Megatherium (en griego, "gran bestia") es un género extinto de mamíferos placentarios del orden Pilosa, conocidos vulgarmente como megaterios. Fueron perezosos terrestres de gran tamaño, parientes de los actuales perezosos, que habitaron en América del Sur desde comienzos del Pleistoceno hasta hace 8000 años, ya en el Holoceno.A. E. Zurita, A. A. Carlini, G. J. Scillato-Yané and E. P. Tonni. 2004. Mamíferos extintos del Cuaternario de la Provincia del Chaco (Argentina) y su relación con aquéllos del este de la región pampeana y de Chile. Revista geológica de Chile 31(1):65-87

En términos de tamaño, solo fue sobrepasado por algunos grupos de mamíferos terrestres, como los mayores proboscídeos y perisodáctilos como Paraceratherium.

Descubrimiento thumb|upright|left|El primer esqueleto conocido de M. americanum. Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. miniaturadeimagen|Comparativa de tamaños de Megatherium, Eremotherium, Mylodon, Notroeriops y otros perezosos gigantes El primer espécimen fósil de Megatherium, el futuro holotipo, fue descubierto en 1787 por fray Manuel Torres durante la realización de obras en la ribera del río Luján, en lo que hoy es la Provincia de Buenos Aires. El fósil se envió al año siguiente al Real Gabinete de Historia Natural de Madrid, antecesor del actual Museo Nacional de Ciencias Naturales, en el que se conserva. Posteriormente fue ensamblado en 1788 por un empleado del gabinete, Juan Bautista Bru, quien además dibujó el esqueleto y algunos huesos individuales. Se trataba del primer montaje esquelético de un animal prehistórico. Los dibujos de Bru fueron grabados por Manuel Navarro y publicados en José Garriga, Descripción del esqueleto de un quadrúpedo muy corpulento y raro que se conserva en el Real Gabinete de Historia natural de Madrid, Madrid, Viuda de Joaquín Ibarra, 1796. Basándose en las ilustraciones de Bru, el anatomista comparativo Georges Cuvier determinó las relaciones y la posible apariencia del Megatherium. Cuvier publicó en 1796 su primer artículo sobre el animal (una transcripción de una conferencia realizada en la Academia Francesa de Ciencias), y un segundo en 1804; este último sería republicado en su libro Recherches sur les ossemens fossiles de quadrupèdes ("Investigaciones sobre las osamentas fósiles de cuadrúpedos", en francés). En su artículo de 1796, Cuvier le asignó al fósil el nombre científico de Megatherium americanum.

Cuvier determinó que el Megatherium era un perezoso, y aunque en principio creyó que éste usaba sus grandes garras para trepar a los árboles, tal y como los perezosos modernos, luego cambió de parecer y apoyó un estilo de vida subterráneo, usando sus garras para cavar túneles.

Los fósiles de Megatherium y de otros miembros de la megafauna americana fueron populares durante finales del y principios del hasta el descubrimiento de los dinosaurios algunas décadas más tarde. Desde su primer descubrimiento se han encontrado numerosos fósiles adicionales de Megatherium en diferentes zonas de América del Sur, en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay.

Descripción thumb|240px|Esqueleto de Megatherium americanum. Museo Nacional de Historia Natural de Francia, París. Megatherium fue uno de los mayores mamíferos terrestres conocidos, pesaba más de 3 toneladas y medía más de 6 metros de longitud de la cabeza a la cola. Es el mayor de los perezosos terrestres conocidos, con un tamaño equiparable al de los elefantes actuales. Este género es conocido principalmente a partir de su especie más grande, M. americanum. Las especies de Megatherium fueron miembros de la abundante megafauna del Pleistoceno, grandes mamíferos que vivieron durante aquella época.

Megatherium tenía un esqueleto robusto con una gran cintura pélvica y una ancha y musculosa cola. Su enorme tamaño le permitía alimentarse a alturas a las que no tenían acceso otros herbívoros contemporáneos. Elevándose sobre sus poderosas patas traseras y usando su cola para formar un trípode, Megatherium podía soportar su enorme peso corporal mientras usaba sus garras curvas de sus largos brazos para acercarse las ramas de los árboles. Este perezoso, al igual que los actuales osos hormigueros, caminaba sobre los lados de sus pies y manos, debido a que sus garras evitaban que pudiera poner las palmas y plantas de los mismos sobre el suelo. Aunque era principalmente cuadrúpedo, sus huellas fosilizadas muestran que tenía cierta capacidad de realizar una marcha bípeda. Los análisis biomecánicos también sugieren que tenían adaptaciones para el bipedalismo. thumb|240px|Huella fósil de megaterio en Pehuen Có, Argentina. Algunos expertos creen que su mandíbula puede haber alojado una larga lengua, la cual hubiera usado para llevarse las hojas a su boca, de manera similar a los perezosos arborícolas actuales. Sin embargo, otros han sugerido que algunos de los elementos de la cavidad oral de Megatherium''' estaban fusionados: un epihial y estilohial rígidamente articulado, el aparato se sitúa más anteriormente, lo cual junto con la alargada y muy empinada sínfisis mandibular, indican un músculo geniohiodeo relativamente corto y por lo tanto una limitada capacidad de extensión de la lengua.Pérez, L.M., Toledo, N., De Lullis, G., Bargo, M.S., Vizcaíno, S.F. (2010). Morphology and Function of the Hyoid Apparatus of Xenarthran Fossils (Mammalia). Journal of Morphology. Vol: 271. Issue: 9, 1119-1133. http://apps.webofknowledge.com/full_record.do?product=WOS&search_mode=GeneralSearch&qid=1&SID=4B21tTNJskyr7ZfZd8T&page=2&doc=15 Sus mandíbulas estaban bien adaptadas para el fuerte movimiento de la masticación para consumir la vegetación dura. Megatherium poseía el hocico más estrecho de todos los perezosos terrestres del Pleistoceno. Esto ha llevado a los paleobiólogos a creer que era muy selectivo al comer. Tendría la habilidad de hallar y escoger qué hojas y ramitas podría comer. Megatherium tenía un largo y estrecho labio prensil que era capaz de asir y cortar las hojas y ramas, así como otros tipos de vegetación.

Características Un ejemplar adulto superaba los 6 metros de longitud desde la cabeza hasta la cola y alcanzaba casi dos metros desde el suelo hasta el lomo. Presentaba huesos más robustos que los de un elefante, un cuerpo muy voluminoso y una cabeza relativamente pequeña, carente de dientes y colmillos, salvo por cuatro molares a cada lado de ambos maxilares. Estos dientes, de crecimiento continuo, carecían de esmalte y tenían una forma prismática. Con ellos trituraba ramas, hojas, frutos y flores; además, utilizaba las uñas para escarbar la tierra en busca de raíces y tubérculos.

Su enorme cuerpo estaba cubierto por un espeso pelaje cuyo color variaba según la edad y el sexo. Estaba provisto de patas cortas, pies muy grandes, robustas garras encorvadas y una cola cuyo diámetro alcanzaba los 50 cm en su base. Por lo que se deduce de su tamaño y de sus hábitos solitarios, no era arborícola y se alimentaba manteniéndose sobre sus patas traseras. Aunque solía desplazarse de manera cuadrúpeda apoyándose en los nudillos.

Descubrimiento y primeras investigaciones miniatura|Esqueleto de megaterio dibujado por Juan Bautista Bru y grabado por Manuel Navarro, recogido en José Garriga, Descripción del esqueleto de un quadrúpedo muy corpulento y raro que se conserva en el Real Gabinete de Historia Natural de Madrid, Madrid, Viuda de Joaquín Ibarra, 1796. Aguafuerte coloreado a mano, Calcografía Nacional. En 1787 se realizaban obras a orillas del río Luján, en lo que hoy es la Provincia de Buenos Aires, cuando el dominico fray Manuel de Torres descubrió entre los sedimentos los primeros huesos del esqueleto de un animal desconocido. Este se encontraba casi completo y en buen estado de conservación. A finales de abril Torres comunicó al virrey Nicolás del Campo que había logrado reunir el esqueleto casi completo, del que previamente le había hecho llegar dos molares, y le solicitaba el envío de un dibujante para que hiciera el plano de los huesos. Se ocupó de ello José Custodio de Sáa y Faría. El virrey, conocido por sus ideas ilustradas, tomó medidas para que los huesos fueran desecados y convenientemente protegidos fueron remitidos a España en mayo de 1788, embalados en siete grandes cajas que llegaron a finales de septiembre al Real Gabinete de Historia Natural de Madrid junto con las descripciones de Torres y los dibujos de Sáa y Faría. Allí, el naturalista y disecador del Real Gabinete Juan Bautista Bru se encargó del estudio y montaje de las piezas, que tenía listo a finales de ese mismo año.Jerez Moliner (2001) pp. 316-318. William Carmichael, encargado de negocios de los Estados Unidos en Madrid, envió el 29 de enero de 1789 una carta a Thomas Jefferson, embajador en París, con una descripción del que resultaba ser así el primer fósil montado de un mamífero, por el que el futuro presidente se había interesado, acompañando su descripción de un dibujo de los que posteriormente serían grabados por Manuel Navarro.López Piñero y Glick (1993), pp. 55-56. Sin embargo, por rencillas entre Bru y el subdirector del Real Gabinete, el estudio realizado por Bru con los grabados de Navarro vio retrasada su impresión, adelantándose la publicación del informe que el Institut de France había encargado a Georges Cuvier, editado en 1796 con el título Notice sur le squelette d'une tres grand Quadrupède inconnue jusqu'a present, trouvé a Paraguay, et dépoosé au Gabinet d'Histoire Naturelle de Madrid.Jerez Moliner (2001) p. 319.

El lugar del hallazgo es llamado actualmente Barrancas de Monte Hermoso, Farola Monte Hermoso, o simplemente Las Rocas.

Habiendo tenido contacto con los restos de un gliptodonte enviado a Europa, Charles Darwin decidió visitar el yacimiento de Punta Alta en septiembre de 1832, pasando también por Monte Hermoso. En una de sus obras (Geological Observations on South America de 1846), Darwin realizó una detallada descripción del perfil de la barranca que encontró en Punta Alta, que en aquel entonces tenía unos 6 metros de altura y se extendía algo más de un kilómetro a lo largo de la costa del Mar Argentino. De ella extrajo un gran número de huesos fosilizados de mamíferos gigantes y muchas conchillas. Entre los restos de mamíferos se incluían algunos fósiles de ejemplares ya conocidos por los investigadores de la época, como los del "megaterio", el gliptodonte y el mastodonte, junto con otros desconocidos hasta ese momento, como el toxodón y el milodonte. En su honor, desde 1990 funciona en Punta Alta el Museo de Ciencias Naturales "Charles Darwin".

Inspirado por Darwin, el paleontólogo argentino Florentino Ameghino y su hermano Carlos visitaron la zona en 1887, publicando luego (en 1890), sus descubrimientos bajo el nombre de "Exploración geológica en la Patagonia". De sus viajes surgiría la teoría de que el hombre moderno surgió en Sudamérica (actualmente rechazada) y que fueron los indígenas quienes extinguieron, con una caza excesiva, la antigua megafauna.

Especies Se han descrito nueve especies del género Megatherium:Mikko's Phylogeny Archive - Megatheriidae

Megatherium altiplanicum Saint-André & de Iuliis, 2001 Megatherium tarijense Gervais & Ameghino, 1880 Megatherium medinae Philippi, 1893 Megatherium istilarti Kraglievich, 1925 Megatherium parodii Hoffstetter, 1949 Megatherium sundti Philippi, 1893 Megatherium gallardoi Ameghino & Kraglievich, 1921 Megatherium americanum Cuvier, 1796 Megatherium larensis Nectario, 1929

En tanto, y pese a ser frecuentemente confundidos, según la clasificación de Richard Owen existe una clara diferencia entre los miembros del género Megatherium y aquellos del género Mylodon, que habitaron el sur de Chile y Argentina hasta hace aproximadamente 10 000 años.

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