miniatura|Cartel para el estreno de Sylvia en la Ópera de París. 1876. Sylvia, originalmente Sylvia ou La Nymphe de Diane (del francés: Sylvia o la ninfa de Diana) es un ballet en tres actos, con coreografía de Louis Mérante y música de Léo Delibes, estrenado el 14 de junio de 1876 en París. En muchos sentidos, Sylvia es un típico ballet clásico, si bien tiene muchas características interesantes que lo hacen único. Sylvia es notable por el escenario mitológico de la Arcadia, sus creativas coreografías, su amplia escenografía, su gran influencia en las artes y, sobre todo, su notable partitura.
Los orígenes del ballet se encuentran en el poema Aminta (1573) de Torquato Tasso que describe la trama básica usada en la obra. Jules Barbier y el Barón de ReinachUlrich, Allan (2004). Reseña de danza: San Francisco Ballet, Mark Morris Sylvia Consultado el 24 de julio, 2005. la adaptaron para la Ópera de París.Mackrell, Judith (2004). "Sylvia". Consultado el 12 de junio de 2005.Hayward, Malcolm (1997). "Torquato Tasso, Aminta". Consultado el 12 de junio de 2005. Delibes realizó un arreglo del ballet para piano en 1876 y una suite orquestal, basada en números del mismo, que se estrenó en 1880.
Cuando Sylvia fue estrenada el 14 de junio de 1876 en el Palais Garnier, fue ignorada ampliamente. De hecho, las primeras siete producciones de Sylvia no tuvieron éxito. Fue con su recuperación en 1952, con una coreografía nueva de Sir Frederick Ashton, que se popularizó. La exitosa puesta en escena de Ashton se usó en las producciones de 1997, 2004 y 2005, y casi todas están basadas en su coreografía de 1952. El número más popular del ballet es el Pizzicato (escuchar).
Historia
miniatura|izquierda|Rita Sangalli como Sylvia en la primera producción de 1876. En 1875 la Ópera de París escogió el libreto de Barbier y Reinach para Sylvia. Louis Mérante fue escogido para coreografiarlo, elección basada principalmente en su inmensa experiencia en el campo y su puesto de premier maître de ballet de la Ópera de París. Todos los otros coreógrafos posibles no estaban disponibles en aquel tiempo.
El primer ensayo de Sylvia fue el 15 de agosto de 1875, con solo el primer tercio de la música finalizada. A lo largo de la preparación del ballet, la partitura fue constantemente modificada por Delibes, a menudo con la ayuda de Mérante y Rita Sangalli, la bailarina principal. El avance de la partitura fue un proceso intrincado, lleno de numerosas revisiones y nuevos comienzos. Fue Mérante especialmente quien exigió mucho a Delibes. Constantemente pedía cambios en la partitura para acomodarla a su coreografía, en lugar de hacer lo contrario; con todo, Léo Delibes hizo los cambios en el tiempo prudente.
Fue el primer ballet en ser presentado en la recientemente construida Ópera del Garnier el 14 de junio, y lo hizo así con extravagancia. Esta intención demostraría ser, en ciertos momentos, excesiva. La pródiga escenografía de Jules Chéret fue pobremente iluminada, haciendo decaer la calidad de la producción. Sin embargo, los vestuarios diseñados por Eugène Lacoste fueron bien apreciados. Al final, la partitura de Delibes salvó la producción. Sin esta música tan apreciada, el ballet pronto hubiese caído en una oscuridad absoluta.
A los 27 años, Rita Sangalli era entonces la bailarina principal del Ballet de la Ópera de París, por ello fue la obvia elección para protagonizar Sylvia. De Sangalli se ha dicho que tenía una «magnífica constitución», pero no un talento espectacular para la danza. No obstante, ella fue la única bailarina que entonces presentó el papel, e incluso en una ocasión el ballet tuvo que ser cancelado temporalmente cuando ella se lesionó.
Coreografía miniatura|200px| Olga Preobrazhénskaya como la Sylvia de Leo Delibes. Generalmente, Sylvia es considerado un ballet clásico. Se desarrolla en un marco mítico no específico y con una partitura romántica de fines del , lo que le da la sensación de estilo antiguo. Sin embargo, de muchas formas, fue muy revolucionario para su época. La partitura fue y aún es reconocida por su grandeza. La obra de Delibes es, ciertamente, el aspecto mejor apreciado del ballet por su innovación, creatividad y madurez.
Coreográficamente, Sylvia también se adelantó su tiempo. La coreografía de Mérante de 1876 (y todas las siguientes) fueron consideradas bastante revolucionarias tanto para las bailarinas como para los bailarines de los diversos elencos,China Daily (2005). Chinese Ballerinas Pirouette for Sylvia Consultado el 6 de julio de 2005. algo no escuchado hasta entonces. Pese a tales innovaciones, la coreografía original para Sylvia tiene aún mucho del ballet del romanticismo tardío.
La Sylvia de Ashton es mucho más contemporánea, y si bien se conserva en ella una sensación clásica, ha sido modernizada. En su trabajo de 1952, Sylvia incorporó técnicas novedosas e interesantes como la mezcla de mimo y danza y un trabajo de pies más intrincado, típico de Ashton. Como diría el escritor Arnold Haskell, «... acepta en Sylvia el desafío de hacer frente a la música de aquella época sin caer en el pastiche; y nunca deja de lograr que el movimiento que ha planificado parezca tan moderno como 'pasado'». Tal como Gillian Murphy observó, en la actual producción del American Ballet Theatre (en 2005), esta coreografía fue un gran desafío, en especial para Sylvia, el rol principal. Ashton hizo el ballet pensando específicamente en el talento y la habilidad de Margot Fonteyn. De ese modo, cualesquiera que haga el papel debería poder hacer todo lo que ella pudo, y en aquel entonces «su nivel de danza [era] inigualable»(Barnes).Percival, John (2004). Una admirable restauración Consultado el 7 de julio de 2005.
Es notable que esta coreografía ofrezca unos pocos pas de deux difíciles, entre ellos uno espectacular en el tercer acto, que constituye el clímax del ballet.
Música izquierda|thumb|Foto tomada a Leo Delibes en un estudio de la Ópera de París. Fotógrafo desconocido. 1875.
Sylvia, y Coppélia antes de este, a menudo son considerados como dos de los primeros ballets modernos por sus novedosas partituras.Vaughan, David (2004). "Frederick Ashton y sus Ballets" . Consultado el 5 de junio de 2005. El mismo Chaikovski puso énfasis en la ingeniosidad de Sylvia a su amigo y colega Sergéi Tanéyev, considerándolo «...el primer ballet, donde la música no sólo es el principal interés, sino el único. ¡Qué encanto, qué elegancia, qué riqueza melódica, rítmica, armónica!»Ballet in the Letters of TchaikovskyWarrack, John, Kohlhase, Thomas, Olga Gerdt (2005). The Swan Lake Consultado el 29 de junio de 2005. Si bien este comentario parece ser algo hiperbólico, dice algo muy importante de lo singular que tiene el ballet. La partitura de Sylvia es variada y rica, y sobresale, poniendo la atención en la escenografía, los bailarines y el vestuario. En lugar de permanecer al fondo, dando solamente un carácter y un modo, la partitura de Delibes lleva la «acción». La música de Sylvia fue también notable por su uso novedoso y más desarrollado del leitmotiv.BalletNotes (2001). "Léo Delibes". Consultado el 11 de junio de 2005. Tal opción estilística era característica de Delibes, gran admirador de Wagner. Incluso, son muy obvios los ecos de la influencia de Wagner en su música como en su naturaleza «sinfónica», tal como lo ha descrito Ivor Forbes Guest en la edición de 1954 de The Ballet Annual.
Otra característica interesante de la música de Delibes es su marcado uso de las maderas y los metales en la orquestación, en especial en el poderosamente característico preludio. Delibes fue también uno de los primeros compositores en escribir para el saxofón alto,: Google Print. Consultado el 13 de julio de 2005. un instrumento que es muy empleado en las secciones más pesadas de los instrumentos de viento, tal como sucede en la barcarola del Acto III.
derecha|Un fragmento de la partitura de Delibes: Los primeros compases del Pizzicato de Sylvia Esta partitura hoy tan notable es significativamente más famosa por dos secciones en particular, el ya mencionado Preludio al primer acto y el Pizzicati en el tercero. La última, la más conocida, es un ejemplo bien popular del estilo pizzicato. Esta sección, de acuerdo con el The New Grove Dictionary of Music and Musicians, «es tradicionalmente interpretada en un estilo entrecortado y vacilante que parece no formar parte de la concepción de Delibes». Su popularidad es mayor por su uso en la banda sonora de varios dibujos animados y películas. Se puede escuchar un fragmento aquí.
Influencia Sin duda, el aspecto más entrañable de Sylvia es su brillante composición musical, de modo que la mayor parte de su influencia en el mundo ha sido de esa índole. Tomemos, por ejemplo, El lago de los cisnes. Este famoso ballet fue escrito poco antes de que Sylvia fuese estrenada, y generalmente es considerado como uno de los mejores ballets de aquella época. Sin embargo, el mismo Chaikovski, el compositor de El lago de los cisnes, dijo que prefería Sylvia a sus propias obras, considerando a sus obras maestras un "pobre relleno en comparación". Chaikovski le diría a Sergéi Tanéyev: «Estaba avergonzado. Si hubiese conocido esta obra un poco antes, por supuesto que no habría compuesto El lago de los cisnes». Ya desde entonces, Sylvia ha influido en muchos otros compositores y coreógrafos, tales como George Balanchine, Vincent d'Indy, Camille Saint-Saëns y Claude Debussy.All Music Guide (2001). Leo Delibes Consultado el 1 de julio de 2005.
Libreto
A menudo, el libreto de Sylvia es considerado como uno de los puntos débiles del ballet. La trama en esencia no tiene mucha acción ni es particularmente cautivadora. De hecho, cuando Frederick Ashton recoreografió el ballet en los años 1950, intentó volver a trabajar la historia para hacerla más interesante (pero siempre conservando sus temas clásicos) pues reconoció en este aspecto del ballet una debilidad potencial. Para su producción de 2004, Morris simplificó la historia por las mismas razones. La consideró «una gran y maravillosa mezcolanza de mitología e historia», de modo que la cambió para hacerla más «clara y hermosa».
Acto I: Un bosque sagrado El ballet comienza con una escena de adoración en la que las criaturas del bosque danzan ante el dios del amor, Eros. Aminta, un humilde pastor, tropieza con ellas, interrumpiendo su ritual. Entonces Sylvia, objeto de deseo de Aminta, llega a escena junto a su grupo de cazadoras para burlarse de Eros. Aminta procura esconderse, pero Sylvia descubre a su acosador e, irritada, dispara su arco hacia Eros. Aminta protege a la deidad y por ello queda herido. En respuesta Eros dispara a Sylvia, quien queda herida, no gravemente, pero lo suficiente como para ser conducida fuera de escena.
Entonces también se nos revela un cazador, Orión, que observa a Sylvia, y se le ve celebrando cuando Aminta queda inconsciente. Se oculta nuevamente cuando vuelve Sylvia; esta vez ella es comprensiva con Aminta. Mientras que las cazadoras se lamentan por su víctima, Sylvia es secuestrada por Orión. Los campesinos se afligen por Aminta hasta que un disimulado Eros restablece al pastor. Entonces Eros revela su verdadera identidad e informa a Aminta acerca de las acciones de Orión. miniatura|Sylvia ou La nymphe de Diane: Diseño de Philippe Chaperon (1823-1906), para el decorado del acto III, escena 2: Palacio de Diana Acto II: Una cueva en la Isla de Orión