Se conoce como papa —del latín tardío papa o papas, y estos del griego pápas, ‘padre’— al obispo de Roma o romano pontífice (), que en la doctrina de la Iglesia católica es considerado sucesor del apóstol Pedro, cabeza del Colegio Episcopal, vicario de Cristo y pastor de la Iglesia universal en la tierra.

El papa es también soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano. En el ámbito internacional, la Santa Sede posee personalidad jurídica propia; el Código de Derecho Canónico reconoce a la Iglesia católica y a la Sede Apostólica como personas morales por la misma ordenación divina. A comienzos de 2026, 184 Estados mantenían relaciones diplomáticas con la Santa Sede, además de la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta.

El oficio pontificio recibe diversos títulos tradicionales e históricos, entre ellos los de sumo pontífice (), pontífice máximo (), obispo de Roma, vicario de Cristo, sucesor del príncipe de los Apóstoles, primado de Italia, arzobispo y metropolitano de la provincia romana, soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano y siervo de los siervos de Dios (). El título histórico de patriarca de Occidente fue retirado del Anuario Pontificio en 2006 y volvió a figurar entre los títulos históricos en la edición de 2024.

Conforme a la tradición católica, el papado tiene su origen en Simón Pedro, apóstol de Jesús de Nazaret, a quien la Iglesia católica considera primer obispo de Roma y primer papa. Hasta el pontífice actual, la Iglesia católica enumera una lista de 267 papas en sus dos milenios de historia. Sin embargo, otras confesiones cristianas interpretan de manera diferente la primacía de Pedro, la sucesión romana y la autoridad del obispo de Roma.

Como supremo pastor de la Iglesia católica, el papa posee las facultades propias de todo obispo y, además, aquellas atribuidas al oficio petrino, como la potestad suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia. Entre sus funciones se encuentran la promulgación de documentos pontificios, la convocatoria de consistorios, el nombramiento de obispos, la creación de cardenales y la definición solemne de doctrinas de fe o moral cuando habla ex cathedra, conforme a la doctrina católica de la infalibilidad pontificia.Constitución dogmática Pastor Aeternus. Concilio Vaticano I, cap. 4.

El papa es elegido por el Colegio Cardenalicio reunido en cónclave, conforme a la normativa especial de la constitución apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada por Juan Pablo II en 1996 y modificada posteriormente por Benedicto XVI. El papa actual es León XIV, de nombre secular Robert Francis Prevost, elegido el 8 de mayo de 2025.

Origen del término El término «papa» proviene de la voz griega πάππας (papas), originalmente ‘padre’ o ‘papá’. En el campo eclesiástico era usado antiguamente para referirse a los obispos en Asia Menor y fue tomado como título por el obispo de Alejandría desde mediados del . A partir del en Occidente se usa de forma exclusiva para referirse al obispo de Roma.

miniaturadeimagen|Benedicto XVI (2005-2013), último papa que renunció al cargo.

Popularmente se ha difundido la idea de que PAPA sería un acrónimo latino de expresiones como Petri Apostoli Potestatem Accipiens. Esta explicación no corresponde a la etimología documentada del término, que procede del griego y del latín tardío papa o papas. La abreviatura tradicional del título papal puede aparecer como P. o PP., según usos eclesiásticos y editoriales.

Durante los primeros siglos de la historia del cristianismo, la expresión papa se usaba para dirigirse o referirse a los obispos, en especial a los metropolitas u obispos de diócesis mayores en extensión o importancia. Así, Cipriano de Cartago, por ejemplo, es llamado papa (cf. Epist. 8, 23, 30 etc.). La primera vez que se tiene constancia del empleo de esta expresión para el obispo de Roma es en una carta de Siricio (cf. Carta VI en PL 13, 1164), a fines del . Sin embargo, seguía utilizándose indistintamente para otros obispos. Hay que esperar a Gregorio VII para un uso ya exclusivo del obispo de Roma. Así que el título de papa no es exclusivo de la Iglesia de Roma, pues era empleado antiguamente por los principales patriarcas, hasta que fue cayendo en desuso, conservándolo el patriarca de Occidente —obispo de Roma—, el de la Iglesia copta y el de la Iglesia ortodoxa de Alejandría. También existe el uso reverencial de la expresión latina papa para referirse a algunos presbíteros de tradición ortodoxa eslava.

Historia del papado Origen

La visión de la Iglesia católica de los relatos evangélicos en torno al apóstol Simón Pedro —conocido como san Pedro— resalta su preeminencia sobre los demás apóstoles: Jesús le da un nombre especial, Cefas —roca en arameo—, traducido al griego como πέτρος —Pedro—,Mc 3,16; Jn 1,42. el cual señalaría, según la interpretación católica, la futura misión del apóstol. Además, en los listados de apóstoles los evangelistas siempre lo nombran en primer lugar, incluso utilizando el título de «el primero».Mt 10,2. Con todo, el pasaje evangélico clave es Mateo 16, 13-20, donde Jesús hace entrega a Pedro de las «llaves del Reino de los Cielos» y se refiere a él como la piedra sobre la cual fundaría su Iglesia. Luego de la resurrección, Jesús vuelve a mencionar su papel: «Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas».Jn 21, 15-17.

Por ello, según la Iglesia católica, el Evangelio reflejaría la voluntad de Jesucristo de que sus discípulos permanecieran unidos bajo la dirección de Pedro, tal y como sugiere el pasaje bíblico sucedido en Cesarea de Filipo, ciudad edificada sobre una terraza a los pies del monte Hermón:

En los Hechos de los Apóstoles se mostraría el papel de dirección que tiene Pedro: se encarga de iniciar la elección del que tomaría el lugar de Judas,Hch 1,15. es el primero en salir a hablar después de la venida del Espíritu Santo,Hch 2,14. y el primero en hablar en el concilio de los apóstoles.Hch 15,7. Todo ello es interpretado por la Iglesia católica como muestra del papel y misión que Jesús dio a Pedro en relación con la Iglesia que él fundaría.

Por tales motivos, Pedro es considerado dentro de la Iglesia católica como el primer papa. Aunque en aquel tiempo no llevaba ese título, se le atribuye la misma función fundamental de primado apostólico.

Autoridad del obispo de Roma entre los Padres de la Iglesia Antes del Concilio de Nicea I, diversos textos de la literatura cristiana antigua fueron interpretados por la tradición católica como testimonios de la autoridad del obispo de Roma y de la primacía asociada a Pedro. Entre ellos se citan autores como Clemente de Roma, Tertuliano, Cipriano de Cartago y Orígenes.

Citas bíblicas sobre la instauración de Pedro Estas son algunas de las principales citas bíblicas sobre las que se apoya el catolicismo para determinar el papel de Pedro y el papado:

Muerte de san Pedro thumb|200px|left|Simón Pedro —detalle del cuadro Los cuatro apóstoles, de Alberto Durero—.

A partir del , la Iglesia católica ha hecho énfasis en el origen de la sucesión apostólica a partir de Roma. Debe tenerse en cuenta que en los inicios de esta tradición el peso del Imperio romano se había trasladado a Bizancio. Sin embargo, Roma era el patriarcado que tenía la primacía sobre los demás patriarcas, pues Constantinopla no fue elevada a patriarcado hasta el , y aun así no gozó de la autoridad espiritual que tenía Roma, principalmente con papas como san León Magno. Luego de la caída del Imperio romano de Occidente, la figura del obispo de Roma se volvió relevante también en lo político, siendo una de las instituciones que sobrevivieron a la caída de Roma.

Entre los argumentos de esta sucesión apostólica están las excavaciones arqueológicas realizadas en la segunda mitad del bajo el altar mayor de la basílica de San Pedro. Estas probaron que la tumba sobre la que se edificó el templo, que presenta una inscripción que dice «Petrus» —Pedro en latín—, contiene restos del .

También pueden mencionarse otros testimonios escritos. La epístola de Clemente de Roma, dirigida hacia el año 98 a los fieles de Corinto, menciona el martirio de Pedro en Roma, así como el de Pablo.Clemente de Roma: Epístola a los Corintios, V. El hecho de que se dirija con autoridad a una Iglesia lejana, como lo era una griega, ha sido interpretado por algunos autores como indicio de que los cristianos reconocían una autoridad especial a la Iglesia de Roma.

Veinte años más tarde —hacia 117—, el obispo Ignacio de Antioquía, cuya sede también era asociada a la memoria de Pedro, escribió siete cartas a sus fieles mientras viajaba como condenado a muerte hacia Roma. En una de ellas pide a los cristianos romanos que no intercedan por su liberación, pero aclaró: «Yo no os mando como Pedro y Pablo».Ignacio de Antioquía, Epístola a los Romanos, IV, 3. Ello se ha usado como testimonio de la tradición sobre la estancia de dichos apóstoles en la capital imperial.

El Evangelio de Juan, redactado a fines del , cuando Pedro ya había muerto, no señala el lugar de su martirio, pero alude a la muerte de Pedro por martirio.Jn 21,18: «En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras». Que el lugar es Roma puede deducirse, según algunos intérpretes, por los versículos finales de la primera carta de Pedro, que dice estar escrita en «Babilonia».1 Pe 5,13. La identificación entre Babilonia y Roma aparece en el Apocalipsis de Juan (14,8; 16) y en la literatura judía apocalíptica y rabínica.

Otro documento cristiano, la Ascensión de Isaías, redactado hacia el año 100, habla en estilo profético —documentando en realidad algo ocurrido en el pasado— y asegura que uno de los doce apóstoles será entregado en manos de «Beliar, el asesino de su madre» (Nerón). El Apocalipsis de Pedro, datable asimismo a principios del , también habla del martirio de Pedro en Roma, al dirigirle esta frase: «Mira, Pedro, a ti te lo he revelado y expuesto todo. Marcha, pues, a la ciudad de la prostitución, y bebe el cáliz que yo te he anunciado».

Los testimonios sobre la muerte de Pedro en Roma continúan en Oriente, con el obispo Dionisio de Corinto (180); en Occidente, con Ireneo de Lyon —muerto en 208, discípulo de Policarpo de Esmirna, que a su vez había sido discípulo del apóstol Juan—, y en África, por Tertuliano —muerto en 220—. También se ha señalado que no se conoce una iglesia cristiana antigua que reivindicara para sí de modo alternativo la tradición del martirio de Pedro ni una voz contemporánea que la negara expresamente.

El gobierno jerárquico de la Iglesia católica se basa en la autoridad de los sucesores de los apóstoles, llamados obispos, reunidos en concilio bajo la autoridad del primero de los obispos. Para los católicos, este es el obispo de Roma, dado que Pedro fue simultáneamente considerado obispo de Roma y líder de los apóstoles.

Otras tradiciones cristianas difieren con respecto a la figura de Pedro. Algunas cuestionan el papel de Pedro como cabeza visible de la Iglesia; otras discuten que recibiese el título de obispo de Roma o que muriese en dicha ciudad.

Sucesión apostólica del obispado de Roma