiana: Letteratura comparata; en otras lenguas, sin embargo, se prefirió usar el adjetivo en una forma activa, y no pasiva, como es el caso del inglés, «Comparative Literature» (literalmente, Literatura Comparativa), y alemán, «Vergleichend». La preferencia por el adjetivo comparata fue determinada en Italia sobre todo por Francesco de Sanctis en 1861; y comparée en Francia hacia 1868 por Sainte-Beuve (cf. S. Chiapello, "Benedetto Croce y la creación de la primera Cátedra de Literatura comparada", en P. Aullón de Haro (ed.), Metodologías comparatistas y Literatura comparada, Madrid, Dykinson, 2012, págs. 463 y ss.; M. J. V., «Introducción», en Mª José Vega y Neus Carbonell, La literatura comparada: Principios y métodos, pág. 13). es un enfoque multidisciplinario que consiste en el estudio conjunto o contrastivo de las literaturas de diferentes regiones culturales y lingüísticas, pero también de diferentes medios y diferentes tipos de artes. La literatura comparada integra el estudio de textos y las obras a través de diversas ciencias humanas, incluyendo, pero no limitándose a, la filosofía, la sociología, la antropología, la psicología y el psicoanálisis.

La literatura comparada es quizás el campo más influyente de la comparatística y un sector metodológico distintivo de la filología y de su serie disciplinar, ciencia de la literatura, esto es, de la historia de la literatura, la teoría literaria y la crítica literaria. La literatura comparada no es propiamente una disciplina, sino una metodología, según demuestra su carácter transversal común no ya a las disciplinas de la ciencia literaria y de la ciencia del lenguaje, es decir, al conjunto de la filología, sino en general a las ciencias humanas e incluso pudiérase decir que a toda ciencia.Cf. P. Aullón de Haro, "Metodologías y Comparatismo" y "Teoría de la Literatura comparada y universalidad", en Id. (ed.), Metodologías comparatistas y Literatura comparada, ob. cit., págs. 11-28 y 291-311. Carlos García Gual la ve más como "un método de enfocar lo literario y una actividad que un conjunto bien esquematizado de reglas" (en "Breve presentación", 1616. Revista de la Sociedad Española de Literatura General y Comparada, IX, 1995, pág. 7); por su parte, George Steiner afirma que "no es tanto una disciplina como un modo de sentir, ya que todo el mundo lee comparando." (cf. «El arte de la crítica. Entrevista con Ronald A. Sharp», en George Steiner, Los logócratas, Debolsillo-Siruela, Barcelona, 2011, pág. 158).

thumb|Dionisio de Halicarnaso. La literatura comparada se ocupa de las realidades literarias de distintas regiones como manifestaciones análogas de un mismo fenómeno cultural, razón por la cual cabe afirmar que pone de manifiesto el fondo compartido subyacente a las diversas realizaciones así como los vínculos o relaciones establecibles entre las mismas.Armando Gnisci (comp.), Introducción a la literatura comparada, págs. 10 y 23. En este sentido, su objeto es universalista y, por tanto, evidentemente plurinacional (por su atención a literaturas diversas; también disciplinas) o de perspectiva supranacional (por cuanto indaga aspectos o elementos que trascienden lo particular).El término supranacional es utilizado, entre otros, por Claudio Guillén, que entiende que la base del comparativismo es la existencia de tensiones entre lo local y lo universal, entre lo uno y lo diverso. Así, pues, los problemas que aborda derivan de esa universalidad: relaciones bien de facto o bien por analogía, ya relativas a asuntos tematológicos, poetológicos, genológicos o de cualquier otra índole según artes y disciplinas.

Ciertamente, la literatura comparada no solo se interesa por la comparación dentro del ámbito literario, sino que también se aplica al estudio de las relaciones entre las literaturas y otros diversos campos, disciplinas y artes y religiones o creencias, así eminentemente artes plásticas, música, filosofía, historia, mitología, o ciencias sociales (por ejemplo, ciencia política, economía, sociología) e incluso ciencias experimentales, etcétera.

La comparación es, reconocidamente en todos los ámbitos del saber, un mecanismo básico y habitual del funcionamiento del psiquismo humano en su confrontación con el mundo. El método comparatista, y en especial el método comparatista literario, anclado culturalmente en el "parangón" grecolatino y desarrollado mediante la permanente discusión europea de antiguos/modernos, fue ideado por Dionisio de Halicarnaso, el padre de la crítica literaria, en su tratadito epistolar Carta a Pompeyo Gémino, y en lo sucesivo específicamente incrementado por Macrobio y sobre todo Escalígero (Libro V), Daniel Georg Morhof y llevado a su cumbre universal, que alcanza a Asia y a la totalización de letras y ciencias por Juan Andrés, autor de la primera historia literaria universal y comparada: Origen, progresos y estado actual de toda la literatura.Cf. P. Aullón de Haro (ed.), Metodologías comparatistas y Literatura comparada, ob. cit.

Ámbitos de interés En la segunda mitad del , y dentro de ciertas corrientes neoformalistas que lo caracterizaron, se dio en señalar como línea de actuación primordial del comparatismo literario el estudio (esto es, la descripción y explicación mediante una teoría y una terminología adecuadas) de las relaciones jerárquicas entre metatextos translingüísticos, usando para ello un modelo hipotético-deductivo y teniendo en cuenta que esas relaciones se establecen entre sistemas y subsistemas dominados por normas y tendencias.Pierre Swiggers, "A New Paradigm for Comparative Literature", Poetics Today, 3, 1982, págs. 181-194; Abuín González, Ángel E.: «Dimensións teórico-críticas do novo comparatismo». En Casas Vales, Arturo (coord.): Elementos de Crítica Literaria. Vigo: Xerais, 2004: 103-128.

De igual modo, se insistió en la necesidad de abandonar una visión singularista de los textos literarios para pasar a integrarlos en el contexto del sistema de la comunicación literaria, esto es, para considerar, también, factores como las distintas condiciones de producción, recepción, etcétera. Los aspectos supranacionales de este sistema constituirían, en consecuencia, el objeto de estudio, debiéndose atender especialmente por tanto a la comparación desde el punto de vista de los efectos de los sistemas literarios sobre los lectores, de las condiciones de producción y recepción, etc.Cf. D. W. Fokkema, "Comparative Literature and the New Paradigm", Canadian Review of Comparative Literature, 1, 1982, págs. 1-18; apud. Darío Villanueva, "Literatura comparada y Teoría de la literatura", (1994) en Villanueva, Darío (Coord.) Curso de teoría de la literatura, Madrid, Taurus.pág. 118-119.

Así, el listado de materias objeto de interés podría incluir, entre otros, ítems del tipo de: Las influencias recíprocas entre las literaturas modernas. La relación de la literatura y otros ámbitos del saber. El estudio comparado de la métrica, de la estilística, de las metáforas y de la Poética. El análisis comparatista de las estructuras y los problemas de la traducción. El estudio de la influencia y de la imitación, de la recepción y el efecto. El análisis comparatista de la periodización histórico-literaria; la comparación de géneros, formas, temas; etc.Cf., para un listado más preciso con referencia a los estudiosos que proponen las materias, Alfonso Martín Jiménez, “Literatura General y ‘Literatura Comparada’: la comparación como método de la Crítica Literaria”, págs. 136-137, en Castilla: Estudios de literatura, ISSN 1133-3820, Nº 23, 1998.

La literatura comparada prestaría atención, pues, tanto a los distintos trasfondos que comparten las distintas literaturas, tales como la impronta greco-latina en las literaturas europeas, el tratamiento diverso de los mismos temas y mitos literarios y la materialización de los géneros literarios, como a la imagen que se refleja en las distintas literaturas de culturas ajenas, mayoritarias o minoritarias, fijándose de forma especial, por ejemplo, en los relatos de viajes y en los procesos de traducción.

Asimismo, se subrayó en algunos trabajos la necesidad de adoptar una visión multiculturalista que prestase atención a las demandas de grupos marginales o similares (minorías étnicas, feminismo...), algo que, en otro orden de cosas, ha comportado la problematización del concepto tradicional de canon.A este respecto, algunos especialistas se muestran críticos con este tipo de tendencia, a la que no dudan en calificar de perniciosa por cuanto se trataría de un . El hecho es que invenciones ideológicas actualistas han querido intervenir sobre formaciones teóricas axiológicamente muy elaboradas.

En resumen,Cf. Alfonso Martín Jiménez, "Literatura General y 'Literatura...", págs. 139-140. dos serían los grandes ámbitos de interés de la literatura comparada:

El estudio, en el contexto de la historia de la literatura, de las interrelaciones entre las distintas literaturas y de estas con las demás artes y con el ámbito sociocultural. El estudio comparado de obras concretas, o de estas bien con obras de otras artes,Los focos de comparación serían el estilo, los recursos literarios, las formas y estructuras, los géneros literarios, la intertextualidad, etc. bien con las ideas de la época en que la obra fue producida.

Ahora bien, aparte el modelo neoformalista procedente en último término del formalismo ruso y en particular de Tinianov a través del llamado polisistema, lo cierto es que la derivación postformalista condujo a las caracterizaciones socioculturales propias de la época, tratándose finalmente, pues, de una derivación de los diferentes sociologismos arraigados sobre todo en el mundo académico estadounidense y, a partir de este, en diverso grado difundidos: ya sea el referido e inconsistente multiculturalismo o una concepción del canon como mera moda cultural sujeta al ideologismo de la llamada corrección política. En consecuencia, el ha comenzado por verse abocado a una refundación comparatística literaria que, curiosamente, ha debido comenzar por "descubrir" el origen clásico del propio método, recomponer la atención, entre otras cosas, hacia la denominada tradición clásica y replantearse propiamente una teoría de la universalidad con vistas al problema actual de la globalización.Cf. P. Aullón de Haro (ed.), Metodologías comparatistas y Literatura comparada, ob. cit.

Metodología La metodología comparatista y en particular el comparatismo literario, que nace explícitamente con Dionisio de Halicarnaso, ha carecido modernamente de una configuración sólida y estable una vez sobrepasado el logro de la universalidad del objeto de estudio alcanzado por la Escuela Universalista Española del siglo XVIII, o hispano-italiana, heredera a su vez del de Halicarnaso, Escaligero, Daniel Georg Morhof y en general la tradición humanística.

Durante el , la escuela francesa especialmente ha insistido en el esquema A-B o X-Y y sus diferentes niveles y posibilidades. Se trata de las formulaciones e inversiones habituales en los usos europeos, por ejemplo, 'Horacio en España' - 'Goethe en el mundo hispánico'; o bien las inversas o ya equilibradamente coordinadas mediante conjunción..., etc.

Los conceptos de "paralelismo" y de "correspondencia" han servido respectivamente de bastidor metodológico y de guía fenomenográfica, siguiendo cierta tradición literaria, erudita y filosófica, tanto desde un punto de vista interartístico como de amplio sentido estético.

La comparatística alemana propuso por su parte cinco estrategias metodológicas básicas en la práctica de la Literatura comparada:Cf. Manfred Schmeling (comp.), Teoría y praxis de la literatura comparada, Alfa, Barcelona-Caracas, 1984; apud. Darío Villanueva, art. cit., págs. 121-122.