thumb|350px|Los miembros de la expedición en el campamento base.Fila de atrás: Morshead, G. Bruce, Noel, Wakefield, Somervell, Morris y Norton.Fila de delante: Mallory, Finch, Longstaff, General C. Bruce, Strutt y Crawford La expedición británica al Everest de 1922 fue la primera expedición organizada con el objetivo de conseguir escalar el Monte Everest, la montaña más alta de la Tierra con una altura de 8 848 metros. Fue también la primera expedición en la que se usaron botellas de oxígeno para la escalada. Los montañistas trataron de escalarla desde la vertiente norte en el Tíbet, ya que la montaña estaba cerrada desde la frontera sur nepalí para los extranjeros.

Un año antes se había llevado a cabo una misión de reconocimiento de la montaña, analizando todas las rutas de ascenso posible para llevar a cabo la escalada. En busca de la ruta más fácil, el alpinista George Leigh Mallory, que participaría en la posterior expedición de 1924 en la que perdería la vida, descubrió la ruta del acceso norte, que, a su juicio, haría factible llegar a la cumbre.

Después de dos intentos fallidos, la expedición probó un tercer ascenso que acabó con la muerte de los siete porteadores como resultado de una avalancha. La expedición no alcanzó la cumbre, quedándose en la máxima altura de 8 326 metros -a 500 m de la cúspide- y marcó las primeras muertes reportadas en el intento de alcanzar la cima.

Preparativos thumb|300px|Pasaporte expedido a la expedición al Everest de 1921, conservado en el Instituto de Montañismo del Himalaya (Darjeeling). El afán de superación era una expresión del pensamiento pionero común en el entonces Imperio Británico. Tras las llegadas al Ártico y la Antártida, el ser humano debía ponerse nuevas metas que superar. Pronto se puso la vista en el cielo, y en alcanzar mediante la escalada las cimas más altas que pueblan la Tierra. Ya que los británicos no habían conseguido ser los primeros en alcanzar ambos polos -Robert Peary se adelantó en 1909 al Polo Norte y Roald Amundsen en llegar al Polo Sur en 1911- se propusieron serlo en la llegada al "tercer polo", la cumbre del Monte Everest a 8 848 metros.

Hubo intentos años antes de escalarlo. El montañista británico Cecil Rawling había planeado tres expediciones entre 1915 y 1916, pero nunca sucedieron al estallar la Primera Guerra Mundial y morir en servicio en la Tercera batalla de Ypres de 1917. Las expediciones en los años 1920 fueron planeadas y manejadas por la Royal Geographical Society y el Alpine Club británico, reunidos en un Comité Conjunto del Everest. Holzel, Tom; Salkeld, Audrey (1999): In der Todeszone. Das Geheimnis um George Mallory und die Erstbesteigung des Mount Everest. Goldmann Wilhelm GmbH. ISBN 3-442-15076-0.

Las actividades topográficas realizadas en el Himalaya en 1921 permitieron la creación de mapas necesarios para la expedición de 1922. John Noel asumió el papel de fotógrafo oficial de la expedición, y portó para la misma tres cámaras de cine, dos panorámicas, cuatro cámaras de foto, una estereoscópica y cinco cámaras pequeña de Kodak. Estas últimas servían para tomar fotografías por los montañistas a grandes alturas, e iban a ser utilizadas para dejar palpable la imagen de su ascenso. Gracias al material de Noel recuperado, hoy se conservan muchas fotografías y una película que narra la expedición. Breashears, David; Salkeld, Audrey (2000): Mallorys Geheimnis. Was geschah am Mount Everest?. Steiger. ISBN 3-89652-220-5.

Durante la expedición topográfica de 1921, se comprobó que el mejor momento para intentar el ascenso era en los meses de abril-mayo, antes de la estación del monzón. Las expediciones de 1922 y 1924 -y muchísimas más hasta la actualidad- siguieron esos patrones para estudiar la subida.

Uso de botellas de oxígeno 1922 se consideró el punto de partida para la persistente cuestión de realizar una escalada a tantísima altura con botellas de oxígeno para soportar las condiciones extremas de la zona de la muerte. El científico Alexander Mitchell Kellas fue uno de los primeros que señaló su posible y necesario uso. Kellas fue, precisamente, uno de los miembros participantes de la anterior expedición de 1921, pero falleció antes de llegar al campamento base. Gracias a su insistencia, dicha expedición llegó al Everest portando numerosas botellas de oxígeno con ellos, pero nunca se llegaron a utilizar. Pocas personas -tanto montañistas como otros compañeros científicos- se pararon a pensar en las novedosas prestaciones de las ideas de Kellas. En esos momentos, se prestaba más atención a otros experimentos, como los diseñados por el profesor Georges Dreyer con depósitos bajo presión, quien había estudiado los problemas de altitud de la Royal Air Force en la Primera Guerra Mundial.

Como consecuencia de este trabajo científico, la expedición planeaba utilizar oxígeno embotellado. Cada botella contenía aproximadamente 240 litros de oxígeno, llevando cada alpinista un total de cuatro. Con los elementos adicionales, entre máscaras y tubos, el peso portado por cada individuo rondaría los 15 kilos, lo que suponía una dura carga que se notaría más complicada a medida que subieran. Dreyer también había propuesto que cuando se llegara a 7 000 metros de altitud, se debía soltar un total de 2 litros por minuto, cantidad que ascendería a 2,4 litros por minuto. West, John B (Mayo 2003): "George I. Finch and his pioneering use of oxygen for climbing at extreme altitudes". En Journal of Applied Physiology. American Physiological Society. 94. La vida útil de cada botella llegó a ser de dos horas, por lo que cada alpinista tendría soporte vital para 8 horas. Hoy en día, las botellas tienen entre 3 y 4 litros, rellenadas con oxígeno de 250 bares de presión. En un flujo de 2 litros por minuto, una botella puede durar hasta 6 horas.

Uno de los miembros de la expedición, George Finch, fue el responsable de la misma para el entrenamiento diario, con vistas a aclimatarse y a acostumbrarse al pesaroso material que debían portar. Su experiencia como químico le daba bastante conocimiento de las técnicas que debían seguir y se encargó de supervisar el equipo de oxígeno. Dichos aparatos podían llegar a ser a menudo defectuosos, poco robustos y demasiado pesados, lo que unido a las situaciones climatológicas del Himalaya podían hacer peligrar sus vidas. Los aparatos eran muy a menudo defectuosos, eran de baja robustez y eran muy pesados junto con un bajo grado de llenado de oxígeno. No obstante, este avance en el alpinismo no era bien visto por todos los miembros de la expedición, ya que algunos de los mismos fueron reacios a usarlas y prefirieron escalar sin oxígeno añadido. Varios de los porteadores tibetanos y nepalíes llamaban a las botellas de oxígeno "aire inglés".

Participantes de la expedición Los participantes de la expedición fueron seleccionados no solo por sus calificaciones para la escalada y el conocimiento de situaciones límite. También contaron antecedentes familiares, experiencias militares y sus profesiones. A su vez, el equipo estuvo acompañado en la travesía y gran parte de la escalada por un grupo de porteadores nepalíes y tibetanos, llegando a formarse una expedición de cerca de 160 hombres.

NombreFunción dentro de la expediciónProfesiónCharles Granville BruceJefe de la expediciónMilitar, con el grado de brigadierEdward Lisle StruttAyudante del jefe de la expedición, montañeroMilitar, con el grado de teniente-coronelGeorge Leigh MalloryMontañeroProfesorGeorge Ingle FinchMontañeroQuímico (perteneciente al Imperial College London)Edward NortonMontañeroMilitar, con el grado de mayorHenry T. MorsheadMontañeroMilitar, con el grado de mayorHoward SomervellMontañeroMédicoArthur WakefieldMontañeroMédicoJohn NoelFotógrafo, operador de cámaraMilitar, con el grado de capitánTom G. LongstaffMédico de la expediciónMédico militar, con el grado de mayorGeoffrey BruceOficial de transporteMilitar, con el grado de capitánJohn MorrisOficial de transporteMilitar, con el grado de capitánColin G. CrawfordOficial de transporteMiembro del gobierno civil colonial británico

Llegada al Everest thumb|200px|Mapa de la región del Monte Everest. El viaje al campamento base del Everest siguió la ruta utilizada en 1921. La expedición partió de la India, llegando a Darjeeling a finales de marzo de 1922. Algunos participantes habían llegado un mes antes para organizar y contratar a los porteadores que les ayudarían en el trayecto. El viaje comenzó el 26 de marzo para la mayoría. Crawford y Finch se quedaron un par de días más para organizar el transporte de los sistemas de oxígeno, que llegaban con retraso desde Calcuta.

Para poder viajar a través del Tíbet, tuvieron que pedir un permiso especial de viaje del Dalái lama. Desde Darjeeling, la expedición se dirigió primero a Kalimpong, luego a Pagri y finalmente a Khampa Dzong, donde llegaron el 11 de abril. Aquí el grupo descansó durante tres días para que Finch y Crawford pudieran alcanzarles con las botellas de oxígeno. Una vez todos reunidos, se trasladaron hasta Shelkar Dzong, cruzando hasta el norte por el Monasterio de Rongbuk, donde querían erigir el campamento base. Sin embargo, para promover el proceso de aclimatación, la expedición alternó la marcha andando y a caballo, llegando a situar el campamento base algo más lejos, en el extremo inferior del glaciar de Rongbuk, al que llegaron el 1 de mayo de 1922. The Geographical Journal, Nr.6, 1922

Planes de escalada Para las expediciones británicas anteriores a la Segunda Guerra Mundial, el Everest solo era escalable desde el norte del Tíbet, ya que el lado sur de Nepal estaba cerrado para los extranjeros occidentales en ese momento. En la expedición previa de 1921, Mallory había descubierto una ruta "factible" desde el puerto de Lhagba La hasta la cara norte de la montaña y, finalmente, la cumbre. Dicha ruta se desarrollaba en su gran medida por el glaciar de Rongbuk hasta Lhagba La, aunque la escalada se torcía complicada en este punto para acceder a la cresta noreste.

Un obstáculo de escalada más severo, entonces desconocido, era un segundo escalón situado a 8 605 metros. Con aproximadamente 30 metros de altura y una pendiente de más de 70 grados, daba paso a una pared vertical de cerca de 7 metros. Desde allí, la ruta conducía a la cumbre, y, aunque algo pendiente, se descubrió ser de fácil recorrido.

Alternativamente, los británicos revisaron una ruta a través de los flancos de la pared norte de la montaña y ascendieron por el barranco del Corredor Norton, que daba más tarde pie a la cumbre. Dicha ruta llegó a ser utilizada por el alpinista italiano Reinhold Messner en su ascenso en solitario en 1980 sin botellas de oxígeno.

Intentos de escalada El campamento base se encontraba en el valle de Rongbuk, que ya era conocido por la expedición de 1921. El 5 de mayo, Strutt, Longstaff, Morshead y Norton intentaron un primer reconocimiento intensivo de este valle. El campo base avanzado fue erigido en el extremo superior del glaciar a unos 6.400 metros de altura. Entre el campamento base y el campo base avanzado erigieron dos campos intermedios: el campamento I, a 5.400 m, y el campamento II a 6.000 m. Para la supervivencia en estos campamentos, especialmente por el tema de la alimentación, fueron apoyados por agricultores locales, que solo pudieron suministrarles por un corto espacio de tiempo bienes. Longstaff acabó agotado físicamente debido a que se encargó de la gestión del campamento y al transporte de los recursos, cayendo enfermo, lo que le imposibilitó realizar ninguna actividad de montañismo posteriormente en la expedición.