thumb|300px|Juan Illingworth Hunt. El crucero de la corbeta Rosa de los Andes fue una expedición naval comandada por el marino inglés al servicio de la República de Chile, capitán de corbeta Juan Illingworth Hunt. La expedición tenía la misión de atacar embarcaciones y puertos bajo bandera española en la costa occidental de América, pero también de ser posible, alentar y apoyar militarmente los esfuerzos patriotas en los diversos lugares a los que se presentara. El crucero de la corbeta chilena se desarrolló desde el zarpe del buque de Valparaíso el 25 de abril de 1819 hasta que a mediados de 1820, en las costas colombianas de Esmeraldas tuvo un encuentro heróico contra la fragata española "Prueba" al mando de Antonio Vacaro, donde Illingworth herido en la cara quedó fuera de la lucha y la corbeta, gravemente dañada, debe abandonar el sitio del combate para refugiarse en la desembocadura del río Iscuandé donde encalla y es incendiada por su tripulación para no caer en poder de las tropas realistas de Melchor Aymerich.
Las operaciones militares de Illingworth con la Rosa de los Andes abarcaron las costas de Perú, Ecuador, Colombia y Panamá. De todos estos lugares, provocó mayor daño al tráfico comercial realista que va desde las costas ecuatorianas a las panameñas en las que hizo varias presas. Debió además hacer frente a la persecución de buques de guerra que iban en su búsqueda. También emprendió ataques a enclaves terrestres bajo dominio realista, especialmente en las costas colombianas. Esto se debió a que tras la victoria del general Simón Bolívar en la batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819, el capitán inglés decidió modificar su itinerario de navegación para apoyar al venezolano en la liberación de esos territorios, realizando desde ese momento una exitosa campaña por todo ese litoral. Esta campaña consistió en atacar y tomar los poblados costeros que estaban bajo bandera española para dejarlas bajo el control de autoridades que fueran afectas a la causa patriota.
El historiador colombiano José Manuel Restrepo se refiere a la actuación y aporte de Illingworth con sus operaciones en la zona de la siguiente manera:
Pese a la pérdida de la corbeta chilena, Illingworth y el resto de los tripulantes habrían seguido operando en la zona hasta 1821,“Anales de la Academia Sanmartiniana”, Volumen 13, pág. 33. y luego tomaron rumbos diferentes, donde una parte de los tripulantes junto con Illingworth decidieron unirse al ejército de Simón Bolívar y otros regresaron a Chile.
Antecedentes En 1817 el agente del gobierno chileno en Londres, José Antonio Álvarez Condarco, contactó al marino británico Thomas Cochrane para convencerlo de viajar a Chile y tomar el mando de la marina de este naciente país, y de ese modo que él como marino experimentado dirigiera las próximas operaciones navales que se contemplaban ejecutar en las costas del Virreinato del Perú contra las fuerzas navales realistas. Cochrane aceptó la propuesta de Condarco, por lo que este procuró arrendar una embarcación para llevarlo a él y a otros oficiales que contrató a Chile.
Con el propósito de traerlos al país Condarco hizo un trato con el comerciante inglés Guillermo Henderson que puso a disposición del agente su embarcación mercante como transporte, esta era la corbeta Rose. Para capitanear este buque el agente del gobierno chileno contrató a un teniente de la Royal Navy llamado Juan Illingworth.
Para encubrir la verdadera misión de la corbeta y evitar las sospechas de los agentes españoles se le habilitó falsamente para llevar a cabo un proyecto de colonización en el río Columbia, en la costa norte del Océano Pacífico. Para disimular mejor este proyecto Illingworth y Condarco acordaron en los primeros meses de 1818 dirigirse con la embarcación a Prusia en supuesta demanda de inmigrantes germanos, pero completando el engaño, regresaron furtivamente a Londres para embarcar a los oficiales contratados por Condarco y luego dirigirse hacia Boulogne-sur-Mer, donde se encontraban asilados Cochrane y su familia a los que embarcaron también, zarpando finalmente hacia Chile bajo bandera inglesa. El Rose recalaría en Valparaíso el 28 de noviembre de ese año.
Posteriormente el gobierno chileno, encabezado por el director supremo Bernardo O'Higgins, se interesó en adquirir la corbeta al observar sus excelentes condiciones navales. Pero debido a la ausencia de recursos el gobierno decidió hacerse con el buque mediante un préstamo de un tercio de la paga del Ejército Unido Libertador de Chile para involucrar en la empresa a sus fuerzas, desde generales hasta el último soldado. Los agentes Antonio Arcos y el propio Henderson representaron los intereses del ejército frente al gobierno, acordando de esa forma los términos para comprar el buque al segundo agente que la ofrecía totalmente equipada por el precio de 100.000 pesos de la época. El gobierno la adquirió en febrero de 1819 para la Armada de Chile, renombrándola como Rosa de los Andes y con el objeto de usarla en operaciones de tipo corsarias. Este buque era en consecuencia más que un corsario propiamente tal, una embarcación de guerra perteneciente al Estado.
Preparativos para el crucero de la corbeta chilena thumb|300px|Típica corbeta británica de la época. La Rosa de los Andes fue anteriormente una corbeta de guerra británica que luego fue dada de baja y permaneció inactiva en el río Támesis en espera de ser vendida a particulares, siendo su comprador el comerciante inglés Guillermo Henderson que la ofreció más adelante a Chile. La corbeta al momento de la compra ya había sido recorrida, armada y pertrechada por su exdueño. Estaba armada con dos baterías; la baja o entrepuente llevaba 22 cañones de 18 lbs, la superior o sobrecubierta tenía 14 carronadas de a 12 lbs. El buque llevaba además 4 embarcaciones menores de los cuales el lanchón principal podía montar 1 cañón de a 12 lbs y recibir 35 hombres a su bordo, las 2 medianas que tenía podían llevar a 20 y la menor a 10, de modo que la corbeta podía contar al mismo tiempo con 80 u 85 hombres para atacar un enclave en tierra. Respecto a las características generales del buque; era una corbeta de 400 toneladas, su andar era de 12 millas y pese a que tenía una arboladura de fragata estaba clasificada como una fuerte y muy velera corbeta de guerra apta para la misión a la que se le quería destinar.
Para llevar a cabo el crucero faltaba realizar el enganche de hombres, poder reunir víveres para seis meses de navegación y otros elementos necesarios, por lo que el gobierno tuvo que desembolsar 15.000 pesos para que la corbeta contara con todo eso. Por su lado el ejército aportó el armamento individual de cada sujeto. La tripulación reclutada sumó un total de 270 hombres de los cuales 190 eran marineros, la mayoría extranjeros, mientras que los 80 restantes eran tropas de desembarco de los que 25 servían como artilleros de tierra. Casi todos los infantes y artilleros de desembarco eran chilenos sacados del ejército.
Para comandar la nave el gobierno designó al mismo teniente inglés Illingworth, a quien se le otorgó los despachos de capitán de corbeta de la marina chilena. Su segundo sería el teniente de navío irlandés Raimundo Morris, exoficial de artillería del ejército libertador y miembro de la marina chilena. El resto de los oficiales subalternos eran tenientes de nacionalidad inglesa o estadounidense como Samuel Portuds, Guillermo Jones, Simón Seymour y Pedro Mac-Gilvery. El piloto se llamaba Esteban Hort y también había dos médicos ingleses de apellido Ceerulley y Bingham. El contador y amanuense principal eran respectivamente los chilenos José Villareal y Pedro Nolasco Jofré. Para comandar a la infantería de desembarco se designó a un capitán francés llamado Carlos Desseniers, que tenía como jefes subalternos a un capitán chileno de apellido Rico y un teniente francés llamado Cael de Jersieure. En cuanto a los artilleros de desembarco, estos quedaron bajo el mando del alférez chileno Francisco Fierro.Alexander Tavra Checura, La corbeta de guerra chilena Rosa de los Andes, pág. 4.
El 24 de abril la Rosa de los Andes se encontraba materialmente preparada para emprender el crucero, pero antes de zarpar se llevaron a cabo en ese día las capitulaciones o acuerdo de reparto de presas por escritura pública entre los tripulantes del buque y los representantes del ejército que respondían por sus intereses. Según estas capitulaciones las presas se dividirían en mitades entre los captores y los que avalaban su expedición naval, pero Illingworth conservaría 20 partes de la presa para distribuirlas entre los más valientes de sus tripulantes. El primero en abordar un buque enemigo recibiría tres partes de presa y los doce siguientes, dos cada uno. A quien avistara primero las velas de buques enemigos le doblarían su parte a fin de estimular la vigilancia. En cuanto al ebrio, indisciplinado o ladrón no se le daría su parte. Respecto del total capturado, se les dejarían un ½% a los inválidos y a los consignatarios comunes, Arcos y Henderson, el 10% de los productos.
Señalar que para esos momentos se encontraba vigente un Reglamento de Corso dictado por el gobierno en noviembre de 1817 y un Reglamento de Presas dictado en enero de 1819. Ambos regulaban el accionar de los variados corsarios que operaban en esos momentos.
Comienzo de la expedición El 25 de abril zarpaba de Valparaíso la corbeta Rosa de los Andes rumbo al norte. El objetivo de su crucero era recorrer en corso las costas que van desde el Perú hasta California, y luego extender sus operaciones a las Filipinas y sus inmediaciones. También tenía como fin político y militar apoyar en lo posible los esfuerzos patriotas que se realizaban en las costas americanas.
El 4 de mayo el buque chileno navegaba en alta mar, y estando en los veintiséis grados de latitud sur, capturaba a su primera presa que era la fragata mercante española Vascongada, llamada también Los Tres Hermanos, procedente del puerto peninsular de Santander y con destino al Callao. La presa con su rica mercancía avaluada en más de 200.000 pesos es enviada inmediatamente a Valparaíso, mientras que la corbeta prosiguió su viaje al norte.
En las costas peruanas y persecución de buques de guerra realistas Durante el trayecto del buque a las costas peruanas y al entrar en ellas el capitán Illingworth hizo detener a cada embarcación que se avistaba para verificar su nacionalidad, y si esta era una nave neutral la dejaba ir. Si bien la medida estaba permitida, esto generó varias quejas de los capitanes de esos buques al gobierno chileno por la interrupción de su navegación.
Para esos momentos no muchas embarcaciones de comercio español andaban libremente en esas costas debido a la alarma creada por la variedad de corsarios chilenos que rondaban la zona desde 1817, y también por la presencia de la escuadra naval chilena al mando de Cochrane que operó en esos mares desde mediados de enero hasta comienzos de mayo. Illingworth no tuvo por esta razón muchas posibilidades de capturar mercantes en estas latitudes.
Sin embargo, la presencia de este buque chileno llamó la atención del virrey del Perú Joaquín de la Pezuela, quien aprovechando que ya Cochrane se había retirado de estos mares, ordenó que algunos de los buques de guerra y mercantes armados para hacer la guerra con los que disponía salieran del Callao para capturar o destruir a la Rosa de los Andes y también a cualquier buque insurgente que estuviera hostilizando el comercio del virreinato. Con este objeto salieron para distintos rumbos las fragatas de guerra Esmeralda y Venganza, las fragatas armadas Begoña y Piedad, la corbeta armada Sebastiana, el bergantín armado Pezuela, entre otros.
Acción naval frente a la isla de Puná thumb|250px|right|Foto satelital del golfo de Guayaquil.