Rubén López Sabariego (Guamá, 11 de junio de 1917 - Base Naval de Guantánamo, 15 de octubre de 1961) fue un conductor de autobús cubano que trabajaba en la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, donde fue torturado durante una semana y asesinado.Lipman, Jana K. (2009): Guantánamo: A Working-Class History between Empire and Revolution (‘Guantánamo: una historia de la clase obrera entre el Imperio y la Revolución’), pág. 175. University of California Press. pp. 173–174. ISBN 9780520942370. Consultado el 18 de diciembre de 2016.

Miembros de la Inteligencia Naval estadounidense sospechaban que López podría ser un agente cubano, pero lo dejaron mantener su trabajo en la base.Woodward, Tim (2013): «WWII hero breaks long silence over shooting at Guantanamo», artículo en inglés, publicado originalmente el 26 de mayo de 2013 en el periódico Idaho Statesman. Archivado el 27 de mayo de 2013.

Su cuerpo fue dejado más de una semana a la intemperie (en esta época, en Guantánamo las temperaturas máximas promedio ascienden a más de 30 °C), antes de ser devuelto a Cuba en estado de putrefacción.«Rubén López Sabariego», artículo en inglés, publicado el 30 de junio de 2013 en el sitio web de la revista Granma International (La Habana). Es injustificable que una costosa base militar ―mantenida a expensas del presupuesto de los Estados Unidos y de sus contribuyentes (aunque no tenga absolutamente ninguna relación con la seguridad nacional estadounidense)―, ocupe una parte valiosa de nuestro territorio solo para humillar, hostigar y atacar al pueblo cubano, su única misión en las últimas décadas. [...] El 30 de septiembre de 1961, el capitán de marina Arthur J. Jackson arrestó a otro cubano ―Rubén López Sabariego― que trabajaba allí como un camionero de carga. Quince días después de su detención, el agregado comercial de la embajada suiza en Cuba informó que se había encontrado un cadáver en una zanja dentro de la instalación militar. La autopsia demostró que el hombre llevaba muerto varios días, y tenía huesos rotos y moretones causados por la tortura. It is unjustifiable that a costly military base―kept at the expense of the United States budget and taxpayers (even though it is of absolutely no interest in regard to U.S. national security)―should occupy a valuable part of our territory just to humiliate, harass and attack the Cuban people, its sole mission in the past decades. [...] In September 30, 1961, Marine Captain Arthur J. Jackson arrested another Cuban―Rubén López Sabariego―who was working there as a freight truck driver. Fifteen days after his arrest, the chargé d'affaires of the Swiss embassy in Cuba reported that a dead body had been found in a ditch inside the military facility. The autopsy showed that the man had been dead for several days and had broken bones and bruises caused by torture.Rivero Collado, Carlos (2010): «Irán: objetivo mortal del Imperio yanqui-sionista», artículo del 9 de julio de 2010 en el sitio web Insurrectas y Punto.Castro, Fidel; Miranda, Olga; y Ricardo, Roger (2011): Guantanamo: Why the illegal US base should be returned to Cuba (págs. 11, 42 y 72). Estados Unidos: Ocean Books, 2011. Ficha bibliográfica en el sitio web de la editorial Ocean Books. ISBN 978-0-9804292-5-1.

El 30 de septiembre del mismo año, Rubén López Sabariego, obrero de la base, fue detenido por el Cuerpo de Inteligencia Militar. Dieciocho días más tarde, un funcionario estadounidense notificó a la esposa de López Sabariego que el cuerpo de este había sido encontrado en una zanja en la base. El examen médico del cadáver demostró que había sido golpeado hasta la muerte. El exteniente William A. Szili de la marina estadounidense, uno de los cómplices del crimen, dijo a un reportero del periódico Philadelphia Bulletin que el capitán Arthur J. Jackson había acabado con el trabajador cubano con algunos disparos. On September 30 of that same year, Rubén López Sabariego, a worker at the base, was arrested by the Military Intelligence Corps. Eighteen days later, a US official notified López Sabariego’s wife that his body had been found in a ditch on the base. Medical examination of his body showed that he had been beaten to death. Former Lieutenant William A. Szili of the US navy, one of the accessories to the crime, told a Philadelphia Bulletin reporter that Captain Arthur J. Jackson had finished off the Cuban worker with some shots.

Estados Unidos comunicó que López había sido ejecutado por el Gobierno cubano con un tiro de pistola. Cinco años más tarde afirmó que había sido ejecutado por un capitán de marina con un solo tiro de pistola. Sin embargo, cuando su cuerpo fue devuelto (en octubre de 1961), los forenses cubanos descubrieron que López tenía varios huesos quebrados (múltiples fracturas en el cráneo, el pómulo derecho y la costilla izquierda) y signos de tortura (como lesiones de arma blanca ―posiblemente una bayoneta― en el abdomen y en las piernas y lesiones en los genitales).

Biografía Vida familiar

López nació en una aldea llamada Fenton, cerca del poblado de Cojímar (que no se debe confundir con la ciudad de Cojímar, en Habana del Este), en el municipio Guamá, situado en la provincia de Santiago de Cuba. Quedó huérfano a una edad temprana, y fue criado por sus abuelos.Quintana Suárez, Raúl; y Martín Herrera, Bernardo (2012): «Sabariego López, Rubén», artículo en español en la sección «Reseñas biográficas de figuras significativas en la historia de Cuba (tercera parte)», publicada en el sitio web Eumed. Consultado el 27 de mayo de 2013.

En 1939, López empezó a trabajar como carpintero en la base militar de Guantánamo. En 1940, López se casó con una tal Georgina González. Tuvieron nueve niños. En 1945, López dejó de trabajar en la base. En 1948 o 1949 comenzó a trabajar nuevamente en la base, esta vez como busero (conductor de bus).

Empleo en Guantánamo

El Gobierno de Estados Unidos empleaba a miles de trabajadores cubanos desde su instalación en 1903. Después de la Revolución cubana (enero de 1959), como esta no se declaró inmediatamente socialista, el Gobierno de Estados Unidos ―en plena Guerra Fría contra la Unión Soviética―, permitió que los cubanos viajaran diariamente a la base para seguir trabajando allí.

Desaparición

La esposa de López, Georgina González, lo vio por última vez vivo cuando el busero salió a trabajar el 30 de septiembre de 1961. Cuando esa noche no regresó a su casa, le preguntó a otros viajeros, que trabajaban en la base, que le dijeron que pensaban que los estadounidenses lo habían arrestado. El 4 de octubre de 1961, González recibió permiso de las autoridades cubanas para visitar la base estadounidense para investigar acerca de su marido. Oficiales estadounidenses le dijeron que esa noche habían oído un disparo, y le sugirieron que López había sido fusilado por las autoridades cubanas.

En su última visita a la base, el capellán de la base (estadounidense) llevó a Georgina González hasta un lugar despoblado cerca de la costa, y le mostró el cuerpo completamente podrido de López, tirado en una zanja. Tomó una semana adicional para que los funcionarios de la base estadounidense acordaran devolver el cuerpo.

Relato de William Szilli

En 1963 el teniente William Szili ofreció su versión de la muerte de López.Anderson, Jack (1963): «Merry-Go Round: shooting at Guantanamo costly to officers», artículo del 25 de abril de 1963, publicado en el diario Spokane Daily Chronicle (estado de Washington), página 82. Consultado el 18 de diciembre de 2016.«Ex-marine officer details slaying of Castro spy at Guantanamo», artículo del 28 de abril de 1963 en el diario Sarasota Herald-Tribune (Filadelfia), págs. 1 y 2. Consultado el 27 de mayo de 2013.Hill, Jim Dan (1963): «Let's look at the record: Marine discipline», artículo del 7 de mayo de 1963 en el diario Gettysburg Times, pág. 4. Consultado el 27 de mayo de 2013.«Ex-marine tells story of Guantanamo slaying», artículo del 27 de abril de 1963 en el diario Free Lance Star. Consultado el 27 de mayo de 2013.«Cuban "spy" burial revealed: ouster resulted is claim; probe may be asked», artículo del 27 de abril de 1963 en el diario San Mateo Times. Consultado el 27 de mayo de 2013.Hawkins, Lewis (1963): «Cuban spy slaying disclosed», artículo del 26 de abril de 1963 en el diario Lewiston Daily Sun, pág. 14. Consultado el 27 de mayo de 2013.«Claim spy shot, marines hid stry», artículo del 26 de abril de 1963 en el diario Press-Courier. Consultado el 27 de mayo de 2013.

Él había trabajado como oficial ejecutivo de una compañía de infantes de marina que cuidaban el límite occidental de la base. Según Szili, la noche del 30 de septiembre de 1961, él y su comandante de compañía, el capitán Arthur J. Jackson ―quien había obtenido una medalla de honor durante la Segunda Guerra Mundial―, habían consumido aproximadamente seis cócteles martini en el club de oficiales de la base. Él dijo que dejó a Jackson en el club de oficiales, y se fue a su casa a dormir, y fue despertado por una llamada de uno de los oficiales de la base, que le dijo que Jackson había encontrado a Rubén López en un área restringida, y que Jackson necesitaba su ayuda.

La policía del campamento le ordenó a Jackson que escoltara a López hasta la puerta noreste, la única salida oficialmente utilizada después de la Revolución cubana. Como esto no era posible ―porque requería tomar un viaje en ferry al lado este de la bahía de Guantánamo, y el transbordador solo funcionaba hasta la medianoche―, Jackson decidió usar una puerta más pequeña que había sido abandonada después de la Revolución cubana.

Cuando Jackson, Szili y López llegaron a la puerta abandonada, esta se hallaba cerrada con candado. Jackson le ordenó a Szili que fuera a buscar una maza. Szili dijo que cuando volvió, encontró a Jackson en estado de pánico. Jackson le dijo que había logrado romper el candado, que había acompañado a Rubén López al lado cubano de la frontera, pero que al liberarlo, López lo había atacado y Jackson le había disparado. Jackson le dijo Szili que había arrojado el cuerpo de López sobre el acantilado, donde el límite entre la base y el territorio cubano se encontraba con la costa.

Los dos oficiales dejaron el cuerpo de López tirado en la playa bajo el acantilado todo el día 1 de octubre de 1961. La noche del 1 de octubre decidieron volver a la playa y enterrar el cuerpo de López bajo las rocas, del lado cubano. El 2 de octubre, Jackson decidió que deberían enterrarlo del lado estadounidense.

El 3 de octubre, el primer intento de recuperar el cuerpo de López falló, porque se rompió la cuerda que estaban usando. Finalmente pidieron ayuda a otros tres oficiales y seis conscriptos. Bajo la dirección de Jackson, ingresaron en la zona cubana, recuperaron el cadáver y lo ingresaron nuevamente en la base, y lo tiraron en una zanja a 250 metros de la valla fronteriza. Alguno de los cómplices difundió el rumor acerca de la existencia del cadáver, y finalmente se hizo una búsqueda de una tumba poco profunda, que se encontró dos semanas más tarde.

Szili dijo que tuvo que confesar este crimen porque no encontraba trabajo después de abandonar el servicio militar, y porque sintió que su reputación había sido mancillada injustamente, y consiguió que su representante en el Congreso lo ayudara a obtener una corte marcial para limpiar su nombre.

Reacción cubana

Fidel Castro ofreció públicamente un relato de la muerte de López, basado en las conclusiones de los forenses cubanos en la autopsia de López, que demostraban que el cuerpo de López mostraba los efectos de varios días de golpes y torturas. Algunas fracturas estaban empezando a soldarse.

González, la viuda de López, fue entrevistada en muchas ocasiones en los años siguientes del crimen.