thumb|170px|Estatua del escultor Jef Lambeaux dedicada a los caldereros belgas, en la plaza del Petit Sablon de Bruselas. Calderero es el oficio antiguo de la persona o artesano que fabricaba calderos y otras cosas de metal, y los distribuía por las poblaciones por el sistema de venta ambulante. Está asociado a los oficios, también casi totalmente desaparecidos en Occidente, de cobrero, latonero y hojalatero. Tiene su origen gremial en la calderería, referida al oficio, taller o barrio donde se fabricaban cacharros. Además de diversos tipos de recipientes para el uso tanto doméstico como preindustrial, el catálogo comercial del calderero podía incluir piezas de artesanía como candiles, faroles y braseros.Como complemento del vasto panorama de oficios hoy casi desconocidos, pueden recordarse aquí, con los caldereros, los albarderos, esparteros, odreros, traperos, tundidores, agujeteros, cereros y candeleros (de cera y sebo) o más cercanos a los oficios de hojalatería, lospicheleros.Acepciones de «pichel» en el DRAE
Historia thumb|150px|left|La Casa del Gremio de Caldereros, en la plaza de San Felipe Neri de Barcelona. Aunque el oficio, como actividad complementaria junto a herreros y alfareros puede rastrearse en el periodo denominado Edad de Hierro a partir del Su organización laboral, en Occidente se documenta con mayor propiedad a partir de la Edad Media, cuando en ciudades como, por ejemplo, Barcelona,Ya en el ámbito de la calderería moderna, hay que anotar que en Barcelona subsiste el Gremio de Caldereria, asociación profesional constituida el año 1960. el calderero era un artesano no solo reconocido en el plano jurídico sino, además próspero en el panorama de la actividad laboral municipal, con privilegios como tener esclavos o mediar en disputas legales.En un estudio dedicado al oficio de la calderería en la Barcelona del siglo , y dentro de los negocios conocidos como «comiendas», los caldereros figuran en ese ramo, aunque en proporción menor, junto a jarreros o ladrilleros. Quizá convenga aclarar que una «comienda» era una asociación entre dos o tres caldereros, entre los que se repartía la gestión económica, así, mientras unos ponían el dinero con derecho a un futuro interés sobre lo producido, otros lo invertían para incrementar el capital. Anota Carmen Riu que «la proporción de las ganancias acostumbraba a ser de dos tercios para el socio capitalista que invertía el dinero y de un tercio para el que hacía la transacción económica.» Al parecer, negocios así, protagonizados por personas de diferentes estratos sociales fueron muy comunes en la Baja Edad Media.
Siguiendo con el ejemplo barcelonés, común a otras muchas ciudades europeas del Renacimiento, consta documentada la regulación que el Consejo de Ciento hizo de la producción de obra de cobre y evitar el fraude. La normativa impuesta por ejemplo a partir del 9 de septiembre de 1437 obligaba a los caldereros que hacían cántaros y vajilla de cobre a revisión del trabajo antes de salir a la venta. Otro edicto del 26 de septiembre de 1453 obliga a este gremio a ceñirse al perímetro de las calles Calderers, Pla d’en Llull, y desde «el abrevadero frente a la capilla de Santa Marta hasta el muro del mar». También se fijan las normativas de los cofrades del gremio desde 1547, junto a las de herreros, ballesteros y latoneros. El historiador Pierre Bonassie aporta el dato de que en estos círculos de trabajo gremial, la jornada laboral oficial era de unas 14 horas.
La Revolución Industrial, el progreso y la mecanización en recintos fabriles hicieron desaparecer la estructura gremial y la imagen romántica del calderero; pero el término se ‘rehabilitó’ en casi todos los idiomas, para designar al operario especializado en sistemas mecánicos relacionados con las grandes calderas y su mantenimiento, dentro del contexto general de la metalurgia y la industria.
Trabajo y herramientas thumb|Taller de calderero en el Museo de Normandía (Francia). thumb|Herreros y caldereros (cobreros), reunidos en La fragua de Vulcano, de Jacopo Bassano (Museo del Prado)
En la traducción y adaptación que el investigador inglés C. R. Dodwell hizo de los libros del monje alemán Teófilo,Theophilus: «De Diversis Artibus», traducción y notas de C. R. Dodwell (1986). Oxford: Oxford University Press, 1986, págs. 120-171. activo en el noroeste de Alemania al inicio del siglo , se recoge la descripción del trabajo en cobre, plata, oro, latón, etc. En concreto, sobre el proceso en la calderería del cobre, se comienza desde la extracción del mineral y su lavado hasta las tareas de fusión y plancha con herramientas, como cinceles y martillos, y aleación y fundición a la temperatura adecuada. También se describen la tarea de diseñar grabados mediante el repujado, el pulido y los recursos para añadir asas o picos, soldar sus junturas, etcétera.
En la literatura La novela picaresca española recoge variopintos personajes del oficio de la calderería; quizá el más conocido de todos, por mágico, es el calderero de El Lazarillo de Tormes.
En el arte De entre la abundante documentación iconográfica que ilustra en diferentes culturas la actividad del calderero, pueden elegirse aquí algunas muestras de valor etnográfico:
En el folclore Del mismo modo que ocurre con otros muchos oficios, el calderero aparece con frecuencia en el legado tradicional del folclore español, en coplas y cantares diversos; como aquel que anuncia que «El calderero por las esquinas / va pregonando sartenes finas», o este otro dedicado al carbonero, que recoge Joaquín Díaz en su Cancionero: thumb|Fundación Joaquín Díaz: «Piriquitíliqui matúliqui»
En el País Vasco, la tradición de los «kautera» o «kauterak» se recrea en personajes de mascaradas de Carnaval, en localidades como San Sebastián, Luzaide-Valcarlos o en la provincia de Zuberoa, en Iparralde.En Zuberoa, por ejemplo el «kauterak» se inserta dentro de la Mascarada Negra, con caldereros de Auvernia cuyo oficio consiste en reparar los pucheros, y cuyo jefe se llama Kabana (en los tiempos de Chaho se llamaba Obergni).
En la heráldica thumb|left|140px|Armas de un cobrero alemán del siglo , en un dibujo de Hugo Gerhard Ströhl Caldereros y cobreros, gremios fuertes desde la Antigüedad han quedado representados en la emblemática de los escudos de armas y comunidades, en el trabajo del hierro y el cobre y su reflejo en la heráldica gentilicia.En España, por ejemplo ha quedado representado como apellido común en el norte de Extremadura y sur de la provincia de Salamanca, y en especial, en Asturias y Vizcaya.
Topónimos Solo para dar una idea de la proyección y presencia del gremio en la sociedad de tiempos pretéritos, se pueden mencionar topónimos como la Sierra de Caldereros en Guadalajara (España). Asimismo, en España, son frecuentes las calles y plazas de los cascos antiguos de ciudades y pueblos, dedicadas o nombradas calle Calderería, plaza de Caldereros, etc.Por citar unos ejemplos en capitales, las calles Calderería de Granada, Santiago de Compostela, Pamplona o la referida de Málaga.
Véase también Calderero Hojalata
Notas
Referencias
Bibliografía
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