The Life and Death of 9413: a Hollywood Extra (en español, La vida y muerte de 9413: un extra de Hollywood) es un cortometraje mudo experimental de 1928 coescrito y codirigido por Robert Florey y Slavko Vorkapić. Considerado como un punto de referencia en el cine vanguardista estadounidense, cuenta la historia de un hombre (Jules Raucourt) que llega a Hollywood con el sueño de convertirse en una estrella; fracasa y es deshumanizado por los ejecutivos de los estudios, quienes lo reducen al papel de extra y le escriben el número "9413" en la frente.

La película presenta cortes abruptos, movimientos de cámara rápidos, superposición extensa, iluminación tenue, formas y figuras en ángulos retorcidos y desorientadores. Filmada con un presupuesto de 97 dólares (1819 dólares de 2024), el cortometraje incluye una combinación de primeros planos de actores reales y planos generales de decorados en miniatura, construidos con cartón, cubos de papel, latas, cajetillas de puros y trenes de juguete. Al no tener acceso a los estudios ni al equipo de Hollywood, gran parte de la filmación se realizó en las residencias de los cineastas, con las paredes pintadas de negro para usarse como fondo.

La historia fue inspirada por las experiencias que el propio Florey tuvo en Hollywood, así como la composición Rhapsody in Blue de George Gershwin. Fue una de las primeras obras cinematográficas que filmó Gregg Toland, quien más tarde sería aclamado por su trabajo en películas como The Grapes of Wrath (1939) y Citizen Kane (1941). El cortometraje es una sátira de las condiciones sociales, prácticas dominantes e ideologías de Hollywood, así como del supuesto maltrato de la industria cinematográfica hacia los actores. Douglas Fairbanks colaboró en el desarrollo del cortometraje y Charlie Chaplin, junto con Joseph M. Schenck, ayudaron a promocionarlo.

A diferencia de la mayoría de las películas experimentales, contó con un estreno masivo por parte de FBO Pictures Corporation en más de 700 cines en Norteamérica y Europa. El cortometraje fue bien recibido, tanto por la crítica de la época como por la actual; el historiador de cine Brian Taves dijo que «más que cualquier otro film, este inició la vanguardia en este país». La totalidad del cortometraje no ha sobrevivido. En 1997, fue seleccionada para su preservación por el Registro Nacional de Cine. Florey coescribió y dirigió Hollywood Boulevard (1936), una versión más ligera de la cinta.

Argumento El señor Jones (Joules Raucourt), un artista y aspirante a estrella de cine, llega a Hollywood y queda inmediatamente fascinado por el glamour de la industria. Habla con el representante de un estudio de cine, presentando una carta de recomendación e intentando hablar por sí mismo. El representante lo interrumpe y escribe el número "9413" en su frente. A partir de este momento, 9413 solo puede hablar de manera ininteligible y se mueve de una manera mecánica, siguiendo sin pensar las instrucciones de los directores de cine y los representantes de los estudios. Pasa por una serie de convocatorias de casting, pero es incapaz de encontrar el éxito; se enfrenta repetidamente a carteles que rezan "Hoy no hay casting". Una serie de imágenes se intercalan en estas escenas, incluyendo tomas de Hollywood, cámaras filmando, la palabra "sueños" escrita en las estrellas y un bucle infinito de un hombre subiendo una escalera hacia la palabra "éxito", sin ser capaz de alcanzar la cima.

miniaturadeimagen|izquierda|Los ejecutivos del estudio aplauden a Extra # 15 (Voya George) mientras sostiene máscaras de papel frente a su cara, simbolizando sus actuaciones. A diferencia de 9413, otros extras empiezan a alcanzar el éxito. Una mujer (Adriane Marsh), con el número "13" en su frente, se sienta y se levanta repetidamente por orden de un director de cine, y finalmente logra conseguir un papel tras ser recibida por un cartel de "Casting hoy". Otro extra (Voya George) con el número "15", quien a diferencia de 9413 tiene una expresión facial inexpresiva y apática, sostiene frente a su rostro máscaras de papel que simbolizan sus actuaciones. Es recibido con entusiasmo por multitudes que lo vitorean, y todos hablan en el mismo galimatías que 9413. Su número es remplazado con una estrella y logra un éxito tremendo. 9413 admira esta nueva estrella de cine y no puede contener su emoción cuando ambos se conocen en persona. Presenta su propia máscara (mucho más impresionante a la vista) ante la estrella para demostrar que él también es actor. La estrella no se impresiona y le da la espalda a 9413, quien acuna tristemente su máscara como si fuera un bebé y lamenta su incapacidad para alcanzar el éxito.

El tiempo pasa y 9413 sigue sin encontrar trabajo en Hollywood. A pesar de sus constantes llamadas telefónicas a los representantes de los estudios suplicando empleo, siempre se topa con carteles de "Hoy no hay casting". No puede permitirse comprar comida y, por debajo de su puerta, se deslizan facturas que es incapaz de pagar. Una serie de imágenes que simbolizan su angustia mental incluyen árboles retorcidos que se agitan con el viento y un hombre tendido en la escalera que conduce al "éxito", aún sin alcanzar la cima. Hambriento, agotado y desesperado por sus fracasos, se desploma y muere. Después de que los otros actores se ríen de él, se muestra su lápida, en la que se lee: «Aquí yace el n.º 9413, un extra de Hollywood» junto a las palabras "Hoy no hay casting".

Tras su muerte, el espíritu de 9413 abandona su cuerpo y es arrastrado por una rampa hacia el cielo. A medida que sube, le crecen alas de ángel y asciende al paraíso: un lugar con torres de cristal resplandecientes y luces brillantes e intermitentes. Una mano le quita el «9413» de la frente, él sonríe feliz y vuela más profundamente hacia el cielo.

Producción

Concepción Robert Florey y Slavko Vorkapić, quienes se conocieron después de que Florey asistiera a una de las conferencias de Vorkapić en la Sociedad Americana de Cinematógrafos, figuran como coescritores y codirigidores de The Life and Death of 9413: a Hollywood Extra. Aunque los relatos difieren sobre el nivel de implicación de ambos hombres en la creación de la película, la mayoría identifica a Florey como el responsable principal.

Según el historiador de cine Brian Taves, Vorkapić no participó en la escritura ni en la dirección del cortometraje y sus contribuciones se limitaron al diseño de decorados y a la iluminación de miniaturas, pero que Florey insistió en otorgarle el mismo crédito por su papel en la materialización del proyecto. Los primeros informes sobre la película respaldan esta postura, incluyendo un artículo de 1928 sobre Florey en la revista Hollywood Magazine. Taves también afirma que Vorkapić no hizo nada para promover el cortometraje cuando se estrenó, y que más tarde exageró su papel en la producción cuando esta ganó prestigio. Paul Ivano, quien realizó el trabajo de cámara,coincidió: "Vorkapić intenta llevarse el crédito, pero no hizo mucho".

Vorkapić, por su parte, declaró que la idea inicial fue de Florey, que la discutieron y redactaron juntos una sinopsis aproximada de una página. Sin embargo, sostuvo que "todos los efectos fueron ideados, diseñados, fotografiados y añadidos por mi" y que "al menos el 90 por ciento de la edición y montaje" fue obra suya. Afirmó que dirigió la mayor parte de las secuencias iniciales y finales, atribuyendo a Florey la filmación de la escena de casting y las tomas de extras riéndose mientras que el ascenso al estrellato del personaje de Voya George se filmó conjuntamente.

A los pocos años de su llegada a Hollywood, Florey concibió la idea de hacer un cortometraje sobre los sueños de un actor corriente de convertirse en estrella y su fracaso al no ver cumplidas sus esperanzas. El trabajo de Florey como publicista y periodista cubriendo la industria cinematográfica le permitió familiarizarse con las luchas de los aspirantes a actores y la decepción al no alcanzar sus sueños, lo cual influyó en la escritura de A Hollywood Extra.

Pero la inspiración final del cortometraje llegó después de que Florey asistiera a una presentación de Rhapsody in Blue, composición de George Gershwin. Florey llevaba trabajando en Hollywood solo unos pocos meses cuando escucho la música de Gershwin, y esta le inspiró para incorporar sus ritmos en un cortometraje.Más tarde, describió el filme como una "continuidad en ritmo musical de las aventuras de mi extra en Hollywood, cuyos movimientos y actitudes parecían sincronizarse con las notas de Gershwin". Aunque la mayoría de las películas vanguardistas de la época enfatizaban la atmósfera por encima de la emoción, él quería que su guion combinara tanto abstracción como narrativa. Florey lo escribió con precisión detallada, describiendo en cada toma la cantidad de película que necesitaría para filmarla, necesidad presupuestaria debido al coste del metraje.

Desarrollo Florey no tenía cámara en ese momento y sus esfuerzos por obtener una habían terminado sin éxito hasta que conoció a Vorkapić. Florey recordaba: "Le digo a Slav, "Slav, tengo una idea pero no mucho dinero. Tú tienes una cámara y eres un pintor hábil. Hagamos la película en colaboración y dividamos los beneficios". Según Vorkapić, él dijo: "dame 100 dólares y haré una película en mi propia cocina". Vorkapić permitió que Florey tomara prestada una pequeña cámara de caja que había comprado con las ganancias de una venta de una de sus pinturas. Se trataba de una cámara DeVry con un solo objetivo, un tipo de cámara que Florey decía que se vendía como un "juguete". Florey también tuvo problemas obteniendo cinta para filmar, ya que le resultaba demasiado caro comprar negativo y positivo en los laboratorios cinematográficos. Sin embargo, Florey sabía que el final de las cintas habían sobras de película sin exponer y que estos residuos eran normalmente descartados por las películas con grandes presupuestos de Hollywood después de filmar, así que intentó persuadir a los cineastas para que le dieran estos residuos. El trabajo de cámara de The Gaucho, una película protagonizada por Douglas Fairbanks, acababa de terminar, y Florey pudo obtener de la producción más de 300 metros de película en trozos de entre 3 y 6 metros.Luego empalmó a mano los extremos de la película, un proceso que le resultó tedioso y frustrante, pero que dio lugar al equivalente a un carrete completo de negativo. Fairbanks, quien había contratado en el pasado a Florey para que llevara sus relaciones públicas en Europa, le proporcionó ayuda financiera. También le dio acceso a sus salas de montaje y le ayudó a conseguir más retazos de película.